miércoles, 28 de enero de 2009

CADIVI: Nos mudamos al mercado paralelo

¿Qué tanto puede haber cambiado para nosotros el hecho de que el pasado jueves 22 se hayan trasladado más de doce mil millones de dólares desde las reservas del BCV hacia los fondos que mantiene el gobierno en el exterior? ¿Eso no pasó de un bolsillo para otro? Nada que ver. Este hecho tiene un significado económico casi tan importante como el que tiene como señal, como signo de lo que esta por venir.

Veamos primero los efectos concretos. Esa noche, se trasladaron doce mil millones de dólares desde una cuenta que está a la vista de todos, a otra de la que sólo conocen unos pocos. Se trasladaron fondos que estaban colocados en instrumentos de muy bajo riesgo; a un fondo que no sabemos cuánto gasta y cuánto se invierte. Peor aún, de lo poco que se invierta, una buena proporción se encuentra en bonos de alto riesgo (de esos mismos países que, cuando declaran default, se hacen acompañar del inexplicable aplauso solidario del nuestro).

La relación de respaldo del dinero circulante a reservas internacionales cayó de 4,63 a 6,59 bolívares fuertes por dólar en veinticuatro horas. Las matemáticas son así, te llevas 29% de las reservas, mantienes la liquidez idéntica, y el respaldo de la moneda local cae 43%. Todo esto con el respaldo y la anuencia de los directores del BCV, esos que luego salen en la prensa haciendo de pensadores de nuestro tiempo, frotándose la chiva, como si fuesen miembros de la mismísima reserva federal.

Hay quienes piensan que, como se presume que el gobierno liquidará buena parte de esos fondos en el mercado paralelo, se registrará una apreciación del bolívar. Podría ser. Pero hay que recordar que esos bolívares volverán pronto a circular, al ser inyectados vía gasto público. Para que la apreciación sea sostenida la oferta tendría que mantenerse en el tiempo, algo que en la práctica es imposible. Si ocurre una apreciación será de corto plazo. Ese es el problema con tratar de bajar el bolívar a punta de oferta y no a punta de crear confianza.

El valor que tiene el traslado de reservas como señal de lo que está por venir no es menos importante. Anuncia que el gobierno está dispuesto a imprimir dinero para financiar el gasto público, a riesgo de incurrir en una inflación todavía más elevada. También es el presagio de un recorte drástico de las asignaciones de CADIVI y de su sustitución por el mercado paralelo (o por otra tasa oficial). ¿Por qué? Con dos millones de barriles diarios de exportación, y un precio promedio de cuarenta y cinco dólares por barril, ingresarían al BCV 90 millones de dólares diarios (suponiendo que PDVSA entrega el 100% de sus ingresos en dólares al BCV a partir de ahora). CADIVI aprobó en diciembre un promedio de 165 millones de dólares diarios. A ese ritmo, nos quedaríamos sin reservas internacionales en doce meses (¡incluyendo el oro!). La alternativa es recortar las asignaciones a dólar 2,15. Por eso se traslada primero esa enorme cantidad de divisas al FONDEN, para abastecer luego en el paralelo. Allí estarán esperando a todos los importadores y compradores de divisas de CADIVI que van a ser mudados de taquilla.

¿Y entonces? ¿No pasaron los fondos de un bolsillo para otro? Sí, pero el otro estaba roto.

Puedes opinar o evaluar este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, Viernes 30/01/2009

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Cuál es el respaldo del bolívar fuerte?

Hay preguntas en economía que, aunque se pueden objetar desde un punto de vista técnico, resultan intuitivamente atractivas a los no-economistas. Una de las que más: ¿Qué pasaría si el lunes se levantara el control de cambio, y todos saliéramos corriendo al BCV a comprar dólares, llevando los bolívares de nuestras cuentas corrientes, de ahorro, plazo fijo, billetes en efectivo y hasta el sencillo que uno guarda en las cónsolas del carro?

Es objetable porque, en términos formales, el bolívar no está respaldado por ningún activo, sea oro o dólares. Se podrían imprimir billetes ad infinitum sin ninguna otra restricción que el “pagaderos al portador en las oficinas del banco” de nuestro papel moneda (que obliga al BCV a actuar para preservar el valor del dinero). Pero también es intuitivamente correcta, no sólo por razones ex ante (tiene que haber algún límite a la atribución de imprimir dinero), sino también ex post: Siempre ha existido una relación muy estrecha entre el tipo de cambio libre (o el paralelo legal, según la época) y ese cociente entre liquidez monetaria y reservas internacionales que expresa la respuesta.



Al 26 de diciembre, el BCV podía adquirir toda la liquidez a cambio de sus reservas internacionales, a 5,15 bolívares por dólar. Eso quiere decir también que, a la tasa oficial, sólo estaba respaldado 42% del circulante. Pero entonces algo sucedió. En los dos últimos días del año, se registró un aumento neto en reservas internacionales de 5.003 millones de dólares. ¿De dónde salieron? Si la idea es ordenarle al BCV que transfiera 12.000 millones de dólares al FONDEN, ¿por qué aparece ahí y ahora esa cantidad?

La respuesta está en esa madeja de inescrutables bolsillos interconectados en que se han convertido nuestras finanzas públicas. Resulta que esos dólares vienen de unas posiciones en moneda extranjera que mantenía el Ministerio de Finanzas. En lugar de traspasárselos directo al FONDEN, los hicieron circular primero por el BCV para generar bolívares. Es decir, otra vez la maquinita de fabricar dinero, el repetido chiste cubano del mismo guanajo comprado y vendido una y mil veces.

Por ahora, la relación liquidez a reservas ha caído a 4,56 bolívares por dólar. Una vez que los bolívares que le entregó el BCV al Ministerio de Finanzas sean gastados y salgan a la calle, volverá a 4,90. Y partir de ahí, una vez que se transfieran los 12.000 millones de dólares que ha solicitado el Presidente para el FONDEN, caerá a la vecindad de 6,95 bolívares por dólar. Así de simple, uno mantiene el numerador (la liquidez) y reduce el denominador (las reservas internacionales). El valor del bolívar cae casi con la misma facilidad con la que se imprime el dinero.



Ahora, si aquí la moneda de curso legal es el bolívar, ¿cuál es el escándalo con la creación de dinero, con el imprimir dos y tres veces bolívares en contrapartida por los mismos dólares? Eso pensaba Gideon Gono, Presidente del Banco Central de Zimbabwe. El año pasado tuvo que acuñar un nuevo billete de cincuenta millones de dólares de los de allá, de los fuertes (allá también hubo, en 2006, una reforma monetaria). Hoy alcanzan para tres canillas de pan. Eso sí es gas del bueno.

Puedes opinar o evaluar este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, 23/01/2009

jueves, 15 de enero de 2009

El Bernie Madoff venezolano

Hace poco más de un mes, Madoff era dueño de una firma de trading y un hedge fund que se contaba entre los más exitosos de Estados Unidos. Hizo una larga carrera en Wall Street, llegando a ser Presidente del NASDAQ, una de esas figuras a las que siempre se recurría en busca de opinión y consejo. Sus clientes incluían, entre otros ricos y famosos, a Steven Spielberg y Banco Santander; el tipo de referencias que a su vez atraen aún más clientes. Madoff era considerado una especie de Midas, un George Soros, que produjo a sus inversionistas retornos consistentes de dos dígitos aún en los peores tiempos.

Todos se preguntaban cómo era posible, muchos trataron de acercarse a él, fue visitado por los contadores de sus principales clientes e inclusive investigado dos veces por la Comisión de Valores de los Estados Unidos. Siempre salió adelante. Madoff era inaccesible. Mantenía bien sus secretos. Tras ser detenido en diciembre pasado por fraude, ha reconocido que “todo fue una gran mentira”. Su fondo de inversiones era sólo una pirámide, los retornos prometidos eran pagados con el dinero aportado por nuevas y sucesivas rondas de inversionistas. Hasta que esa base llegó a ser tal que no fue posible reunir una nueva cohorte tan grande como para financiar los retornos de la anterior.

Nuestro propio Madoff asegura que aún con el petróleo a cero aquí no habrá crisis.
No importa que las importaciones representen 37% de la demanda interna, su punto más alto en los últimos 25 años. Tampoco que el petróleo represente 95% de nuestras exportaciones, otro tope histórico. Para eso tenemos un enorme fondo que hemos ido acumulando durante todo este tiempo, nadie sabe muy bien cómo, con el que podremos hacerle frente a la caída en los precios y salir incólumes.

Uno se sienta a sacar cuentas con los volúmenes reportados por las fuentes internacionales y los precios de la cesta venezolana, y descubre una sobre-estimación de nuestras exportaciones petroleras de más de veinte mil millones de dólares sólo en 2008. Siendo así, tomando en cuenta que estamos en niveles de récord de importaciones y salida de capitales, ¿cómo fue posible la acumulación de 40.000 mil millones de dólares? Además, en el supuesto negado, ¿en estos años no se ha pagado nada de ahí? ¿Están íntegros?

Al igual que en el caso de Madoff, hay muchos analistas que, sin saber explicar muy bien esa enorme diferencia, insisten en que efectivamente esas son las magnitudes de las que dispone. Para ellos, Venezuela está produciendo lo que dice la OPEP y no lo que dice PDVSA, pero esos fondos de alguna manera se han ido acumulando allí. Es casi mágico, como Madoff. Por eso este año no habrá crisis, aunque el petróleo promedie 45 dólares por barril, 50% menos que el año pasado. Es decir, la premura por hacer el referéndum en febrero no tiene un trasfondo económico, es sólo un capricho político. A la hora de las chiquitas, nuestro Madoff ordenará que nuestra ilusión de bienestar sea fondeada desde ese bolsillo. Algo así como Hitler ordenando movimientos de divisiones y tanquecitos de plástico en el mapita, a días de la caída de Berlín. Sí, sí, mein Führer. Todos mirándose las caras. Toda una gran mentira.

También puedes evaluar u opinar sobre este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, 16/01/2009

miércoles, 7 de enero de 2009

Salto adelante: De 1974 a 1985

Sacándole punta al lápiz durante estos días, descubrí que el precio del barril venezolano cayó justo cuando estábamos más cerca de registrar el mayor ingreso petrolero por habitante de nuestra historia. Es decir, si tomamos los ingresos por exportaciones petroleras, los corregimos por inflación y los dividimos por habitante, el punto más alto sigue siendo 1974 (502 dólares de 1958). En el año que acaba de terminar, nuestras exportaciones petroleras per cápita resultaron 12% menores a ese valor (440 dólares de 1958). Esto es lo más cerca que hemos estado de aquél punto de máximo esplendor petrolero.

Pero las similitudes van mucho más allá. Con aquél ingreso (producto del embargo de los países árabes a Estados Unidos por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kippur), el gobierno se embarcó en una ola fiscal expansiva que comprendía la construcción de una enorme red de empresas públicas, además de la nacionalización (estatización) del hierro y el petróleo. El impulso de demanda generó una fuerte presión de precios, la inflación del quinquenio (8%) casi triplicó la del gobierno anterior (3%), pero gracias a la abundancia de divisas no se implementó ninguna devaluación. En un país que mantenía numerosas áreas de su economía cerradas a la inversión y a la competencia extranjera, se generó una pequeña elite de grupos económicos que hicieron una fortuna repentina, con base en la producción nacional de cuanta cosa (protegida) fuese posible.

El 2009 será diferente. Si el precio promedio de nuestro barril se estabiliza entre 40-50 dólares, vamos a terminar con un ingreso petrolero por habitante similar al registrado durante los dos primeros años del gobierno de Jaime Lusinchi: 1984-1985. Esta coincidencia también irá mucho más allá.

Enfrentados con una fuerte caída en los ingresos petroleros, los políticos de entonces implementaron un régimen de cambio diferencial, colocaron los bienes que competían con la producción nacional a 7,50 (74% de devaluación), impusieron un control de precios (CONACOPRESA) e introdujeron nuevos impuestos (Alcohol, timbres fiscales, y reformas para acelerar la recaudación del ISLR). Más importante aún, decidieron utilizar las reservas internacionales para mantener el ritmo de crecimiento de las importaciones. En el quinquenio de Jaime Lusinchi, las exportaciones pasaron de 13.937 a 10.244 millones de dólares, pero las importaciones crecieron de 5.783 a 11.465 en esas mismas unidades. El país quedó en el chasis.

Ese es el panorama. El gobierno podría reconocer que el futuro ya no es lo que era antes (Mafalda dixit) e implementar un programa de ajustes que en cualquier caso tendría un fuerte componente de devaluación, reducción en el consumo, aceleración de la inflación, y disminución del gasto en términos reales. Es eso, o seguir la receta de Lusinchi y cruzar los dedos. Un whisky más en la barra del Titanic. La clave aquí es por cuánto tiempo se podría prolongar la depresión en los precios petroleros, y si ese período es suficiente para salir a buscar un Carlos Andrés cualquiera que pague las cuentas. Es decir, el punto clave es si el Pérez de Lusinchi en el caso de Chávez es el propio Chávez, o algún otro. ¿No?

Puedes evaluar este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, 09/01/2008

martes, 6 de enero de 2009

Petróleo opera a más de 49 dólares por disputa sobre gas ruso

07:15 AM Londres.- El petróleo operaba a más de 49 dólares el barril el lunes, debido a que el avance de la ofensiva militar israelí en Gaza y la disputa entre Rusia y Ucrania por gas natural puso en relieve la preocupación sobre las interrupciones del suministro.

Las tensiones en Oriente Medio, los recortes en el suministro de petróleo de los exportadores de la OPEP y la disputa entre Rusia y Ucrania han ayudado a apuntalar al crudo en un 50 por ciento desde un mínimo de 32,40 dólares marcado el 19 de diciembre.

"Los precios del petróleo continúan recibiendo soporte de temas políticos, ya sea relacionado con gas o con Gaza", dijo Rob Laughlin, operador de MF Global.

El crudo estadounidense para entrega en febrero subía 98 centavos, 49,79 dólares el barril a las 1136 GMT, mientras que el petróleo Brent en Londres ganaba 1,56 dólares, a 51,18 dólares.

Fuerzas israelíes se acercaron e ingresaron el martes en las ciudades de la Franja de Gaza pese a nuevos llamados de la comunidad internacional a un cese del fuego, en un conflicto que ya lleva 11 días y ha dejado cientos de palestinos muertos.

La violencia no amenaza directamente algún suministro de petróleo, aunque el malestar en Oriente Medio puede dar soporte a los precios ya que los países de la región bombean un tercio del crudo mundial.

Todo el suministro de gas ruso que es transportado a través de Ucrania a Bulgaria, Turquía, Grecia y Macedonia fue interrumpido debido a la disputa entre Moscú y Kiev sobre los precios del gas , dijeron funcionarios en la capital búlgara Sofia, destacó Reuters.

El Universal, 06/01/2009

viernes, 2 de enero de 2009

1999-2008: Nunca se hizo tan poco con tanto

Hay ratos en los que parece mentira que hayan transcurrido ya diez años. Uno se da cuenta de repente en el medio de una conversación, por algún detalle inofensivo, o cuando se pone a contarle su propia experiencia a alguien ajeno a la realidad venezolana. En esos momentos surge una lucidez única, uno se redescubre a sí mismo, se empieza a acordar de todo como si estuviera viendo la película por primera vez. Fuera de ese brevísimo fulgor, lo que predomina es una especie de sordera cotidiana. Las cosas continúan sucediéndose, cada vez más insólitas, cada vez más absurdas, y nos sorprenden cada vez menos también. Es una especie de anestesia. Como escribe Milán Kundera, “la realidad no se avergüenza de repetirse; el pensamiento, ante la repetición de la realidad, termina siempre por callar”.

En ningún lugar esa realidad se ha repetido tantas veces como en la economía. Uno se confunde con el retroceso político y piensa que también en economía nos están sucediendo cosas insólitas, pero no es así. Unos metros más debajo de ese oleaje diario se encuentra las mismas limitaciones de siempre, serenas, imperturbables, mecidas a ratos por los vaivenes de la renta petrolera. Es por eso que a la economía venezolana conviene estudiarla a través de períodos amplios, de promedios de largo plazo. En ese sentido, los primeros diez años ofrecen una oportunidad extraordinaria. En términos generales, y aislándonos por un momento de la extraordinaria bonanza petrolera, el período 1999-2008 ha sido mejor que los veinte años que lo precedieron (1979-1998), pero palidecen al lado de los resultados registrados entre 1959-1978. He dividido nuestros cuarenta años de democracia en dos períodos de veinte a fines ilustrativos, no porque considere al primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el más parecido a Chávez de todos, dentro de una era gloriosa digna de evocar.

Según se insiste en las comunicaciones y encartes que el gobierno ha puesto a circular en los periódicos, nuestro producto interno bruto, la suma de los bienes y servicios que somos capaces de producir en un año, es ahora 37% mayor que en 1998. Cierto, pero también la población es 20% más grade, lo que resulta en un crecimiento por habitante de 15% en una década, un promedio anual equivalente a 1,4%. Esa cifra es mayor que el -0,9% registrado en los veinte años previos (1979-1998), pero está por debajo del 2,1% registrado entre 1958-1978.

En materia de inflación, en estos diez años el promedio ha sido 21%. Esa cifra está por debajo del promedio registrado en los veinte años previos (33% entre 1979-1998), pero no tiene nada que ver con el promedio de 3,5% registrado entre 1959-1978. Algo similar ocurre con la devaluación del bolívar. Si se mide por la tasa oficial, en estos diez años nuestra moneda se ha devaluado 281%, poco más de 14% anual. Si se mide a través de la tasa paralela, la devaluación entre 1999-2008 totaliza 839%, equivalentes a 25% anual. Esa cifra está muy cerca del 28% anual registrado entre 1979-1998, a años luz del 1,4% anual registrado entre 1959-1978.

Ese contraste sirve también para descubrir uno de los rasgos más característicos de la política económica venezolana: En todos los períodos los promedios de largo plazo de inflación superan a la devaluación oficial. Esta es situación empezó a presentarse en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y ha prevalecido desde entonces: Se promueve el consumo de importaciones baratas en términos relativos, rezagando la tasa de cambio para reducir la inflación, y cubriendo el déficit comercial que una política así produciría en cualquier otro país, con las exportaciones petroleras. Bastante popular: Dólares baratos, más consumo, menos inflación. Una receta atractiva a la que no se han resistido ni aún Chávez y su revolución socialista (él menos que nadie).

El problema está en que esa secuencia destruye el empleo y la producción nacional, no sólo el que es poco competitivo o comparativamente menos ventajoso, sino todo. Toda actividad exportadora distinta al petróleo y la minería queda así expuesta a unas condiciones de competencia, esas sí, salvajes. Por otro lado, si bien la renta petrolera es muy alta para repartírsela en el gobierno, no es suficiente para un país con el déficit de atención social que ha acumulado Venezuela. Este año, el de mayor esplendor petrolero, alcanzó un récord de 9,14 dólares por habitante por día. El que viene podría volver a la vecindad de los cinco dólares, suficientes (otra vez) para una arepa y un jugo.

Lo que resulta más difícil de creer es el contraste que existe entre los resultados de estos diez años y los recursos de los que ha dispuesto el gobierno en términos reales. En dólares de 1958, durante los primeros veinte años de democracia (1959-1978) las exportaciones petroleras totalizaron 53.780 millones de dólares y en los veinte años siguientes (1979-1998) 66.170. Apenas en los diez años que van entre 1999-2008, las exportaciones petroleras han sido 59.290 millones de dólares de 1958. Aún corrigiendo por inflación, en la mitad del tiempo este gobierno ha recibido más recursos que los primeros veinte años de democracia, y muy cerca de lo que se recibieron en los veinte años siguientes. Visto así, que el desempeño haya superado por una cabeza al período más deplorable (1979-1998), no parece ser nada de lo que tendríamos que sentirnos orgullosos. Nunca se hizo tan poco con tanto como en estos diez años.

El país enfrenta ahora la normalización de sus ingresos petroleros. Si hay algo que ha quedado claro es que la subida en los precios registrada hasta mediados de este año no era de carácter estructural, como muchos argumentaron no sólo en el gobierno, sino también en la academia. La teoría de los ciclos ha vuelto a imponerse, si bien esta vez las ondas que caracterizan los ciclos han sido un poco más amplias (al menos lo fueron en el auge, falta por ver en el declive).

No es que el petróleo se le ha vuelto a quedar pequeño a Venezuela, es que nunca ha sido suficiente. Eso es tan cierto para nosotros como lo ha sido para el resto de América Latina con sus principales productos de exportación. A los que mejor les ha ido han reconocido ese hecho y han aprovechado el período de bonanza para promover la inversión directa, nacional y extranjera, y tratar de diversificar sus economías. Nosotros seguimos anclados ahí, en el petróleo. Mientras todos hacen planes de contingencia para sacar a sus naciones adelante, para reducir el impacto y compensarlo por la vía de la inversión privada, nosotros seguimos mirándonos el ombligo y repitiendo, mero wishful thinking, que esto es temporal y los precios volverán, no a su promedio real histórico, sino a donde estaban en el punto más alto del ciclo. Esa es la planificación para nosotros, cruzar los dedos, caminar por las calles llenas de huecos y de basura, pedir un marroncito, e insistir en que sí, en que parece que ahora sí es cierto que la compañía bananera volverá a Macondo.

Puedes evaluar este artículo haciendo click aquí

Para El Universal, 06/01/2009

San Petesburgo: La majestuosidad que hace justicia a la visión del fundador



Tres nombres (San Petersburgo, Petrogrado y Leningrado) y trescientos años después, la ciudad se levanta, con sus monumentos y palacios, sus teatros y museos, sus canales, plazas, avenidas y cafés, y la compleja personalidad de sus habitantes, a la altura del ambicioso sueño de su fundador.

La majestuosa opulencia zarista y los estertores de la dinastía Romanov, el corazón de la revolución bolchevique, la heroica resistencia durante el sitio de Leningrado. Todo ha ocurrido aquí, en poco más de trescientos años. La ciudad impregnada por todas partes con las huellas de sus célebres protagonistas. Pedro y Catalina, los Grandes. Rasputín, Nicolás y Alejandra. León Trotski, Vladimir Lenin y Josef Stalin. Fedor Dostoievski, Nicolás Gogol, Vladimir Nabokov, Alexander Pushkin y Anna Amjátova. Pier Tchaikovski y Anna Pavlova.

Es difícil imaginarse cuando se atraviesan sus grandes avenidas, cuando se navega a través de sus múltiples canales o se cruzan los puentes en arco, que toda esta región era hasta hace muy poco un inmenso pantano. Los orígenes de la ciudad y sus increíbles historias son también los orígenes de su fundador. Pedro el Grande era hijo del segundo matrimonio del zar Aleksei. A la muerte de éste en 1682, la familia de su primera esposa, los Milovslavskiys, y los de la segunda, los Naryshkins, entraron en conflicto acerca de quién sería el suceso del zar. Este se resolvió nombrando a Pedro y a su enfermizo medio hermano, Iván, co-zares, con Sofía, la hermana mayor de Iván y acérrima enemiga de Pedro, como regente. Siete años más tarde los hermanos se las arreglarían para desalojar a Sofía, condenándola a la vida monástica en Novodevichy.

Luego de luchar dos veces (1695 y 1696) contra los turcos en el mar de Azov (triunfaría en la segunda), Pedro inició su famoso viaje de incógnito hacia el oeste. Visitó Suecia, Prusia, Holanda e Inglaterra, adquiriendo un vasto conocimiento naval, militar, y científico que luego serviría de base a todas sus reformas. Pensaba que Rusia se había quedado atrás, que le hacía falta un cambio profundo no sólo en su apariencia, sino también a nivel científico y cultural. Más que reformar Moscú, le atraía la idea de fundar una nueva capital, que no sólo imitara a Europa sino que la superara. Se enfocó entonces en darle acceso a Rusia al oeste, al mar Báltico, y declaró la guerra a Suecia (entonces una de las potencias de Europa) en 1700. No fue una campaña fácil, no estuvo exenta de desastres. Pero, como volvería a suceder más adelante en la historia, el sacrificio humano y la perseverancia rusa acabarían por traer el golfo de Finlandia a manos del zar. Allí colocó, en mayo de 1703, la piedra fundacional de Petropavlovsk (el fuerte de Pedro y Pablo), en la orilla del Neva; y se proclamó al territorio que la rodeaba Sankt Peter Burk.

Quizás una de las mejores formas de visitar la ciudad es atravesar en forma sucesiva esas capas de historia. Ahí está todavía el fuerte, al otro lado de la ciudad, en la isla de Pedro (Petrogradskaya). Ahí, en una pequeña iglesia, se encuentran enterrados todos los zares de Rusia. A la derecha del altar está la majestuosa capilla en donde reposan los restos del último eslabón de la dinastía Romanov: Nicolás, Alejandra, sus hijos y sus sirvientes, fusilados por la revolución bolchevique. A la derecha, en un espacio relativamente modesto, se encuentra la tumba del propio Pedro el Grande. Del otro lado del río, frente al Hermitage, se puede tomar un bote que en 45 minutos lo llevará a Pedrovorets, el palacio del zar. Además de la arboleda que conduce a la entrada y la imagen de las fuentes que el viajero reconocerá a primera vista, lo más llamativo del interior del edificio es el modesto escritorio privado de Pedro el Grande.

Hay muchos otros palacios de la época imperial que también merecen una visita: Tsarkoie Selo (el de Catalina la Grande, sede de las tropas alemanas durante la invasión de Hitler) y el Pavlovsk, también en las afueras de la ciudad. La opulencia de los zares no tiene parangón en ningún otro lugar del mundo. En el corazón de San Petersburgo, frente al fuerte, se encuentran la hermosa plaza del palacio, el Palacio de Invierno y el Hermitage. Este último, además del atractivo intrínseco que posee como estructura, alberga también la colosal colección de arte de los zares. Muy cerca de ahí está la catedral del San Isaac, la iglesia de Nuestra Señora de Kazán, y de la Resurrección (o de la Sangre Derramada), construida en el lugar exacto en el que fue herido de muerte el zar Alejandro II en 1881.

También son de esta época los palacios de los Nobles, en especial el de Strogonoff (el señor del lomito), y el de Felix Yusupov, en cuyo sótano se inició la grotesca escena que terminaría con la muerte del monje Grigori Rasputín.

Hay más. Está el teatro Mariiensky, sede del famoso valet, y el Monasterio Alexander Nevski. A lo largo de la avenida principal de la ciudad, Nevski Prospect, también hay muchos otros lugares interesantes, como la Plaza de las Artes, el Gran Hotel Europa, el Museo Ruso, y la moderna arcada de tiendas Gostiny Dvor. Ahí todavía es posible conseguir un letrero colgado por las autoridades durante el sitio de San Petersburgo: “Ciudadanos, en épocas de bombardeo aéreo, es más seguro caminar del otro lado de la calle”. No importa cuanto tiempo pueda usted pasar aquí, lo cierto es que no hay forma de ver todo lo que la ciudad tiene que ofrecer en un solo viaje.

San Petersburgo es una ciudad para venir en buena compañía, o al menos consciente de que si no la trae, aquí no la encontrará. El inglés no es moneda común, y el alfabeto cirílico tampoco ayuda. Los habitantes del lugar no han asimilado del todo las oleadas de turistas que año tras año siguen llegando a la ciudad. Es eso, o es simplemente la complejidad de la personalidad rusa, amasada a lo largo de su atribulado, complejo y sangriento pasado. La otra modalidad común de visitar la ciudad, con un guía turístico y amparado bajo el paraguas de una visa colectiva para el grupo, puede resultar peor aún: No hay peor soledad que aquella que se siente en presencia de la compañía obligada. Por todas esas razones, vale la pena tomarse la molestia de acudir a la Embajada de Rusia y tramitar una visa personal. Nada como poder pasear por la ciudad a su antojo, subirse al transporte colectivo, tomar el metro (los palacios del pueblo, según Stalin), sentarse en un café a ver pasar la gente, deambular por sus plazas; nada que ayude más a tomarle el pulso a la ciudad que ese conjunto de actividades sin propósito.

Todos los momentos en la vida son únicos, pero caminar por San Petersburgo resalta esa idea, hace esa percepción más aguda. En buena parte eso ocurre al viajero por la ausencia de esas rutinas cotidianas que construyen la ilusión de la continuidad de la existencia. Pero también es verdad que estando aquí uno se siente todo el tiempo en presencia de algo muy especial.

Los mejores cafés:
- El Café del Teatro, diagonal al Teatro Mariiensky
- Café Literario, en Nevski Prospekt, Pushkin salió de aquí a su duelo fatal en 1837

Hermitage:
- Si va a pasar varios días aquí conviene adquirir el pase múltiple y visitarlo en varias etapas, un día como palacio, otros días como museo según el tipo de arte que prefiera; esa es la mejor forma de apreciarlo y la única de evitar la museo-fobia

Palacio Yusupov:
- En el sótano de este palacio se encuentra recreada la escena del envenenamiento del monje Grigori Rasputín, una de esas historias que no puede dejar de leer antes de venir (Rasputín: Rusia entre Dios y el demonio, de Henri Troyat)
- Aquí también es posible asistir a conciertos de música clásica o presentaciones de valet, en el mismo pequeño teatro privado en donde Felix Yusupov acostumbraba a pasar las noches en compañía del zar

Otros tips:
- Si el Gran Hotel Europa le resulta demasiado costoso para quedarse aquí, no deje de venir el brunch (34 euros por persona); el lobby y las demás área del planta baja son espectaculares, fue construido en 1875 y renovado en 1920, desde 1970 es lugar de encuentro común para jóvenes intelectuales y artistas

VISA Rusia:
- Le exigirán una confirmación por escrito de reserva de al menos una noche de hotel en el lugar de entrada, y se la otorgarán única y exclusivamente por la cantidad de días que su pasaje indique que transcurrirán entre su entrada y salida

Puedes evaluar este artículo haciendo click aqui

Para El Universal, 21/12/2008

Aunque sigue sin salir en Gaceta Oficial: Se reduce cupo de tarjetas de crédito en 50%

De manera extraoficial se pudo conocer que Cadivi redujo a la mitad los cupos de dólares para viajeros, la resolución entrará en vigencia a partir del 1 de enero de 2009.

Los cupos para viajeros que eran de 5.000 dólares ahora serán de 2.500 dólares. Sólo se podrán retirar mensualmente 250 dólares por cajeros automáticos en el exterior. Los cupos electrónicos o para compras vía Internet se mantendrán en 400 dólares, mientras el cupo de dólares en efectivo será de 500 dólares, otorgados una vez al año.