jueves, 4 de junio de 2009

En el mundo de Hugo (In Hugo´s World, Revista Outside, Mayo 2009)

Este es el título de un reportaje de siete páginas que apareció en la edición de Abril de la revista Outside, una publicación norteamericana de deportes al aire libre y turismo de aventura. Uno de sus editores, Patrick Symmes, que ha desarrollado reportajes desde Pakistán, Afganistán, Cuba, Mongolia y viajado con la guerrilla Maoísta por la selva de Nepal, se vino a nuestro país en búsqueda de aventuras, y salió de aquí con “una historia que lo perseguirá por siempre”.

La historia de Symmes viene a reforzar ese escalofrío que uno siente cuando aterriza en Caracas y se consigue en la cola de inmigración con un backpacker, con esa expresión de confianza característica de quien ya ha atravesado dificultades en otros países, con esa mezcla de descuido y ansiedad típica de los viajeros menos convencionales. Symmes pasó seis días en Caracas tratando de conseguir un pasaje a Los Roques. De acuerdo con sus impresiones de la capital, el clima es ideal, a la gente le gusta rumbear y conversar con extranjeros, y es evidente que los de aquí se encuentran entre las personas más felices de la tierra. Aunque, resalta el editor, todo eso suena mejor desde lejos.

El viajero encuentra que a la mayoría de los venezolanos no le gusta ensuciarse, arremangarse la camisa y trabajar; siendo las principales preocupaciones de su población urbana el buen whiskey, la cirugía plástica y los concursos de belleza. En Caracas le leyeron el decálogo del viajero en Venezuela: Nunca cargues todo tu dinero en un solo sitio, no camines por La Candelaria de día, o por ningún área de Caracas a cualquier hora, no tomes taxis en la calle, no dejes los seguros abajo en un semáforo, no aceptes bebidas de extraños, no te vistas de forma ostentosa. Tras su experiencia en Venezuela, agrega dos más. No esperes demasiado del país. Si vienes con la imagen idílica del aventurero que conquista el Salto Ángel y descansa en los Roques, saldrás con el corazón partido (y aún así, eso podría ser barato). La segunda: Nunca te descuides.

Symmes consiguió llegar a Los Roques (no al Salto Ángel) y se antojó de visitar en una barca a motor las torres petroleras del Lago de Maracaibo. Antes de eso, se alojó en un hotel en la capital zuliana, en donde coincidió con un grupo de peloteros extranjeros de los Tigres de Aragua. Según ellos, ganaban aquí bastante más que en las ligas menores, pero no querían volver. Están cansados de jugar bajo el riesgo de una lluvia repentina de piedras y botellas, perdieron todo su equipaje cuando unos ladrones secuestraron el autobús del equipo cuando se dirigía al estadio, y durante uno de los juegos el clubhouse fue barrido por un pequeño grupo de hombres armados.

Symmes llegó a navegar por el lago y hasta logró subirse a la plataforma de alguna torre petrolera. A su vuelta a la orilla, al final de la tarde, se dio cuenta de que el taxi que lo debía esperar se había marchado. Empezó a caminar en la oscuridad hacia el centro de Ciudad Ojeda. Allí encontró un grupo de niños de 12 o 13 años, jugando baseball. Uno de los niños se le acercó sonriente, se levantó la camisa dejando ver la culata de una pistola y le dijo: Tengo hambre. Nada más. Tengo hambre. Una sola frase, una sola actitud, en donde cabe un país entero.

Logró salir vivo, gracias a una combinación de suerte, bolívares fuertes y un fajo de billetes bolivianos impresos durante el período de la hiperinflación. No todos viven para contarlo.

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Para El Universal, 05/06/2009

6 comentarios:

Carlos López Ferrer dijo...

Trabajo mucho con extranjeros. Maiquetía se ha convertido en el imaginario de los turistas en algo así como el Triángulo de las Bermudas, por donde nadie quiere siquiera pasar. En cuanto a los trabajadores extranjeros, le puedo contar que hasta los iraníes (los empresarios, técnicos, etc. no los políticos) llegan acá felices porque creen que van a poder críar a sus hijos en un lugar un poquito mejor que la locura teocrática de los mulás, se sienten desesperados por irse al cabo de unas semanas y, créalo o no que, aunque muchos de ellos están haciendo millones, la mayoría está desesperada por irse y el comentario en todos es muy similar: "en nuestro país no hay libertad, pero por lo menos podemos salir a la calle". "Venezuela, el país de mañana -nadie quiere gacer nada hoy-".

Angelo dijo...

Muchacho! Donde estuviste el resto de mi vida! "En el mundo de Hugo merece un Oscar, un .. una piñata! Algo! Dame màs, dame màs.....
BRAVO!

Anónimo dijo...

Gracias por el artículo...importante reflexión y experiecia para aquel que la vivió...aunque da pena ajena, es tan real que estas cosas ocurren y más aún que las vivan personajes ajenos al país, y se den cuenta, que no somos historias inventadas, que no somos novela...lo lamento por él, pero que se entere el resto.

TOM dijo...

Lástima, fui testigo de dos casos parecidos en mi último viaje. Una señora obrera, con dos niñitos de menos de 4 años llorando en una tienda porque el taxista se le fugó con la compra de comida familiar para navidad. La seguridad es otra de las pegas para viajar a ese país. A los malandros se les admira e imita, claro, antes de trabajar honradamente por pocos bolivares, mejor vivir robando o matando. Con el tiempo no quedará buena gente, que por suerte aún hay, pero está amenzada su existencia
y el Presidente y demás autoridades no se enteran, creo que son cómplices por su inoperacia manifiesta.
Nada más llegar a Maiquetía, ya te sientes inseguro, desorganización, colas para todo, controles, problemas y acoso con la divisa, "ofertas" para todo, mentalidad "socialista extrema" pero con patas de barro.
DIOS BENDIGA A LOS CIUDADANOS DE BIEN DE VENEZUELA y por ende a los bravos del resto del Mundo que se atrevan visitarla.

Monica dijo...

Es muy triste, pero esa es nuestra realidad , salir todos los días a la calle encomendandote a Dios y la Virgen pues no sabes si vas a regresar . Y esa es la cotinianidad del venezolano, no tenemos libertad, tenemos que vivir baje un contnuo toque de queda , y tratandonos de alegrar con las pocas cosas buenas que tenemos. Dios bendiga a la gente de bien, y sobre todo Justicia ivina y protección pra el inocente !!!!

pepe dijo...

Sr. Santos, he encontrado su bloq y me parece impresionante su labor de dar a conocer la realidad venezolana al mundo... no lo deje, persista y anime a sus compatriotas que también lo hagan, con datos fiables y sin palabras altisonantes, su voz llegará, seguro.
saludos,