lunes, 28 de diciembre de 2009

¿Qué tan felices podemos ser en 2010?

A propósito, estacioné mi carro a unas pocas cuadras de aquí. Los Palos Grandes es uno de esos lugares en Caracas donde aún existe cierto sentido de comunidad, donde se puede caminar, donde aún se consigue mucha gente por la calle con las bolsas del abasto, la panadería, la farmacia. Aquí y allá es posible dar con alguien leyendo en sus cafés, ausente, subrayando, abstraído en algún libro de ocasión. En un país en donde lo que es de todos (los espacios públicos) suele ser tierra de nadie, aquí hay un conjunto de avenidas, calles y plazas que tienen un pulso, que cuentan con su propio ritmo, y que exhiben, con una mezcla de orgullo y en señal de desafío, su propia cotidianeidad.

Es una de las últimas mañanas de diciembre. Desde hace algunas semanas una brisa suave ha descendido sobre la capital, que convive con el sol radiante y trae cierta reminiscencia vacacional. A ratos uno tiene el sentimiento de estar de vacaciones en su propia tierra. Al menos yo soy de esos que se hacen con frecuencia la pregunta: ¿Qué diría yo de nosotros si no fuera yo, si estuviera de visita, si ya no estuviera irremediablemente inmerso en estos rincones, tan encarcelado en sus matices? ¿Qué me llamaría más la atención? Con frecuencia, me siento a tomar café en esta esquina y ensayo alguna respuesta, al menos sus primeros compases, con la esperanza de que la creatividad se despierte en mí y tome el relevo de allí en adelante. Y digo: “Y he aquí que vine a una tierra en donde…”. Pero las frases que siguen, además de poco consistentes, no tienen nada de original. A poco iniciar el ejercicio me descubro repitiendo como si fuesen mías las frases de José Ignacio Cabrujas sobre nuestro afán por destruir, por demoler, lo que existe, nuestra urgencia por dinamitarlo y reiniciarlo todo, nuestro entusiasmo breve por lo nuevo. Es eso, o me descubro recontando uno de esos episodios muy precisos que caracterizan nuestra cotidianeidad. “Con su presencia es más que suficiente… Si aún así quisiera hacernos algún otro regalo adicional, le agradecemos que se haga en efectivo”. Tengo la certeza de que estas pequeñas tarjetas, insertadas de forma casi clandestina dentro de las invitaciones de matrimonio, formarán parte integral de nuestros libros de sociología en el futuro. Por diseño o por costumbre, estas tarjetas no forman parte de la invitación “formal”, la más grande, la de las letras inclinadas y los caracteres afrancesados. La solemnidad de esta última, el espíritu encumbrado que le procuran inspirar los contrayentes, tiene muy poco que ver con la practicidad y la vulgaridad que caracteriza a las solicitudes de efectivo. Por esa razón viene siempre aparte, mucho más pequeña, la tarjeta con los poemas de mal gusto, los dibujitos de los dólares o las frases hechas. Es algo así como un susurro: “Lo nuestro nos los das en efectivo”. Me suele despertar de ese trance una manifestación de conciencia: Rara vez un viajero tiene acceso a una ceremonia matrimonial y prácticamente ninguno recibe invitación. Así que por ahí tampoco va.

De todas maneras, esta mañana se trataba de ser feliz. La idea era escribir algo que transmitiera a los lectores de los últimos días de 2009 cierta frescura, optimismo, ganas de hacer las cosas mejor. No podía tratarse de economía, menos aún de política. Escribir algo así no ha sido tan difícil como muchos podrían anticipar (acaso por mi background de economista). Después de todo, la adversidad que en teoría debo esquivar aquí ha conseguido parir toda una suerte de manifestaciones creativas, sin precedentes en mis dieciséis años en la capital: El ámbito de quienes hoy se oponen al oscurantismo es muy amplio. Hablo aquí de nuestro poeta Rafael Cadenas. Me refiero a Isabel Palacios, Mariana Ortiz y la Camerata Bárroca de Caracas, que hace poco han tomado (la palabra no puede ser más adecuada) la Sala José Félix Ribas del TTC para presentar un tributo a George Haendel, acompañados por nuestros primeros actores Alejo Felipe y Javier Vidal. Me refiero al grupo Rajatabla, que ha tenido el coraje y la virtud de montar la obra Ubú Rey (Alfred Jerry, 1896) para denunciar al monstruo desde su mismo vientre. Me refiero a las agrupaciones de teatro que han sido desalojadas de los espacios que les había entregado el Estado en comodato, pero que siguen vivas. Para la memoria de esta época quedará la representación del Infierno de Dante que hiciera el Grupo Theja en su última función en el Teatro Alberto de Paz y Mateos. Hablo también de María Guinand y del maestro Abreu, pero poco, porque son los más conocidos. Aunque todos existían hace ya mucho tiempo, hoy en día existe una conciencia colectiva mayor acerca de lo importantes que pueden llegar ser para nosotros como país. O al menos yo quiero pensarlo así. Hablo también de los cientos de escritores venezolanos, algunos con más éxito que otros, cuyas obras abarrotan las estanterías de nuestras cada vez más numerosas librerías (me refiero aquí a las librerías atendidas por sus dueños, con verdadera pasión, a las Lectura, El Buscón, Kalathos, Libroría, Templo Interno, e inclusive a La Pulpería del Libro de Caracas, a pesar de la escasa disposición de su dueño a atender a quienes desconoce, a encenderles las luces, a dejarlos pasar al sótano sin insistir antes: "pero qué quieren, qué quieren". No me refiero aquí a quienes venden libros como quienes venden commodities, kilos de queso blanco, papel toilet o toallas sanitarias, nada que ver con Tecniciencias, Nachos o Las Novedades, cuyos dueños no tienen la menor idea, ni la menor intención de aprender, acerca de lo que venden). Son ellos, sí, pero también son aquellos que retan a las circunstancias y se esfuerzan por ofrecernos espacios en donde podamos ser libres. En este sentido, tienen un mérito similar al de nuestros artistas quienes han conseguido levantar Los Galpones de Los Chorros, o las muchachas que han puesto en plena acera del casco histórico de Chacao el pequeño Chacao Bistro (esquina de Miranda y Urdaneta). Y esto por nombrar sólo algunos de los lugares y de las personan que son capaces de inspirarme a mí, aún en medio de las circunstancias más adversas. Como decía Rudyard Kipling (If): Por todas partes la vida está llena de heroísmos.

¿Y qué tienen que ver todo esto con la felicidad, la frescura, y el optimismo? Bastante. Después de todo, ¿Qué significa ser feliz, o qué es llevar una “buena vida”? Aristóteles, que se hizo esta pregunta hace más de dos mil quinientos años (las buenas preguntas son siempre las mismas), llegó a la conclusión de que la felicidad (eudaimonia) no tiene que ver con los placeres de los sentidos, sino que es el territorio de la buena acción, de la conducta consistente con el buen propósito, del ejercicio de la fortaleza individual y de la virtud. Concebir la felicidad en esta dimensión, mucho más allá de (¡sin excluirlos!) los placeres que nos proporcionan los sentidos y el dinero (otra vez esas pequeñas tarjetas de matrimonio), es acaso uno de los acuerdos que más nos urge construir, en una sociedad a la que le cuesta cada vez más ponerse de acuerdo.

Hay gente que me pregunta por ahí cómo veo a Venezuela. Yo también me lo pregunto. No tengo una visión consistente. A ratos la veo secuestrada por la barbarie, presa del oscurantismo, atrapada dentro de sus propias contradicciones y convencida de una serie de ideas que nos condenan a la servidumbre y a la pobreza. Pero a ratos la veo distinta. Ya a punto de terminar de escribir, recordé una cita que escuché hace muchos años de Asdrúbal Baptista. Según recuerdo, y ya veremos qué tantos puentes ha tendido mi memoria, se refería a una carta que Mirabeau le escribiera a una cortesana antes del estallido de la revolución francesa: “Veo a Francia más fuerte en sus cimientos que nunca antes”. Llamé a Asdrúbal. La podía haber citado hace unos doce o trece años, pero no recordaba exactamente de dónde. Me prometió buscarla. A la hora de entregar estas líneas aún no sabía nada de él. Me lo imagino, en su oficina del IESA, paseando su mirada por sus organizadas estanterías mientras espera una súbita iluminación, un relámpago que desvele la memoria fotográfica de la página de donde salió la frase. Pero no importa, vale igual. A ratos, en estos días de sol y brisa de diciembre, me invade una poderosa sensación de posibilidad (qué es la juventud y la felicidad si no eso, la posibilidad). Y es entonces, cuando veo a Venezuela más fuerte que nunca. Feliz Año 2010.

MAS

P.D. Una versión más breve y menos libre de este artículo será publicada en El Universal, 31/12/2009.

viernes, 25 de diciembre de 2009

José Ignacio Cabrujas, a propósito de Rómulo Betancourt (1987)

José Ignacio Cabrujas, 1987.

–He citado a Bolívar como un personaje víctima de sus admiradores, para referirme a la manera como la sociedad venezolana percibe a sus caudillos. Rómulo Betancourt, me interesa mucho más; desde luego, no porque lo considere más importante que Bolívar, en esta especie de carrera de caballos o de olimpíada en que hemos convertido el análisis histórico, sino porque me atañe más. Yo tuve una gran desgracia, o mejor dicho, una doble desgracia, a la hora de apreciar la figura de Betancourt. Cuando era niño, mi padre, ferviente católico, describía a Betancourt, en nuestras sobremesas, como un comunista que recibía rublos del Kremlin, un enemigo de lo piadoso, prácticamente un espía a las órdenes de la KGB. Cuando ingresé al Partido Comunista, la descripción era tan religiosa como la de mi padre. Betancourt era simplemente un agente de la CIA, un tenebroso personaje a las órdenes del imperialismo, dispuesto a entregar el petróleo, el acero y el aluminio a esa especie de guarida del diablo que era Wall Street. Quiero decir que yo viví dos religiones frente a Rómulo Betancourt. Durante su gobierno, me sentí perseguido. Sobreviví gracias a la piedad del Director de Cultura del Ministerio de Educación, y a la generosidad del director de la Radio Nacional, porque literalmente fui expulsado del Departamento de Teatro Infantil del Consejo Venezolano del Niño, por comunista. Fue necesario un cierto tiempo para que yo pudiese percibir la figura de Betancourt con una relativa serenidad. Durante el gobierno del doctor Leoni, leí por primera vez la reproducción de El Libro Rojo, editado por José Agustín Catalá. Pocas lecturas nacionales me han impactado tanto. Las cartas de inconfundible estilo, enviadas por Betancourt desde Costa Rica, nos describen a un febril muchachón marxista en el trance de descubrir que el marxismo no era una panacea universal. La reflexión de Betancourt sobre las peculiares condiciones socioeconómicas de Venezuela, son, mira tú lo que es la vida, el origen del MAS, sólo que se trataba de un MAS concebido en 1930, cuarenta y un años antes de la aparición de ese grupo político. Betancourt, en su lenguaje no siempre feliz, habla de un socialismo con vaselina, es decir, de una estrategia y de una táctica donde el movimiento revolucionario contra la dictadura de Gómez tiene que tomar en cuenta la realidad concreta de la economía y de la historia de Venezuela. Betancourt distingue matices en la primitiva "burguesía nacional" y esgrime la democracia, como una táctica destinada a crear rebeldía en "las masas". Era un pensamiento. Los comunistas de esa época actuaban, por el contrario, como un club de admiradores de la Unión Soviética, como "fans" de Stalin empeñados en proclamar los logros de la actividad koljosiana en la remota Ucrania. Hablaban de remolachas soviéticas y de campesinos de ropa modesta y almidonada contemplando puestas de sol con música de balalaika. El primer manifiesto del PCV esta escrito en vocativo. "Vosotros obreros sois...", es decir, está escrito en el lenguaje de los curas españoles. Betancourt le puso el "tú" a la moderna política venezolana. Su actividad consiste en visitar cada pueblo, cada caserío, cada conuco y explicar allí la idea de un partido redentor. Betancourt se ata a la cuerda histórica de la Revolución Federal, y, desde luego, le hace la cruz a la candidez de los comunistas. Betancourt llega a definir al Partido Comunista de Venezuela como un partido "pequeño burgués". La democracia, es decir, el país donde hoy vivimos, es su norte. Dudo mucho que Betancourt haya entendido en profundidad las ideas de Marx. ¿Dónde las podía leer integralmente en 1940? La actividad política lo convirtió en un hombre de circunstancias. La formación stalinista le hizo pensar que la democracia era él. Los sucesos en que se vio involucrado, desde el golpe contra Medina, hasta la caída de Rómulo Gallegos, terminaron por convertirlo en un pragmático, en un hombre cauteloso que aprendió a dominar sus rabietas. De allí que hizo amigos, que unió esfuerzos, que le hizo la corte al doctor Caldera, que denunció el sectarismo, que gobernó Venezuela durante los primeros años de la década del sesenta, era un obsesivo de la democracia por la democracia misma. Su política económica es la lógica transición de lo que el perezjimenismo había acumulado y la lógica crítica de lo que el perezjimenismo había dejado de hacer. No se trata de un golpe de timón. Se trata de una corrección de rumbo carente del menor dramatismo. El país en el plano económico sigue siendo más o menos el mismo si se descuenta la feroz posición ante los corruptos, la necesidad de sanear la administración pública y el establecimiento de unas reglas de juego mucho más civilizadas. Habíamos conquistado la democracia y Betancourt aspiraba sinceramente a una efectividad gubernamental que no levantase demasiadas ampollas. La consigna con la cual llega al poder es impresionante. Los Napolitan se habrían llevado las manos a la cabeza. Los estrategas de salón lo habrían tildado de loco o suicida: "Contra el miedo: Vota blanco". Pero, en efecto, su gobierno se hizo "contra el miedo", contra los traumas, contra los que aspiraban, incluso en su propio partido, a una mayor profundización en las reformas sociales. Habíamos conquistado la democracia, y para Betancourt, hombre del 28 al fin y al cabo, la posibilidad de hablar mal del gobierno, la posibilidad de criticar a un ministro ineficaz o a un funcionario ladrón, era una razón de vida. Era una tarea histórica. "Hablar pendejadas del gobierno", es decir, "menos barbarie y más decencia", fue su visión. Betancourt el fiero, había aprendido a vivir en sociedad. Allí estuvo su gloria y, a veces, creo, su infierno. Quién sabe si le agregó azúcar a la vaselina. En todo caso, evitó cuidadosamente "los grandes cambios", hasta que mi papá me dijo, caramba, es verdad, como que el tipo no era comunista.

–Betancourt sí intenta cambios en lo económico. Él inicia la política de sustitución de importaciones...

–No quiero ser mezquino. Pero la política de sustitución de importaciones era una exigencia empresarial, o por lo menos, de un gran sector del empresariado. Existía una capacidad económica para ensamblar automóviles y cigarrillos y laticas de petit-pois. Existía la posibilidad de cerrar gradualmente las importaciones. Betancourt enmendó una política económica, sin eso que los dirigentes adecos suelen llamar "mayores traumas". Insisto en esto, no por disminuir la figura de Betancourt, sino porque resulta ridículo en estos momentos pensar que el 23 de enero de 1958 fue un cambio radical de la sociedad venezolana. No. Todo el mundo tenía miedo. Todo el mundo pensaba que el país se estaba embochinchando y que los militares iban a dar un golpe y que iba a regresar Pedro Estrada con sus "chicos malos". El 23 de enero fue un júbilo, un aire cordial que flotó en el país. Fue la posibilidad de hablar vainas, de criticar al gobierno, y hasta de sustituirlo. Betancourt definió posiciones y jugó al equilibrio. El modelo de país que su gobierno intuía se parecía a ese lugar donde vivían Mickey Rooney y Elizabeth Taylor en las comedias MGM de mitad de los años cuarenta. Era la apoteosis de la clase media. El Cafetal es un museo viviente de esa aspiración. Por eso, duélale a quien le duela, Betancourt no sólo es el fundador de Acción Democrática, sino el artífice supremo, el gran constructor del partido social cristiano. Betancourt fue el gran empresario del partido Copei en esa especie de "trust" democrático que se construyó durante su gobierno. Cuando Gonzalo Barrios perdió las terceras elecciones presidenciales de la democracia, Betancourt debe haber puesto una fiesta, porque, muy por encima de las aspiraciones hegemónicas de su partido, aparecía un concepto de alternabilidad democrática. El caudillo no sólo había inventado el gobierno, había inventado, nada menos, que la oposición. Cuando AD perdió, todos vimos a Betancourt diciendo "We will come back". ¿Alguien vio amargura en su rostro? Por el contrario, yo diría que el hombre que nos hablaba era un hombre feliz. Copei ocupó el lugar que en una época eterna y tormentosa ocupaban las Fuerzas Armadas, o los caudillos alzados: la ilusión de cambio, la misma que excusó la invasión de los sesenta contra el gobierno de Ignacio Andrade. La misma. Sólo que menos espontánea, más cívica y definitivamente constitucional.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Qué leer (o qué regalar) en Navidad? (versión ampliada)

Harold Bloom decía que la lectura nos devuelve la otredad, ya sea la de uno mismo, o la de los demás. Eso equivale a decir nos abre la posibilidad de vivir otras vidas. Estoy convencido de que ese hábito de sentarnos a escuchar en silencio el pensamiento de los demás guarda en sí la esencia de la virtud que nos hace falta para hacerle frente a las dificultades de nuestros días. Lo que sigue no me lo ha pedido nadie “con verdadera devoción” (como escribe uno de nuestros ilustres recomendadores de libros), ni tampoco un recuento exhaustivo de todo lo que hay en el mercado; es apenas una pequeña memoria de lo mejor de lo poco que he sido capaz de leer.

El Tigre Blanco (Aravind Adiga) es de lejos lo mejor que he leído este año. Adiga, nacido en Delhi en 1974, criado en Australia y graduado de las universidades de Columbia y Oxford, ha escrito un extraordinario retrato de esa enorme masa de contradicciones que es India. La historia está contada por Balram Halwai, filósofo y asesino, que ha logrado salir de la casta de los sirvientes y convertirse en un exitoso empresario. Una noche, Balram lee en la prensa que el Presidente de China hará una visita de Estado a la India, para aprender cómo sus habitantes han desarrollado su vibrante espíritu empresarial. Decide entonces escribir una serie de siete cartas, en donde repasa su vida y le explica al premier chino el origen de la “capacidad emprendedora” india. No se encuentra allí donde el gobierno lo llevará durante su visita: “Un hecho cierto sobre India es que usted puede agarrar todo lo que le diga nuestro primer ministro durante su visita y voltearlo por completo, y entonces encontrará la verdad acerca de ese hecho”.

También me ha impresionado mucho mi primera lectura de Aruki Murakami: La caza del carnero salvaje. El ritmo aquí es menos trepidante, predomina ese estilo hipnótico y hasta opiáceo (Rodrigo Fresán dixit) de Murakami. Un joven publicista utiliza en una de sus campañas una imagen idílica e inofensiva en donde se encuentran unas ovejas pastando en la montaña, y entre ellas, un carnero. Esta imagen lo coloca en la mira de un poderoso grupo industrial, que se encuentra tras la pista del carnero. Y es que el animal, una suerte de santo grial que encierra el secreto del poder, sólo se deja ver por aquellos a quienes él escoge. A partir de aquí el joven se lanza a la búsqueda del carnero y del lugar de la fotografía. Tiene apenas un mes. No tiene margen para el fracaso: El grupo tras el carnero tiene fuerza para aniquilarlo física y emocionalmente.

He leído también un par de fascinantes libros de Orhan Pamuk (Otros colores y El castillo), aunque para los no iniciados en su obra siempre es mejor tratar de entrar de la mano de Nieve. Entre los libros de no-ficción (non-fiction), lo mejor que cayó en mis manos es La era de lo impensable: Por qué el nuevo desorden económico mundial nos continúa sorprendiendo y qué podemos hacer al respecto (Joshua Cooper Ramo). Uno más, antes de la recomendación final: No hay nada más conveniente para ser utilizado como literatura de poceta que la recopilación de artículos, escritos libres, opiniones y ensayos El mundo según Cabrujas.

Y no se puede dejar por fuera a Rafael Cadenas, la mejor noticia, de las muy pocas buenas, que recibimos este año. Aunque la poesía es un terreno resbaladizo en donde no se encuentran a gusto la mayoría de los lectores, quienes quieran aproximarse a Cadenas lo pueden hacer a través de En torno al lenguaje, Conversaciones con Walt Whitman, o mejor aún, Entrevistas con Rafael Cadenas. Este último es una extraordinaria recopilación de las pocas entrevistas que ha dado el poeta a lo largo del tiempo, contiene su filosofía, sus propósitos, y también su forma de aproximarse al hecho de vivir. “Cada quien parece que gritara: ‘No me quiten mi mentira que me derrumbo’. Cuando alguien, un aguafiestas, un hombre del subterráneo, sale desde la oscuridad con sus revelaciones lo tachan de loco. ‘Echemos al desadaptado que viene a perturbar… Aquí sólo se aceptan personas que se guíen por ese sólido sentido común sobre el cuál se asienta nuestra civilización’. Mientras exista alguien que no esté contento consigo mismo y con el mundo, hay esperanza de redención”. Maestro, vaya su palabra por delante.

Para El Universal, 18/12/2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Cuál será el escenario económico 2010? Hala, todos a hacer pronósticos! (versión ampliada)

Hay un aspecto que llama mucho la atención de los pronósticos de los analistas nacionales e internacionales sobre Venezuela: Ya no tienen dos decimales, y rara vez más de uno. Desde hace algunos años, las cifras exhiben una redondez asombrosa. Lo curioso es que, en el caso de los analistas internacionales, siguen utilizando con nosotros el mismo formato de reporte que aplican a los demás países (dos decimales), por lo que cuando uno se asoma a los pronósticos sobre Venezuela, lo primero que observa es una enorme cantidad de ceros. ¿Crecimiento? Según Barclays Capital: 2,00%, Datanálisis: 2,00% (¿?), The Economist: -3,40%. ¿Inflación? Según Deutsche Bank 30,00%; Ecoanalítica: 36,00%. Los analistas han tirado ya la toalla en relación con el uso de modelos econométricos para describir y predecir el comportamiento de la economía. No tiene sentido utilizar unos modelos cuya efectividad depende de la lógica, de la normalidad y de la regularidad, para explicar los movimientos frenéticos que ocurren aquí todos los años. Por esa razón ahora se impone el estómago, la corazonada, o como diría mi buen profesor de Contabilidad Rafael Bornás, uno ya “no le agrega costo, a lo que no agrega precio”.

Dicho esto, vale la pena considerar cuál será el escenario 2010 en Venezuela. Después de todo, algo tendrán que poner los bancos, las empresas y las personas en sus hojitas de Excel. El año estará marcado por las elecciones legislativas. El gobierno ha decidido acelerar el estímulo fiscal, lo que (según las premisas que están utilizando en el BCV) provocará un crecimiento aproximado de la liquidez de 40%. Ahora bien, ya en 2008 nuestra economía se encontraba operando a plena capacidad instalada. Ya los estímulos fiscales producían cada vez menos crecimiento, cada vez más inflación. En lo que va de 2009, la liquidez ha crecido 29%, uno a uno con la inflación (30%). La caída en la producción de este año podría abrir algo de espacio para el crecimiento, pero también hay que pensar que el país ha perdido capacidad instalada. La caída de la inversión privada por debajo de la línea de la depreciación, las estatizaciones, y la improbable capacidad destructiva demostrada por el gobierno (acabar con La Previsora en doce meses es todo un hito) han mermado mucho eso que los economistas llaman el producto potencial. Estamos en el escenario ideal para los neoliberales radicales (¡arriba Carlos Zuloaga!): Los aumentos en la cantidad de dinero tendrán un espejo fiel en la inflación. Siendo así, la meta oficial de 0,50% de crecimiento (coincide con el promedio de los analistas) podría ser realista, y venir acompañada de una inflación de 40% (el consenso aquí está alrededor de 34%).

En un escenario así, es muy probable que el gobierno se aferre al 2,15 para tratar de llevar a su base de apoyo una inflación menor. Es bastante más fácil decirle que hacerlo. Todo lo que haga el 2010 más fácil (menos difícil) atenta contras las posibilidades de recuperarnos en el futuro. Las emisiones de deuda y las ventas de petróleo a futuro vendrán a tratar de promover el consumo y contener el paralelo aún en presencia de la significativa expansión de liquidez. No será posible. Siendo el gobierno el emisor, el efecto de absorción de liquidez se restringe al período que transcurre desde que se levantan los fondos (se liquidan los bonos) y el momento en que se empieza a girar (gastar) contra ellos. Hasta ahora ese período ha sido entre 10-12 semanas, en un año electoral será mucho menor. No será un año fácil. Pero bueno, no había que tener un modelo muy sofisticado, ni tampoco un estómago bien educado para saberlo. Así que, hala, ¡todos a hacer pronósticos!

Para El Universal, 11/12/2009 (versión ampliada)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Con la banca es diferente (versión ampliada)

Quizás se puede trazar el comienzo de todo a los meses posteriores a la huelga general y el paro petrolero de 2002-2003. Quizás a partir de entonces el gobierno se convenció de que podía prescindir de la ciencia, de la capacidad gerencial, de la experticia, acaso también de la honradez. Quizás fue ahí que le perdió el miedo a ocuparse de todo y se sintió omnipotente: Todos los años de estudio y experiencia de aquellas dieciocho mil personas, después de todo, no eran tan necesarios. Surgió el deprecio por el conocimiento y ese vano sentimiento de posibilidad, exteriorizado con la socarronería característica del incrédulo venezolano: “Fíjate tu, todo lo que decía esta gente del petróleo, ¿y qué paso? ¡Nada! Ahí esta PDVSA sacando petróleo y Chávez tan campante”. Lo curioso es que estas expresiones, en una época de muy pocas coincidencias, se podían escuchar de igual forma en el gobierno o en la oposición.

Luis Pacheco, uno de esas “gentes del petróleo”, lo ha puesto esta semana en su blog en los siguientes términos: “el tiempo ha demostrado que la corporación (PDVSA) tenía mas resiliencia de lo que la mayoría pensaba”. De todas las definiciones que existen acerca de esa palabra hoy tan de moda, es evidente que Luis se refiere aquí a la capacidad de acomodar golpes, qué otra cosa sino eso es lo que ha recibido nuestra industria petrolera desde entonces. No se refiere a la versión más amplia y más aceptada por estos días, la capacidad de hacerle frente a los imprevistos y absorber las peores dificultades, y salir con los atributos básicos de nuestra libertad intactos. Esta última concepción de resiliencia, que he tomado de Joshua Ramo, es también la que más falta nos hace por estos días.

El que no haya “pasado nada” es más que discutible. Desde entonces la industria ha perdido 35% de su capacidad productiva y le ha caído encima una deuda colosal, que mantiene su percepción de riesgo a nivel de bonos basura. Tras el petróleo vino el directorio del BCV, la telefonía fija y móvil, SIDOR, la electricidad, el agua, las compactadoras de cemento. De todos estos espacios fue desalojado el conocimiento, imponiéndose la ignorancia, la soberbia autocomplaciente, a ratos también el saqueo. Ahora parece haberle tocado el turno al sistema financiero.

El gobierno decidió intervenir, a puertas abiertas primero y cerradas después, cuatro bancos. Ese cambio tan drástico en apenas cuatro días ha sido atribuido por algunos a la necesidad de darle tiempo a los entes del Estado, que representan 72% de los depósitos del conjunto, de retirar su dinero. Pero esta explicación a ratos suena demasiado ingenua para ser verdad. Cuesta pensar que para recuperar su dinero el Estado necesite mantener el banco abierto, como si no hubiera otros mecanismos menos transparentes y más efectivos de llegar a lo mismo. Me inclino a pensar que los intervinieron sin una idea clara del desfalco que allí se había gestado. Uno de esos bancos (Canarias), era la única institución privada a través de la cual se podían realizar los pagos por importes de registros y notarías públicas. Este episodio parece ser, más que un caso de saqueo de los bancos por partes de sus accionistas privados (como ocurriera en 1994), uno de utilización de varios bancos para vaciar la Hacienda Pública.

El cierre de los bancos ha desatado una ola de pánico que ha puesto en riesgo a otras instituciones. Los 10.000 Bs.F. en depósitos que garantiza FOGADE equivalen a sólo 1.754 dólares a tasa paralela; en contraste con los 16.770 de 2001 o los 34.400 de 1994 (ambas cifras en dólares de hoy). Si esta crisis se circunscribe a esas cuatro instituciones o se extiende a través de la banca y desemboca en la nacionalización del sistema financiero, es algo que vamos a poder ir midiendo en los próximos días. Según se comporte el gobierno en el proceso de auxilio y apoyo a las instituciones que han sufrido fuertes corridas de depósitos se podrá prever cuál fue la verdadera intención inicial. Sólo entonces vamos a saber si esto ha sido un accidente o una política. En cualquier caso, vale la pena tener en cuenta que la banca es diferente. Si bien es cierto que en las demás áreas que ha ocupado el Estado se ha beneficiado de cierta inercia operacional, también es verdad que hemos subestimado su capacidad de destrucción y que ahora las crisis se presentan cada vez más rápido, de forma simultánea, como una sola voz. La banca es diferente: sacudir de aquí a la experticia técnica, la experiencia y el conocimiento tendrá consecuencias inmediatas.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Cadivi: Providencia 099 que establece los cupos para viajeros según el destino y el tiempo de duración del viaje.

lunes 30 de noviembre de 2009
Cadivi: Providencia 099

Cadivi emitió la nueva providencia N° 099 que establece los cupos para viajeros según el destino y el tiempo de duración del viaje.

La providencia fija para casi toda América un tope de 2.500 dólares por viaje. En estadías cortas los montos varían entre 1000, 500 y 300 dólares. Según la providencia para Europa, Asia, África y Oceanía con una duración máxima de siete días se aprobarán dos mil dólares, mientras que los viajes que superen los ocho días en adelante podrán disponer de tres mil dólares. Para los países miembros del Alba se autorizarán mil doláres si son menos de ocho días y de ocho días en adelante 2500 dólares. Para Colombia el monto asignado es de 300 dólares a menos que sea un viaje de más de ocho días en el que se autorizará un máximo de $700.

El usuario podrá utilizar hasta tres tarjetas de crédito de las cuales sea titular, siempre que estas tarjetas hayan sido emitadas por el mismo operador cambiario.

Cadivi podrá autorizar tres mil doláres o su equivalente en divisas por año a cada usuario y los montos serán autorizados atendiendo la duración y destino del viaje y no podrán exceder el monto anual.

Cuando se trate de tarjetas de crédito autorizadas el usuario podrá disponer mensualmente de hasta un máximo de! diez por ciento (10%) del monto máximo anual autorizado, deducibles del monto autorizado por solicitud, para adelantos de efectivo en moneda extrajera, los cuales sólo podrá obtener a través de los Cajeros Automáticos ubicados en el exterior.

Los recaudos tendrán que ser entregados en original y copia al operador cambiario y una vez obtenido la autorización de las divisas deberán realizar la Declaración Jurada de Cierre de dicha autorización en el portal de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) a los fines de cerrar la solicitud. Esta declaración deberá ser realizada dentro de los 45 días continuos siguientes a la fecha indicada en la solicitud independientemente si el viaje se realiza o no. Reza que el usuario que incumpla con tal disposición no podrá tramitar nuevas solicitudes.

En cuanto al efectivo, Cadivi establece que al año podrá autorizar la entrega de divisas en efectivo hasta 500 dólares o 400 euros. Sin embargo cuando los viajes sean para Colombia, Panamá o las Islas del Caribe se les otorgará a los usuarios un monto de 300 dólares.

Asimismo Cadivi podrá otorgar a los niños, niñas y adolescentes un monto de 400 dólares. En este caso el padre, la madre o representante podrán realizar la solicitud.

Para solicitar divisas a menores Cadivi los requisitos a consignar son: partida de nacimiento del menor o documento público que demuestre el vínculo. Si el documento es emitido por una autoridad en el extranejero debe estar apostillado y traducido por un interprete público en caso de que no esté en español, fotocopia del pasaje aéreo, marítimo o terrestre ida y vuelta, fotocopia de la cédula del padre, madre o persona que solicite las divisas en nombre del menor, fotocopia de la cédula de identidad del menor si es mayor de nueve años y fotocopia del pasporte vigente y visa cuando corresponda.

Tomado de www.bonosvenezuela.blogspot.com

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Qué hace Chávez en Mali?

La carretera que sale de Bamako, en ruta hacia el norte, es una tenue línea de asfalto intermitente tendida hace muchos años, si uno se deja guiar por su estado actual. Apenas es suficiente para el ancho de un vehículo: los viejos camiones que se balancean bajo el peso de cargas de alturas improbables suelen prevalecer sobre los demás. Mali es el tercer país más pobre en el mundo, 90% de la población vive con menos de dos dólares al día, un tercio de los niños están desnutridos y sólo 19% de los adultos saben leer y escribir.

Y he aquí que, en un recodo del trayecto de 400 kilómetros entre Bamako y Mopti ("la Venecia de Africa", como la bautizara en un arrebato de entusiasmo y optimismo algún recién llegado), me consigo con una de esas enormes vallas que ya nos son tan familiares: “Le Président de la République Bolivarienne du Venezuela Hugo Châvez Frias… Projet: Construction des 100 logements sociaux…”. La bandera, las ocho estrellas, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, todo está allí. A diferencia de Venezuela, en donde las vallas persisten aún donde ya es evidente que no se hizo nada, aquí ya están terminadas y habitadas las cien casas amarillas de techos rojos. Todo esto por cortesía de le président, materializada gracias a la intervención de un cierto General de Brigada Gilberto Barrios y una cierta ingeniero María Alejandra Izarra (CIV: 19111). El nuestro sigue jugando a Robin Hood con el dinero de nosotros, "los blindados".



Chávez no es el único que ha puesto el ojo en Mali. Aquí todas las grandes obras en construcción, mamotretos de cemento que golpean la vista por su contraste con el entorno bucólico, son propiedad del Coronel Muammar al-Gaddafi: Hoteles, proyectos de canalización, edificios de oficinas, estaciones de servicio (Oil Libia). Y es que acaban de descubrir unos yacimientos de petróleo en el norte de Mali. Apenas ahora se inicia el proceso de licitación en donde Gaddafi compite con Estados Unidos. Eso quizás explica la presencia constante, ya más hacia el norte, en los alrededores de Sevare y Mopti, de convoyes militares de Estados Unidos, que se encuentra en Mali en una misión de “apoyo técnico”. Acaso ésta también tenga que ver con la existencia de células de Al Queda, que según las versiones que repiten los Tuareg en las calles de Timbuctú, operan en una franja del Sahara que va desde aquí hasta el sur de Libia y la frontera con Egipto.

El término del segundo período presidencial del general Amadou Toumani Touré (ATT) será en el 2012. ATT fue el responsable del golpe de Estado contra el dictador Moussa Traoré en 1992. Tras abstenerse de participar en las dos primeras elecciones, su paciencia fue premiada con el voto popular en 2002. Ahora uno de los entretenimientos más comunes en Mali es escuchar los casetes con los antiguos discursos nacionalistas de Traoré, todavía preso. Los conductores los oyen en sus reproductores y se ríen a carcajadas, y se los comentan en el tráfico de ventana a ventana: “Hey, oye esta parte… oye esta parte”. Y suben el volumen, para que se oiga de carro a carro. Pero no hay muchos motivos para reír en el horizonte. Ahora mismo se está discutiendo una pequeña modificación en la constitución que le permita a ATT presentarse nuevamente a la reelección. A mi vuelta a Caracas, supe que el CNE ha iniciado una misión de apoyo técnico en Mali. El mecanismo de la franquicia parece haberse puesto en marcha.

Para El Universal, 27/11/2009

P.D. Más aún. Según reporta El Nacional (25/11/2009, pag. C12), el pasado 5 de Noviembre apareció en una pista clandestina de Gao, al noreste de Mali, un avión Boeing 727 siglas J5GCU con capacidad para 149 pasajeros y autonomía de vuelo de 5.000 kilómetros. Fue abandonado allí, le prendieron fuego, tras retirarle la carga. El 16 de Octubre un avión con esas mismas siglas había despegado de La Chinita, Maracaibo. Sus tripulantes habían presentado plan de vuelo con destino a Bamako, pero según las fuentes que investigan el caso hizo antes una breve escala en algún lugar de Barinas o Apure para cargar 10.000 toneladas de cocaína. De ser así, sería el cargamento más grande que haya entrado por vía aérea a África en toda la historia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Resultados 2009 (3T) y Escenario 2010

De acuerdo con el informe del BCV, la producción de nuestra economía ha caído 4,5% durante el tercer trimestre, una reducción de 2,2% en los primeros nueve meses. Más allá del número, hay que prestarle más atención al contexto en el que ha ocurrido el resultado, y algunas de las estadísticas en detalle que subyacen a éste cifra agregada general.

En relación con el contexto, es necesario examinar el resultado económico de Venezuela a la luz de:

1) Aunque la mayoría de las economías del mundo han experimentado episodios similares desde la crisis del 2007, a estas alturas del juego ya han dejado lo peor atrás y se puede decir que vienen de regreso. El consenso de los analistas en torno a la recuperación económica proyectada para 2010 es casi tan modesto como unánime, con dos excepciones: Hungría (-1,0%) y Venezuela (-3,4%). Nuestro país parece ser el único para quien el próximo año será todavía más difícil que éste (-3,0%).

2) No se puede considerar la caída en la producción sin tener en cuenta que el propio gobierno decidió a comienzos de año sacrificar reservas internacionales y ejecutar un programa de endeudamiento público muy agresivo para tratar de mantener a flote la economía venezolana. En los nueve primeros meses del año Venezuela perdió 25% de sus reservas internacionales, equivalentes a 9.713 millones de dólares. En ese período, la deuda pública externa creció 19%, 9.030 millones de dólares que ahora nos dejan con un total de 55.685 (hasta el cierre de Octubre, pero hay más deuda en camino). A nivel interno también se emitieron 18.445 millones de bolívares fuertes, que aumentaron la deuda pública en moneda local en 60%. Es a la luz de ese endeudamiento masivo que se debe considerar la caída registrada en la producción.

3) La prima de riesgo de Venezuela ha empezado a crecer de nuevo, aún en presencia de la recuperación de los precios del petróleo: La nación ha seguido montando cantidades cada vez más grandes de deuda sobre el mismo stock de activos (o menor, dada la combinación entre depreciación y ausencia de inversión). A comienzos del año y calculando el PIB a tasa oficial (2.15), la deuda pública representaba 18% del tamaño de nuestra economía. Ahora se encuentra alrededor en 24%. Esa es el artificio contable que utiliza el Ministerio de Finanzas para sostener que nuestro endeudamiento sigue siendo “muy razonable”. Si se calcula a tasa paralela, la deuda representa 50% de nuestra producción nacional, a M2/RIN (6.7 VEF/Dólar) alcanza 58% del PIB. En 1998 nuestra deuda total representaba 29% del PIB.

En relación con los detalles que subyacen al desenvolvimiento del crecimiento, vale la pena prestarle atención a:

a) Se acentúa la tendencia de cambio en la propiedad de los medios de producción: En los últimos dos años el PIB público ha crecido 27% y el privado ha caído -3%. En éste último trimestre, aunque el título del informe del Banco Central resalta el crecimiento de la actividad no petrolera (6,4%), la actividad económica privada presenta una sólida caída de 5,8%.

b)Dos de los tres sectores que registran dos tercios del empleo en Venezuela sufrieron caídas muy importantes: Comercio (-11.5%), Manufactura (-9.2%); siendo la excepción construcción (4.3%).

c)El volumen de producción petrolera continúa cayendo con fuerza: Tras registrar -5,0% en el primer trimestre y -3,8% en el segundo, en el tercer trimestre se registró otra caída de 9.5%. Aunque el gobierno insiste en que esa caída se debe al recorte de las cuotas OPEP, la verdad es que Venezuela tiene años produciendo por debajo del nivel que le corresponde según la distribución del cártel petrolero.

d)Las importaciones, tras mantenerse relativamente estables aún en presencia de la caída en el ingreso petrolero durante el primer semestre, han registrado una caída de 40% en el tercer trimestre, 44% en el caso de las importaciones no petroleras. Dado que muchos sectores productivos dependen de las importaciones de materias intermedias, y que prácticamente todo el sector comercio está basado en la disponibilidad de bienes importados, esta caída representa el punto inicial en el dominó de nuestra capacidad productiva.

Con base en estos resultados, y en la proximidad de un año electoral, se pueden delinear algunos rasgos del escenario económico en la que nos veremos el próximo año:
• El año electoral provocará una aceleración en el gasto público y – con el apoyo del BCV – una expansión de la liquidez mayor a la registrada en 2009 (+35%)
• El empuje de demanda y la expansión de liquidez, en una economía sin inversión productiva que está perdiendo potencial de producción debido a la depreciación a las estatizaciones, se traducirán en una inflación superior a 40%
• La expansión de liquidez no se producirá en términos reales, toda vez que la tasa de crecimiento de la liquidez podría ser similar e inclusive menor a la tasa de inflación: No cabe esperar una recuperación importante del crédito (que depende de la liquidez en términos reales)
• El gobierno se ha fijado como meta alcanzar una cifra de crecimiento positiva (0,5%-1%) a costa de una alta inflación - dados los resultados recientes, es más probable que ocurre una recesión (2-3%)
• El gobierno podría devaluar la moneda a 3.15 entre enero-marzo (45%), pero el impacto de esta medida será amortiguado por el hecho de que una proporción cada vez mayor de la economía funciona (hace pricing) con base en el paralelo
• El crecimiento de la liquidez, las tasas de interés reales negativas, la aceleración de la inflación y la incertidumbre seguirán alimentando la demanda en el mercado paralelo… Es difícil predecir hasta cuándo el gobierno estará dispuestos a endeudarse para seguir vendiendo dólares “baratos” al sector privado… No parece probable que puedan mantener estable la cotización

jueves, 19 de noviembre de 2009

Blindados (contra el progreso)

De acuerdo con el informe del BCV, la producción de nuestra economía ha caído 4,5% durante el tercer trimestre, una reducción de 2,2% en los primeros nueve meses. Aquí también el contexto es bastante más importante que el número en sí. Aunque la mayoría de las economías del mundo han experimentado episodios similares desde la crisis del 2007, a estas alturas del juego ya han dejado lo peor atrás y se puede decir que vienen de regreso. El consenso de los analistas en torno a la recuperación económica proyectada para 2010 es casi tan modesto como unánime, con dos excepciones: Hungría (-1,0%) y Venezuela (-3,4%). Nuestro país parece ser el único para quien el próximo año será todavía más difícil que éste (-3,0%).

No se puede considerar la caída en la producción sin tener en cuenta que el propio gobierno decidió a comienzos de año sacrificar reservas internacionales y ejecutar un programa de endeudamiento público muy agresivo para tratar de mantener a flote la economía venezolana. En los nueve primeros meses del año Venezuela perdió 25% de sus reservas internacionales, equivalentes a 9.713 millones de dólares. En ese período, la deuda pública externa creció 19%, 9.030 millones de dólares que ahora nos dejan con un total de 55.685 (hasta el cierre de Octubre, pero hay más deuda en camino). A nivel interno también se emitieron 18.445 millones de bolívares fuertes, que aumentaron la deuda pública en moneda local en 60%. Es a la luz de ese endeudamiento masivo que se debe considerar la caída registrada en la producción.

Y es que no todos los años nos vamos a poder dar el lujo de ponerle encima a nuestros activos (que siguen depreciándose, dada la ausencia de inversión) una cantidad cada vez mayor de deuda. Para hacernos una idea, a comienzos del año y calculando el PIB a tasa oficial (2.15), la deuda pública representaba 18% del tamaño de nuestra economía. Ahora se encuentra alrededor en 24%. Esa es el artificio contable que utilizan en Carmelitas para sostener que nuestro endeudamiento sigue siendo “muy razonable”. Si se calcula a tasa paralela, la deuda representa 50% de nuestra producción nacional, a M2/RIN (6.7 VEF/Dólar) alcanza 58% del PIB. En 1998 nuestra deuda total representaba 29% del PIB.

Se acentúa la tendencia de cambio en la propiedad de los medios de producción: En los últimos dos años el PIB público ha crecido 27% y el privado ha caído -3%. Ya salió por ahí Alí Rodríguez, a proponer una “nueva forma de medir el PIB”, algo que de seguro no se le hubiese ocurrido de haber sido positivo el resultado. Por un lado ha resucitado una vieja idea de Bernardo Ferrán, según la cual conviene ponderar las categorías de producción por el empleo. Pues bien, aquí construcción (+4,3%), manufactura (-9,2%) y comercio (-11,5%) representan dos tercios del empleo. No pareciera que los va a ayudar mucho. También ha asomado medir la producción según su valor actual. Si se hace así, el peso del petróleo (hoy en día ponderado a precios de 1997) crecería significativamente, y es allí en donde se ha registrado nuestra caída más fuerte (-9,5%). Y es que para encontrar un método que refleje algún crecimiento de aquí para adelante va a hacer falta algo más de creatividad.

Para El Universal, 20/11/2009

viernes, 13 de noviembre de 2009

Los castillos de arena de la revolución

Per Bak, físico danés fallecido en 2002, pasó buena parte de su corta vida estudiando las propiedades de las pirámides de arena: Si uno deja caer arena desde un punto fijo, configurando un pequeño cono, ¿es posible predecir cuándo colapsará la estructura? Su trabajo ha sido incorporado dentro de una corriente que estudia - desde una perspectiva no-lineal - la ocurrencia de eventos bastante improbables, que causan enormes impactos en el orden mundial. Dentro de esa línea de investigación se ubica también Nassim Taleb (the black swan): “El mundo de hoy y todo el desarrollo de la historia ha estado marcado por la ocurrencia de unos pocos eventos, muy improbables, de naturaleza impredecible”.

Es difícil no identificarse con Bak, los contornos de las preguntas que nos hacemos con más frecuencia sobresalen, en una suerte de relieve, de las líneas de su trabajo más conocido (Self-Organized criticality): “Luego de un período inicial de acumulación, en el cual la arena se agrupa y distribuye en forma de pirámide, la estructura se vuelve inestable… entrando en una fase crítica en donde cualquier grano de arena podría causar una avalancha, pero también podría incorporar miles de granos adicionales antes de desintegrarse… la dinámica interna de estos sistemas es desconocida… Viendo la inestabilidad de las pirámides de arena, uno se maravilla de que no haya nada en toda la ciencia física o matemática que pueda ayudar a entender mejor qué viene a continuación”. La moraleja es que no tiene sentido invertir en tratar de pronosticar eventos que por naturaleza son impredecibles. Es mejor invertir en prepararse para su ocurrencia, desarrollar nuestra capacidad de asimilar golpes (resiliencia) y nunca sentirse demasiado cómodo o confiado.

Dentro de esa misma tendencia destaca la tesis Holling-Levin: Las variables con mayor probabilidad de provocar un quiebre en un sistema complejo no son las más volátiles, las que cambian todos los días, sino aquellas que cambian lentamente. En el caso de la economía venezolana es fácil identificar esas variables volátiles que capturan toda nuestra atención diaria: Los precios del petróleo, la cotización del dólar paralelo, las asignaciones de CADIVI. De acuerdo con Holling-Levin, la cosa no va por aquí. La clave está en las variables que cambian muy lentamente, a las que solemos prestarle menos atención. Nuestra producción petrolera (pasamos de 3.4 MBD en 1999 a 2.2 MBD en 2009), nuestra mayor dependencia de Estados Unidos (75% de nuestras exportaciones petroleras, en contraste con el 65% de hace diez años), la menor dependencia de Estados Unidos del crudo venezolano (pasamos de 18.5% de sus importaciones a sólo 9.6% entre 1999-2009), el cambio institucional que ha tenido lugar en la estructura de propiedad de los medios de producción, la caída de la inversión privada por debajo de la línea de depreciación, la pérdida de potencial productivo, la deserción escolar. Son esos los granos que van cayendo poco a poco sobre la pirámide de arena, es allí en donde se está gestando, según una dinámica inescrutable, nuestra avalancha. Volviendo a Bak: “Es casi tan seguro que se vendrá abajo como imposible de predecir cuándo”.

Para El Universal, Viernes 13/11/2009

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Book Reviews: La era de la impensable: ¿Por qué el nuevo desorden económico mundial nos continúa sorprendiendo y qué podemos hacer?

Joshua Cooper Ramo: The age of the unthinkable: Why the new world disorder constantly surprises us and what we can do about it?. Nueva York: Little Brown, 2009. 279 páginas.

El colapso de la Unión Soviética, los ataques a Nueva York el 11 de septiembre de 2001, los triunfos de Hizbulá en sus escaramuzas con Israel, las dificultades de las grandes potencias para salir con éxito de los conflictos ante pequeñas guerrillas, la crisis financiera. Son todos ellos acontecimientos que convulsionaron el orden mundial y a la vez resultaron imposibles de predecir; tomando por sorpresa a la mayoría de los actores en cada caso. Esa es la razón por la que conviene reflexionar acerca de los factores comunes que les subyacen y retar nuestra manera tradicional de concebir el balance del poder y las relaciones internacionales. De eso se trata este libro de Joshua Cooper Ramo, ambicioso, lleno de anécdotas interesantes y de entrevistas con personajes clave como líderes de Hizbulá, ex directores del servicio de inteligencia israelí (Mossad), Shiyeru Miyamoto (el hombre detrás de Super Mario Brothers y el Nintendo Wii) y miembros de la nomenklatura soviética; personajes a los que el autor tiene acceso gracias a su experiencia como director de Kissinger Associates y editor para Asuntos Extranjeros de la revista Time.

El objetivo del libro: ofrecer una explicación acerca de por qué el mundo de hoy está caracterizado por la ocurrencia cada vez más frecuente de hechos que en otra época eran impensables y por qué nos siguen sorprendiendo, y desarrollar una teoría acerca de qué podemos hacer al respecto. La tesis central: en una era revolucionaria e impredecible, de sorpresa constante e innovación, es necesario retar nuestros patrones mentales tradicionales y aprender a pensar y actuar de forma revolucionaria.

En el desarrollo del concepto de lo impredecible y del caos que nos rodea, Ramo perfila su hipótesis de la “montaña de arena” (sandpile effect): “Luego de un período inicial de acumulación, en el que la arena se agrupa y distribuye en forma de pirámide o pequeño cono, la estructura se vuelve inestable y llega a un estado en el cual apenas un grano de arena podría ser el detonador de una avalancha” (página 48). Muchos de los acontecimientos mencionados al comienzo de esta reseña se asemejan a estas avalanchas de arena. En la medida en que el acontecimiento en cuestión se aleja más en el tiempo, la cantidad de información necesaria para predecir avalanchas crece de forma exponencial y los (buenos) pronósticos son prácticamente imposibles de hacer.

La formulación no es nueva, guarda un extraordinario parecido con el tipping point que ya acuñara Malcom Gladwell, y más aún con el “efecto mariposa” que describiera el científico belga-ruso Ilya Prigoguin hace más de treinta años: “En un sistema dinámico inestable, dadas ciertas condiciones, el batir de alas de mariposa en Pekín puede producir un ligero soplo que origine un huracán en California”.

Quizás el principal aporte de Ramo esté en enfatizar el contraste entre esa complejidad e inestabilidad y la simpleza de algunas ideas que todavía predominan en el escenario internacional. Por ejemplo, ya es evidente que la política de Estados Unidos de intervenir para promover la democracia, “porque de allí se derivarán muchas otras cosas positivas”, está equivocada. “Los votos son tan capaces de promover el horror como de generar aliados” (página 25). En su esfuerzo democratizador, Estados Unidos ha hecho crecer de forma exponencial la inestabilidad allí en donde ha intervenido y logrado despertar y agitar un fuerte sentimiento xenofóbico.

En la sección que describe la naturaleza inestable e impredecible de los acontecimientos clave, resulta de particular interés el análisis de la caída de la Unión Soviética. Según el autor, la potencia socialista no colapsó como consecuencia de la presión popular. Esta última, si a ver vamos, ha podido ser suprimida con represión del Estado (como ocurriera tantas otras veces). De hecho, en un referendo democrático realizado nueve meses antes, más de 75 por ciento de los ciudadanos se habían manifestado en favor de mantener el statu quo (aquí Ramo muestra algunos síntomas de las enfermedades que él prescribe a los demás, comprando a valor facial los resultados de unas elecciones realizadas bajo la tutela de un sistema autoritario, de partido único, encabezado por un Estado que controla la totalidad de los recursos y que es el único patrón de la fuerza laboral). En cualquier caso, la tesis del autor es que la caída del régimen soviético fue una decisión consciente de la nomenklatura (“lista de nombres”); un pequeño grupo de burócratas, militares e intelectuales sobre quienes recaía el día a día de la administración pública desde el comienzo de la revolución en 1917. Estas élites se dieron cuenta, una vez que Gorbachov inició las reformas que atentaban contra sus privilegios, de que ganaban más dejando caer el sistema que manteniéndolo a flote. Para reforzar este punto no sólo trae a colación entrevistas con protagonistas y teóricos del régimen, sino que además presenta un silogismo difícil de refutar: si la Unión Soviética hubiese caído como consecuencia de una revolución, la estructura del poder hoy en día sería completamente distinta a la que prevalecía antes. ¿No se tratan de eso las revoluciones? Veinte años después, los líderes políticos, magnates y burócratas más poderosos de Rusia son los mismos nombres que rodeaban al poder durante el régimen socialista.

Esa complejidad que predomina en la escena mundial no sólo hace inútil cualquier esfuerzo de predicción, sino también prohibitivamente costoso cualquier intento de prevención. Los terroristas que atacaron Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 apenas invirtieron algo más de un millón de dólares. Compárese esa cifra con el costo de prevenir otro ataque similar, en términos de policías, seguridad de aeropuertos, demoras en el sistema: alrededor de un millón de dólares por hora sólo en los Estados Unidos, según el autor. En el mundo de hoy atacar es mucho más barato que defenderse.

¿Y entonces? ¿Qué hacer? La propuesta de Ramo se centra en desarrollar lo que él llama seguridad plena (deep security), una suerte de sistema de protección similar al sistema inmunológico humano, capaz de reaccionar de forma instintiva al peligro, de adaptarse, de fortalecerse y finalmente de controlar y contener los riesgos que enfrenta. Se dice bastante más fácil de lo que se pone en marcha, pero la propuesta lleva consigo la idea más importante del libro: no se puede combatir lo que no es convencional con ideas convencionales. Hace falta una mirada fresca, menos especializada y más multidisciplinaria (mashup), una nueva forma de concebir las amenazas y de estructurar nuestra capacidad de respuesta.

En esta sección, el autor despliega algunas de las ideas más útiles del texto. “Los revolucionarios anticipan los grandes cambios porque buscan las señales que hacen a los acontecimientos diferentes; nada que ver con los ‘ya yo he visto esto’ que buscan los factores comunes entre lo nuevo y lo viejo” (página 110). Si seguimos buscando patrones comunes en lugar de diferencias, no vamos a ser capaces de identificar lo nuevo. Lo dice Aharon Farkash, antiguo jefe de inteligencia israelí: “Mira las cosas con detenimiento, céntrate en aquello que se mueve y cambia, y no hagas preguntas convencionales” (página 144). En un mundo en donde todo está cada vez más interconectado, hay que buscar las señales de cambio o turbulencia en lugares poco comunes.

Otra idea capaz de revolucionar nuestra forma de pensar: aquello que tiene mayor probabilidad de provocar cambios drásticos en la estructura de un sistema no se encuentra en lo que cambia de forma constante, sino en aquellas variables que se mueven lentamente.

Para alcanzar deep security el autor propone desarrollar tres tipos de competencias:

1. Aprender a ver las cosas desde un punto de vista integral, y no desde la perspectiva de una especialidad única. En un mundo integrado, el efecto avalancha puede ser provocado por movimientos en diferentes frentes, lo que hace inútil el hábito de pensar “parte por parte” o de forma discreta. Esta idea tampoco es nueva. Descansa en aquella de Isaiah Berlin de que existen dos tipos de pensadores: los que saben mucho de una cosa (erizos) y los que saben de todo un poco (zorros). De acuerdo con investigadores de la Universidad de Berkeley, que estudiaron la capacidad de un grupo de “expertos” para predecir resultados financieros, electorales y de acontecimientos internacionales, a los “zorros” les suele ir bastante mejor que a los “erizos”. “Los que saben bastante de una sola cosa tratan de extender la capacidad explicativa de ese campo hacia otros dominios”. Los de mayor capacidad predictiva son los zorros: “Escépticos de las ideas fáciles y de las analogías simples, con pensamiento más probabilístico que determinístico, y con flexibilidad para adaptar de manera frecuente sus modelos mentales” (página 165). De allí la idea, también poderosa, de prestar más atención al contexto en el que ocurren las cosas que a las cosas en sí mismas. Una destreza, dicho sea de paso, que los orientales desarrollan con una facilidad mucho mayor que los occidentales, acostumbrados a resaltar a los héroes, las figuras centrales, el self-made man.

2. Resiliencia: “la medida en que un sistema puede absorber perturbaciones antes de quebrarse de forma tal que no pueda volver a ser lo que era” (página 172). Esta destreza nos permite, aun en el momento de mayor terror, seguir aprendiendo; es una especie de “coraje en la batalla, que nos hace posible seguir innovando aún bajo fuego” (página 178). La resiliencia se desarrolla de la misma manera en que se desarrolla el sistema inmunológico: crece en la medida en que se alojan (y combaten) virus en nuestro organismo. El mejor modo de desarrollarla en alguien es someterlo a ataques constantes, precisamente del tipo que Israel ha venido haciendo en los territorios de Palestina, o del tipo que ha fortalecido a Hizbulá en el sur del Líbano y a las guerrillas en Irak, Pakistán y Afganistán. “El objetivo aquí es más simple: Conseguir aguantar las sorpresas desagradables y absorber nuestras peores pesadillas, y seguir adelante con los atributos de nuestra libertad intactos” (página 190). Una política gerencial que busque promover resiliencia debe enfatizar la capacidad de innovación, reducir las barreras burocráticas y olvidarse de “la forma en la que se hacen las cosas aquí tradicionalmente”; debe mantener todas las opciones posibles abiertas. En el ámbito personal, el ahorro es una forma de promover la resiliencia, en contraposición a la deuda, que nos hace bastante más vulnerables.

3. Por último, no del todo independiente de la anterior, propone desarrollar nuestra capacidad directa de acción, nuestro instinto de reacción. Tras analizar diferentes campañas de vacunación efectuadas en el África subsahariana, concluye que mientras más se incorpore a los receptores locales, mientras más se promueva la participación de la población objetivo en la propia administración del programa, y mientras más grados de libertad para actuar y ser responsable se le permitan, mayor probabilidad de éxito. La lección aquí es prácticamente universal: en el momento en que se traslada la responsabilidad y la capacidad de acción a la gente, se produce una explosión de participación, esfuerzo, curiosidad e innovación.

Difícilmente se pueda considerar alguna de estas destrezas como original. Lo que las hace diferente, en este contexto, es la experiencia del autor, sus contactos y su capacidad para hilarlas y derivarlas de acontecimientos sorprendentes que han alterado el orden mundial. De allí a ser capaz de explicar la incertidumbre y de proponer una nueva forma universal de lidiar con ella hay un largo trecho. Ahora bien, que el libro levante bastante más preguntas de las que es capaz de responder no significa que el lector no pueda aprovechar este corte transversal a través de acontecimientos sorprendentes y retar su propia forma convencional de pensar.

Para DEBATES IESA, Noviembre 2009

jueves, 5 de noviembre de 2009

Compra primero y averigua después

Una vez culminada la emisión de deuda, la cotización del dólar paralelo recuperó su nivel anterior. Hay que recordar que las operaciones de deuda pública no se hacen con propósitos de absorción, sino de financiamiento. El resultado final no será una reducción de la cantidad de dinero, sino un cambio de bolsillo: Los bolívares pasan de las cuentas de quienes adquieren los títulos, a las cuentas del gobierno, y de ahí entran de nuevo en circulación. Existe, claro está, un efecto de reducción temporal de la liquidez (en la semana de liquidación de los bonos cayó 8%), pero una vez que el gobierno empieza a girar contra esos fondos el circulante se reestablece (desde entonces, la liquidez ha crecido 2% en dos semanas). Nos ha quedado la deuda del lado de los pasivos y el polvo que levantaron los fondos en su breve estadía en el lado de los activos.

En toda emisión hay que declarar de forma abierta cuál será el destino de los fondos (use of proceeds). Yo no he llegado a ver el prospecto de estas últimas, pero uno bien se podría imaginar que el uso declarado de fondos es: “Los dólares que se levanten en esta emisión le darán la oportunidad a quienes están desesperados por adquirir divisas de hacerlo a una tasa más baja”. Si a ver vamos, no hay nada en el proceso que aumente nuestra capacidad de pago. No hay una inversión, que a su vez genere unos flujos que en el futuro sirvan para cancelar los compromisos adquiridos. No, aquí lo que se está haciendo es emitir deuda para financiar gasto, reducir las cuentas por pagar de PDVSA, y saciar al mercado paralelo. En lugar de dejar de perseguir a quienes producen y de esforzarse por generar incentivos que reestablezcan la demanda de bolívares, el gobierno se afana en endeudarse para ofrecerle dólares baratos a todos los que quieren salir de bolívares.

Merentes y compañía siguen girando deuda contra un stock de activos que permanece fijo, y que aún a ratos se deteriora por la falta de inversión. Siendo así, por más “manejable” que sea el nivel de deuda, la percepción de riesgo no puede sino crecer.

Los miembros del gabinete continúan declarando su intención de bajar el paralelo: ¡Viene otra emisión! ¡Aguanten esos bolívares! Ajá, ¿y después? Si la liquidez va a regresar a su nivel anterior, la incertidumbre sigue siendo la misma, y las pérdidas de quienes mantengan bolívares siguen creciendo, ¿por qué iba a bajar el paralelo? El mercado no coge línea, no funciona por decreto, no está sujeto a control, ni tiene el Estado el monopolio de la publicación de sus estadísticas. Escapa a la forma tradicional de hacer política de la revolución. De allí la desesperación y los desatinos. Ahora han aprobado una nueva ley para trasladar semestralmente reservas del BCV hacia fondos discrecionales en el exterior. La estrecha correlación que existe entre la relación liquidez a reservas y la cotización del dólar paralelo, deja constancia de que el mercado no considera esos fondos parafiscales como reservas. Hasta ayer, la relación liquidez a reservas se encontraba alrededor de 6,78. A la política del gobierno de endéudate primero y pregunta después, el mercado le ha respondido con una de compra dólares primero, y averigua después.

Para El Universal, Viernes 06/11/2009

martes, 3 de noviembre de 2009

Timbuktu

En inglés Timbuktu se utiliza para describir un lugar a donde uno no sabe cómo ni por qué ha llegado, y del que además no se tiene muy claro cómo salir. Es una expresión útil, a fuerza de frecuente y necesaria, que bien podríamos incorporar al castellano. Timbuktu es también uno de los nombres más rítmicos, un sinónimo de la inaccesibilidad del continente africano, una suerte de bandera para exploradores. Una ciudad no se gana esa reputación en vano: hasta finales del siglo XIX, de los cuarenta y tres viajeros que intentaron llegar aquí apenas cuatro lo consiguieron, y sólo tres regresaron con vida. La mayoría venía a verificar que Timbuktu no era sólo una leyenda.

Hoy en día la ciudad es apenas una sombra de lo que fue. Ubicada al norte de Mali, no pasa de ser un caserío de viviendas de techos bajos y planos, hechas con un barro del color de la arena. De allí que parezca apenas una extensión del desierto, como si éste hubiese hecho un paréntesis y se hubiese levantado para continuar en dirección vertical. Sus habitantes, en su mayoría miembros de la tribu Tuareg, antiguos nómadas traídos hasta aquí por las duras condiciones de vida en el Sahara, se arrastran bajo la sombra de sus casas para protegerse de los 35 grados que hacen en estos días de invierno.

¿Y entonces por qué la gente sigue viniendo? Es difícil de entender. Timbuktu alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XIV, bajo el Gran Imperio de Mali, que se extendía desde el Atlántico hasta el territorio que hoy en día ocupa Nigeria. Su ubicación, al tope del río Níger y en la frontera del Sahara, la convirtió en paso obligado en la ruta de las caravanas que unían África Occidental con el Mar Mediterráneo. Por esa época florecieron aquí vastas universidades, que reunieron una extensa colección de documentos antiguos, alrededor de los cuales se concentraron importantes teóricos del Islam. ¿De dónde salieron todos estos manuscritos? "Nosotros intercambiábamos mercancía por papiros y manuscritos", me dice Djibril Doucoure, desde hace 36 años a cargo de la División de Conservación de Manuscritos.

Hablar con él, ver el orgullo con el que muestra los documentos más antiguos de la librería, y la tenacidad con que los ha defendido ("lo que los mercenarios marroquíes hicieron aquí en el siglo dieciséis fue mucho peor de lo que ha hecho Estados Unidos en Irak"), ha valido la pena la visita. Puede ser eso, o la propia presencia de los Tuareg, una de las últimas tribus nómadas que aún existen en el Sahara, un dominio que abarca partes de Mali, el sur de Argelia y Libia, Mauritania y Chad. Tiene cierto encanto poder escuchar, a estas alturas de la civilización, a Azima Mohamed Ali, quien me ha servido de guía en mi pequeña internada en el desierto, decir: "A mi familia la visito con frecuencia, viven a apenas dos días en camello de aquí". O al propio Djibril Doucoure: "Los marroquíes siempre han estado celosos de Timbuktu, porque competía en importancia con Marrakech; recuerda que están apenas a 52 días en camello de aquí". Y bueno, en cualquier caso, no se puede juzgar mal a los viajeros a Timbuktu: Que lleguemos a un lugar absurdo, sin saber muy bien cómo, y que tengamos muy poca idea de cómo salir de ahí, tampoco es una cosa tan extraña. ¿No?

Para El Universal, 30/10/2009

jueves, 22 de octubre de 2009

Una propuesta (a ver si vemoz luz)

Antes de que le ordenen auto de detención por terrorismo mediático al señor que calcula los indicadores del Centro Nacional de Gestión, conviene saber que las interrupciones en el servicio de electricidad, medidas en términos de carga, registraron en el 2008 un incremento de 56%. Ese mismo año la duración promedio de los apagones a nivel nacional alcanzó tres horas veintidós minutos, 54% por encima de la hora y treinta minutos en 2007. Esta es otra de las áreas en donde subestimamos la capacidad de destrucción del gobierno: ¡Apenas se encargaron de la operación en enero de 2007!

Lo que ha ocurrido en el sector puede utilizarse de caso de estudio para entender a dónde vamos a ir a parar muy pronto en todos los demás, bajo la égida socialista. Algunos tramos de las tarifas se han mantenido fijos por más de seis años. En ese período, la inflación acumulada supera 240%, por lo que la electricidad se ha vuelto mucho más barata en términos relativos. Como suele suceder en esos casos, esa caída de precio relativo condujo a un incremento sustancial en el consumo: En los últimos cuatro años (2004-2008) el consumo de energía creció 18,3%, pero la capacidad instalada apenas lo hizo en 8,4%.

El gobierno fue incapaz de anticipar que la caída en el precio relativo y el proceso de crecimiento registrado a partir del boom petrolero elevarían la demanda hasta niveles “inaguantables” (Giordani dixit). No se realizaron inversiones significativas, al menos no al ritmo requerido, ya no por falta de plata, sino de gerencia. El gobierno tampoco fue capaz de diseñar un plan diferenciado de tarifas que permitiera un aumento en el precio promedio, una medida que por sí sola sería capaz de reducir la demanda con una eficiencia mucho mayor a las amenazas de Giordani. No es lo mismo no tener luz, que tener la opción de prenderla a cierto precio. Aquí también predomina la lógica chavecista: Mientras menos libertad de elección y menos opciones, mejor.

La solución propuesta es un plan de racionamiento (“ahorro”). Es decir, la incapacidad del proceso para gerenciar la inversión, el desarrollo y el crecimiento, la eliminación del incentivo privado a la eficiencia típica del socialismo, la vamos a pagar regresando a la época del “no haga visitas telefónicas” de CANTV. A riesgo de que se me caiga la cédula ante los lectores, este fue un esfuerzo desesperado de la peor parte de la cuarta por tratar de frenar el deterioro que la desidia pública y la falta de inversión habían producido en nuestro sistema de comunicaciones. Ahora viene algo parecido, algo así como los boletines de propaganda soviéticos, que muestran a un rubio que camina bastante zarataco, con unos lentes oscuros y dando tumbos, mientras el titular reza: ¡No consumas tanta vodka!

¿Qué otra propuesta se puede hacer? ¿No estamos todos ya a las 530AM a plena luz del día, y a las 530PM prendiendo luces (si hay) para resguardarnos de la oscuridad? ¿Antes de implementar cualquier plan de racionamiento, no deberíamos considerar olvidamos de la pendejada de la media hora y devolver el reloj a donde estaba hasta hace poco? El ahorro sería equivalente al menos a una media hora de luz diaria, aproximadamente 4% del total del consumo residencial. ¿No?

Para El Universal, 23/10/2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

FORO: LA CULTURA PERNICIOSA

La Fundación Cultural José Ignacio Cabrujas le invita al foro:

La Cultura Perniciosa

Una reflexión sobre las consecuencias de la política cultural


La Fundación Cultural José Ignacio Cabrujas, en el marco de su ciclo de encuentros "¿Qué pasa con la cultura en Venezuela?" se complace en invitarle al foro La Cultura Perniciosa, a realizarse este jueves 22 de Octubre a las 7:00 p.m. en el Centro Cultural Chacao. Una iniciativa que pretende debatir sobre la problemática que aqueja a los grupos teatrales: Skena, Grupo Actoral 80, Teatro El Duende, Bagazos, Entretelones, Theja y El Ballet Contemporáneo de Caracas, a quienes se les retiró el subsidio que recibían del estado al considerarse que presentaban “ conductas públicas perniciosas que afectan la estabilidad psicológica y emocional colectiva de la población, haciendo uso de un lenguaje ofensivo, descalificando, mintiendo y manipulando a través de campañas mediáticas dispuestas para tales fines”.

Ponentes:
Ramón José Medina
Cómo se ubica la disposición emanada por el Ministerio de La Cultura en el marco de la Constitución y las leyes. Acciones legales a seguir.

Basilio Álvarez
Director de grupo afectado

Teodoro Petkoff
Consecuencias para la vida Cultural del país

Moderador: Héctor Manrique

Fecha: jueves 22 de octubre

Hora: 7 p.m.

Lugar: Centro Cultural Chacao
Sala Experimental. Centro Cultural Chacao
Av. Tamanaco. El Rosal.

jueves, 15 de octubre de 2009

Giordani: ¿El monje que vendió su Ferrari?

La cultura del derroche. Es eso lo que nos ha traído hasta aquí. Es ese patrón consumista el responsable de que, luego de la prolongada bonanza petrolera, hayamos vuelto a ser una suerte de Macondo tras la salida de la compañía bananera. Para el Ministro, que ahora exhibe un tono jovial, todo radica en que le gente es imbécil: “Aceptan que los comerciantes les vendan los bienes y servicios a cualquier precio… A mí si me quieres vender algo caro, yo no te lo compro”.

El problema está en qué hago si “no te lo compro”, en el “a quién se lo puedo comprar si no”. La batalla contra el “diablillo de la inflación”, como lo ha definido Giordani, ya casi reproduciendo al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, no se puede librar sin hablar de producción y de competencia. Si alguien está pagando bienes y servicios a precios “caros”, debe ser porque no tiene otra alternativa. Quizás las otras compañías que producían ese bien ya han quebrado, quizás hay muchos por ahí capaces de producir esos bienes y servicios más baratos, pero están aterrorizados por la falta de legalidad, por la macoya de la permisología, por la fragilidad de la propiedad privada. Quizás se mudaron de Venezuela hace algunos años, se largaron con sus plantas, sus empleos y su producción a otra parte, mientras los mirábamos con indiferencia.

Muy poca convicción Ministro, y mucha necesidad. Durante los años de la bonanza petrolera nadie le oyó hablar de frugalidad. El neo-riquismo salvaje nos caía en cascadas desde lo más alto del poder; nuestro tren ejecutivo regalando dinero a todo aquél que aceptara nuestra ingerencia o que fuese tan inteligente como para simularla sin involucrarse demasiado. Casas, autopistas, tanques, aviones mirage, gasolina barata, petróleo subsidiado, algo así como treinta y tres mil millones de dólares nuestros que fueron a dar a otras latitudes sin que tuviéramos una palabra que decir. Elecciones enteras ganadas a punta de repartir real. Los funcionarios públicos se hicieron con porciones cada vez más grandes del aparato productivo venezolano, ya sea a través de complejas redes de testaferros, o de la expropiación directa. Desde el propio gobierno se promovió un boom de consumo brutal por la vía de un influjo masivo de importaciones a dólar oficial, ahogando la producción y la competencia nacional. ¿No es sobre ese boom sobre el que ha navegado la propuesta política de la revolución?

Ahora que todo eso ha pasado, ¿qué vamos a hacer? Al menos, empiece por reconocer algo de lo que no hemos hecho. Ud. no es un recién llegado, aunque nos hable del “enorme déficit de vivienda” como si lo fuera, como si no tuviese allí once años, con un breve interregno. No tiene sentido seguir persiguiendo a mansalva a quienes producen, seguir infligiendo pérdidas en el poder adquisitivo a quienes se queden con bolívares, e implementar una política de endeudamiento salvaje para ofrecerles dólares por el otro lado, “para controlar el precio de la divisa no-oficial”. ¿No sería mucho más sano pensar en qué hacer para evitar que todo el que agarre un bolívar quiera salir corriendo a comprar dólares? Ya es tarde para vender el Ferrari Ministro. Muy poca credibilidad, too little, and too late. Si me perdona el anglicismo.

Para El Universal, 16/10/2008

miércoles, 14 de octubre de 2009

The demise of the dollar

In a graphic illustration of the new world order, Arab states have launched secret moves with China, Russia and France to stop using the US currency for oil trading
By Robert Fisk
Tuesday, 6 October 2009


In the most profound financial change in recent Middle East history, Gulf Arabs are planning – along with China, Russia, Japan and France – to end dollar dealings for oil, moving instead to a basket of currencies including the Japanese yen and Chinese yuan, the euro, gold and a new, unified currency planned for nations in the Gulf Co-operation Council, including Saudi Arabia, Abu Dhabi, Kuwait and Qatar.

Secret meetings have already been held by finance ministers and central bank governors in Russia, China, Japan and Brazil to work on the scheme, which will mean that oil will no longer be priced in dollars.

The plans, confirmed to The Independent by both Gulf Arab and Chinese banking sources in Hong Kong, may help to explain the sudden rise in gold prices, but it also augurs an extraordinary transition from dollar markets within nine years.

The Americans, who are aware the meetings have taken place – although they have not discovered the details – are sure to fight this international cabal which will include hitherto loyal allies Japan and the Gulf Arabs. Against the background to these currency meetings, Sun Bigan, China's former special envoy to the Middle East, has warned there is a risk of deepening divisions between China and the US over influence and oil in the Middle East. "Bilateral quarrels and clashes are unavoidable," he told the Asia and Africa Review. "We cannot lower vigilance against hostility in the Middle East over energy interests and security."

This sounds like a dangerous prediction of a future economic war between the US and China over Middle East oil – yet again turning the region's conflicts into a battle for great power supremacy. China uses more oil incrementally than the US because its growth is less energy efficient. The transitional currency in the move away from dollars, according to Chinese banking sources, may well be gold. An indication of the huge amounts involved can be gained from the wealth of Abu Dhabi, Saudi Arabia, Kuwait and Qatar who together hold an estimated $2.1 trillion in dollar reserves.

The decline of American economic power linked to the current global recession was implicitly acknowledged by the World Bank president Robert Zoellick. "One of the legacies of this crisis may be a recognition of changed economic power relations," he said in Istanbul ahead of meetings this week of the IMF and World Bank. But it is China's extraordinary new financial power – along with past anger among oil-producing and oil-consuming nations at America's power to interfere in the international financial system – which has prompted the latest discussions involving the Gulf states.

Brazil has shown interest in collaborating in non-dollar oil payments, along with India. Indeed, China appears to be the most enthusiastic of all the financial powers involved, not least because of its enormous trade with the Middle East.

China imports 60 per cent of its oil, much of it from the Middle East and Russia. The Chinese have oil production concessions in Iraq – blocked by the US until this year – and since 2008 have held an $8bn agreement with Iran to develop refining capacity and gas resources. China has oil deals in Sudan (where it has substituted for US interests) and has been negotiating for oil concessions with Libya, where all such contracts are joint ventures. Furthermore, Chinese exports to the region now account for no fewer than 10 per cent of the imports of every country in the Middle East, including a huge range of products from cars to weapon systems, food, clothes, even dolls. In a clear sign of China's growing financial muscle, the president of the European Central Bank, Jean-Claude Trichet, yesterday pleaded with Beijing to let the yuan appreciate against a sliding dollar and, by extension, loosen China's reliance on US monetary policy, to help rebalance the world economy and ease upward pressure on the euro.

Ever since the Bretton Woods agreements – the accords after the Second World War which bequeathed the architecture for the modern international financial system – America's trading partners have been left to cope with the impact of Washington's control and, in more recent years, the hegemony of the dollar as the dominant global reserve currency. The Chinese believe, for example, that the Americans persuaded Britain to stay out of the euro in order to prevent an earlier move away from the dollar. But Chinese banking sources say their discussions have gone too far to be blocked now. "The Russians will eventually bring in the rouble to the basket of currencies," a prominent Hong Kong broker told The Independent. "The Brits are stuck in the middle and will come into the euro. They have no choice because they won't be able to use the US dollar."

Chinese financial sources believe President Barack Obama is too busy fixing the US economy to concentrate on the extraordinary implications of the transition from the dollar in nine years' time. The current deadline for the currency transition is 2018.

The US discussed the trend briefly at the G20 summit in Pittsburgh; the Chinese Central Bank governor and other officials have been worrying aloud about the dollar for years. Their problem is that much of their national wealth is tied up in dollar assets. "These plans will change the face of international financial transactions," one Chinese banker said. "America and Britain must be very worried. You will know how worried by the thunder of denials this news will generate."

Iran announced late last month that its foreign currency reserves would henceforth be held in euros rather than dollars. Bankers remember, of course, what happened to the last Middle East oil producer to sell its oil in euros rather than dollars. A few months after Saddam Hussein trumpeted his decision, the Americans and British invaded Iraq.

jueves, 8 de octubre de 2009

Theja y el Infierno de Venezuela

“En medio del camino de nuestra vida, me encontré por una selva oscura, porque la recta vía era perdida”. Así, desde el principio, se hace muy clara la semejanza entre lo que nos viene ocurriendo a nosotros desde ya hace ya algún tiempo y el propio Infierno de Dante. El montaje de Theja supera cualquier cosa que uno pueda imaginar, acaso comparable con aquél Infierno presentado hace más de una década en Caracas por el Teatro Maribor de Eslovenia y su aclamado director Tomaz Pandur, dentro del contexto de nuestro FIT, también desaparecido en el tragadero iletrado de la revolución bonita.

No le hizo falta mucha adaptación a la obra para que uno sea capaz de descubrirse allí. Desde el mismo comienzo del recorrido, cuando Virgilio aparece para acompañar a Dante y le advierte: “Tu alma está infestada de miedo; por el miedo, los hombres se extravían”. Y más adelante, en el vestíbulo del Infierno, habitado por aquellos que mantuvieron su indiferencia en épocas de catástrofes morales, por las “tristes almas que vivieron sin infamia, ni honor”, por los que no tomaron partido entre el bien y el mal, y sólo fueron fieles a sí mismos. “Echados del cielo por no ser menos hermoso, pero el profundo infierno tampoco los recibe”.

En el montaje Dante y Virgilio avanzan a ratos a pié, a ratos en un andamio que hace las veces de barca, desde el cual ascienden por los círculos concéntricos del infierno, sus habitantes resaltados por el claro oscuro del escenario, los ladrones del tesoro público, los aduladores, y allá a la izquierda, en el punto más alto, los jueces lacayos de los tiranos que han sido colocados allí para simular que imparten justicia. Estos últimos se jactan de ser capaces de “hacer desaparecer la verdad”, de “voltearla de una forma que la hará imposible de distinguir de la mentira”. ¿Cómo no identificar a estas marionetas de Dante con quienes han redactado el decreto mediante el cual el Estado suspende el apoyo a los mejores grupos de teatro de Venezuela, por “conductas públicas perniciosas que afectan la estabilidad psicológica y emocional de los venezolanos, haciendo uso de lenguaje ofensivo, descalificador, mintiendo y manipulando a través de campañas mediáticas".

Pero todo esto era un agregado. La mayoría de las doscientas personas congregadas allí hace dos domingos no fuimos tanto a ver aquella representación del Infierno. En mi caso personal, no quise dejar de pasar la oportunidad de acercarme al Teatro Alberto de Paz y Mateos para darle a la agrupación algo del reconocimiento que el Estado mezquino y miserable le ha negado tras 36 años de trayectoria, para agradecerle su profesionalismo, para darle una muestra privada, particular, y muy pequeña de solidaridad y, por qué no decirlo, para recordar muchas sensaciones que he vivido allí en mis veinte años en Caracas, que coinciden, casi día por día, con la ocupación del Teatro por parte de Theja. La ovación cerrada de diez minutos al final era una mezcla de todo eso, de agradecimiento, de tristeza, pero también de aliento, para animarlos a ellos y a los que estábamos allí a seguir adelante, a seguir trabajando por superar el miedo, ascender y retornar al mundo claro y poder ver de nuevo las estrellas.

domingo, 4 de octubre de 2009

Guest Columnist: Ricardo Villasmil, El diario imaginario de Giordani (Parte II)

Al Presidente le gustaba que discutiéramos un rato entre nosotros antes de que él llegara. Una vez, creo que durante la campaña del 2006, yo me había retirado a una esquina del salón mientras los demás discutían, cuando de repente él se me acercó, y en un tono casi paternal, me dijo: “Yo sé que estas discusiones caóticas no son tu estilo, Jorge, pero son muy útiles para la discusión posterior. Es algo así como el calentamiento que hacen los integrantes de una orquesta justo antes de comenzar un concierto. Unos afinan su instrumento, otros repasan el pedacito que más les cuesta. Y lo que sale de ahí es ruido, claro, pero un ruido celestial…”. No mucha gente conoce esa faceta del Presidente.

“Hola, hola… cómo están todos….”. El Presidente, como siempre, en personaje. Nos sentamos y comenzamos la reunión. Alí resumió a grandes rasgos los puntos clave de la discusión económica del día. Nelson tomó la palabra para argumentar que bajar puntualmente el dólar paralelo no iba a tener mucho impacto en la inflación, y Eduardo seguía insistiendo en que si lo acompañábamos con mayor presión sobre los especuladores sí lo tendría. El Presidente, como siempre, escuchaba con atención, cuestionaba argumentos, precisaba cifras y tomaba notas.

“A ver, a ver” - dijo retóricamente mientras releía sus apuntes. “Estoy de acuerdo contigo en lo esencial, Nelson, pero creo que te olvidas de lo importante de triunfar en el terreno de lo simbólico, de dejar sin discurso a la oposición y en ridículo una vez más a los profetas del desastre. Eso es lo que le queda en la cabeza a la gente. Que no llegó el coco. Que no devaluamos, que no aumentamos la gasolina, que no subimos el IVA, etc. Además, ¿con la emisión levantamos plata, no? Esa plata nos sirve para pasar el bache, y eso ya es bastante.” Apenas terminó de decir esto, dirigió disimuladamente su mirada hacia mí, y continuó diciendo: “La revolución va por partes, recuerden que para llegar a Valencia hay que pasar por Maracay. Tráeme entonces, Nelson, los detalles de la operación para revisarlos esta noche…”.

Aunque esta la comprendía y la apoyaba, el Presidente sabe muy bien que no me siento cómodo con algunas de sus decisiones. A veces me cuestiono por convivir con la corrupción, con el militarismo, con la persecución política y con piltrafas como Mario Silva. Cuando esto pasa, sin embargo, sacudo mi mirada de los árboles y me enfoco en el bosque. Y si eso falla, pongo Globovisión un rato. Santo remedio.

ricardovillasmil@gmail.com

sábado, 3 de octubre de 2009

Sobre la identidad, Orhan Pamuk y los impostores: Hace tiempo que ya no somos los que éramos

Las sociedades, al igual que las personas, suelen tener ciertos temas alrededor de las cuales tejen su propia historia. Así como los individuos antes de los veinte, cuando las actitudes y reacciones apenas conforman una masa amorfa que hace difícil discernir quiénes somos, o a los cuarenta, cuando ya muchos saben quienes son y deciden salir de sí mismos buscando ser otros, las sociedades también se revuelven alrededor de ciertos elementos que las definen y las hacen sentirse frágiles frente a otros. Y es ahí en donde el rol de un escritor de ficción es esencial para retratar el espíritu de la época. El escritor que perdura es aquél capaz de presentar un conjunto de situaciones y personajes articulados por esos arquetipos subyacentes particulares de cada sociedad.

En nuestro caso estos elementos son evidentes en la obra de José Ignacio Cabrujas. Todos sus trabajos giran en torno a nuestra improvisación, nuestra incapacidad para asumir la grandeza, nuestro esfuerzo por aparentar algo que en el fondo no somos o no vamos a llegar a ser, pero que percibimos con suficientes méritos como para representarlo (El Estado del disimulo). Las nacionalidades de los músicos rara vez se conocen, no son tan importantes, los escritores siempre llevan por delante su lugar de origen. Eso no significa que el ámbito de influencia de la novela o el teatro sea necesariamente local. A veces esos arquetipos están tan bien representados, o son tan comunes a la propia naturaleza humana, que le permiten al público identificarse con el autor, aunque éste y su obra tengan un origen completamente diferente.

Este es el caso de Orhan Pamuk, cuya novela, El castillo blanco, acabo de terminar de leer. Un joven científico italiano es capturado por piratas y vendido como esclavo en Estambul, a donde va a parar a manos de un sabio consejero del sultán, con el que guarda un asombroso parecido físico. Ambos se ponen a trabajar juntos en proyectos científicos destinados a fortalecer al imperio otomano, ya sea un cañón, un remedio para la peste que azota la ciudad, o una nueva forma de adivinar el futuro del imperio a través de la lectura de los astros. Ambos pasan juntos una enorme cantidad de tiempo y despliegan un juego psicológico en donde comparten su pasado, sus orígenes, su vida, sus miedos y sus pecados. En su condición de esclavo, el italiano jamás es llevado frente al sultán, ese es un privilegio exclusivo del consejero turco. Y he aquí que, en un momento dado de la novela, éste último se obstina de las frivolidades e intrigas que rodean al poder y cede su lugar al joven italiano, quien se hace pasar por él y entabla una relación muy cercana con el sultán.

A partir de aquí, lo que sigue es Pamuk en su máxima expresión. El joven italiano contesta las preguntas del sultán acerca de su propio pasado como si fuese el científico turco, que se encuentra en casa enfrascado en el estudio de una nueva y poderosa arma. Eventualmente, ambos personajes llegan a confundir su identidad de una forma tal, que ya no serán capaces de distinguir, ni ellos ni los lectores, quién es quién. Hacia el final, será el científico turco regrese a Italia, se reúna con los familiares y se apropie del pasado del italiano, quien a su vez representará a aquél hasta el final de sus días. Pero no se trata simplemente de un intercambio de roles. Se trata de que después de tantos años ya no son capaces de distinguirse, de diferenciarse, ya ninguno sabe si es mejor seguir siendo el que ahora es o hacer un último esfuerzo por mantenerse fiel a quien alguna vez fue. La estrategia desplegada para engañar al sultán terminará por extraviar a ambos en el laberinto de sus propias identidades. El sultán, no hace falta decirlo, les asoma hacia el final del libro que siempre estuvo al tanto de aquél juego: “¿Acaso es necesario ser sultán para comprender que la gente se parece en los cuatro climas y siete confines del mundo? El que los hombres pudieran ocupar uno el lugar del otro, ¿no es la mejor prueba de que hay una parte de nosotros que es igual en todas partes?”.

Este tema ya había sido motivo de una novela anterior del mismo autor, El libro negro. Galip, joven abogado y columnista frustrado, descubre al llegar a casa un día cualquiera una nota de diecinueve palabras de su esposa Ruya que cambiará su vida. No volverá a verla nunca más. Los indicios apuntan a que podría haber huido de Estambul con Jelal, su tío, famoso columnista de prensa. Galip consigue abrir el apartamento de Jelal, decide permanecer allí y hacerse pasar por él mientras procura dar con el paradero de ambos. Ese período de tiempo habrá de prolongarse mucho más de lo que pensó en un principio y Galip, haciéndose pasar por Jelal, consigue alcanzar la fama como columnista que hasta entonces le había sido negada. Para hacerlo, se verá obligado a mantener la línea editorial que había seguido su tío hasta entonces, sus columnas (que forman parte esencial del texto) deberán versar también sobre el origen y la vida de los hombres, sobre aquellos que se pierden en las calles de Estambul, sobre los objetos abandonados en el fondo del Bósforo, en fin, sobre todas las cosas y personas que en el transcurso de su existencia se pierden a sí mismas. En la representación de su tío Galip descubre una nueva identidad.

Toda esta narrativa se deriva de esa especie de aprensión que exhiben los ciudadanos de Estambul, en cierta forma orgullosos de haber sido tocados e influidos por la vara de Occidente y, al mismo tiempo, temerosos de ver extraviada su propia identidad nacional. Buena parte de la obra de Pamuk (también es el caso de Nieve) juega con ese conflicto que resulta de la convivencia entre la aspiración de ser más “civilizado” y parecerse más a Occidente, y el temor de ser acusado de no ser auténtico.
Esta cuerda de la identidad, tan sonora en Estambul, es lo suficientemente universal como para haber convertido a Pamuk en uno de los autores más leídos a nivel mundial. Le ha valido el Premio Nobel de Literatura, a pesar de que su obra es pequeña, si se le compara con la de otros que han conseguido el premio: Siete novelas (la primera de las cuales, Cevdet Bey y sus hijos, no ha sido aún traducida del turco), un libro de memorias y una compilación de ensayos, entrevistas y extractos de sus diarios personales.

Empecé a escribir esta nota pensando en resaltar la importancia de identificar esos arquetipos alrededor de los cuales se tejen, se revuelven las sociedades, y queriendo estimular a buscarlos en esa tan particular como lo es la nuestra de estos días. En el camino, ya es evidente, me resbalé en esa tierra movediza de la identidad y me dejé llevar por lo que en principio ha debido ser apenas un ejemplo. Y es que es difícil no resonar con ese deseo por representar a alguien distinto, por separarse de quien uno ha sido, por esa mezcla del entusiasmo ante lo nuevo con el miedo a perderse a sí mismo en el camino, y no terminar por ser nadie.

Para El Universal, 04/10/2009