miércoles, 11 de febrero de 2009

Chávez: Con dinero y sin dinero ...

No escogí este título con la intención de promover la coletilla “hago siempre lo que quiero”. Eso está claro desde hace rato, y tiene muy poco de original. Se trata más bien de esa nueva veta de propaganda chavecista según la cual la justificación para la re-elección indefinida reside en el éxito económico y social de la gestión gubernamental. Así, uno escucha a Carlos Escarrá decir que “si hay alguien que lo ha hecho bien, hay que premiarlo”. O a Juan Carlos Monedero, hablando sobre las “virtudes republicanas” que ha promovido el gobierno, ese balance de poderes públicos que “obviamente existe en Venezuela” (qué huevos los tuyos Juan Carlos, como se dice en tu tierra). Pero la campaña va más allá.

Por nombrar sólo el más reciente, el pasado 5 de febrero el diario Mail & Globe de Toronto publicó un reporte de Max Weisbrot, co-Director del Center for Economic and Policy Research de Washington, D.C. En él se elogia la gestión presidencial “desde el 2003 para acá”, concluyendo que: “no queda ninguna duda del por qué el Presidente Chávez sigue ganando elecciones”. Weisbrot, Ph.D. en economía de la Universidad de Michigan, alaba los resultados de nuestro particular socialismo desde la asoleada orilla del capitalismo. ¡Chávez sí se ve bien desde lejos! Se concentra en analizar el récord del gobierno durante la bonanza petrolera. ¡Qué fenómeno!

Y es que estos diez años arrojan evidencia clara acerca de cómo funciona Chávez con dinero y sin dinero. Durante su primer quinquenio (1999-2003), con los precios del petróleo en niveles “normales”, el crecimiento promedio anual del producto por habitante fue -5,2%, lo que equivale a perder 30% de nuestro ingreso en tan sólo cinco años. La depreciación promedio anual fue de 45%, es decir Chávez entró con la tasa de cambio en 564 bolívares por dólar, y al cierre de 2003 el dólar paralelo estaba en 2.190, ¡una devaluación de 416% en sólo cinco años! La inversión privada alcanzó su punto mínimo en la historia, y al año siguiente (2004) dejó de ser publicada por el BCV (hasta hoy). En términos de pobreza, pasamos de 50% en 1999 a 61% en 2003; con la pobreza extrema creciendo de 20% a 30% (INE).

¿Que durante este período ocurrió la huelga general? Sí, pero hay que tener en cuenta dos cosas. En primer lugar, en febrero de 2002 los precios del petróleo venezolano cayeron de 20 a 16 dólares, y el gobierno se vio obligado a devaluar 39% en un día, anunciar un recorte del gasto, subir el IVA e implementar el IDB. Ya algo olía muy mal en Dinamarca. En segundo lugar, la huelga general refleja, entre otras cosas, la incapacidad del gobierno para establecer acuerdos sociales y promover alianzas para superar los tiempos de crisis. Todo eso por no mencionar los más de cien mil muertos de estos diez años, que no forman parte de la propaganda oficial ni tampoco del discurso.

Ahora que bajaron los precios del petróleo, no tiene sentido promover la re-elección de Chávez utilizando los datos que provienen de estos últimos cinco años, que coinciden con una de las bonanzas petrolera más grandes de nuestra historia. Y es que justo hora, que bajaron las aguas, es cuando vamos a descubrir quién se estaba bañando desnudo.

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Para El Universal, 13/02/2009