miércoles, 2 de enero de 2008

2008: El recalentamiento nacional

No se trata del recalentamiento global, una hipótesis que ha conseguido su lugar entre las nuevas realidades aceptadas en el mundo moderno en el año que apenas termina, y de la que otras urgencias más cotidianas no nos dejan ocuparnos. Se trata del recalentamiento de nuestra economía y con él, qué duda cabe, de la situación política y social del país.

Se habla de recalentamiento cuando el crecimiento de la producción excede al de los factores que hacen posible esa producción. La teoría económica, y también el sentido común, tienen por fuentes de producción el capital, el trabajo y la tecnología (¡que se consigue a través de nuevas inversiones de capital!). En nuestro caso, la tasa de crecimiento de la producción hace rato está muy por encima de la que presenta la inversión y el empleo. Señales hay por todos lados.

Por el lado del capital, ya la frágil estructura industrial del país hace rato que está funcionando a plena capacidad instalada. De acuerdo con el último reportaje de la SIEX, las inversiones extranjeras no superaban los 350 millones de dólares al año. En un acto de absoluta sinceridad y franqueza revolucionaria la SIEX decidió a mediados de 2007 dejar de emitir el reporte: Ya iba a costar más producirlo que las inversiones que se reportaban. La inversión pública tampoco aparece: Tanto la ejecución del 2007 como el presupuesto 2008 arrojan un 7% del PIB muy similar a los niveles de Herrera, Lusinchi, Pérez y Caldera. En el caso de la inversión privada, el BCV sigue reportado un repunte que se debe a la dudosa práctica de contabilizar como inversión aquella fracción del aluvión de importaciones que se consume en un período mayor a un año (vehículos, televisores, neveras, DVD).

En el mercado laboral, el crecimiento en el empleo formal es muy inferior a la tasa de crecimiento del producto nacional. Por un lado, la mano de obra calificada está escasa; por el otro, la mano de obra no-calificada sigue encontrando dificultades para enchufarse en el mercado formal: Es mejor no contratar a quien después no se podrá despedir.

Si el precio del petróleo no baja y el gobierno sigue gastando a este ritmo, la demanda será cada vez más mayor. La producción local no tiene capacidad para reaccionar. Para aliviar las presiones inflacionarias el gobierno ha recurrido a más de 40.000 millones de dólares en importaciones, 75% de los cuales circulan a tasa oficial a través de CADIVI. Esas importaciones en muchos casos han ahogado a los productores nacionales, nos han hecho más dependientes del sector externo, y a su vez han hecho más dolorosa una eventual devaluación.

Tres grandes medidas “estructurales” ha anunciado el gobierno para hacerle frente al caos: Se prohibió hablar del paralelo, se suspendieron las tarjetas de crédito prepagadas, y se redujo el cupo de compras por internet. Ninguna será suficiente para reducir el recalentamiento. En algún momento, en medio de las protestas, habrá que detener el vehículo (el humo saliendo del motor). Eso me trajo a la memoria el incidente ocurrido durante la visita de Richard Nixon a Caracas el 13 de Mayo de 1958. Pero eso no tiene nada que ver con esto, no sé por que se me vino a la mente ahora.

Para El Universal, 04/01/2008