jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Cuál será el escenario económico 2010? Hala, todos a hacer pronósticos! (versión ampliada)

Hay un aspecto que llama mucho la atención de los pronósticos de los analistas nacionales e internacionales sobre Venezuela: Ya no tienen dos decimales, y rara vez más de uno. Desde hace algunos años, las cifras exhiben una redondez asombrosa. Lo curioso es que, en el caso de los analistas internacionales, siguen utilizando con nosotros el mismo formato de reporte que aplican a los demás países (dos decimales), por lo que cuando uno se asoma a los pronósticos sobre Venezuela, lo primero que observa es una enorme cantidad de ceros. ¿Crecimiento? Según Barclays Capital: 2,00%, Datanálisis: 2,00% (¿?), The Economist: -3,40%. ¿Inflación? Según Deutsche Bank 30,00%; Ecoanalítica: 36,00%. Los analistas han tirado ya la toalla en relación con el uso de modelos econométricos para describir y predecir el comportamiento de la economía. No tiene sentido utilizar unos modelos cuya efectividad depende de la lógica, de la normalidad y de la regularidad, para explicar los movimientos frenéticos que ocurren aquí todos los años. Por esa razón ahora se impone el estómago, la corazonada, o como diría mi buen profesor de Contabilidad Rafael Bornás, uno ya “no le agrega costo, a lo que no agrega precio”.

Dicho esto, vale la pena considerar cuál será el escenario 2010 en Venezuela. Después de todo, algo tendrán que poner los bancos, las empresas y las personas en sus hojitas de Excel. El año estará marcado por las elecciones legislativas. El gobierno ha decidido acelerar el estímulo fiscal, lo que (según las premisas que están utilizando en el BCV) provocará un crecimiento aproximado de la liquidez de 40%. Ahora bien, ya en 2008 nuestra economía se encontraba operando a plena capacidad instalada. Ya los estímulos fiscales producían cada vez menos crecimiento, cada vez más inflación. En lo que va de 2009, la liquidez ha crecido 29%, uno a uno con la inflación (30%). La caída en la producción de este año podría abrir algo de espacio para el crecimiento, pero también hay que pensar que el país ha perdido capacidad instalada. La caída de la inversión privada por debajo de la línea de la depreciación, las estatizaciones, y la improbable capacidad destructiva demostrada por el gobierno (acabar con La Previsora en doce meses es todo un hito) han mermado mucho eso que los economistas llaman el producto potencial. Estamos en el escenario ideal para los neoliberales radicales (¡arriba Carlos Zuloaga!): Los aumentos en la cantidad de dinero tendrán un espejo fiel en la inflación. Siendo así, la meta oficial de 0,50% de crecimiento (coincide con el promedio de los analistas) podría ser realista, y venir acompañada de una inflación de 40% (el consenso aquí está alrededor de 34%).

En un escenario así, es muy probable que el gobierno se aferre al 2,15 para tratar de llevar a su base de apoyo una inflación menor. Es bastante más fácil decirle que hacerlo. Todo lo que haga el 2010 más fácil (menos difícil) atenta contras las posibilidades de recuperarnos en el futuro. Las emisiones de deuda y las ventas de petróleo a futuro vendrán a tratar de promover el consumo y contener el paralelo aún en presencia de la significativa expansión de liquidez. No será posible. Siendo el gobierno el emisor, el efecto de absorción de liquidez se restringe al período que transcurre desde que se levantan los fondos (se liquidan los bonos) y el momento en que se empieza a girar (gastar) contra ellos. Hasta ahora ese período ha sido entre 10-12 semanas, en un año electoral será mucho menor. No será un año fácil. Pero bueno, no había que tener un modelo muy sofisticado, ni tampoco un estómago bien educado para saberlo. Así que, hala, ¡todos a hacer pronósticos!

Para El Universal, 11/12/2009 (versión ampliada)