lunes, 29 de septiembre de 2008

¿Qué tiene la crisis de Estados Unidos que ver con nosotros? (sobre sabios, derivados y sub-prime mortgages)

¿Qué tiene que ver la crisis de Estados Unidos con nosotros?

La crisis financiera que está devastando la economía de los Estados Unidos tiene aspectos sencillos de comprender y otros mucho más técnicos, más complicados, bastante menos intuitivos. Hasta hace poco se pensaba que la mecánica de estos últimos apenas era conocida por un grupo muy pequeño y privilegiado de personas, pero ahora se sabe que ni siquiera ese pequeño grupo de mentes brillantes era capaz de comprender los niveles de riesgo a los que se estaba exponiendo. De esta crisis podemos sacar lecciones muy importantes para nosotros; lecciones que tienen que ver precisamente con ese irse metiendo en situaciones de riesgo cuyas consecuencias (ya no digamos los remedios) no somos capaces de prever.

¿Cómo se originó la crisis?


La crisis financiera se gestó alrededor de dos fenómenos que coincidieron a comienzos de esta década. En primer lugar, a raíz de los incrementos sostenidos en los precios de las materias primas a nivel mundial, los países exportadores empezaron a registrar ingresos que excedían sus necesidades de gasto, lo que produjo excedentes en dólares cada vez mayores. Aún nosotros, que hemos vivido en una carrera por gastar todo lo que nos ha ido ingresando de forma extraordinaria (llegando en ese esfuerzo a regalárselo a otros gobiernos, en otros países), no hemos sido capaces de gastarlo todo. Esos excedentes fueron dirigidos hacia los mercados financieros de los países desarrollados, en particular Estados Unidos. Allí coincidieron con los fondos que venían huyendo de las compañías punto.com, entonces en pleno descalabro, e inundaron de liquidez la economía norteamericana. Las tasas de interés se fueron al suelo, lo que hizo atractivas las inversiones en bienes raíces.

Así, los fondos empezaron a ser canalizados hacia el sector inmobiliario en una proporción cada vez mayor, bastante mayor a la capacidad de oferta de la economía. Se produjo así una aceleración de precios que hizo estas inversiones todavía más atractivas. Como la bonanza en los precios de las materias primas se prolongó, se mantuvo el combustible de esa enorme demanda de bienes raíces. Para mantener el momento, el sector financiero le tendió la mano a un conjunto de potenciales compradores de vivienda cuyo perfil de riesgo era mayor (sub-prime). Con los precios de las viviendas subiendo a una tasa mucho mayor que la propia tasa de interés, las probabilidades de default (de que alguien no pudiera pagar) eran muy bajas.

Se produjo así un espiral cuyo funcionamiento se asemeja mucho al esquema de la “pirámide” que conocemos en Venezuela (que, por cierto, ahora anda de nuevo por ahí disfrazado de ventas de medicinas naturistas con comisiones a “multi-nivel”). Es decir, se le promete un enorme rendimiento a un grupo inicial, que a su vez es pagado con los aportes de otro grupo que se encuentra más abajo, y que viene entrando. A este segundo grupo se le cancelan también los enormes rendimientos prometidos, con base en los aportes de un tercer grupo, y así sucesivamente. Lo perverso de este esquema es que uno de verdad se consigue gente por ahí que logró “entrar y salir” obteniendo los rendimientos prometidos, lo que a su vez estimula la participación. Todo esto continúa hasta el día en que no se consiguen suficientes inversionistas para financiar los rendimientos del escalafón inmediatamente anterior, y entonces todo el esquema colapsa como un castillo de naipes. Algo así sucedió en el sector inmobiliario.

Y aquí viene la vertiente más compleja de la crisis. Ese conjunto de instituciones decide trasladar los riesgos de esas hipotecas sub-prime, empaquetándolos y vendiéndolos a través de instrumentos financieros cada vez más complejos (derivados). Mientras los reguladores procuran asimilar toda esa variedad de instrumentos, éstos actúan como un huracán, una suerte de fuerza centrífuga que incrementa de forma exponencial el riesgo inicial. Así creció la exposición del sistema financiero, de los bancos de inversión, del país, al riesgo del sector inmobiliario. Quienes estaban al frente pensaban que eran capaces de calcular los niveles de riesgo a los cuales estaban expuestos. No fue así.

Algo similar ocurrió con Long Term Capital Management en el año 2000, con sus dos premios Nóbel en economía a la cabeza (hasta el día de hoy han “pasado agachados”). Sucedió algo “siete desviaciones estándar más allá de la media” (Scholes dixit). “Una posibilidad en un millón” (Merton dixit). La frecuencia con que ocurren estas crisis indica que los sabios y las mentes brillantes se equivocan bastante más que eso.


¿Qué podemos aprender de esta experiencia?

De esta experiencia es mucho lo que podemos aprender. La crisis que actualmente sufre los Estados Unidos ocurre, ante todo, por falta de diversificación. El sistema financiero, el país, los bancos de inversión y los portafolios de inversión, se expusieron al riesgo específico de un solo sector, pusieron todos sus huevos en una única canasta que no fue capaz de resistir todo ese peso específico y se deshizo en pedazos.

En Venezuela, durante los últimos ocho años, el gobierno ha promovido un sistema de tasas de interés preferenciales y de “carteras dirigidas” (gavetas) a los bancos que ha incrementado notablemente su exposición al sector inmobiliario. El enorme crecimiento de la demanda no ha podido ser compensado por la oferta, entre otras cosas porque el mismo gobierno ha ahuyentado la inversión en el sector, provocando una escalada fenomenal en los precios de la vivienda. Ahora el sistema bancario cuenta con una serie de hipotecas que son viables a esas tasas subsidiadas, pero no a otras. Si por alguna razón suben las tasas de interés, comenzará a crecer peligrosamente el portafolio de créditos demorados.

Por otro lado, el propio gobierno ha invitado a la banca a invertir más de la mitad de su patrimonio en deuda pública. Esa es una concentración inaceptable que traslada a la banca todo el riesgo de la República, y la pone en una posición negociadora muy débil a la hora de renovar los vencimientos. A la larga, el gobierno siempre puede imprimir billete para pagar la deuda interna, saldando cualquier crisis de liquidez con el impuesto inflacionario. Ese lo pagamos todos, no lo paga la banca. En este sentido, quienes pagan los platos rotos serán los mismos que en Estados Unidos: Los más pobres. Ellos tendrán que pagar más impuestos, ya sea por la vía formal (para financiar el paquete de rescate de 700.000 millones de dólares, si finalmente se aprueba) o por la vía del impuesto inflacionario. Todo eso sin mencionar la enorme dependencia que mantiene el país del petróleo, de lo poco que hemos promovido la diversificación de nuestra inversión y de nuestro trabajo hacia otras fuentes productivas.

La crisis de Estados Unidos también pone de relieve la importancia del rol del Estado como regulador del sistema financiero. Esa regulación debe promover la diversificación, no la concentración. Los mercados en este sentido no siempre funcionan bien, existen muchas fallas, muchas asimetrías de información, mucho sinvergüenza técnicamente bien dotado diseñando instrumentos que lo ayuden a aumentar sus rendimientos mientras otros corren los riesgos. De allí a escribir el obituario del capitalismo hay un abismo. Lo que ha quedado claro es que deben coexistir el gobierno y el mercado, porque sin éste último la economía pierde por completo el incentivo a ser productiva. Nuestra experiencia indica que es mejor que el Estado sea buen regulador y no mal banquero. En especial, porque de ser el Estado también el banquero no queda nadie para regularlo.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Una cosa lleva a la otra

El fin de la capacidad ociosa de nuestro aparato productivo, los esfuerzos del gobierno por ahogar la iniciativa privada, perseguir la inversión productiva y mantener el ritmo de gasto público, seguirán teniendo sus consecuencias en el 2009. La estrategia keynesiana de incrementar el gasto público, estimular el consumo (o castigar el ahorro, es lo mismo) a través de tasas de interés pasivas negativas, ha alcanzado su límite. En los últimos cuatro años la tasa de crecimiento, aunque positiva, cada vez es menor; mientras la tasa de inflación cada vez es mayor. Si no se invierte en aumentar la capacidad productiva de la industria venezolana, nuestro futuro se tambaleará entre dos escenario: Infierno I o Infierno II.

En Infierno I el petróleo se mantiene, dándole al gobierno margen para seguir promoviendo incrementos del consumo (vía importaciones) que no estén amparados en incrementos de producción. En este escenario, el ritmo de inflación se mantendrá por encima del 40% (en los últimos doce meses ya los alimentos promedian 52%, una cifra superior al peor momento del paro). La estrategia de nacionalizaciones conseguirá extinguir los escasos niveles de inversión, incrementando así nuestra vulnerabilidad y nuestra dependencia del petróleo. No se crearán nuevos empleos, salvo los que corresponden a la nómina del sector público, que continuará creciendo por cortesía del petróleo. Pero nuestra producción no alcanza para tanto.

En Infierno II el precio del petróleo cae, obligando al gobierno a hacer un ajuste sin precedentes que se traduciría en una fuerte caída de la producción, y una inflación todavía mayor. Este escenario es el menos probable, los pronósticos de los analistas del mercado petrolero ubican el precio promedio de la cesta venezolana para 2009 alrededor de los cien dólares por barril. Hay que pensar que antes de la crisis bancaria que está padeciendo los Estados Unidos, los pronósticos superaban los ciento cuarenta dólares. Los pronósticos son también móviles, y el escenario petrolero extraordinariamente volátil.

En cualquier caso, parece más probable que Venezuela se continúe deteriorando lentamente en términos de inversión, crecimiento, empleo productivo e inflación. Después de todo, esa es la cosecha que ha sembrado la política económica durante todos estos años. El gobierno continúa promoviendo su agenda socialista a sabiendas de las consecuencias que dichas políticas han tenido en otras partes del mundo. En nuestro caso no será diferente. Trata de avanzar en la medida de sus posibilidades, aunque haya elecciones cerca y las políticas sean rechazadas por la mayoría de la población. Sabe que cada año que demore en introducirlas será más difícil. Hace unos años era impensable que el gobierno pasara un paquete de leyes tan significativo por la vía del decreto. El deterioro de la situación económica, aún en presencia de un precio del petróleo fuerte, ha conseguido acabar con su política de consultas. Entre las leyes reformadas se encuentra la sustitución del carácter vinculante a los referendum por consultivos.

Aunque éste posiblemente no sea el plan de ruta original que se haya trazado el gobierno, una cosa necesariamente conduce a otra. La promoción de la agenda socialista, según esta visión, es una consecuencia tardía, es el reconocimiento de que no se ha sido capaz de resolver los problemas económicos, por lo que se requiere un esquema que centralice el poder y le reste posibilidades y fuerza a la iniciativa popular. Nadie quería tener un muro en Berlín para evitar que la gente huyera despavorida hacia el lado capitalista, pero se hizo necesario. Así, aquí en Venezuela, cada vez serán más necesarias las medidas que coarten la libertad individual y económica, aunque no hayan formado parte del plan original.

Aunque no sea mucho pedir

En 1998 buscábamos expresar nuestra decepción con el gobierno, con la política, con la forma de hacer política de nuestros políticos. Estábamos cansados de la fama de corruptos que tenían todos los venezolanos por extensión, de las prácticas de los responsables de esa anomia que hoy se conoce con el nombre de cuarta república. Escogimos así a un gobierno cuyos escándalos de corrupción tienen alcance internacional, dejando nuestra reputación por el suelo mucho más allá de nuestras fronteras.

En los patios de mis colegios se solía poner como el ejemplo supremo de nuestro neo-riquismo al Sierra Nevada, un barco regalado por un gobierno manirroto a un país sin mar. Ahora desde aquí se financian campañas en el exterior a punta de maletas llenas de billetes, se pagan programas sociales bolivianos con cheques membreteados por el Estado venezolano, se le vende nuestro petróleo subsidiado a todo aquél que acepte cierto grado de injerencia o sea tan inteligente como para fingirse alineado sin incurrir en mayores riesgos.

Queríamos a alguien que pusiera fin al chantaje político, al vota por mí, acuérdate que yo fui el que hizo este puentecito, aquél colegio, o arreglé un ambulatorio; al tratar del sacarle al jugo a una mísera obra de gobierno. Ahora tenemos a alguien que amenaza con quitar unos beneficios que no ha dado, con mantener una paz que no ha traído, meros vendedores de ilusiones que utilizan nuestro dinero para ocuparse de cualquier cosa que no sean nuestros problemas cotidianos. Queríamos acabar con el sectarismo político, y pusimos en el poder a una elite de próceres capaces de concebir la lista de Tascón y sus demás variantes. Estábamos cansados de la incapacidad para traducir en bienestar una renta petrolera anual promedio de 25 mil millones de dólares, y nos trajimos a alguien que no ha hecho más contando con más 60 mil millones de dólares anuales.

Estábamos asqueados por la trampa electoral, por el “acta mata voto”, demandábamos un sistema de votación automatizado. Terminamos luchando a brazo partido para volver a tener la oportunidad de contar los votos a mano, uno por uno, de forma transparente.

Estábamos agobiados por el presidencialismo, el poder concentrado en una única figura, y vinimos a caer en el culto al líder mesiánico. Rechazamos al sistema de partidos que pretendía alternarse el poder y conservar así sus privilegios, y llegamos a una situación en la que ya no son dos partidos, ni tan si quiera uno, ahora es una sola persona quien pretende ejercerlo para siempre. Teníamos un congreso que daba vergüenza, y ahora tenemos uno que además da risa.
Las muertes del Caracazo fueron escondidas por Carlos Andrés Pérez. Salimos de ahí para caer en un gobierno que no sólo omite las muertes de todos los días, sino que divide a los muertos entre “los nuestros y los de ellos”, unge mártires a los pistoleros, y ha creado una versión paralela de la realidad según la cual los asesinos son ahora las víctimas, y viceversa.

Para la próxima vez, la próxima generación o el próximo amanecer, hagamos el propósito de no pedir milagros. Pidamos sólo alguien que sea capaz de hacerlo mejor. Aunque partiendo de aquí eso no sea mucho pedir.

Para El Universal, 26/09/2008

sábado, 20 de septiembre de 2008

Nuestra política de enriquecimiento del vecino



La mayoría de las economías del Sudeste asiático que consiguieron crecer a tasas muy aceleradas lo hicieron con base en una política de cambio competitiva. Brasil se evitó la crisis argentina abandonando su propia camisa de fuerza y devaluando el real ante la fuerte diferencia que existía entre la inflación local (con todo el cambio fijo) y la inflación internacional. Esas políticas se conocen en la literatura económica como de "empobrecimiento" del vecino. Procura establecer un patrón de precios favorables de los bienes nacionales sobre los extranjeros, impulsando las exportaciones no tradicionales y haciendo menos atractivas en términos relativos las exportaciones. Yo siempre he estado a favor de que la política cambiaria no debe ser herramienta ni para favorecer ni para perjudicar a los productores nacionales. La revolución bonita aplica un esquema inverso, promueve la estabilidad cambiaria en presencia de inflaciones de 20%-30%, generando un patrón de precios muy favorable para las importaciones que ahogan a los productores locales. Para muestra este botón.

Hora de Cambiar (Democracia Siglo XXI, bajo los auspicios de Luis Miquilena)

El documento que sigue a continuación me fue enviado con el título de arriba, aunque suene a broma. A alguien se le ocurriría que colocarle "bajo los auspicios de Luis Miquilena" podía ser un buen branding... En cualquier caso, tiene elementos rescatables acerca de lo que nos toca ahora hacer como sociedad, vale la pena leerlo pensando en los auspicios no del Luis Miquilena que acompañó y adoctrinó a Chávez, sino de "Don Luis", como pasó a llamarse para los acólitos de la oposición una vez que decidió abandonar (tras cuatro años) las huestes chavistas... Pero bueno... aqui va...

HORA DE CAMBIAR

Borrador final del 16-09-2008

Los venezolanos queremos vivir en un país libre. Un país a la medida de nuestra Constitución que lo concibe como un Estado democrático y social de Derecho, cuyos fines esenciales son la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, y el ejercicio democrático de la voluntad popular. Un Estado que propugna como valores superiores la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, y cuyo gobierno será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.
Para lograrlo, el camino que lleva Venezuela tiene que cambiar. Todos los venezolanos deben poder acceder a una mejor calidad de vida e influir en las decisiones que marcan el rumbo de la sociedad, creando así la esperanza donde por años la exclusión ha acumulado frustraciones. Y en la situación actual, la sociedad venezolana debe construir fortalezas para enfrentar a un gobierno aberrante que lejos de resolver los problemas de los ciudadanos destruye las oportunidades de prosperidad y de paz al negar la pluralidad política y corroer con el odio el tejido social; que pretende perpetuarse en el poder, y que busca cambiar por vías espurias el sistema de libertades consagrado en la Constitución.
Venezuela no solo ve en peligro la vida en libertad, sino también la coexistencia social y la viabilidad misma de una nación incluyente en la que todos podamos realizarnos. La exclusión y el menoscabo de la libertad y la voluntad popular; la destrucción de las instituciones y de la economía productiva; y la pérdida de la cohesión están minando las bases de la sociedad venezolana, y constituyen el curso en el cual es imperativo imprimir un cambio. Venezuela será lo que los venezolanos hagamos de ella a través de ese cambio, porque los resultados del mismo dependerán de los valores que lo inspiren y de la generosidad que lo aliente; de las normas, instituciones y políticas que consolidemos para que rijan su curso; y de la capacidad que los ciudadanos mismos nos demos para influir efectivamente en el proceso.
… Es hora de cambiar.

Una Democracia Nueva que se comprometa con el desarrollo con equidad
Las naciones que han tenido mayor éxito en dar a sus pueblos bienestar, libertad y equidad, lo han hecho maximizando el respeto a los derechos humanos y el ejercicio de las libertades. Pero han ido más allá del disfrute de las libertades políticas individuales, para perseguir de manera consciente el desarrollo, es decir, la realización de las aspiraciones sociales, económicas y políticas de los individuos en sociedad, a través del pleno ejercicio de la libertad. Y para ello han construido y fortalecido instituciones y reglas que equilibran y norman el juego de las fuerzas sociales, sirviendo de soporte a los cambios necesarios.
Construyendo una Democracia Nueva, comprometida con el desarrollo con equidad en un marco de libertades, que actúe como catalizador positivo del cambio y garantice seguridad jurídica y respeto por el Estado de Derecho, podremos salir del perverso curso actual y desterrar el odio y las amenazas contra la vida, las libertades públicas y la propiedad.
Nos proponemos convocar a todo el país a un Consenso para construir el futuro, alrededor de los objetivos, principios e instituciones de esa Democracia Nueva, para cimentar sobre él compromisos firmes para la acción de las fuerzas democráticas, porque el cambio de rumbo del país no puede ser decretado, ni mucho menos impuesto por unos sectores sobre los otros. Porque es necesario que mujeres y hombres, trabajadores, estudiantes, empresarios y todos los actores sociales, se sientan motivados a aportar su impulso creador, su esfuerzo productivo y su capital, sus mejores conocimientos y su solidaridad y tolerancia, para producir más riqueza y equidad, y para que encontremos un camino de convivencia en paz. Solo así podremos abrir un futuro de esperanza para las nuevas generaciones, y edificar Una sola Venezuela socialmente justa y políticamente plural, que retome la senda del desarrollo que extravió hace años, y que nos incluya a todos.

Los objetivos, los principios y el camino de lo posible en una Democracia Nueva
Dos objetivos mutuamente complementarios se imponen a la Democracia Nueva para resolver en sus raíces la crisis que vive el país, y construir esa Venezuela próspera, justa e incluyente:
El primer objetivo es imprimir un rumbo cierto y sostenible hacia el desarrollo con equidad, erradicando cualquier fuente de exclusión.
Para alcanzar este objetivo, debe garantizarse que el mismo adquiere prioridad efectiva en las políticas, más allá del discurso, y que se atiende simultáneamente con acciones que auxilien a los más vulnerables y con soluciones estructurales y sostenibles. Solo así será posible alcanzar un desarrollo con equidad y desterrar el perverso mecanismo del populismo, que no resuelve los problemas sociales y secuestra el derecho del pueblo a la participación real en las decisiones. La Democracia Nueva debe pues, establecer reglas y políticas públicas claras, y mecanismos de seguimiento que aseguren el progreso de tres procesos virtuosos en dirección al objetivo del desarrollo con equidad:
• Una instrumentación eficaz de la atención directa a los más vulnerables, que respete la dignidad de estos, sin que facción alguna pueda manipularlos o exigirles lealtad o sumisión;
• El desencadenamiento de un amplio proceso de inversión privada, y el impulso a relaciones estables con otras naciones del mundo basadas en la cooperación y el interés mutuo, conducentes a un desarrollo productivo y un comercio internacional diversificados, que reduzcan la dependencia del petróleo y que generen más y mejores empleos; y
• La reinversión creciente de la renta derivada del recurso petrolero, que por ser nuestro mayor activo material debe convertirse en capital que apalanque el progreso y el bienestar de todos, en ésta generación y en las generaciones venideras, evitando que dicha renta sea dilapidada o empleada como instrumento de políticas populistas por los gobiernos de turno.

El segundo objetivo es recuperar las instituciones de la democracia.
Lo primero que deben garantizar las instituciones de la Democracia Nueva a todos los ciudadanos es seguridad para sí mismos y sus familias, y un marco de reglas dentro del cual todos puedan efectivamente disfrutar de sus derechos políticos, sociales, culturales y económicos, empezando por el derecho a vivir bajo el imperio de la Constitución. En términos políticos y sociales esto implica, entre otras cosas, restituir la autonomía, el equilibrio y la capacidad de control mutuo de los poderes públicos; restaurar la subordinación del poder militar al poder civil; y profundizar el proceso de descentralización del país para garantizar el ejercicio de la participación y del gobierno democrático inmediato a los ciudadanos. En términos de las instituciones y derechos económicos, implica mantener un marco equilibrado de negociación entre los actores sociales, y garantizar a todos los ciudadanos el derecho a acceder a la propiedad privada y a usarla como instrumento para su propia superación material y para contribuir a la realización de toda la sociedad.
En segundo lugar, la Democracia Nueva debe restituir y garantizar la independencia, la iniciativa y la responsabilidad de las instituciones del Estado encargadas de defender los derechos de los ciudadanos y de supervisar la gestión pública, la probidad de los gobernantes y la legitimidad de los actos de estos por su apego a la constitución y las leyes. Y debe innovar creando vías a través de las cuales la sociedad civil pueda efectivamente escrutar y exigir cuenta de la eficacia de la democracia en sus logros de desarrollo con equidad.

La Democracia Nueva debe fundamentarse en un marco ético de principios que norme la acción pública y privada en la búsqueda de los objetivos de desarrollo con equidad, cohesión social y ejercicio efectivo de la libertad. Ese marco está sustentado en valores compartidos por todos, que no pueden ser instrumentalizados por unos en detrimento de las aspiraciones de los demás:
• El primer grupo de principios incluye el respeto por los derechos humanos y la garantía de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, y el reconocimiento de la pluralidad de ideas y de la representación de las minorías como necesarias para asegurar una participación política amplia y plural que garantice el equilibrio de las decisiones que se tomen;
• El segundo grupo establece el fomento activo de una cultura para el desarrollo y la democracia, basada en la libertad, el esfuerzo y la realización, que supere las ideologías del rentismo y el paternalismo del Estado, apoyándose en la educación como estrategia fundamental de desarrollo de la sociedad. Una educación que cultive en todos los ciudadanos valores y criterios éticos fundamentados en los derechos humanos, la honestidad, el trabajo y el esfuerzo creador del individuo; la cooperación y la solidaridad, la equidad y la cohesión social; y el ejercicio de las libertades en la democracia.
• El tercero plantea la promoción de la solidaridad social, expresada en compromisos conscientes para resolver las desigualdades, y en la aceptación por todos de un marco de políticas públicas destinadas a lograrla; y
• El ultimo grupo de principios se refiere a impulsar el funcionamiento de una economía de mercado que dé soporte a un desarrollo sustentable, es decir, que efectivamente contribuya a mejorar el bienestar económico, la equidad y la sostenibilidad ambiental, para lo cual los diversos actores - Estado, sociedad civil, empresas, organizaciones de trabajadores y particulares – deben participar en ella contribuyendo al bien común, actuando con apego a los valores que son esenciales a éste último, como son: la honradez y el respeto de la Ley, la transparencia y la responsabilidad.

El camino de lo posible implica que adelantemos iniciativas de desarrollo y de cohesión social que sean factibles, es decir, que consideren tanto las aspiraciones como los recursos a nuestro alcance y las circunstancias nacionales e internacionales en las cuales nos encontramos; que todo eso lo basemos en un Consenso para construir el futuro; y que apoyemos las iniciativas sobre bases institucionales que establezcamos para maximizar su viabilidad, consistentes en un sistema de instituciones y reglas, y un conjunto de políticas públicas.
• El sistema de instituciones y reglas debe dar forma jurídica a los objetivos y al marco ético de principios para la acción, en un régimen legal que proteja y haga respetar los derechos fundamentales de todos los individuos, que propicie la acción creadora privada, y que favorezca la cohesión y reduzca la polarización y el recurso al conflicto promoviendo la solidaridad, la co-responsabilidad y la negociación social entre los diversos actores.
• El conjunto de políticas públicas debe dirigirse a crear oportunidades reales de superación para todos los venezolanos, auxiliar a los grupos sociales más vulnerables, y resolver las deformaciones de nuestra economía tornándola mas productiva y haciendo al Estado menos dependiente de la renta petrolera.
Entre las políticas públicas sobre las cuales basar el Consenso para construir el futuro, destacan las de largo aliento en las cuales se apoyarían los cambios estructurales, como son las dirigidas a mejorar la calidad y la cobertura de la educación, promover la cultura del desarrollo y la democracia y fomentar capacidades propias en ciencia y tecnología; las orientadas a generalizar la seguridad social y elevar la eficacia de los servicios de salud; las de fortalecimiento de las organizaciones locales en los temas que les competen de acuerdo con la Constitución; las de saneamiento estructural de las finanzas públicas y de capitalización creciente de la renta petrolera, y las de impulso activo al desarrollo de capacidades productivas modernas, basadas cada vez más en el conocimiento.

Consenso para construir el futuro de una sola incluyente
En resumen, para responder al deber ser que la obligaría con la sociedad venezolana, y para constituir efectivamente un camino de lo posible, la Democracia Nueva debe proveer las instituciones y políticas que maximicen dentro de un marco de pluralidad y libertades el logro de los objetivos del desarrollo con equidad y la recuperación de la cohesión social. Esto solo se puede lograr tras desterrar las prácticas que, afincadas en el rentismo petrolero, han pervertido la toma de decisiones y han privado a los ciudadanos del derecho a una efectiva participación en las mismas. En efecto, la Democracia Nueva debe proscribir, tanto las ofertas engañosas del populismo y los proyectos mesiánicos, que disfrazan de “democracia directa” la concentración del poder en demagogos y autócratas, como las simbiosis de intereses particulares de funcionarios y élites, que al cobijo del poder político han instituido la corrupción como práctica regular de la función de Estado.
Es hora de cambiar, para que la luz de la libertad comience a alumbrar el futuro de Venezuela. Para contribuir a ello, reiteramos la obligación que nos imponemos de promover un Consenso para construir el futuro alrededor de estas ideas, apoyados en el impulso renovador y en la esperanza de los jóvenes de nuestro país, que dé base a compromisos firmes de las fuerzas democráticas, para superar la crisis edificando Una sola Venezuela próspera, plural, socialmente justa, que nos incluya a todos.

CITIGROUP: Riesgo Venezuela alcanza los niveles del paro 2002-2003

Venezuela's 5-yr CDS spreads widened 409bp (to 1,067bp) over the last four days of trading, catching up close to Argentina's levels. In our view, outside the negative market sentiment and global risk aversion, the idiosyncratic reasons for the dramatic widening include the following fundamental, political, and technical risks.

On the fundamental side, the rapid decline in oil prices to US$96 per barrel has increased fears that it may fall further below a "breakeven" level. We calculate that if WTI oil prices fall beyond US$75 the country will switch from accumulating assets, to burning them. Assuming they do no significant expenditure adjustment or official devaluation, the country will likely be forced into a macroeconomic adjustment by 18 months. If they do adjust, their asset position would allow for more time, depending on the extent of such an adjustment. If oil prices remain above US$80, we believe the sovereigns ability to service its obligations is not under threat over the next two years, at least. However, we remain of the view that macroeconomic policies are not sustainable long term

On the political front, the temporary expulsion of the US ambassador and the corruption charges against individuals linked to the government, injected uncertainty to a highly risk-averse market. However, we are of the view that the nationalist actions are intended to attract political backing ahead of the November regional elections and will not result in material consequences. The threat to halt oil exports to the United States, expressed repeatedly, is unlikely to materialize as that would imply a halt of about 60% of the country's oil exports. Finally, the corruption charges remain at the individual level and do not involve formal sanctions to the state.

The technical issues involve the effect of Lehman's bankruptcy and the decisions on how to sterilize liquidity in the parallel market. On the former, the sovereign is negatively affected directly, through the Venezuelan public and private exposure to Lehman-issued structured notes, and indirectly, given the rebalancing in the international system because of counterparty default. In the Venezuelan system, we estimate Fonden may hold US$300 million of these notes, and the private sector may hold another US$400-800 million. Although the development is unwelcome, it is unlikely to trigger a systemic problem in the private sector, and in the public sector the effect is small (see total assets table below).

For sterilization and debt management purposes, renewed calls for buybacks, coexist with uncertainty on Boden sales revival, and/or new issuance. As the Boden sales have halted the supply of FX to the parallel market, the parallel exchange rate depreciated up to USD/VEF 4.75 from USD/VEF 3.5 a month earlier, despite increased dollar sales. We believe the government will not allow the parallel rate to continue depreciating for long, because of its effect on inflation. Thus, we expect the government may find a way to renew the Boden sales, embark on a combined buy-back and issuance, sell dollars directly to the system, or a combination of the above. All options are open as of yet, and we will continue to keep close contact with the Ministry of Finance in coming days to advise on new developments.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La realidad ha vuelto a superar a la ficción

Da la impresión de que cada vez estamos más a merced del destino. Este hecho simple ha sido constatado por el más reciente estudio de la pobreza de Luis Pedro España: Cada vez un número mayor de venezolanos considera que su suerte está regida por una fuerza mágica (o diabólica) ajena a nosotros mismos. No es para menos. El que nosotros escogimos ha decidido dedicarse a cualquier cosa que no sean nuestros problemas cotidianos. El magnicidio, el plan del imperio para incendiar el país, el contingente militar soviético, y la intervención militar en Bolivia, son apenas los últimos fascículos de una colección que comenzó hace diez años con el Eje Orinoco-Apure, el plan Bolívar 2000, la sobre-marcha, la base espacial venezolana y los gallineros verticales.

Mientras tanto, Venezuela continúa deslizándose hacia su propio abismo. Nuestra inflación en alimentos en los últimos doce meses ya va por 52%. Según el BCV, la inflación del 25% más pobre totaliza 39% en doce meses, mientras la del 25% más rico alcanza 32%. En materia de crecimiento no hay nada de qué sentirnos orgullosos: El ingreso por habitante del primer semestre del año es 10% superior al de 1998, equivalente a una tasa de crecimiento anual de 0,80%. El Estado se ha convertido en el único gran empleador.

Nuestra posición en la clasificación mundial de hacer negocios continúa deteriorándose (www.doingbusiness.org ): 174 de 181 países. Sólo en Chad, Sao Tomé, Burundi, República del Congo, Guinea-Bisseau, República Central de África y República Democrática del Congo es más difícil hacer negocios que aquí. Estamos ubicados por debajo de Sudán, Irak, Haití, Zimbabwe y Afganistán. De acuerdo con la clasificación de la calidad del gobierno del Banco Mundial (http://info.worldbank.org/governance/wgi) Venezuela posee uno de los gobiernos menos eficientes del mundo, nuestro país es uno de los lugares en donde es más difícil que prevalezca la ley y en donde menos se persigue la corrupción. Todas estas cosas uno las sabe, pero verlas plasmadas en un estudio con una metodología sólida, disponible a todos los inversionistas gratis a través de Internet, equivale a algo así como al acto de graduación.

Otra vez hay un enorme escándalo alrededor de la idea (ciertamente escandalosa) del magnicidio. Si eso es una posibilidad, con todos los dispositivos de seguridad, con los guardaespaldas, la inteligencia cubana y la comitiva oficial, ¿qué quedará para nosotros? ¿Quién habla de los 12.829 minicidios ocurridos el año pasado, o de los 85.096 minicidios registrados aquí desde el inicio de la guerra de Irak, que nos supera apenas por poco más de tres mil muertos?

Si se vienen a pique Lehman Brothers y AIG con un tren gerencial avezado, formado en las mejores escuelas de negocios del mundo, si ellos son capaces de engañar a las autoridades regulatorias de allá, ¿qué quedará para nosotros? Una mañana cualquier de esta semana, me siento a tomar un café y leer el periódico en paz y desde allí salta Ricardo Sanguino: “Nadie formula su presupuesto cercano a lo que son las realidades, si no dejaría de ser un presupuesto, que es presuponer lo que va a suceder”. La realidad ha vuelto a superar a la ficción.

Para El Universal, 19/09/2008

Si caen Lehman Brothers y AIG... ¿qué queda para nosotros?

La posibilidad de que caigan en bancarrota líderes a nivel mundial en banca de inversión (Lehman Brothers) y seguros (AIG) tiene profundas connotaciones para nuestra estabilidad mental. Es decir, si estas compañías se vinieron a pique, contando con un tren gerencial entrenado en las mejores escuelas de negocios del mundo y con una amplia experiencia de negocios, ¿qué puede quedar para nosotros? Si allá los que tienen idea menospreciaron olímpicamente los factores de riesgo que podían precipitar su caída, ¿qué cabe esperar de nuestro propio futuro, en manos de Rodrigo Cabezas (“los controles de precio no han funcionado, por eso vamos a concentrarlos en un número muy pequeño de productos”) o Haiman El-Troudi (“yo estoy disuadido de que la vía es el socialismo”)? Si Lehman Brothers y AIG son capaces de esconderle a los reguladores de allá sus apuestas más arriesgadas, qué podemos esperar nosotros con SUDEBAN?

lunes, 15 de septiembre de 2008

La frase de la semana (pasada!)

"!Usted conoce bien el drama por el que está pasando Rusia! En el centro de este drama se encuentra un enigmático y tragicómico personaje, una especie de ser de ultratumba, el último producto de todos nuestros siglos de ignorancia. ¿Cómo es posible que este ser haya alcanzado semejante autoridad?"

Intervención de Alexandr Guchkov en la Duma, 26 de enero de 1912, a propósito de la influencia que Grigori Rasputín éjercía sobre los zares Nicolás II y Alaxandra.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Caen bonos de Venezuela por disputa diplomática con EEUU (Mercados y Acciones)

Los bonos soberanos en dólares de Venezuela caían con fuerza el viernes, después de que Caracas y Washington anunciaran que expulsarían a sus respectivos embajadores.
El Eurobono de Venezuela al 2034 caía 4,5 puntos en precio y se ofrecía a 76,50, haciendo subir el rendimiento en 70,6 puntos básicos a un 12,438 por ciento, el bono 2027 cae a 83% de su valor. Según la firma Markit Intraday, el precio para asegurar la deuda de Venezuela a 10 años subía casi 58 puntos.

En tanto, la porción de Venezuela en el índice EMBI+ de JP Morgan reflejaba una ampliación de 52 puntos en los diferenciales de la deuda del país, a un total de 776 puntos básicos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Nuestra propia versión de la ruleta rusa

La verdad es que no todo lo que nos sucede es aleatorio. Hay muchas cosas fáciles de predecir, tan fáciles que aburren. La falta de inversión, los cuellos de botella de nuestro aparato productivo, la escasez de oferta, la carencia de exportaciones distintas al petróleo, la costosísima legislación laboral, la ausencia de empleo productivo y el difícil entorno que rodea la actividad económica privada, son elementos claves para nuestro desempeño económico que en la práctica están determinados. La probabilidad de que ocurra un cambio allí, que es precisamente en donde se teje el progreso y la riqueza de las naciones, es muy baja.

En ese entorno, los resultados de las políticas que ha adoptado el gobierno son fáciles de predecir: Desaceleración gradual del crecimiento, inflación creciente, desempleo encubierto, informalidad y episodios frecuentes de escasez. Otros resultados, los apagones, el deterioro de la infraestructura y la incapacidad del Estado productor para ser eficiente, son también fáciles de predecir. Basta sólo con observar la respuesta de nuestra propia economía en el pasado, y las de los demás países que han adoptado esquemas similares en aquellos casos en donde nuestra historia de desaciertos no tenga parangón comparable al presente.

Hay otras cosas cuya naturaleza aleatoria las hace más difíciles de predecir. El tipo de cambio, por su dependencia del precio del petróleo y de la volatilidad de propósitos del gobierno, es difícil de predecir. Durante los últimos años, la mayoría de los economistas han advertido sobre los riesgos de nuestra excesiva dependencia petrolera. Esta advertencia está basada en un hecho simple: Hoy en día estamos mucho menos preparados para absorber un shock en los precios que en otros años precedentes a catástrofes económicas y sociales. El año anterior al viernes negro de febrero de 1983, Venezuela tenía exportaciones petroleras equivalentes al 93% del total y trece meses de importaciones en reservas. El año anterior al ajuste de 1989 y al Caracazo, el petróleo representaba 82% de nuestras exportaciones y teníamos reservas para sólo siete meses de importaciones. Hoy en día, el petróleo representa 95% de nuestras exportaciones totales, y tenemos en reservas apenas nueve meses de importaciones.

Aunque esa observación es correcta, hay cierta insatisfacción (en especial entre quienes cubren en los medios de comunicación el área económica) con tantas advertencias, porque el precio del petróleo no ha caído “lo suficiente” (en los últimos dos meses ha caído más de cuarenta dólares). Esta situación equivale a advertirle el peligro de muerte a quien tiene ya seis o siete intentos con la ruleta rusa sin que ocurra una catástrofe. Está cierto que ese escenario es mucho menos probable que el otro en cada intento, pero también lo es que si juega un número suficientemente grande de veces la probabilidad de muerte es muy alta. Más aún, como el resultado negativo es tan largo, el valor esperado de cada intento es negativo. Con una diferencia clave: En nuestro caso, quienes juegan a la ruleta no tienen la pistola puesta en su propia cabeza, sino firmemente afincada en la sien de toda la sociedad venezolana.

Para El Universal, 12/09/2008

viernes, 5 de septiembre de 2008

Finanzas estructura notas de deuda (sin bonos argentinos) para tratar de frenar el paralelo

El despacho de Finanzas decidió otorgar para finales de esta semana notas estructuradas -que no posean entre sus componentes bonos argentinos- para reducir la presión sobre la cotización del dolar paralelo.

Aunque se desconoce cuál será la cantidad, se cree que el monto estará por debajo de los 200 millones de dólares. Según los cálculos oficiales sólo quedan alrededor de 750 millones de dólares en notas estructuradas dentro del Fonden.

A la espera de la colocación, el precio del dolar paralelo se ubica hoy en 3,85 bolívares para la compra y 4,00 bolívares, mostrando un descenso de 0,05 bolívares con respecto al precio de cierre del día martes.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Adiós a la bola de cristal

La política cambiaria del gobierno continúa dando bandazos. Después de una depreciación en el mercado paralelo de 67% durante los primeros once meses de 2007, el esquema de venta de bonos que se implementó a partir de noviembre produjo una apreciación de 47%, y ahora en tan sólo treinta días ha ocurrido una nueva depreciación de 21%. ¿Qué puede explicar semejante volatilidad?

Por un lado, el gobierno había tenido cierto éxito en convencer al mercado que mantendría la oferta de divisas hasta noviembre. Más que señalizar intenciones se concentró en hechos, liquidando divisas en el mercado paralelo a través del sistema de notas estructuradas hasta traerse el valor del dólar a la vecindad de tres bolívares. Subió las tasas de interés, obligando a algunos especuladores (siempre en el buen sentido de la palabra) a liquidar divisas (más oferta). La sabiduría popular estaba convencida de que este esquema se mantendría al menos hasta las elecciones. Después de allí vendría el diluvio. Tratándose sólo de unos meses, si el petróleo bajaba de sus exorbitantes niveles, siempre se podría emitir deuda o recurrir al FONDEN, ya casi equivalente a la leyenda del dorado.

El fracaso de la operación de deuda con Argentina no ayuda tampoco a explicar el resurgir del paralelo. A fin de cuentas, el gobierno cuenta con dólares, que utilizaba para comprar títulos de deuda argentina, que a su vez nos vendía a nosotros. Esa operación sigue siendo posible a través de la emisión de deuda del propio gobierno venezolano (al rendimiento exigido por los mercados internacionales: 12%), o aún más, a través de la simple y vulgar liquidación de divisas petroleras en el mercado paralelo.

¿Y entonces? Entonces hay varias opciones. El petróleo ha caído en más de treinta dólares en los últimos meses, la capacidad de endeudamiento del gobierno pareciera tener límites, y en FONDEN podría haber líquido bastante menos de lo que se piensa. Pero hay una cuarta posibilidad.

Cada vez que ocurre uno de estos vaivenes, los economistas y analistas financieros del país, algo así como diecinueve millones de personas (excluyendo sólo a los menores de quince años), recogemos algunos hechos, conjeturas y justificaciones, y salimos corriendo detrás de las cifras (algunos de ellos están más arriba). Es decir, como ya resulta casi imposible contar con una teoría económica, psicológica o social que nos conduzca a los números, uno lo que hace es que agarra cualquier hecho conveniente, cualquier conjetura, cualquier cosa que haga sentido o que suene como si lo hiciera, y se pone a correr detrás de ellos.

Quizás sería más útil asumir de una vez por todas que el proceso de la política económica del gobierno no existe, que no hay ningún plan, ningún objetivo estratégico, ninguna explicación siniestra. A la volatilidad propia del mercado petrolero, nosotros le hemos montado encima la aleatoriedad, la irresolución e inseguridad propia de la política económica del gobierno. Yo creo que nos iría mejor reconociendo de una buena vez que estamos en presencia de un proceso aleatorio cuya distribución de probabilidades se desconoce, de manera que casi cualquier cosa es igual de posible que cualquier otra.

Para El Universal, 05/09/2008