jueves, 22 de noviembre de 2007

El Venezolano (II)

Mañana en la tarde se debe hacer pública la adjudicación del Bono El Venezolano II. El gobierno sigue aprendiendo, llevándose una proporción cada vez mayor de la torta que separa el dólar paralelo del dólar oficial. Esta vez el total de la emisión se desconoce, la palabra “mínimo” antecede al monto de cada uno de los tres bonos que conforman el paquete. Es decir, si existe una demanda suficiente como para vender bonos (dólares) a una tasa implícita próxima a 6.000 bolívares por dólar, ¿por qué nos vamos limitar a sólo 500 millones de dólares? Póngale “mínimo”, por si acaso.

Esta vez los inversionistas pequeños, esos que cuando conviene se dice que se busca favorecer, no tenían nada que buscar en la emisión. El mecanismo de subasta reduce los márgenes de ganancia al mínimo, dejando el negocio para los compradores que se benefician de pequeñas ganancias sobre grandes montos. De acuerdo con las órdenes recibidas a mediodía del miércoles, en promedio la tasa de cambio implícita era 5.690 - 5.890 bolívares por dólar. Para un inversionista pequeño, no tiene sentido correr el riesgo de participar para ganarse 210-410 bolívares (3,5%-7,0%) por cada dólar asignado (la tasa paralela se encuentra en 6.200).

¿Y cuáles son esos riesgos? Primero, en la medida en que se continúe ofertando de forma indiscriminada deuda venezolana, mientras por otra parte se destruye la inversión privada, la cotización de los bonos continuará cayendo. Aún quienes compran para vender de forma “inmediata” corren el riesgo de perder en el ínterin (no todas las casas de bolsa liquidan las posiciones con la celeridad que requieren los clientes, y menos aún si esos clientes son personas naturales sin ningún poder de negociación). En segundo lugar, existe el riesgo de que el gobierno decida cambiar la tasa de interés que pagan los bonos una vez asignada la subasta, y repetir el infame “donde dice 11,54% debe decir 9,70%”.