domingo, 2 de diciembre de 2007

El camino de la servidumbre: Depende de tí

A veces la simbología de la historia no perdona: Tal día como hoy, el 2 de diciembre de 1804, Napoleón Bonaparte se consagró Emperador en la catedral de Notre-Dame, París. Algunas horas después, él mismo coronó a su esposa Josefina. Once años más tarde, el 18 de Junio de 1815, la batalla de Waterloo dio al traste con las aspiraciones del Emperador de dominar toda Europa, y marcó el comienzo de su exilio en la isla Sainte Hélène. En aquella ocasión los franceses tuvieron muy poco qué decir. Este 2 de diciembre es distinto: La posibilidad de que se apruebe una reforma constitucional que modifica por completo las relaciones sociedad-Estado, concentrando una enorme cantidad de poder en la figura presidencial, está en las manos de todos los venezolanos.

A estas alturas del proceso ya resulta un hecho que los venezolanos conocen muy poco sobre la reforma, y menos aún acerca del socialismo del siglo XXI. Consultados sobre este último tema los diputados a la Asamblea Nacional han dado versiones muy disímiles, muy sujetas a la interpretación. Y es allí en donde cobra importancia la reforma: Será el Presidente de la República quien articule de forme exclusiva, a su mejor saber y entender, esa interpretación.

Ya no hay tiempo para comprender en detalle en qué consiste la reforma. Se procura que millones asimilen en tres meses lo que a un pequeño grupo le llevó más de seis meses estructurar. Pero hay grandes lineamientos sobre los cuales vale la pena reflexionar.

En primer lugar, la reelección indefinida del Presidente de la República. Esta reforma amenaza con acabar con más de cincuenta años de una tradición democrática a la que el propio Presidente no sólo pertenece, sino de la que se benefició en diciembre de 1998. No tiene sentido mantener que la decisión sigue estando en la gente: Todos sabemos que la administración del poder, esa que la constitución procura concentrar aún más en la figura del Presidente, otorga unas ventajas muy difíciles de salvar en un evento electoral. Más aún, la re-elección resulta muy difícil de defender como concepto cuando se propone permitir que se reelija al Presidente, pero no a los alcaldes y gobernadores.

En segundo lugar, está la propiedad privada. Está claro que el proyecto de reforma la reconoce junto con otros cuatro tipos de propiedad, pero las bases legales que la sostienen son muy frágiles. Por un lado, ha costado un mundo que se le reconozca sobre la propiedad el derecho de disposición, que no estaba en el proyecto original. Por el otro, más grave aún, está el hecho de que la propiedad privada se reconoce cuando haya sido adquirida de manera legítima, no dice legal, dice legítima. Es posible argumentar que cierta propiedad se adquirió de manera legal, de acuerdo con el ordenamiento vigente a la fecha. Legítimamente es otra cosa. Legítimamente se parece mucho a ese carácter “estratégico” que podrían tener algunos activos para que el estado se reserve su propiedad y administración, mediando sólo la compensación oportuna. Ya no dice previa, dice oportuna.

El reconocimiento absoluto del derecho a la propiedad está consagrado en la Constitución de 1999 y en ese sentido la reforma representa un claro retroceso. La libertad es el derecho natural que consiste, entre otras cosas, en la facultad de disponer de sí mismo y de lo que se ha adquirido por intercambio o donación. La libertad y la propiedad son indisociables. Todo atentado a la propiedad es un atentado a la libertad, y todo atentado a la libertad es un atentado a la propiedad. En esa misma línea, la propuesta constitucional también ha eliminado el derecho a la libertad económica, que a su vez comprende un conjunto de facultades entre las cuales están la libertad de dedicarse a la actividad económica de la elección de cada quien y el derecho a obtener lucro de ella, dentro de los límites que establece la ley. Ese derecho ha sido eliminado. Juan Carlos Monedero, en un programa en TV Española Internacional, ha retado a que se le especifique en qué parte de la reforma se dice todo eso. El problema está precisamente en que no se le puede señalar porque no está allí. A veces es mucho más grave lo que no se dice, que lo que se dice.

En su conjunto, la reforma constitucional procura convencernos de que la mayoría de nuestros problemas cotidianos ocurren porque no se ha concentrado suficiente poder en la figura del Presidente. En consecuencia, entroniza al “hombre fuerte”, al “hombre capaz de hacer el trabajo”. Está sustentada en el supuesto de que la falta de empleo, de seguridad, o para ser más específicos, la falta de leche, de carne, de pollo, o de azúcar, se puede solucionar otorgando al Presidente poderes plenipotenciarios.

La reforma también propone darle al Presidente la potestad de crear territorios especiales y asignarles a dedo la autoridad de gobierno. Adicionalmente, propone reducir a los gobernadores y alcaldes a meros administradores del dinero que, en teoría, el gobierno central hará llegar a los consejos comunales. Ahora bien, para que un consejo comunal reciba dinero debe estar registrado en un ente centralizador-controlador, que podría pasar factura a aquellas regiones que no se muestren muy entusiastas con las ideas que promueve la Presidencia. Eso es lo que se llama un modelo “centralizado”, pero “desconcentrado”.

Eso es, en resumen, lo que en el transcurso del día de hoy iremos a apoyar o a rechazar. Está en nuestras manos.

· “Todos cargamos sobre nuestros hombros una parte de la sociedad: Ninguno es relevado por otro de esta carga de responsabilidad. Si la sociedad se arrastra hacia su destrucción, nadie puede encontrar una manera segura de evitarlo, fuera de su propia acción mancomunada con la de otros. En consecuencia, todos por su propio interés deben comprometerse a sí mismos vigorosamente en la batalla. Nadie puede permanecer al margen. Lo elija o no, cada hombre está comprometido en la gran lucha histórica, la batalla decisiva a la que nuestra época nos ha precipitado” (Ludwig von Mises)

· “Para ser esclavo, se necesita uno que desee dominar, y otro que acepte servir” (Étienne de La Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria)

Para Últimas Noticias, 02/12/2007
Jean-Pierre Marcaillou
jeanpi@cantv.net
Miguel Angel Santos
www.miguelangelsantos.blogspot.com

1 comentario:

Cesar dijo...

Hola Miguel! Que bueno que gente como tu están alla dando la pelea. Yo creo que mucha gente también se vio en el espejo de Chavez (Chavez como reflejo del País) y no les gusto lo que vió -- Es une pequeña pero muy importante victoria. Recibe un gran abrazo desde Amsterdam!