viernes, 1 de agosto de 2008

Lento pero viene: Le tocó el turno al Banco de Venezuela

Ahora le tocó el turno al Banco de Venezuela. El gobierno de Venezuela ha dado un paso más en ese camino estatizador que ya han transitado sin ningún éxito la mayoría de los países de América latina (el último hace más de veinte años). Acaso el último esfuerzo en la región en este sentido del que se tenga noticia fue el decreto de Alan García en Peru, en 1989, que jamás llegó a materializarse debido a la fuerte reacción de la sociedad, que dio al traste con su candidatura y condujo a Alberto Fujimori a la Presidencia en 1990. Después de ese, éste. El último país que estuvo en donde estamos nosotros ahora lo hizo hace veinte años.
La nacionalización del Banco de Venezuela tiene algunas diferencias importantes en relación con los demás que han ocurrido en los últimos dos años:
- El Estado ya cuenta con una red de bancos, el de la Mujer, el del Pueblo, el Industrial (que no son ni de la mujer, ni del pueblo, ni de ninguna industria); todos operando a pérdidas... El gobierno no ha sido capaz de construir nada, al igual que en las demás industrias del país, y procede entonces a nacionalizar aquello que ya funciona... Nada se crea... todo se transfiere
- La mayoría de las estatizaciones ocurridas anteriormente (con excepción de Movilnet) se realizaron en sectores en donde, después de la nacionalización, el gobierno es el único proveedor. Ese no es el caso del Banco de Venezuela... Aquí, al menos en el corto plazo, continuará operando el resto del sistema financiero privado, realizando ganancias (si perden no sobrevivirán mucho, porque ese dinero sí le duele a alguien) mientras los bancos públicos, el Venezuela incluido, se vienen a pique. Esa situación no será sostenible en el mediano plazo, si este proceso no se revierte, la lógica que condujo a la nacionalización del Banco de Venezuela llevará a la nacionalización del resto del sistema financiero
- Esa misma condición de que en el corto plazo sigan existiendo actores privados en la banca acelerará el proceso: Los traslados de cuentas de nóminas desde el Venezuela hacia otras instituciones privadas no se harán esperar. Nadie querer tener sus fondos en un organismo del Estado, en donde no se respete el secreto bancario y en donde, peor aún, se cree un mercado negro de información bancaria privada, en donde bandas de criminales y asaltantes, que operan con comodidad en el país, puedan hacerse más precisos y disminuir su margen de error, afinando sus targets. Esto ya ha empezado a ocurrir con CANTV, cada vez son más el número de robos llevados a cabo por supuestos instaladores de la compañía.

Por lo demás, el precio es lo de menos, en este caso. Para eso tenemos real. No es el caso del Perú, en donde Alan García pagó las estatizaciones (y pensaba pagar también así a la banca) con bonos del Estado denominados en moneda local, cuyo valor se diluía al poco tiempo como consecuencia de la inflación. Esa no es una consideración importante aquí, ni para el gobierno, que se jacta de tener dinero a manos llenas, ni para los españoles, cuyo retorno sobre la inversión está desde hace tiempo asegurado, aunque no reciban nada ahora por el banco, gracias a las cuantiosas sumas de dividendos a tasa oficial subsidiada que han estado trasladando a España en estos diez años.

Nada nuevo, nada bueno.

Quizás sea buena ocasión para recordar a Martin Niemoller:

“First they came for the Communists,
and I didn’t speak up,
because I wasn’t a Communist.
Then they came for the Jews,
and I didn’t speak up,
because I wasn’t a Jew.
Then they came for the Catholics,
and I didn’t speak up,
because I was a Protestant.
Then they came for me,
and by that time there was no one
left to speak up for me”.