viernes, 19 de diciembre de 2008

¿Qué leer o qué regalar?

Lo devuelve a uno a la otredad, sea a la de uno mismo, la de los demás, o la de quienes pueden llegar a serlo. Eso decía Harold Bloom acerca de la lectura. Nos da la posibilidad de vivir otras vidas. Ese hábito de sentir urgencia por escuchar en silencio las formas que adopta el pensamiento de otros, guarda en sí la esencia de muchas de las virtudes que nos hacen falta para salir adelante. Lo que sigue no es un recuento exhaustivo de todo lo que hay en el mercado, sino de lo poco que he sido capaz de leer.

¡Tierra, Tierra!, el segundo volumen de memorias de Sándor Marai, es de lejos lo mejor que he leído este año. Abre el telón el cerco de Budapest y la expulsión de los nazis por parte de los comunistas (1944-45), lo cierra el inevitable exilio de Márai a Suiza (1948). "Querían arrebatarnos el único atributo humano que todavía nos quedaba: El derecho a ser personas con convicciones propias, constructoras de la sociedad a la que pertenecíamos". Marai acaso haya sido el primero (también el más exitoso) de un conjunto de escritores de países satélites de la Unión Soviética hasta ahora poco conocidos, cuya obra apenas empieza a ser traducida.

Cuántos Marai podría haber por ahí es difícil de saber. Ahora asoman el húngaro Deszo Kostolanyi (favorito de Marai, con su libro Kornel Esti: Héroe de su tiempo) y el lituano Balys Sruoga (El bosque de los dioses). El primero explota el tema de la juventud y la otredad, de la facilidad para reinventarse y convertirse en quien uno quiera en el momento en que uno quiera. El segundo es una memoria de la experiencia del escritor en un campo de concentración. Transcurre en un lugar en donde la dignidad humana es "un bien inhallable" y termina por ser una exaltación de la vida.

Para los que prefieren la ficción está La carretera, de Cormac McCarthy, que narra la travesía de padre e hijo por un territorio sobre el que aún se observan residuos de llamas de un enorme incendio, una posible hecatombe nuclear. "Papá, ¿cuál es nuestro plan de largo plazo?". Ese es el principal motivo que encuentra el lector para seguir adelante: su identificación con ese enorme esfuerzo por preservar una existencia sin sentido. Este año también han salido a la calle dos novelas, Mil Soles Espléndidos (Khaled Khosseini)y El Juego del Ángel (Carlos Ruiz Zafón). Aquí lo fortaleza no se encuentra en la expresión, sino en la historia, y las dos están muy por debajo de Cometas en el Cielo y La sombra del viento, las obras que dieron a conocer a ambos autores (respectivamente).

Si se trata de ensayos para provocar al pensamiento me quedaría con The Black Swan (Nassim Taleb), sobre la ocurrencia de esos eventos muy poco probables cuyos efectos son devastadores; y Stumbling on Happyness (Daniel Gilbert), sobre las limitaciones que impone la forma en que funciona el cerebro humano a nuestra capacidad para tomar decisiones que nos hagan felices. Ambos aún no están disponibles en español. De las cosas que se publicaron aquí (y yo fui capaz de leer) me quedo con dos: El ensayo El poder y el delirio del historiador mexicano Enrique Krauze, y el libro de cuentos Los Invencibles, de Rodrigo Blanco Calderón. Hay para todos los gustos. Suerte.

El Universal, 19/12/2008