viernes, 8 de agosto de 2008

Coherencia Arbitraria

Quizás se trate sólo de eso. En finanzas conductuales, la coherencia arbitraria define ese fenómeno según el cual buscamos con afán (y creemos ver) patrones allí en donde no los hay. En esa ilusión encontramos cierto consuelo, no vivimos en una selva, no estamos rodeados por la arbitrariedad, nuestra realidad está inscrita dentro de cierto orden coherente que somos capaces de identificar. Como diría el joven Cole Sear, en la película Sexto Sentido: “Ellos sólo ven lo que quieren ver, no saben que están muertos”.

Todo esto a propósito de la forma instantánea en que se ha disuelto la narrativa que nos sustentaba hasta hace pocas semanas. Es decir, como vienen las elecciones, el Presidente se ha vuelto a poner encima la piel de oveja. ¡Qué hábil, siempre hace lo mismo! Se saca de la manga la carta de la moderación. Acuerda diferir la reforma educativa. Veta la ley sapo. Elimina el ITF. Se sienta con el Embajador de Estados Unidos. Visita al Rey de España. Dentro de esa misma línea narrativa, Fausto Masó insistía en que en 2009 se haría un ajuste económico. La lógica de este argumento también era sólida. Para el Presidente la prioridad es mantenerse en el poder. La inflación puede acabar con él. La estrategia de crecimiento sin inversión está agotada. ¿Tú crees que Chávez no entiende, que no se da cuenta de eso?

La estatización del Banco de Venezuela y el paquete de leyes que procuran coronar vía decreto la propuesta constitucional rechazada en diciembre han dado al traste con todo eso. Ya no hay patrón de ideas que consiga darle sentido a lo que ocurre. El Presidente, que en términos económicos ya no depende de nosotros, ahora quiere independizarse también en el sentido político. Quizás sabe que sin inversión privada no hay forma de combatir la inflación, pero también entiende que en este entorno, que él mismo ha promovido, un par de anuncios o un ajuste económico jamás darán resultado. Ya es demasiado tarde para reinventarse. Ya no sólo la confianza, el sólo beneficio de la duda también está lejos. Si eso es así, mientras más temprano mejor. El año que viene será más difícil. Quizás ese convencimiento lo ha traído de regreso a lo básico. Como diría Javier Marías, lleva sus probabilidades, que también son las nuestras, en sus venas.

Para El Universal, Domingo 10/08/2008

1 comentario:

lorenaliendo dijo...

Saludos cordiales: Siento que la imagen que dibuja con bisturí este artículo pareciera que encajara con soltura en aquella cita adjudicada a un oscuro ex-dictador sureño(la historia no se cansa de jugarnos esos divertidos actos de prestidigitación): "Ayer estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso hacia adelante". A pesar de lo melodramática de la frase, vaya que se quedó corta en su momento y, en lo que a nuestra situación actual respecta, pues creo que ya hace rato dimos el paso, así que ahora es pura caída libre. Lo interesante sería saber ¿cuál es la probabilidad que caigamos parados, como los gatos?