miércoles, 21 de enero de 2009

¿Cuál es el respaldo del bolívar fuerte?

Hay preguntas en economía que, aunque se pueden objetar desde un punto de vista técnico, resultan intuitivamente atractivas a los no-economistas. Una de las que más: ¿Qué pasaría si el lunes se levantara el control de cambio, y todos saliéramos corriendo al BCV a comprar dólares, llevando los bolívares de nuestras cuentas corrientes, de ahorro, plazo fijo, billetes en efectivo y hasta el sencillo que uno guarda en las cónsolas del carro?

Es objetable porque, en términos formales, el bolívar no está respaldado por ningún activo, sea oro o dólares. Se podrían imprimir billetes ad infinitum sin ninguna otra restricción que el “pagaderos al portador en las oficinas del banco” de nuestro papel moneda (que obliga al BCV a actuar para preservar el valor del dinero). Pero también es intuitivamente correcta, no sólo por razones ex ante (tiene que haber algún límite a la atribución de imprimir dinero), sino también ex post: Siempre ha existido una relación muy estrecha entre el tipo de cambio libre (o el paralelo legal, según la época) y ese cociente entre liquidez monetaria y reservas internacionales que expresa la respuesta.



Al 26 de diciembre, el BCV podía adquirir toda la liquidez a cambio de sus reservas internacionales, a 5,15 bolívares por dólar. Eso quiere decir también que, a la tasa oficial, sólo estaba respaldado 42% del circulante. Pero entonces algo sucedió. En los dos últimos días del año, se registró un aumento neto en reservas internacionales de 5.003 millones de dólares. ¿De dónde salieron? Si la idea es ordenarle al BCV que transfiera 12.000 millones de dólares al FONDEN, ¿por qué aparece ahí y ahora esa cantidad?

La respuesta está en esa madeja de inescrutables bolsillos interconectados en que se han convertido nuestras finanzas públicas. Resulta que esos dólares vienen de unas posiciones en moneda extranjera que mantenía el Ministerio de Finanzas. En lugar de traspasárselos directo al FONDEN, los hicieron circular primero por el BCV para generar bolívares. Es decir, otra vez la maquinita de fabricar dinero, el repetido chiste cubano del mismo guanajo comprado y vendido una y mil veces.

Por ahora, la relación liquidez a reservas ha caído a 4,56 bolívares por dólar. Una vez que los bolívares que le entregó el BCV al Ministerio de Finanzas sean gastados y salgan a la calle, volverá a 4,90. Y partir de ahí, una vez que se transfieran los 12.000 millones de dólares que ha solicitado el Presidente para el FONDEN, caerá a la vecindad de 6,95 bolívares por dólar. Así de simple, uno mantiene el numerador (la liquidez) y reduce el denominador (las reservas internacionales). El valor del bolívar cae casi con la misma facilidad con la que se imprime el dinero.



Ahora, si aquí la moneda de curso legal es el bolívar, ¿cuál es el escándalo con la creación de dinero, con el imprimir dos y tres veces bolívares en contrapartida por los mismos dólares? Eso pensaba Gideon Gono, Presidente del Banco Central de Zimbabwe. El año pasado tuvo que acuñar un nuevo billete de cincuenta millones de dólares de los de allá, de los fuertes (allá también hubo, en 2006, una reforma monetaria). Hoy alcanzan para tres canillas de pan. Eso sí es gas del bueno.

Puedes opinar o evaluar este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, 23/01/2009

1 comentario:

Giorgio dijo...

La columna estaba medio aburrida, pero el último párrafo fue sensacional!