miércoles, 20 de agosto de 2008

El petróleo no nos alcanza para tanto

Otra vez la escalofriante escena de los militares tomando control de unas instalaciones que contenían la esencia de todo lo que nos hace falta para salir adelante: Inversión extranjera, producción, empleo, potencial exportador. A la pregunta de dónde van a salir los reales para pagar por esto, nuestro Vice-Presidente ha contestado: El Presidente decidirá de cuál de los fondos se va a pagar. Mucho vice y muy poco Presidente. El país está bajo la idea de que esos fondos son infinitos, de que esos bolsillos que sólo ellos conocen alcanzan para todo. Esa percepción convive con la experiencia del deterioro cotidiano. El gobierno no es capaz de construir nada. Nada se crea, todo se transfiere. Diez años después sigue apropiándose por la fuerza de todo lo que sirve, el teleférico, la electricidad, la telefonía fija, un banco español, tres cementeras, una siderúrgica. Más de doce mil millones de dólares dilapidados en cambiarle el título de propiedad a todas esas cosas que ya existían, más de doce mil millones de dólares que no fueron a nuestras escuelas, hospitales, seguridad ciudadana, autopistas, carreteras, puertos y aeropuertos.

Toda esta actividad frenética parte del supuesto de que ese mismo gobierno que no ha sido capaz de construir un teleférico (el Galipán-La Guaira, por ejemplo), va a ser capaz de administrar el Caracas-Galipán. Ese mismo gobierno que creó el Banco de la Mujer y el Banco del Pueblo para terminar invirtiendo en cualquier otra cosa que no sean las mujeres y el pueblo, va a poder ser eficiente manejando el Banco de Venezuela. Ese mismo gobierno que no ha sido capaz de construir más de 40.000 casas por año (apenas ha pasado de 230.000 en diez años) ahora, gracias a que cuenta con un cemento que ya de por sí se estaba produciendo, va a ser capaz de dar vivienda a millones de venezolanos.

Los bolsillos tienen límites. El precio del petróleo en los últimos meses ha caído más de treinta dólares. Si se suman las acumulaciones de activos públicos en el exterior de los nueve años de gobierno la cifra totaliza 28.040 millones de dólares. De ese pote se financia a Argentina, a Bolivia, a Ecuador, a Nicaragua, ahora también a Paraguay; allí se acumulan las cuentas petroleras por cobrar (es decir, las exportaciones de petróleo por las cuáles no recibimos nada a cambio), de ahí se pagan las estatizaciones. No nos alcanza. Por eso desde hace un tiempo el gobierno está tratando de rellenar esos bolsillos a punta de deuda. No contento con hipotecar el petróleo presente, ahora también recibe dinero del gobierno chino a cambio de nuestra producción petrolera futura.

A mediados de esta semana, el crecimiento de la liquidez (6% en las últimas ocho semanas, después registrar apenas 1% en el primer semestre), la incertidumbre creada alrededor de CEMEX, y el fracaso de la operación de bonos argentina, volvieron a empujar el dólar paralelo. Mantenerlo de aquí en adelante va a costar cada vez más. Y cada vez podría haber menos. Ya Cristina Kirchner, tratando de detener la caída de los bonos de Argentina utilizó el comodín “llamar a un amigo” (al nuestro) para iniciar una operación de recompra. De verdad, el petróleo no alcanza para tanto.

Para El Universal, 22/08/2008