miércoles, 11 de junio de 2008

Lo nuevo es más de lo mismo (versión ampliada)

Para tener una idea de la clase de atolladero en que estamos metidos es necesario poner las cosas que nos están pasando dentro de cierto contexto. Por ejemplo, en el mes de mayo la inflación en alimentos (7,5%) fue la mayor desde la crisis bancaria del segundo gobierno de Caldera. La variación de precios en ese rubro en los últimos doce meses (49,3%) estuvo apenas por debajo del nivel máximo de la última década, registrado en el delirio pleno del paro nacional. Ya nadie se acuerda del bolívar fuerte, de la economía fuerte, del país fuerte. Armando León, pregonero traslúcido del milagro que representaría la reconversión monetaria, no aparece por ninguna parte.

Todo este caos sin crisis bancaria, catástrofe natural, paro nacional o golpe de Estado de por medio. En los últimos siete meses el gobierno trató de tomar medidas en el único frente de política en el que es capaz de actuar: La demanda. Restringió la liquidez (creció menos de 1% entre enero-mayo). Salió a vender dólares en el paralelo. Procuró ejecutar el gasto con algo de moderación. No ha dado resultado. Los días en que existía una enorme capacidad ociosa y las políticas de demanda tenían efectos sorprendentes en términos de crecimiento e inflación han quedado atrás.

Ahora estamos atrapados en una suerte de callejón sin salida. Seis años sostenidos de alza en los precios petroleros nos han puesto cara a cara con el verdadero demonio venezolano: La ausencia de inversión, de trabajo, de producción. El entorno que rodea al sector privado no podría ser peor. Los pésimos ejemplos de SIDOR y CEMEX tienen a los trabajadores alzados, haciendo peticiones imposibles, cerrando la entrada a las instalaciones y amenazando a sus propietarios privados con el gobierno si no cumplen. Chávez acaba de pedir a los trabajadores de SIDOR más trabajo y menos conflicto. Ya es muy tarde.

En ese contexto el Presidente se le presentó el miércoles pasado a la nación, acompañado de un pequeño grupo de empresarios venezolanos. Llamó a una nueva alianza, sin especificar en ningún momento cuáles serían las bases de ese acuerdo. Mucha necesidad, muy poca convicción. Dijo que el desempleo al cierre de mayo (7,0%), era el más bajo en la historia “desde que se lleva esta estadística”, omitiendo el 4,3% registrado el primer año del gobierno de Herrera, o más aún el 6,9% que prevalecía cuando ocurrió el (su) golpe de estado en 1992. Aseguró que CADIVI había frenado las fuga de capitales “que ocurrían antes”, pero el año pasado el BCV reportó una cifra de acumulación de activos privados en el exterior superior a los 16.500 millones de dólares, sin precedentes desde el gobierno de Herrera (y en muy parte estimulada por el propio gobierno a través de las operaciones de compra de bonos bolívar-dólar). Le echó la culpa de nuestra inflación a la crisis de Estados Unidos, como si nuestra inflación fuese importada: cuando los bienes importados al mayor registran una inflación de menos de la mitad de los bienes nacionales.

De allí pasó a los anuncios. Más subsidios a la producción, ruedas de inversión, plan de “fábricas socialistas adentro”, pero ningún cambio en las condiciones de negocios. Condonación de créditos a los deudores de FONDAFA que “perdieron capacidad de pago”, sin analizar si esa pérdida de capacidad se debió a que el propio gobierno los quebró vía importaciones baratas, decretos, controles o impuestos. Flexibilización del control de cambio, para hacer expeditas importaciones de bienes de capital por debajo de 50.000 dólares (¿qué “bien de capital” cuesta menos de eso?). Más de lo mismo. La única novedad, la eliminación del ITF, nos devuelve a la situación previa a noviembre 2007, habiendo causado en ese breve lapso de seis meses estragos sobre la inflación. Una reducción puntual (one-time-effect). Eso nos ayudará a bajar un peldaño o dos, no a cambiar la pendiente de la escalera.

Para El Universal, 13/06/2008

1 comentario:

Nelson Freitas dijo...

Prof despues de leer su articulo solo nos queda una gran preocupación de lo que va a pasar en nuestro país, el modelo no sirve no es sostenible en el tiempo y nosotros el ciudadano de a pie que debemos hacer, que hacer con nuestros negocios, con nuestros ahorros. Pienso prof que usted deberia sacar un articulo donde nos oriente en tal sentido