jueves, 26 de marzo de 2009

Paralizado Mercado Paralelo

Autoridades de los Estados Unidos congelaron las cuentas bancarias utilizadas por algunos operadores cambiarios y entre los cuales habría al menos tres docenas de estos corredores involucrados. La cantidad de dinero congelado estaría alrededor de los cien millones de dólares y nadie sabe con exactitud cuánto tiempo podría durar el proceso.

La cuenta de Rosemón en Bank of America fue paralizada ayer por autoridades americanas y sus fondos congelados temporalmente. Este hecho afecta el mercado de permutas venezolano, ya que 50 o más Casas de Bolsas y/o Sociedades de Corretaje operaban por medio de esta cuenta.

Con el Acto Patriota (Patriot Act), promulgada despues del 09-11, los bancos comenzaron a cerrar sus divisiones en Latinoamérica y a restringir la apertura de cuentas a extranjeros, no residentes. Adicionalmente, las nuevas leyes regulan de manera mucho más estricta la entradas y salidas de fonods, exigiendo a cabalidad el cumplimiento del principio "conozca a su cliente".

Con la instauración del control cambiario y el surgimiento de nuevas instituciones financieras buscando operar en el mercado de permutas, surgió la necesidad de abrir cuentas corrientes en dólares que permitieran un número ilimitado de transferencias diarias. A muchos operadores les negaron la posibilidad de abrir sus propias cuentas. Así surge Rosemón, que le ofrecía a estas instituciones una solución a la negativa de abrir cuentas en dólares. Básicamente, Rosemón ofrecía su cuenta en Bank of America para recibir y enviar las transferencias de clientes de casas de bolsa o sociedades de corretaje afiliadas. Sus supuestos controles de legitimación de capitales blindaban sus cuentas corrientes contra una medida de clausura o paralización.

El resultado es que temporalmente las instituciones afectadas tendrán que paralizar sus actividades en el mercado de permutas hasta conseguir una solución viable a la liquidación de operaciones. Esto lo deberían resolver en los próximas horas o días. Ante tal situación, otras instituciones venezolanas posiblemente saldrán a acudir. Como consecuencia de esto, el mercado subió fuertemente por la paralización del mismo . Básicamente, los operadores abren la brecha entre compra y oferta para que nadie les tome a esos precios.

domingo, 22 de marzo de 2009

Paquetes: El que anunció, el real, y el que viene (versión ampliada)

Era el sueño del Presidente: Cientos de miles de televidentes cautivos. El show va a comenzar. Todos dispuestos a quedarse allí el tiempo que hiciera falta: se trataba de las medidas anti-crisis. ¡Una cadena con rating! No es una cosa que pase todos los días. Dejó lo mejor para el final, obligó a la audiencia a escuchar todo su repertorio de cuentos teloneros. A medida que pasaban las horas crecía la desesperación: ¡Te puedes creer que no ha dicho nada! ¿Y si no dice nada? ¡Es muy capaz! Poco antes del inicio del juego de baseball que daría al traste con nuestra aspiración mundialista, comenzó a dejar caer las medidas a cuenta gotas.

Paquete anti-crisis anunciado por Chávez:
- Se elevará el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 9% a 12%: Esta medida tendrá un impacto directo sobre la inflación a muy corto plazo, a mediano plazo tiende a disminuir el ingreso personal disponible y la demanda (el consumo). El gobierno pareciera haber aprendido que bajar los impuestos, es una política pro-inflacionaria (aumenta la demanda, y en una economía funcionando a plena capacidad, como la nuestra, y sin inversión, eso sólo trae más presiones inflacionarias); o quizás es sólo un accidente. En cualquier caso, sorprende que escoja subir el IVA y no resucitar el IDB o el ITF, impuestos más fáciles de recaudar y bastantes menos eficientes, que causan mayor distorsiónc (como me dicen algunos por ahí, "¡no les des ideas!").

- Incremento del salario mínimo de 20%, en dos tramos de 10%: Con la inflación de los últimos doce meses por encima de 30% y las proyecciones hacia finales de año en la vecindad de 40%, esto equivale a una significativa pérdida de poder adquisitivo. Por supuesto, la mayoría de los voceros de oposición se quejan de que es poco, de que los trabajadores están perdiendo poder adquisitivo; pero la verdad es que si el Presidente hubiese decretado un aumento mayor, lo tendría que pagar a punta de imprimir dinero, con más inflación, cosa que también habría levantado una enorme ola de protestas. ¿Y entonces? ¿Qué hacer? Buscarse un socio en el sector privado y promover mayor competencia por los salarios en el mercado laboral; de lo contrario siempre vamos a estar en estar trampa: Aumentar el sueldo poco, y perder poder adquisitivo; o aumentar bastante e imprimir dinero para pagar, crear más inflación; y perder el mismo poder adquisitivo (pero proclamando un aumento nominal mayor). Ese es el problema de tener una pila de salarios en la económía que producen muy poco o nada. En cualquier caso, también llama la atención aquí que la decisión de reducir el salario real, inevitable, por la vía de un menor aumento nominal, y no de uno mayor, pagado a punta de imprimir (más) dinero (y aún más inflación).

- Se reducirá el gasto en 6% contra lo presupuestado: Aunque el Presidente no lo especificó, me imagino que este 6% se lo habrán “soplado” antes de la cadena y es en términos reales, no nominales. Si se recorta el gasto nominal en 6%, con la inflación entre 30%-40%, la caída real del gasto es prácticamente la mitad. El gasto será ahora 18% menor que en 2008, lo que agotará el combustible que mantenía vivo el crecimiento.

- Se recalculará el presupuesto con el barril de petróleo a 40 dólares (el presupuesto 2010 se hizo a 60 dólares por barril, y el año pasado se registró el precio promedio del barril en 88 dólares, así que la reducción es muy significativa). La diferencia entre el nuevo precio y el gasto, tomando en cuenta las medidas anteriores, se financiará vía endeudamiento interno (eso significa que los bancos aumentarán la diferencia entre la tasa activa y la pasiva, pagándole cada vez menos intereses a los ahorristas por su dinero... si el gobierno les impide hacer esto, empezarán a sufrir pérdidas... hasta que se nieguen a seguir y sean nacionalizados).

En el fondo, salvo el anuncio del IVA, ninguna de estas medidas son las verdaderas medidas anti-crisis. De allí que la cadena para anunciar las medidas que nos van a ayudar a sobrellevar la crisis se haya dado en medio de ese ambiente de euforia y sonrisas. Allí no había ninguna señal de tiempos difíciles, ninguna expresión de “la cosa está jodida”(quizás con la salvedad de Alí Rodríguez), allí todo eran aplausos. Las verdaderas medidas anti-crisis que está aplicando el gobierno vienen siendo ejecutadas desde finales del año pasado, y no serán anunciadas de manera formal por el Presidente.

El verdadero paquete anti-crisis:
- Reducción de las asignaciones de divisas a tasa de cambio oficial en más de 30%: De acuerdo con el website de CADIVI, las aprobaciones de liquidación de divisas (ALD) se han reducido de 210 millones de dólares al día, a 135 millones de dólares al día. Todas las semanas se siguen anunciando los códigos de importación que son eliminados del acceso a CADIVI, y todas las semanas esos productores/importadores se trasladan al paralelo. En la última semana se eliminaron 122 códigos arancelarios, que afectan a más de 1.500 productos.

- Depreciación del bolívar en el mercado paralelo: Desde finales del año pasado, la cotización del bolívar en el mercado paralelo se ha depreciado 40%, más de 100% en los últimos 12 meses, y se seguirá deslizando.

- Traslado de reservas al FONDEN para ser liquidadas en el paralelo, y poder así el gobierno beneficiarse de la depreciación, sin devaluar. Por eso el sábado no se anunció ninguna devaluación. No hace falta.

- Ventas de las reservas en oro del BCV, con dos fines:
a)Obtener dólares que se pueden vender en el mercado paralelo para cubrir la brecha fiscal (a costa de la descapitalización del BCV), y
b)Obligar al BCV a declarar ganancias sobre la venta del oro (por la diferencia en el valor de mercado, y el valor que tenía en los libros del BCV); y solicitar al BCV que le transfiera al gobierno esas ganancias, lo que equivale a enviar camiones con efectivo desde la Casa de la Moneda hacia el Ejecutivo.

- Ajuste de la unidad tributaria en 19%, cuando la inflación fue de 32%: Esto equivale efectivamente a un incremento en la tasa del impuesto sobre la renta.

- Tomar control del aparato agro-alimentario privado del país, una fuga hacia ese futuro en donde el precio del petróleo no se recupera y el gobierno es capaz de decirle a la gente: “Menos mal que tomamos control de los alimentos, porque los capitalistas pretendían beneficiarse de la crisis”. Esto le traerá ganancias a corto plazo, pero a mediano acabará con la capacidad productiva del país.

Con este conjunto de medidas, anunciadas y no, el gobierno tratará de ir sobrellevando la crisis, mientras le prende unas velitas al capitalismo a ver si el petróleo se recupera. Si eso no ocurre hará falta un tercer paquete. Giordani ya ha empezado a hablar de impuestos a la adquisición de divisas oficiales para ciertos rubros “no prioritarios”, lo que en la práctica equivale a crear un sistema de cambio diferencial idéntico al de Lusinchi. Quizás vengan entonces también el IDB o el ITF, la devaluación y por último, sólo en última instancia, el aumento de la gasolina. En pleno siglo XXI, el país volvió a votar SI y tomó un tren expreso de vuelta a 1985. Nuestra realidad es circular. Estamos allí otra vez, en la antesala del Caracazo.

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Para El Universal, Viernes 27/03/2009

viernes, 20 de marzo de 2009

Chavez Runs Short of Cash for Takeovers as Oil Prices Slump

By Matthew Walter and Daniel Cancel

March 19 (Bloomberg) -- Venezuela is holding up payments to contractors, oil services companies and targets of President Hugo Chavez’s nationalization drive, indicating the country is running short of cash after petroleum prices collapsed.
Service providers to the state oil company are idling rigs for nonpayment, and Brazil’s Odebrecht SA said last week it’s slowing work on the Caracas metro because the government is past due on its bills. Chavez also owes $10.2 billion for companies he’s taken over, according to an estimate by Caracas-based economic consulting company Ecoanalitica.
“The economic environment isn’t particularly conducive for any good deals for companies awaiting payment,” said Alvise Marino, an emerging markets economist at IDEAglobal in New York. “If I was one of the companies involved, I wouldn’t keep my hopes up.”
The moves to conserve cash haven’t damped Chavez’s enthusiasm to expand state control of the economy as part of his “Bolivarian Revolution.” This month he seized a rice plant from Cargill Inc., the biggest U.S. agricultural company, a tree farm from Dublin-based Smurfit Kappa Group Plc, and threatened to expropriate the country’s biggest private company, Empresas Polar SA, and pay for it with “paper” instead of cash.
“People have been operating under the misconception that, as much as Chavez has expropriated, he’s always paid,” said Patrick Esteruelas, a risk analyst at Eurasia Group in New York. “That’s not the case.”

Shareholder Payments
Chavez did pay shareholders of phone company Cia. Anonima Nacional Telefonos de Venezuela and utility CA La Electricidad de Caracas in those nationalizations in 2007. Now, Paris-based cement maker Lafarge SA says the government is past due on a $267 million payment for the takeover of its local unit last year. Switzerland-based Holcim Ltd., the world’s second biggest cement producer, is still waiting for $552 million, company spokesman Peter Gysel said on March 12.
The government hasn’t reached a deal with Luxembourg-based Ternium SA since expropriating its Venezuelan steel mill last May. Cargill said it respects the government’s decision, and the agriculture minister said the company will be compensated.
The government also will ultimately face judgments from arbitration initiated by Monterrey, Mexico-based Cemex SAB, Exxon Mobil Corp. and ConocoPhillips in their disputes with Chavez over compensation.

Bank Takeover
The only indication of a possible slowdown by Chavez involves plans announced in July to take over Banco de Venezuela, the country’s third-biggest bank and a unit of Spain’s Banco Santander SA. Finance Minister Ali Rodriguez, who declined to respond to questions sent via text message about delayed payments, said last month the government is reconsidering the idea.
Including Banco de Venezuela, which has an estimated value of $890 million, the bill for unpaid nationalizations would rise to $11.09 billion, according to Asdrubal Oliveros, a director at Ecoanalitica.
By January, Chavez already faced a cash crunch that forced him to take $12 billion of central bank reserves after bringing home $9.6 billion in government deposits held abroad in the fourth quarter, according to the central bank. Barclays Capital Plc economist Alejandro Grisanti predicts a $48 billion budget shortfall this year, barring a devaluation or tax increases.

Oil Slump
Venezuela, which depends on oil for 93 percent of export revenue and more than half of government spending, based its 2009 budget on expectations the Venezuelan basket, an index of the country’s crude oil exports, would average $60 a barrel. The average so far is $36.84.
Rodriguez has said the government will cut unnecessary spending this year, even as Chavez pledges not to touch funding for popular social programs.
Chavez’s threat to pay with “paper” if he seizes food processor Empresas Polar means uncompensated nationalizations are coming, said Miguel Carpio, an economist at Banco Federal CA in Caracas.
“The message is that he’s going to pay with something that isn’t worth anything,” Carpio said.
Chavez issued warnings about the company this month directly to its billionaire president, Lorenzo Mendoza, accusing Polar of evading requirements to produce rice at government-set prices.

Cash Flow Problems
Meanwhile, in another sign of cash flow problems, state oil company Petroleos de Venezuela SA has amassed at least $7.86 billion in back payments to oil service companies and suppliers, according to its third-quarter earnings statement. Dallas-based Ensco International Inc. and Helmerich & Payne Inc., headquartered in Tulsa, Oklahoma, idled rigs in Venezuela this year because of payment problems.
Exterran Holdings Inc., a Houston-based services company, is “experiencing longer cycles of outstanding receivables,” and hasn’t gotten “meaningful” payment this year, Chief Executive Officer Stephen Snider said during a teleconference on Feb. 26. The company won’t pursue new Venezuelan projects until the situation improves, he said.
Venezuela’s private sector growth, which has slowed annually from 17.4 percent in 2004, saw zero expansion last year while oil prices touched a record. The state-controlled sector grew 16 percent, according to the central bank.
The recent focus on food producers is probably aimed at averting the shortage of staples that Venezuela experienced in 2007, said Carlos Caicedo, an analyst at Exclusive Analysis in London. Chavez lost a national referendum on a constitutional overhaul that year.
“He wanted to send a message to food producers: Come into line, or you know what will happen,” Caicedo said.

To contact the reporter on this story: Matthew Walter in Caracas at mwalter4@bloomberg.net; Daniel Cancel in Caracas at dcancel@bloomberg.net.
Last Updated: March 19, 2009 00:01 EDT

jueves, 19 de marzo de 2009

La policía anti-inflacionaria

Nada más difícil que regular el precio de una arepa. Siempre se puede hacer más pequeña, menos gruesa, siempre puede tener menos relleno. Para declararle la guerra al precio de la arepa se necesita un verdadero ejército policial. Hay que tener un peso y una calculadora a la mano. Si alguien trata de hacer la arepa más pequeña o menos gruesa para burlar el control, es necesario regular su volumen: pi por cuatro por la altura por el radio al cuadrado sobre tres. Ni más ni menos.

Muy pronto harán falta más personas para verificar que la arepa cumple con todas las regulaciones que para hacer una arepa. Ese es el talón de Aquiles del socialismo, su perpetua incapacidad: El ejército de reguladores no produce ningún bien. Como resultado de la acción del escuadrón policial anti-inflación no surge ningún valor agregado. Pero los policías cobran. Mientras más fuerte la regulación, mientras más específica, más funcionarios se necesitan para forzar su cumplimiento. Allí en donde existen muchos sueldos que producen muy poco o nada, sólo hay dos opciones. La diferencia entre producción e ingreso (o consumo) se cubre con base en una renta previa, no trabajada. Ese fue nuestro caso hasta hace muy poco. Pero el inquilino del penthouse, el que pagaba todo el condominio, se mudó el último trimestre del año pasado. Estamos en tránsito a la segunda opción: Hay que pagarles a unos con el producto de los otros.

Al cabo de un tiempo la desigualdad podría disminuir, no porque el ingreso del que menos tenía crece, sino porque cae a un ritmo inferior al del quien produce. Pero todos caen. Paradójicamente, en ese esfuerzo, el gobierno dará al traste con el mecanismo más efectivo que existe para controlar el precio de una arepa: La competencia. Hacer y vender arepas toma poco esfuerzo y conocimiento. En la medida en que los precios superan los costos, existe un estímulo para la aparición de más vendedores de arepas. Esa es una de las áreas en donde no se necesitaba intervenir. También dará al traste con la fuente de empleo productivo que paga tanto el sueldo de los regulados, como el de los reguladores.

En realidad, a quien se le ha declarado la guerra no es a los precios en sí, sino a todas las leyes de la economía. El gobierno anuncia su determinación de combatir la inflación, la escasez y el desempleo, mientras retira más de treinta mil millones de dólares en reservas del Banco Central en cuatro años, dejando colgando por ahí los bolívares sin respaldo. Sale a vender el oro, nuestros ahorros para el llegadero, y obliga al instituto emisor a declarar ganancias contables sobre esa venta y a entregárselas, algo que en el fondo equivale a enviar camionetas plenas de billetes desde la casa de la moneda hacia el ejecutivo. Hace todo lo posible por ir menguando, agotando, apagando al sector privado. Es decir, saca toda esa cantidad de dinero a la calle, inhibe la producción, y luego saca a la policía a perseguir los precios. Se fuga hacia delante y amenaza con un Caracazo en contra de la oligarquía. Esa es la receta de Mugabe. La hiperinflación acabo con todo lo demás, pero no con él. Quizás, después de todo, nada de esto tenga mucho que ver con el precio de una arepa.

Para El Universal, 20/03/2009

martes, 17 de marzo de 2009

Joseph Stiglitz, Disertación en el "Foro de Pensamiento Social Estratégico"

Aquí está, separada en cinco partes y montadas en youtube.com, la disertación de Joseph Stiglitz que le ha quitado la silla al gobienro venezolano. Después de pasar algunos años alabando el desenvolvimiento de Venezuela, el Premio Nobel se ha dado cuenta de que somos muy poco sin el petróleo, y de que nuestro país será uno de los más afectados del mundo por la caída en los precios.
Aquí están:

Primera parte
Segunda parte: Énfasis especial en América Latina
Tercera parte
Cuarta parte
Quinta parte

lunes, 16 de marzo de 2009

They Tried to Outsmart Wall Street

NY Times March 10, 2009
By DENNIS OVERBYE

Emanuel Derman expected to feel a letdown when he left particle physics for a job on Wall Street in 1985. After all, for almost 20 years, as a graduate student at Columbia and a postdoctoral fellow at institutions like Oxford and the University of Colorado, he had been a spear carrier in the quest to unify the forces of nature and establish the elusive and Einsteinian “theory of everything,” hobnobbing with Nobel laureates and other distinguished thinkers. How could managing money compare?

But the letdown never happened. Instead he fell in love with a corner of finance that dealt with stock options. “Options theory is kind of deep in some way. It was very elegant; it had the quality of physics,” Dr. Derman explained recently with a tinge of wistfulness, sitting in his office at Columbia, where he is now a professor of finance and a risk management consultant with Prisma Capital Partners.

Dr. Derman, who spent 17 years at Goldman Sachs and became managing director, was a forerunner of the many physicists and other scientists who have flooded Wall Street in recent years, moving from a world in which a discrepancy of a few percentage points in a measurement can mean a Nobel Prize or unending mockery to a world in which a few percent one way can land you in jail and a few percent the other way can win you your own private Caribbean island.

They are known as “quants” because they do quantitative finance. Seduced by a vision of mathematical elegance underlying some of the messiest of human activities, they apply skills they once hoped to use to untangle string theory or the nervous system to making money. This flood seems to be continuing, unabated by the ongoing economic collapse in this country and abroad. Last fall students filled a giant classroom at M.I.T. to overflowing for an evening workshop called “So You Want to Be a Quant.”

Some quants analyze the stock market. Others churn out the computer models that analyze otherwise unmeasurable risks and profits of arcane deals, or run their own hedge funds and sift through vast universes of data for the slight disparities that can give them an edge.

Still others have opened an academic front, using complexity theory or artificial intelligence to better understand the behavior of humans in markets. In December the physics Web site arXiv.org, where physicists post their papers, added a section for papers on finance. Submissions on subjects like “the superstatistics of labor productivity” and “stochastic volatility models” have been streaming in.

Quants occupy a revealing niche in modern capitalism. They make a lot of money but not as much as the traders who tease them and treat them like geeks. Until recently they rarely made partner at places like Goldman Sachs. In some quarters they get blamed for the current breakdown — “All I can say is, beware of geeks bearing formulas,” Warren Buffett said on “The Charlie Rose Show” last fall. Even the quants tend to agree that what they do is not quite science.

As Dr. Derman put it in his book “My Life as a Quant: Reflections on Physics and Finance,” “In physics there may one day be a Theory of Everything; in finance and the social sciences, you’re lucky if there is a useable theory of anything.”

Asked to compare her work to physics, one quant, who requested anonymity because her company had not given her permission to talk to reporters, termed the market “a wild beast” that cannot be controlled, and then added: “It’s not like building a bridge. If you’re right more than half the time you’re winning the game.” There are a thousand physicists on Wall Street, she estimated, and many, she said, talk nostalgically about science. “They sold their souls to the devil,” she said, adding, “I haven’t met many quants who said they were in finance because they were in love with finance.”

The Physics of Money

Physicists began to follow the jobs from academia to Wall Street in the late 1970s, when the post-Sputnik boom in science spending had tapered off and the college teaching ranks had been filled with graduates from the 1960s. The result, as Dr. Derman said, was a pipeline with no jobs at the end. Things got even worse after the cold war ended and Congress canceled the Superconducting Supercollider, which would have been the world’s biggest particle accelerator, in 1993.

They arrived on Wall Street in the midst of a financial revolution. Among other things, galloping inflation had made finances more complicated and risky, and it required increasingly sophisticated mathematical expertise to parse even simple investments like bonds. Enter the quant.

“Bonds have a price and a stream of payments — a lot of numbers,” said Dr. Derman, whose first job was to write a computer program to calculate the prices of bond options. The first time he tried to show it off, the screen froze, but his boss was fascinated anyway by the graphical user interface, a novelty on Wall Street at the time.

Stock options, however, were where this revolution was to have its greatest, and paradigmatic, success. In the 1970s the late Fischer Black, then at the University of Chicago, and Myron S. Scholes and Robert C. Merton, both then at M.I.T., had figured out how to price and hedge these options in a way that seemed to guarantee profits. The so-called Black-Scholes model has been the quants’ gold standard ever since.

In the old days, Dr. Derman explained, if you thought a stock was going to go up, an option was a good deal. But with Black-Scholes, it doesn’t matter where the stock is going. Assuming that the price of the stock fluctuates randomly from day to day, the model provides a prescription for you to still win by buying and selling the underlying stock and its bonds.

“If you’re a trading desk,” Dr. Derman explained, “you don’t care if it goes up or down; you still have a recipe.”

The Black-Scholes equation resembles the kinds of differential equations physicists use to represent heat diffusion and other random processes in nature. Except, instead of molecules or atoms bouncing around randomly, it is the price of the underlying stock.

The price of a stock option, Dr. Derman explained, can be interpreted as a prediction by the market about how much bounce, or volatility, stock prices will have in the future.

But it gets more complicated than that. For example, markets are not perfectly efficient — prices do not always adjust to right level and people are not perfectly rational. Indeed, Dr. Derman said, the idea of a “right level” is “a bit of a fiction.” As a result, prices do not fluctuate according to Brownian motion. Rather, he said: “Markets tend to drift upward or cascade down. You get slow rises and dramatic falls.”

One consequence of this is something called the “volatility smile,” in which options that benefit from market drops cost more than options that benefit from market rises.

Another consequence is that when you need financial models the most — on days like Black Monday in 1987 when the Dow dropped 20 percent — they might break down. The risks of relying on simple models are heightened by investors’ desire to increase their leverage by playing with borrowed money. In that case one bad bet can doom a hedge fund. Dr. Merton and Dr. Scholes won the Nobel in economic science in 1997 for the stock options model. Only a year later Long Term Capital Management, a highly leveraged hedge fund whose directors included the two Nobelists, collapsed and had to be bailed out to the tune of $3.65 billion by a group of banks.

Afterward, a Merrill Lynch memorandum noted that the financial models “may provide a greater sense of security than warranted; therefore reliance on these models should be limited.”

That was a lesson apparently not learned.

Respect for Nerds

Given the state of the world, you might ask whether quants have any idea at all what they are doing.

Comparing quants to the scientists who had built the atomic bomb and therefore had a duty to warn the world of its dangers, a group of Wall Streeters and academics, led by Mike Brown, a former chairman of Nasdaq and chief financial officer of Microsoft, published a critique of modern finance on the Web site Edge.org last fall calling on scientists to reinvent economics.

Lee Smolin, a physicist at the Perimeter Institute for Theoretical Physics in Waterloo, Ontario, who was one of the authors, said, “What is amazing to me as I learn about this is how flimsy was the theoretical basis of the claims that derivatives and other complex financial instruments reduced risk, when their use in fact brought on instabilities.”

But it is not so easy to get new ideas into the economic literature, many quants complain. J. Doyne Farmer, a physicist and professor at the Santa Fe Institute, and the founder and former chief scientist of the Prediction Company, said he was shocked when he started reading finance literature at how backward it was, comparing it to Middle-Ages theories of fire. “They were talking about phlogiston — not the right metaphor,” Dr. Farmer said.

One of the most outspoken critics is Nassim Nicholas Taleb, a former trader and now a professor at New York University. He got a rock-star reception at the World Economic Forum in Davos this winter. In his best-selling book “The Black Swan” (Random House, 2007), Dr. Taleb, who made a fortune trading currency on Black Monday, argues that finance and history are dominated by rare and unpredictable events.

“Every trader will tell you that every risk manager is a fraud,” he said, and options traders used to get along fine before Black-Scholes. “We never had any respect for nerds.”

Dr. Taleb has waged war against one element of modern economics in particular: the assumption that price fluctuations follow the familiar bell curve that describes, say, IQ scores or heights in a population, with a mean change and increasingly rare chances of larger or smaller ones, according to so-called Gaussian statistics named for the German mathematician Friedrich Gauss.

But many systems in nature, and finance, appear to be better described by the fractal statistics popularized by Benoit Mandelbrot of IBM, which look the same at every scale. An example is the 80-20 rule that 20 percent of the people do 80 percent of the work, or have 80 percent of the money. Within the blessed 20 percent the same rule applies, and so on. As a result the odds of game-changing outliers like Bill Gates’s fortune or a Black Monday are actually much greater than the quant models predict, rendering quants useless or even dangerous, Dr. Taleb said.

“I think physicists should go back to the physics department and leave Wall Street alone,” he said.

When Dr. Taleb asked someone to come up and debate him at a meeting of risk managers in Boston not too long ago, all he got was silence. Recalling the moment, Dr. Taleb grumbled, “Nobody will argue with me.”

Dr. Derman, who likes to say it is the models that are simple, not the world, maintains they can be a useful guide to thinking as long as you do not confuse them with real science — an approach Dr. Taleb scorned as “schizophrenic.”

Dr. Derman said, “Nobody ever took these models as playing chess with God.”

Do some people take the models too seriously? “Not the smart people,” he said.

Quants say that they should not be blamed for the actions of traders. They say they have been in the forefront of pointing out the shortcomings OF modern economics.

“I regard quants to be the good guys,” said Eric R. Weinstein, a mathematical physicist who runs the Natron Group, a hedge fund in Manhattan. “We did try to warn people,” he said. “This is a crisis caused by business decisions. This isn’t the result of pointy-headed guys from fancy schools who didn’t understand volatility or correlation.”

Nigel Goldenfeld, a physics professor at the University of Illinois and founder of NumeriX, which sells investment software, compared the financial meltdown to the Challenger space shuttle explosion, saying it was a failure of management and communication.

Prisoners of Wall Street

By their activities, quants admit that despite their misgivings they have at least given cover to some of the wilder schemes of their bosses, allowing traders to conduct business in a quasi-scientific language and take risks they did not understand.

Dr. Goldenfeld of Illinois said that a decade ago when he posted scholarly articles, some of which were critical of financial models, on his company’s Web site, salespeople told him to take them down. The argument, he explained, was that “it made our company look bad to be associating with Jeremiahs saying that the models were all wrong.”

Dr. Goldenfeld took them down. In business, he explained, unlike in science, the customers are always right.

Quants, in short, are part of the system. “They get paid, a Faustian bargain everybody makes,” said Satyajit Das, a former trader and financial consultant in Australia, who likes to refer to them as “prisoners of Wall Street.”

“What do we use models for?” Mr. Das asked rhetorically. “Making money,” he answered. “That’s not what science is about.”

The recent debacle has only increased the hunger for scientists on Wall Street, according to Andrew Lo, an M.I.T. professor of financial engineering who organized the workshop there, with a panel of veteran quants.

The problem is not that there are too many physicists on Wall Street, he said, but that there are not enough. A graduate, he told the young recruits, can make $75,000 to $250,000 a year as a quant but can also be fired if things go sour. He said an investment banker had told him that Wall Street was not looking for Ph.D.’s, but what he called “P.S.D.s — poor, smart and a deep desire to get rich.”

He ended his presentation with a joke that has been told around M.I.T. for a long time, but seemed newly relevant; “What do you call a nerd in 10 years? Boss.”

jueves, 12 de marzo de 2009

Chávez y el Aprendiz de Brujo

Ese surrealismo que predomina por estos días. Esa descomposición de nuestra realidad que se percibe en la rápida sucesión de las imágenes que nos rodean. Todo eso me trajo a la memoria la fábula El aprendiz del brujo, basada en un poema de Goethe e inmortalizada por Walt Disney. El aprendiz es un joven inteligente, ávido de conocimientos y ansioso por aprender. Observa al mago practicar mientras acarrea cubos de agua con gesto cansado. Aprovechando la ausencia del mago, toma su sombrero y asume su personalidad. Decide practicar un hechizo a partir del cual una escoba hará el trabajo que le correspondía. Al compás de la música de Paul Dukas, la escoba se yergue y comienza a acarrear los pesados cubos de agua desde el pozo hasta el taller. Pleno de satisfacción por haber conseguido poner a la magia al servicio de sus propios fines, cae presa de un profundo sueño. En él se ve a sí mismo como un gran mago, dominador de todas las fuerzas de la naturaleza. Despierta aterrorizado por el contacto del agua: El taller se está inundando. El aprendiz no sabe cómo desmontar el hechizo. Decide entonces utilizar un hacha para romper en pedazos la escoba, pero descubre que los trozos cobran vida, se constituyen en un ejército, y continúan trayendo agua sin parar.

Todo esto a propósito de esos procesos que el gobierno ha puesto en marcha y sobre los cuales va poco a poco perdiendo control. La semana pasada el dial de la radio cayó en una de esas emisoras oficialistas que ahora brotan por doquier. Se celebraba “el día internacional de la resistencia palestina”. Un supuesto profesor explicaba a los escuchas cómo los judíos ricos habían huido de Israel y de Alemania mucho antes de las masacres, dejando atrás a sus compatriotas pobres. ¡Habían sido cómplices! En otra emisora, a esa misma hora, otro grupo de activistas se referían a los trabajadores de Polar que han salido a defender sus empleos. De acuerdo con ellos, sólo hay tres opciones: Les están pagando, los tienen amenazados, o su capacidad mental ha sido afectada por los largos años de explotación. Sólo son capaces de ver lo que ya conocen. ¿Quién tiene la fórmula para conjurar toda esa violencia que día a día se distribuye de forma atomizada a través de la red de comunicación del Estado?

Eso ocurre también en muchos otros frentes. En nuestra propia economía, el gobierno se ha encargado de poner en marcha procesos que, al igual que en la fábula del aprendiz, le traerán algunas consecuencias favorables de corto plazo, mientras se alimenta al mismo tiempo el mecanismo de nuestra propia destrucción. Al control de la producción le seguirá el del consumo. Aunque no se haya partido con esa idea, la libreta de racionamiento espera al final del camino. Las consecuencias de dar al traste con lo poco que queda en pié de nuestro sistema de precios son casi tan fáciles de predecir como difíciles de controlar.

En su afán, nuestro aprendiz ya ha empezado a vender nuestros lingotes de oro. En la versión de Disney, el mago regresa a tiempo para deshacer el hechizo, reprender al aprendiz y reestablecer el orden. Pero aquí el mago no aparece. Todo parece indicar que vamos a prescindir de esa última escena feliz.

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Para El Universal, 13/03/2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Top 10 headlines that could signal a market bottom

By Kate Gibson, MarketWatch

NEW YORK (MarketWatch) -- With few technical or fundamental road signs left, two equity strategists have devised a top 10 list for investors searching for signs of a bottom, not to be confused with a bear-market rally.
At turns both serious and tongue-in-cheek, BNY ConvergEx Group analysts Nicholas Colas and Oren Klachkin offer the following as their top 10 signs of a market bottom:

1) A significant (more than 10%) one- or two-day drop in the market. The current orderly decline, while severe, is largely running in line with the deteriorating U.S. economy, said Colas and Klachkin. Therefore, an even sharper drop would position stocks as cheap, relative to fundamentals -- "perhaps even cheap enough to make a bottom," the analysts said.
2) Timothy Geithner is replaced with Paul Volcker. Fairly or not, the market does not have a lot of confidence in Treasury Secretary Geithner, while former Federal Reserve Chairman Volcker's "proven abilities in a crisis could play better with investors," the analysts said. Volcker currently heads the Economic Recovery Advisory Board under President Barack Obama.
3) The 100th day of a bankruptcy by General Motors Corp. The first few weeks of a Chapter 11 filing by the automobile maker would likely be chaotic, given the industry's linkage with so many parts of the economy. "After the initial problems, though, the market may have finally discounted the structural challenges of the U.S. economy," said Colas and Klachkin.
4) Gold at $2,000 an ounce. "Gold is the ultimate capital-markets panic play. A quick double in the metal would be a strong contrarian indicator that it was time to buy stocks," the analysts said. "I'm not sure I want to live in a world where gold is $2,000 an ounce. It would mean something is tremendously wrong. From an equity standpoint, the best thing you can say about gold right now is that it hasn't broken out to record highs even in the face of uncertainty," Colas said in an interview with MarketWatch.
5) The Dow Jones Industrial Average changes more than two names at the same time, and/or adds names to increase the overall number of stocks in the index. "There are some 'zombie stocks' in the index, to borrow a popular phrase. The Dow is price-weighted, so small-priced stocks are almost irrelevant to the performance of the index. By the time the senior editors of Dow Jones recognize they need to change some names in the index, it may be time to [reconsider] the market as a whole."
6) New York Stock Exchange daily volume drops to 1 billion shares for 30 sessions in a row. "Sometimes you just need everyone to give up to make a bottom," the analysts reasoned.
7) One million jobs lost in a month. Such a bad number could indicate a bottom, given the lagging nature of the employment count.
8) The market starts to rally on bad news. "In prior cycles, bad news turned into good market performance when it showed that [the] Fed had the economic reason to cut interest rates. In this market, the Fed is out of bullets, so bad news is bad. When the market can rally on bad news, it is a great sign that valuations finally reflect the current environment," the analysts said.
9) Stock market favorites see 15% to 20% declines. When standout companies -- such as Wal-Mart Stores Inc.
10) CNBC goes off the air. "The entire financial community has a love/hate relationship with the box in the corner of every trading room that is permanently turned to the network. The only certain bottom would be when so few people care that the network has to close.

jueves, 5 de marzo de 2009

¿Cuál es nuestro chance de pasar agachados?

Hasta aquí, el gobierno ha tratado de hacerle frente a la caída de 70% en los precios petroleros con una serie de medidas “reversibles”, relativamente fáciles de montar y desmontar. Se reducen las divisas a tasa oficial, se trasladan reservas al FONDEN para ser vendidas en el mercado paralelo a una tasa tres veces mayor, se introduce una reforma que permita recibir 2% del IVA de todas las compras electrónicas de forma directa e inmediata, se incrementa la unidad tributaria 19% con la inflación en 32%. Ajustes, sí, pero bastante superficiales, a ratos inofensivos, si se comparan con los planes de emergencia que han puesto en marcha los demás gobiernos de la región.

Muy en el fondo, ese enfoque de la crisis lo que refleja es una suerte de optimismo ingenuo, muy superficial, muy a-la Haiman El-Troudi: Esto es un fenómeno temporal, por lo que no tiene sentido hacer ajustes mayores. Es decir, al mundo entero le puede costar mucho sacrificio salir de esta inmensa nube, pero a nosotros no. Nosotros somos diferentes.

Resulta muy útil darse una vuelta por nuestra experiencia reciente con caídas en los precios del petróleo, para poder determinar con menor inexactitud nuestra probabilidad de pasar agachados esta vez. Durante 2001 (el petróleo cayó de 26 a 20) y 1999 (de 16 a 10), nuestra producción se vino abajo entre 6% y 9%, nuestra tasa de inflación se duplicó, y el ingreso familiar cayó entre 12% y 15%. Pero también está Lusinchi, nueva referencia obligada para la revolución. En 1986, con el petróleo cayendo de 30 a 13 dólares por barril, Lusinchi decidió utilizar una combinación de reservas y endeudamiento para mantener circulando el whisky y los pasapalos hasta el final de su período. Y ahí está el detalle, como diría Cantinflas: El suyo tenía fecha de vencimiento. Esa no es una posibilidad para Chávez. Visto así, al gobierno le conviene utilizar las reservas para tratar de evitar un ajuste mayor, pero no puede correr el riesgo de quedarse sin gasolina a cuatro años del 2012.

Dos meses adentro del 2009 y el precio del petróleo no da señales de recuperación. Aunque los pronósticos de los analistas (sí, esos mismos que predecían para esta fecha 140 dólares por barril) es que los precios se recuperarán en los próximos años, los comentarios de los reportes mantienen un tono pesimista desde hace varias semanas. Esto podría prolongarse más de lo esperado.

Haiman El-Troudi ha salido del gobierno. Ha vuelto Giordani. Todo huele a esos cierres de filas que se producen en tiempos difíciles. Si esto sigue así, muy pronto serán necesarias medidas más drásticas. El Presidente ya ha empezado a huir hacia delante: De haber otro Caracazo, no sería contra mí. Por ahora, el gobierno ha decidido ocupar y expropiar parte del aparato industrial procesador de alimentos para dar una señal a los suyos de que se está ocupando. Trata cambiarle la hora al reloj, pero va a dar al traste con el frágil mecanismo de cuerda. El capitalismo ha dado señales de debilidad en varias ocasiones a lo largo de su historia. El camino que nosotros hemos escogido es distinto, no ha tenido éxito en ninguna parte. Quizás, después de todo, eso sea lo único fácil de predecir.

Para El Universal, 06/03/2009