lunes, 4 de mayo de 2009

Discurso de Oscar Arias, Presidente de Costa Rica, en la Cumbre de las Américas

Abajo está el discurso de Oscar Arias en la Cumbre de las Américas el pasado 18 de Abril, en Trinidad. Para quienes vivimos en Venezuela, this is just a quick way to remind us how much we are missing. Las negritas son mías.

Trinidad y Tobago, 18 de Abril de 2009

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se
montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos. ¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la
nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos. En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpade Estados Unidos, es culpa nuestra. En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados. Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuáles el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo...), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando
Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si
hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás. La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

5 comentarios:

Abukaykay dijo...

Estimado Miguel Angel que bien que divulgas ese discurso, lo deberían pegar en las puertas de todos los colegios y universidades para que cada Latinoamericano reflexione al respecto. Lo recibí la semana pasada de mi mejor amiga y esto le conteste: "Hace años cuando no tenia canas leí “Del buen salvaje al buen revolucionario” de Carlos Rangel y me hizo reflexionar acerca de que los Yanquis no eran culpables de nuestras calamidades, como predicaban todos los ñagaras de la UCV en los 70´as. (sin quitar que los catiritos del norte han jodido parejo en la historia Latinoamericana del siglo pasado)
“Quien a los 20 años no es revolucionario no tiene corazón. Quien a los 40 sigue siéndolo no tiene cabeza” Serrat. Por cierto no pude encontrar en la red que fue Uslar Pietri el autor de este pensamiento como indicaste un día, pero que importa, nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio.
Las palabras de Oscar Arias no tienen desperdicio, yo si creo que hicimos muchas cosas mal en Latinoamérica, y continuamos… los hechos hablan por si solo. Pero podemos cambiar ahí están Japón y Europa como ejemplo."

ricardo Manuel dijo...

MUY LOABLES LAS REFLEXIONES DE OSCAR ARIAS; APLICA PARA LATINOAMERICA PERO NO DEL TODO PARA MÉXICO QUE ESTA MUY LEJOS DEL CIELO Y MUY CERCA DE LOS ESTADOS UNIDOS. NADIE SUFRIÓ EL ROBO DE LA MITAD DE SU TERRITORIO (2MILL. DE KM2 TAN GRANDE COMO LA ARGENTINA), NADIE HA SUFRIDO POR LA VÍA DE LAS ARMAS TANTAS VEJACIONES, INTRIGAS, ASESINATOS DE POLÍTICOS Y DE REVOLUCIONARIOS Y DE TRATADOS Y ACUERDOS VEJATORIOS COMO LOS DE BUCARELI EN LA DECADA DE LOS AÑOS DE 1920, TODO SO PENA DE INVADIR POR ENESIMA VEZ NUESTRO PAÍS Y VOLVERLO A CERCENAR. LA ESPADA DE DAMOCLES SIEMPRE HA ESTADO SOBRE NUESTRAS CABEZAS. CUIDADO Y PRAGMATISMO EN NUESTRAS ACCIONES, INTELIGENCIA Y ETICA EN NUESTRO PRESENTE Y FUTURO.
RICARDO ESPINOSA

Anónimo dijo...

Lo que Oscar Arias se le olvidó fue que el destino de los paisitos satélites necesariamente está a merced de los imperios. El desarrollo de Corea del Sur y los demás tigres asiáticos es una consecuencia de la Guerra Fría contra la URSS y China; y el eterno estado de entropía de los países latinoamericanos también es en parte manipulado desde afuera, como parte de un plan de dominio y control de estos países y sus recursos, en los cuales los EEUU solo han sacado, pero no han hecho la inversión que hicieron en Asia.

Anónimo dijo...

El presidente de Costa Rica es sin duda una de las genetes mas brillantes de nuestros tiempo, no solo por su trayectoria. En el 2009 dió un discurso con mpotivo de la reunión del Grupo Técnico Asesor en Vacunación lidereado por la OPS. Un discurso también inteligente, elocuente y muy emotivo. Será posible tener acceso a el.....

Anónimo dijo...

LOS GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS SIEMPRE SOÑARON CON UN PAIS GRANDE Y LO LOGRARON ,EN LOS LATINOAMERICANOS A PRIVADO LO PERSONAL SOBRE LA GRANDESA DE NUESTRAS NACIONES , SI NO MIREN A LA GRAN COLOMBIA , QUIEN LA DIVIDIO? LOS GRINGOS? , NO FUE LA AVARICIA PERSONAL DE NUESTROS HEROES