jueves, 9 de julio de 2009

El país de las estadísticas

He pasado buena parte de los últimos años defendiendo una sección del sistema nacional de estadísticas, en particular la que se origina en el Banco Central (en contraposición al INE o a las escasas cifras públicas de PDVSA). A veces por convicción, otras por el franco deseo (wishful thinking) de que los economistas pudiéramos seguir teniendo algo que decir, siempre me aferré, en la medida de lo posible, a las estadísticas del BCV. Después de todo, aunque no fuesen 100% kosher, era lo único de que disponíamos. Siempre me causó risa ese chiste de mi buen amigo Luis Pedro España, según el cual la muestra estadística utilizada por el CENDA para calcular su propio estimado de variación de precios era tomada en el Rey David de Altamira. Dicho eso, la verdad es que cada vez nos la están poniendo más difícil.

Nuestras estadísticas nacionales empezaron a viciarse a raíz de la toma de PDVSA durante la huelga general de 2002. Según aquél BCV, el paro había causado una caída en la actividad petrolera de 10% en 2002 y otro 10% en 2003. A partir del cambio de año base implementado en el BCV en 2004 nuestro pasado cambió, y las “nuevas estadísticas” arrojaron una caída de 12% en 2002 y apenas 2% en 2003. Es decir, hasta el sol de hoy, según nuestras estadísticas, la huelga general de Diciembre de 2002 alcanzó a tumbar en un mes la actividad petrolera del año en 12%, y sus efectos en 2003 apenas fueron de 2%. ¿Y entonces por qué tanta alharaca con la huelga general? Según me comentaron en una reunión en el BCV en aquél momento, el instituto se dedicaría a medir la actividad no petrolera, tomando la petrolera de un fax que recibirían de ahí en delante de PDVSA y enchufarían servilmente en las hojitas de cálculo de Excel.

En aquél entonces también se dejó de publicar la inversión privada, y se incorporaron a inversión de capital total las importaciones de bienes durables. Elías El-Juri (INE) implementó una estrategia creativa para reducir el desempleo: Quienes participaran en las misiones educativas serían considerados inactivos (no-desempleados), aunque estuviesen buscando trabajo de forma activa. Así se redujo de forma acelerada nuestra tasa de desempleo, aunque no se estuviesen creando puestos de trabajo más allá del sector público. Más adelante, se aprobó una legislación según la cual PDVSA no estaría obligada a vender al BCV las divisas que obtiene a través de la venta de petróleo. Así, PDVSA empezó a canalizar una cantidad cada vez mayor de divisas al FONDEN, otra creación del imaginario chavista, entregando al BCV sólo lo necesario para cubrir las aprobaciones de CADIVI. Tampoco sabemos quién ejecuta el gasto público y menos aún a cuánto asciende. Quizás ya ni siquiera ellos lo sepan. Y estos no son todos, son sólo los que caben aquí.

Ahora van contra la inflación (¡pero contra la estadística!). Aunque las liquidaciones promedio de CADIVI se han reducido en más de 60% y los importadores se han visto obligados a recurrir al mercado paralelo a una tasa tres veces mayor, el BCV está reportando una inflación de apenas 10% en el primer semestre. Tras todas estas manipulaciones, los economistas han sido transferidos a la nómina de la cartomancia, de los leedores el tarot (con el perdón de estos dos respetables grupos). Ya no tenemos, ni nosotros ni nadie, cómo saber en qué estamos y a dónde vamos a ir a parar. Nos queda la certeza que se deriva de la experiencia de los países que han optado por este mismo set de políticas. Algo así como lo ocurrido en la Unión Soviética, que se derrumbó como un castillo de arena mientras su sistema de estadísticas nacionales continuaba proclamando el crecimiento, la estabilidad de precios y el pleno abastecimiento.

Para El Universal, 09/07/2009

2 comentarios:

White Noise dijo...

Buenas Tardes.

Soy un funcionario del Banco Central de Venezuela y comparto n sus comentarios acerca de que la inflación. Es imposible que en el primer semestre solo hayan aumentado un 10 % los precios.

Algo si quisiera acotar, las distintas personas que trabajan allí, realizan diariamente el mayor esfuerzo por propinar la mayor información de calidad o kosher, como quiera llamarlo, para los distintos agentes económcos. Es por ello que no debería hablar en plural, comentando que "el Banco Central tal o cual cosa", mejor diga "el directorio del Banco Central de Venezuela tal o cual cosa"

Gracias

Ruben Arnaldo dijo...

Caramba hay gente muy suceptible, pero son lo que se llaman colaboracionistas, aunque no lo reconozcan y les moleste el término, al Sr. White Noise.
De todas maneras las estadísticas no son muy confiables. Si la gente quiere saber como está la economía del país, que vea su propia cartera. La gente que está con el régimen, la debe tener muy llena. El resto de los mortales, la tenemos muy vacía.
Mientras chavez esté en el poder, no habrá estadísticas confiables en este país, simplemente porque no planifican nada, no hay políticas públicas para nada.
De manera que estos narco facistas ven a las estadísiticas como un factor de propaganda para pregonar a los 4 vientos, que son unos genios, que sin duda lo son, porque quebrar PDVSA, no es culaquier cosa, más con el petrórleo a 100$. Cosas veredes, Sancho.