jueves, 5 de marzo de 2009

¿Cuál es nuestro chance de pasar agachados?

Hasta aquí, el gobierno ha tratado de hacerle frente a la caída de 70% en los precios petroleros con una serie de medidas “reversibles”, relativamente fáciles de montar y desmontar. Se reducen las divisas a tasa oficial, se trasladan reservas al FONDEN para ser vendidas en el mercado paralelo a una tasa tres veces mayor, se introduce una reforma que permita recibir 2% del IVA de todas las compras electrónicas de forma directa e inmediata, se incrementa la unidad tributaria 19% con la inflación en 32%. Ajustes, sí, pero bastante superficiales, a ratos inofensivos, si se comparan con los planes de emergencia que han puesto en marcha los demás gobiernos de la región.

Muy en el fondo, ese enfoque de la crisis lo que refleja es una suerte de optimismo ingenuo, muy superficial, muy a-la Haiman El-Troudi: Esto es un fenómeno temporal, por lo que no tiene sentido hacer ajustes mayores. Es decir, al mundo entero le puede costar mucho sacrificio salir de esta inmensa nube, pero a nosotros no. Nosotros somos diferentes.

Resulta muy útil darse una vuelta por nuestra experiencia reciente con caídas en los precios del petróleo, para poder determinar con menor inexactitud nuestra probabilidad de pasar agachados esta vez. Durante 2001 (el petróleo cayó de 26 a 20) y 1999 (de 16 a 10), nuestra producción se vino abajo entre 6% y 9%, nuestra tasa de inflación se duplicó, y el ingreso familiar cayó entre 12% y 15%. Pero también está Lusinchi, nueva referencia obligada para la revolución. En 1986, con el petróleo cayendo de 30 a 13 dólares por barril, Lusinchi decidió utilizar una combinación de reservas y endeudamiento para mantener circulando el whisky y los pasapalos hasta el final de su período. Y ahí está el detalle, como diría Cantinflas: El suyo tenía fecha de vencimiento. Esa no es una posibilidad para Chávez. Visto así, al gobierno le conviene utilizar las reservas para tratar de evitar un ajuste mayor, pero no puede correr el riesgo de quedarse sin gasolina a cuatro años del 2012.

Dos meses adentro del 2009 y el precio del petróleo no da señales de recuperación. Aunque los pronósticos de los analistas (sí, esos mismos que predecían para esta fecha 140 dólares por barril) es que los precios se recuperarán en los próximos años, los comentarios de los reportes mantienen un tono pesimista desde hace varias semanas. Esto podría prolongarse más de lo esperado.

Haiman El-Troudi ha salido del gobierno. Ha vuelto Giordani. Todo huele a esos cierres de filas que se producen en tiempos difíciles. Si esto sigue así, muy pronto serán necesarias medidas más drásticas. El Presidente ya ha empezado a huir hacia delante: De haber otro Caracazo, no sería contra mí. Por ahora, el gobierno ha decidido ocupar y expropiar parte del aparato industrial procesador de alimentos para dar una señal a los suyos de que se está ocupando. Trata cambiarle la hora al reloj, pero va a dar al traste con el frágil mecanismo de cuerda. El capitalismo ha dado señales de debilidad en varias ocasiones a lo largo de su historia. El camino que nosotros hemos escogido es distinto, no ha tenido éxito en ninguna parte. Quizás, después de todo, eso sea lo único fácil de predecir.

Para El Universal, 06/03/2009