miércoles, 12 de noviembre de 2008

Los genios de nuestra política económica

Hay dos tendencias debatiéndose por estos días acerca de cómo reaccionar a la caída en los precios del petróleo. Antes conviene primero entender qué tan grave es la situación. En Venezuela el único que genera divisas es el petróleo. Esos dólares se utilizan en cuatro grandes bloques: Importaciones (para consumir mucho más de lo que producimos), venta de divisas al sector privado (para alimentar el mercado paralelo), acumulación de activos públicos en el exterior (ellos sabrán para qué), y pago de servicios (seguros, fletes, viajes). En 2007, con el petróleo a 65, Venezuela perdió casi seis mil millones de dólares en reservas. En el primer semestre de 2008, con el petróleo en 100 dólares por barril, apenas acumulamos novecientos millones de dólares en reservas.

Ahora el viento viene de regreso. Hay un proverbio chino según el cual “cuando el viento cambia de dirección, algunos levantan una muralla y otros levantan un molino”. Vamos a ver qué hacen los nuestros. Si Venezuela produce 2,5 millones de barriles por día, consumimos internamente 0,6 y le regalamos o subsidiamos a Petro-Caribe otros 0,2; estamos exportando algo así como 1,7. A un precio promedio de 70 dólares por barril en 2009 (lo que equivale a asumir que cerrará ese año alrededor de 90), eso nos da unos 43.000 millones de dólares. Nuestras importaciones este año van a cerrar por encima de 54.000 millones. En el primer semestre del año la acumulación de activos privados en el exterior pasó de 11.000 millones de dólares. Nuestra balanza de servicios al cierre del año superará los 7.000 millones de dólares. Ya no nos alcanza. El gobierno ha empezado a presionar al BCV para que le transfiera “reservas excedentarias”, un artilugio contable que se le ocurrió a nuestros genios y que es sinónimo de imprimir billetes sin respaldo. Así se resuelve en parte el problema fiscal (los dólares de FONDEN se ponen a circular en el paralelo a 5,0 bolívares, en lugar de 2,15), pero no se altera para nada el balance de divisas.

Por un lado, la negación. Haiman El Troudi defiende que se utilicen las reservas y los recursos del FONDEN para mantener la rumba. Esta postura está basada en aquella vieja costumbre venezolana de considerar las buenas noticias como permanentes y las malas como temporales. Por el otro lado Alí Rodríguez, quien en esta circunstancia viene a ser algo así como el maestro Yoda. Para él no tiene sentido quemar reservas y recursos en FONDEN, si los precios del petróleo se van a mantener bajos. Es pan para hoy, hambre para mañana. Es mejor reconocer de una vez que el nivel de esta rumba no se puede mantener. Según esta vertiente, es mejor devaluar, recortar la asignación de divisas oficiales, frenar las importaciones.

Ambos coinciden en que hará falta resucitar el ITF, el IDB, subir el IVA. Ninguno considera prioritario promover la actividad privada nacional, el promover la confianza. Ninguno cuestiona que se hayan utilizado nuestros recursos para cambiarle el título de propiedad a todo lo que se atraviesa por delante, desde teleféricos hasta los cables de luz. Eso es precisamente lo que nos terminará por hundir, no aquello en lo que difieren, sino todo en lo que coinciden.

Para El Universal, 14/11/2008

1 comentario:

Pedro La Corte dijo...

Excelente artículo, excelente blog; lo estoy descubriendo. Saludos de lasfinanzas.blogspot.com