jueves, 12 de marzo de 2009

Chávez y el Aprendiz de Brujo

Ese surrealismo que predomina por estos días. Esa descomposición de nuestra realidad que se percibe en la rápida sucesión de las imágenes que nos rodean. Todo eso me trajo a la memoria la fábula El aprendiz del brujo, basada en un poema de Goethe e inmortalizada por Walt Disney. El aprendiz es un joven inteligente, ávido de conocimientos y ansioso por aprender. Observa al mago practicar mientras acarrea cubos de agua con gesto cansado. Aprovechando la ausencia del mago, toma su sombrero y asume su personalidad. Decide practicar un hechizo a partir del cual una escoba hará el trabajo que le correspondía. Al compás de la música de Paul Dukas, la escoba se yergue y comienza a acarrear los pesados cubos de agua desde el pozo hasta el taller. Pleno de satisfacción por haber conseguido poner a la magia al servicio de sus propios fines, cae presa de un profundo sueño. En él se ve a sí mismo como un gran mago, dominador de todas las fuerzas de la naturaleza. Despierta aterrorizado por el contacto del agua: El taller se está inundando. El aprendiz no sabe cómo desmontar el hechizo. Decide entonces utilizar un hacha para romper en pedazos la escoba, pero descubre que los trozos cobran vida, se constituyen en un ejército, y continúan trayendo agua sin parar.

Todo esto a propósito de esos procesos que el gobierno ha puesto en marcha y sobre los cuales va poco a poco perdiendo control. La semana pasada el dial de la radio cayó en una de esas emisoras oficialistas que ahora brotan por doquier. Se celebraba “el día internacional de la resistencia palestina”. Un supuesto profesor explicaba a los escuchas cómo los judíos ricos habían huido de Israel y de Alemania mucho antes de las masacres, dejando atrás a sus compatriotas pobres. ¡Habían sido cómplices! En otra emisora, a esa misma hora, otro grupo de activistas se referían a los trabajadores de Polar que han salido a defender sus empleos. De acuerdo con ellos, sólo hay tres opciones: Les están pagando, los tienen amenazados, o su capacidad mental ha sido afectada por los largos años de explotación. Sólo son capaces de ver lo que ya conocen. ¿Quién tiene la fórmula para conjurar toda esa violencia que día a día se distribuye de forma atomizada a través de la red de comunicación del Estado?

Eso ocurre también en muchos otros frentes. En nuestra propia economía, el gobierno se ha encargado de poner en marcha procesos que, al igual que en la fábula del aprendiz, le traerán algunas consecuencias favorables de corto plazo, mientras se alimenta al mismo tiempo el mecanismo de nuestra propia destrucción. Al control de la producción le seguirá el del consumo. Aunque no se haya partido con esa idea, la libreta de racionamiento espera al final del camino. Las consecuencias de dar al traste con lo poco que queda en pié de nuestro sistema de precios son casi tan fáciles de predecir como difíciles de controlar.

En su afán, nuestro aprendiz ya ha empezado a vender nuestros lingotes de oro. En la versión de Disney, el mago regresa a tiempo para deshacer el hechizo, reprender al aprendiz y reestablecer el orden. Pero aquí el mago no aparece. Todo parece indicar que vamos a prescindir de esa última escena feliz.

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Para El Universal, 13/03/2009

1 comentario:

. dijo...

Y cada uno de los Ciudadanos de este país, independientemente del color de la franela, somos los pedazos de esas escoba. Un amigo me envió la dirección de su Blog. Lo acabo de enlazar al mío y publiqué este magnífico artículo. Saludos Magda Mascioli G.
http://www.libertadpreciadotesoro.blogspot.com