jueves, 26 de febrero de 2009

Stanford: Ni certificados, ni depósitos

Hay algunas cosas que, cuando llegan a su fin, no sorprende tanto que se acaben, sino que hayan sido capaces de llegar tan lejos. Ese es el caso de Stanford Financial Group (SFG), un conjunto de empresas cuya propiedad seminal es posible trazar hasta una entidad única, con un solo director y único dueño: Robert Allen Stanford. El grupo maneja 7.200 millones de dólares, más de 50.000 inversionistas en 131 países.

SFG opera a través de una compañía en Antigua, que ofrecía dos posibilidades de inversión: Participaciones en un fondo (Strategic Allocation Strategy, SAS) y Certificados de depósito. Prometía retornos muy por encima del mercado. En noviembre de 2008 la tasa de sus certificados a tres años era de de 5,4%, cuando la mayoría de los bancos ofrecían 3,2%. De acuerdo con los folletos promocionales, el fondo SAS había obtenido un rendimiento histórico en dólares que superaba en trece puntos porcentuales al índice S&P500. Los fondos recaudados por SFG eran agregados en Antigua, e invertidos en un “portafolio global bien diversificado”, “manteniendo el mayor de grado de liquidez posible para proteger a nuestros depositantes”. Este perfil de riesgo no concordaba con los retornos prometidos. Si parece demasiado bueno para ser verdad, casi siempre lo es.

Según el memorándum legal que soporta la orden de captura de Stanford, los fondos del grupo están invertidos en tres tipos de activos: efectivo (10%), fondos diversificados (10%), e inversiones discrecionales (80%). Estas últimas están concentradas en bienes raíces e inversiones de capital en empresas que no cotizan en bolsa (private equity), dos categorías con muy poca liquidez.

Hasta ahora, ni Robert Stanford ni su Director de Finanzas, James Davis (antiguos compañeros en Baylor University), han respondido a las citaciones de los tribunales. Quien sí lo hizo fue Laura Pendergest-Holt, responsable por el portafolio de inversiones del grupo. Ha declarado que desconoce el destino de la inmensa mayoría de los fondos recaudados. Eso sólo lo saben Stanford y Davis. La Comisión de Valores que investiga el caso ha descubierto que el “desempeño histórico” que exhibían los folletos promocionales es un engaño: Se seleccionaban los activos que habían dado mayores rendimientos en el pasado, se armaba una cartera de inversión con ellos, y se presentaban los retornos que hubiese obtenido en períodos anteriores.

Los fondos recibidos por SFG no se consideran depósitos, por lo que no están cubiertos por ningún seguro. Además, la compañía que emite los certificados y participaciones se encuentra en Antigua, en donde no es supervisada por ninguna entidad regulatoria, salvo por una pequeña firma de contadores (CAS Hewlett & Co.).

En su testimonio, Laura Pendergest-Holt declaró que llegó a SFG a través de James Davis, de quien se hizo amiga a fuerza de coincidir todos los domingos en la iglesia de la comunidad en donde ambos vivían, en Baldwin, Mississippi. El señor reciba de tus manos este sacrificio… Por cierto, ¿quieres trabajar conmigo? Tengo un fondo que se encarga de estafar a los trabajadores el dinero de su jubilación. ¿Sí? Bueno dale, llámame. Que Dios te bendiga. Qué complejo es el cerebro humano.

Para El Universal, 27/02/2009

miércoles, 18 de febrero de 2009

La encuestomancia y otras nuevas profesiones

Fue en ese confuso período entre 2002 y 2004. En las últimas elecciones, varios años atrás, Chávez había vencido a Arias Cárdenas e inaugurado su primer período neo-constitucional, tras dos años en el poder (“la ñapa” del TSJ). El precio del petróleo había empezado a caer y la revolución a trastabillar, pero no había ningún evento electoral a la vista. Se respiraba cierta percepción de cambio en el frágil equilibrio de la preferencia popular, pero no teníamos forma de contarnos.

Esa circunstancia alumbró a un grupo de “nuevas profesiones”, de esas que no se enseñan, ni tampoco se aprenden, en ninguna parte. De todas acaso la más célebre, la menos original, y también una de las que persiste en nuestros días, sería el “analista político”. Pero había más. Quizás la muestra más representativa de nuestra inmadurez haya sido aquél breve fulgor que registraron los “expertos en mediciones de marchas”. Se presentaban en la TV con algunas fotos aéreas. Según discurrían, la concentración no había sido tan apretada, fíjate que aquí va uno y sólo un poco más allá es que aparece otra señora, lo que da una densidad, en este sector de la marcha, de dos personas y media por metro cuadrado… Tomando en cuenta que la avenida tenía dos canales, a cuatro metros por canal, y que había gente también caminando por la acera… restando los carritos de helados y considerando que la marcha se prolongó tantos kilómetros a una velocidad de… y con aire solemne proclamaba… podemos concluir que había 187.942 personas. Y al día siguiente amanecía en los titulares de todos los periódicos de circulación nacional.

El referéndum del 15A 2004 acabó con las marchas por un buen tiempo, dando al traste con la nueva profesión y sus recién estrenados expertos. Ese colapso (en el mejor estilo de Jared Diamond) no le ocurriría a la tercera de las nuevas profesiones: La encuestomancia. Es decir, aquí ya los números eran lo de menos, lo importante es la historieta: Hay un grupo a favor, otro en contra, y un grupo “colchón”, que ayudará luego a los encuestólogos a cuadrar sus predicciones con los resultados. Algunos han tenido más aciertos que otros (hasta los relojes malos aciertan la hora de vez en cuando). Esos otros, sin ninguna vergüenza, se aparecen a la mañana siguiente en los medios, muy orondos, a insistir en que ellos “ya lo habían advertido”, que había una gran volatilidad dada la presencia de un amplio sector que, cuando la pregunta se le hacía al revés y se redactaba en letra roja, cambiaba su respuesta.

Sentado frente al TV el domingo pasado, luego de pasar el día tratando de conjugar los resultados de los exit polls con la inequívoca sensación de derrota, no pude menos que reconocer todo lo que la oposición ha madurado (aunque nos falte), todo lo que esta retahíla de elecciones le ha traído a nuestra manera de asimilar nuestras crisis (aunque algunos siguen pegados en el voto oculto, en la trampa). Siete años después, el petróleo se nos ha venido abajo y la revolución vuelve a trastabillar. Nuestra particular versión de Madoff, nuestro Stanford Bank, nuestra menguada ilusión de armonía, se acerca a su fin. Es la hora de otra profesión de dudosa procedencia: la economía.

Para El Universal, 20/02/2009.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Chávez: Con dinero y sin dinero ...

No escogí este título con la intención de promover la coletilla “hago siempre lo que quiero”. Eso está claro desde hace rato, y tiene muy poco de original. Se trata más bien de esa nueva veta de propaganda chavecista según la cual la justificación para la re-elección indefinida reside en el éxito económico y social de la gestión gubernamental. Así, uno escucha a Carlos Escarrá decir que “si hay alguien que lo ha hecho bien, hay que premiarlo”. O a Juan Carlos Monedero, hablando sobre las “virtudes republicanas” que ha promovido el gobierno, ese balance de poderes públicos que “obviamente existe en Venezuela” (qué huevos los tuyos Juan Carlos, como se dice en tu tierra). Pero la campaña va más allá.

Por nombrar sólo el más reciente, el pasado 5 de febrero el diario Mail & Globe de Toronto publicó un reporte de Max Weisbrot, co-Director del Center for Economic and Policy Research de Washington, D.C. En él se elogia la gestión presidencial “desde el 2003 para acá”, concluyendo que: “no queda ninguna duda del por qué el Presidente Chávez sigue ganando elecciones”. Weisbrot, Ph.D. en economía de la Universidad de Michigan, alaba los resultados de nuestro particular socialismo desde la asoleada orilla del capitalismo. ¡Chávez sí se ve bien desde lejos! Se concentra en analizar el récord del gobierno durante la bonanza petrolera. ¡Qué fenómeno!

Y es que estos diez años arrojan evidencia clara acerca de cómo funciona Chávez con dinero y sin dinero. Durante su primer quinquenio (1999-2003), con los precios del petróleo en niveles “normales”, el crecimiento promedio anual del producto por habitante fue -5,2%, lo que equivale a perder 30% de nuestro ingreso en tan sólo cinco años. La depreciación promedio anual fue de 45%, es decir Chávez entró con la tasa de cambio en 564 bolívares por dólar, y al cierre de 2003 el dólar paralelo estaba en 2.190, ¡una devaluación de 416% en sólo cinco años! La inversión privada alcanzó su punto mínimo en la historia, y al año siguiente (2004) dejó de ser publicada por el BCV (hasta hoy). En términos de pobreza, pasamos de 50% en 1999 a 61% en 2003; con la pobreza extrema creciendo de 20% a 30% (INE).

¿Que durante este período ocurrió la huelga general? Sí, pero hay que tener en cuenta dos cosas. En primer lugar, en febrero de 2002 los precios del petróleo venezolano cayeron de 20 a 16 dólares, y el gobierno se vio obligado a devaluar 39% en un día, anunciar un recorte del gasto, subir el IVA e implementar el IDB. Ya algo olía muy mal en Dinamarca. En segundo lugar, la huelga general refleja, entre otras cosas, la incapacidad del gobierno para establecer acuerdos sociales y promover alianzas para superar los tiempos de crisis. Todo eso por no mencionar los más de cien mil muertos de estos diez años, que no forman parte de la propaganda oficial ni tampoco del discurso.

Ahora que bajaron los precios del petróleo, no tiene sentido promover la re-elección de Chávez utilizando los datos que provienen de estos últimos cinco años, que coinciden con una de las bonanzas petrolera más grandes de nuestra historia. Y es que justo hora, que bajaron las aguas, es cuando vamos a descubrir quién se estaba bañando desnudo.

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Para El Universal, 13/02/2009

Report Examines Economy and Social Indicators During the Chávez Decade in Venezuela

Aquí encontrará Ud. un breve resumen del reporte de Mark Weisbrot, publicado en Mail & Globe, el pasado 5 de Febrero. Si quiere conocer más del reporte, ustedes saben, hay que pagar. Así funcionan las cosas, Weisbrot alaba los resultados del muy particular socialismo de Chávez, desde la tranquilidad del capitalismo. Chávbez sí se ve bien desde lejos. Entre otras falacias, Weisbrot se concentra en analizar el récord del gobierno de Chávez durante los años de la expansión petrolera. ¡Qué fenómeno! Es decir, ahora que los precios del petróleo están muy bajos, él decide evaluar el gobierno utilizando sólo la data que corresponde al período de bonanza. Justo ahora que bajaron las aguas, cuando estamos a punto de descubrir quién es el que se estaba bañando desnudo.

For Immediate Release: February 5, 2009
Contact: Dan Beeton, 202-239-1460

Washington, D.C. - The Center for Economic and Policy Research (CEPR) released a report today on the Venezuelan economy on the tenth anniversary of President Hugo Chávez's tenure, which began in February 1999.

"Looking at the economic data and social indicators, it's not difficult to see why Chávez remains popular and has won so many elections, despite overwhelmingly hostile media coverage," said Mark Weisbrot, Co-Director of CEPR and lead author of the report, "The Chávez Administration at 10 Years: The Economy and Social Indicators."

Among the highlights:

- The current economic expansion began when the government got control over the national oil company in the first quarter of 2003. Since then, real (inflation-adjusted) GDP has nearly doubled, growing by 94.7 percent in 5.25 years, or 13.5 percent annually.

- Most of this growth has been in the non-oil sector of the economy, and the private sector has grown faster than the public sector.

- During the current economic expansion, the poverty rate has been cut by more than half, from 54 percent of households in the first half of 2003 to 26 percent at the end of 2008. Extreme poverty has fallen even more, by 72 percent. These poverty rates measure only cash income, and do not take into account increased access to health care or education.

- Over the entire decade, the percentage of households in poverty has been reduced by 39 percent, and extreme poverty by more than half.

- There have been substantial gains in education, especially higher education, where gross enrollment rates more than doubled from 1999-2000 to 2007-2008.

- Over the past decade, the number of social security beneficiaries has more than doubled.

- Real (inflation-adjusted) social spending per person more than tripled from 1998-2006.

The report also examines the current economic situation and how the country will be affected by lower oil prices. It concludes that because of Venezuela's large accumulation of foreign exchange reserves, it is unlikely to run into balance of payments problems even if oil prices remain depressed for much longer than analysts and oil futures markets are anticipating. The most important and immediate challenge for Venezuela, according to the analysis in this report, will be to implement a timely and adequate fiscal stimulus package to counteract the effects of the global recession. Over the long run, the analysis also sees a need for a more competitive exchange rate in order to diversify away from oil.

miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Cómo es posible que vayamos al 15F en 50%-50%?

La del lunes fue una mañana inusual. Uno de esos puntos a donde nos ha conducido el paroxismo de estos tiempos: El Presidente ordena un día feriado y una parte del país se rebela, y acude a trabajar. Ahora la nueva forma de declararse en rebeldía es trabajar. Una nueva estrella en la bandera, nueva dirección para el caballo, nueva moneda, un canal menos de televisión, un nuevo feriado, una nueva hora. Qué difícil es vivir bajo esa amenaza constante de que el próximo “me da la gana” termine por quebrar de forma definitiva esa rápida sucesión de imágenes que constituye nuestra realidad. Y acaso eso no sea lo peor, sino ese afán con el que nos damos aliento pensando que todavía se puede vivir bajo el último dictamen, que ahoga un poco más, sí, pero no nos mata. Después de todo, RCTV se puede seguir viendo en el canal 103 de DIRECTV. Este asesinato fue un crimen pasional, aquél fue por un tema de drogas, o cualquier otra razón que nos excluya, que nos resulte ajena, que nos abra una parcela mental en donde conseguir reposo. La muerte no es aleatoria.

Y he aquí que, según las cuatro encuestadoras más serias, llegaremos al próximo 15F en una situación de empate técnico. Todo lo que ha ocurrido en estos diez años, toda nuestra compleja y atormentada realidad, ha pasado por esa enorme trituradora anónima y ha salido convertida en un resultado simple, en un 50%-50%. ¿Cómo puede ser?

Es fácil tomar los números y acomodarles una historieta, como quien se hace un traje, y tratar de convencernos de que somos capaces de interpretar nuestra realidad. Nuestra realidad es mucho más compleja que eso, y su comprensión nos sigue siendo esquiva. Una de esas versiones pregona que la oposición no ha podido hacer campaña. Y uno se pregunta: ¿Hace falta más campaña que la vida cotidiana, que la inflación de 47% en alimentos, que los cien mil muertos en diez años, que el saqueo de las alcaldías y gobernaciones ganadas por la oposición? ¿A alguien se le ha podido ocurrir algo más efectivo que eso, alguna campaña con más pegada que la propia realidad?

Cuesta entender qué hace Magglio Ordoñez sonriendo en el partido por el SI, cuando la noche del viernes habían muerto asesinadas dieciocho personas en Caracas. Peor aún, a esa misma hora unos vándalos habían irrumpido en la sinagoga Tiferet Israel en Quebrada Honda, orinándose en los símbolos sagrados de ese templo que ha sido capaz de convivir durante años en la vecindad de una iglesia y una mezquita.

¿Cuál es la parte de toda esa realidad que no es capaz de ver esa otra mitad? ¿Qué parte de la realidad de ellos somos nosotros incapaces de ver? No lo sé. No es una pregunta fácil. Pero la explicación del odio no alcanza para ese 50%. Quizás esa otra mitad ya no tenga ninguna esperanza de llegar a vivir de forma digna, de depender de sí misma. Quizás sea como Rodrigo Cabezas, escogiendo entre seguir gastando, que se agoten las reservas y nos devore la inflación, o frenar el gasto y dejar a la gente en la calle. Para él no hay otra cosa. No es capaz de concebir un país en donde uno coge un bolívar y lo quiere invertir, en lugar de salir corriendo a buscar dólares. Quizás. Pero bueno, ya esa es mi propia falacia narrativa.

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Para El Universal, 06/02/2009