jueves, 22 de octubre de 2009

Una propuesta (a ver si vemoz luz)

Antes de que le ordenen auto de detención por terrorismo mediático al señor que calcula los indicadores del Centro Nacional de Gestión, conviene saber que las interrupciones en el servicio de electricidad, medidas en términos de carga, registraron en el 2008 un incremento de 56%. Ese mismo año la duración promedio de los apagones a nivel nacional alcanzó tres horas veintidós minutos, 54% por encima de la hora y treinta minutos en 2007. Esta es otra de las áreas en donde subestimamos la capacidad de destrucción del gobierno: ¡Apenas se encargaron de la operación en enero de 2007!

Lo que ha ocurrido en el sector puede utilizarse de caso de estudio para entender a dónde vamos a ir a parar muy pronto en todos los demás, bajo la égida socialista. Algunos tramos de las tarifas se han mantenido fijos por más de seis años. En ese período, la inflación acumulada supera 240%, por lo que la electricidad se ha vuelto mucho más barata en términos relativos. Como suele suceder en esos casos, esa caída de precio relativo condujo a un incremento sustancial en el consumo: En los últimos cuatro años (2004-2008) el consumo de energía creció 18,3%, pero la capacidad instalada apenas lo hizo en 8,4%.

El gobierno fue incapaz de anticipar que la caída en el precio relativo y el proceso de crecimiento registrado a partir del boom petrolero elevarían la demanda hasta niveles “inaguantables” (Giordani dixit). No se realizaron inversiones significativas, al menos no al ritmo requerido, ya no por falta de plata, sino de gerencia. El gobierno tampoco fue capaz de diseñar un plan diferenciado de tarifas que permitiera un aumento en el precio promedio, una medida que por sí sola sería capaz de reducir la demanda con una eficiencia mucho mayor a las amenazas de Giordani. No es lo mismo no tener luz, que tener la opción de prenderla a cierto precio. Aquí también predomina la lógica chavecista: Mientras menos libertad de elección y menos opciones, mejor.

La solución propuesta es un plan de racionamiento (“ahorro”). Es decir, la incapacidad del proceso para gerenciar la inversión, el desarrollo y el crecimiento, la eliminación del incentivo privado a la eficiencia típica del socialismo, la vamos a pagar regresando a la época del “no haga visitas telefónicas” de CANTV. A riesgo de que se me caiga la cédula ante los lectores, este fue un esfuerzo desesperado de la peor parte de la cuarta por tratar de frenar el deterioro que la desidia pública y la falta de inversión habían producido en nuestro sistema de comunicaciones. Ahora viene algo parecido, algo así como los boletines de propaganda soviéticos, que muestran a un rubio que camina bastante zarataco, con unos lentes oscuros y dando tumbos, mientras el titular reza: ¡No consumas tanta vodka!

¿Qué otra propuesta se puede hacer? ¿No estamos todos ya a las 530AM a plena luz del día, y a las 530PM prendiendo luces (si hay) para resguardarnos de la oscuridad? ¿Antes de implementar cualquier plan de racionamiento, no deberíamos considerar olvidamos de la pendejada de la media hora y devolver el reloj a donde estaba hasta hace poco? El ahorro sería equivalente al menos a una media hora de luz diaria, aproximadamente 4% del total del consumo residencial. ¿No?

Para El Universal, 23/10/2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

FORO: LA CULTURA PERNICIOSA

La Fundación Cultural José Ignacio Cabrujas le invita al foro:

La Cultura Perniciosa

Una reflexión sobre las consecuencias de la política cultural


La Fundación Cultural José Ignacio Cabrujas, en el marco de su ciclo de encuentros "¿Qué pasa con la cultura en Venezuela?" se complace en invitarle al foro La Cultura Perniciosa, a realizarse este jueves 22 de Octubre a las 7:00 p.m. en el Centro Cultural Chacao. Una iniciativa que pretende debatir sobre la problemática que aqueja a los grupos teatrales: Skena, Grupo Actoral 80, Teatro El Duende, Bagazos, Entretelones, Theja y El Ballet Contemporáneo de Caracas, a quienes se les retiró el subsidio que recibían del estado al considerarse que presentaban “ conductas públicas perniciosas que afectan la estabilidad psicológica y emocional colectiva de la población, haciendo uso de un lenguaje ofensivo, descalificando, mintiendo y manipulando a través de campañas mediáticas dispuestas para tales fines”.

Ponentes:
Ramón José Medina
Cómo se ubica la disposición emanada por el Ministerio de La Cultura en el marco de la Constitución y las leyes. Acciones legales a seguir.

Basilio Álvarez
Director de grupo afectado

Teodoro Petkoff
Consecuencias para la vida Cultural del país

Moderador: Héctor Manrique

Fecha: jueves 22 de octubre

Hora: 7 p.m.

Lugar: Centro Cultural Chacao
Sala Experimental. Centro Cultural Chacao
Av. Tamanaco. El Rosal.

jueves, 15 de octubre de 2009

Giordani: ¿El monje que vendió su Ferrari?

La cultura del derroche. Es eso lo que nos ha traído hasta aquí. Es ese patrón consumista el responsable de que, luego de la prolongada bonanza petrolera, hayamos vuelto a ser una suerte de Macondo tras la salida de la compañía bananera. Para el Ministro, que ahora exhibe un tono jovial, todo radica en que le gente es imbécil: “Aceptan que los comerciantes les vendan los bienes y servicios a cualquier precio… A mí si me quieres vender algo caro, yo no te lo compro”.

El problema está en qué hago si “no te lo compro”, en el “a quién se lo puedo comprar si no”. La batalla contra el “diablillo de la inflación”, como lo ha definido Giordani, ya casi reproduciendo al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, no se puede librar sin hablar de producción y de competencia. Si alguien está pagando bienes y servicios a precios “caros”, debe ser porque no tiene otra alternativa. Quizás las otras compañías que producían ese bien ya han quebrado, quizás hay muchos por ahí capaces de producir esos bienes y servicios más baratos, pero están aterrorizados por la falta de legalidad, por la macoya de la permisología, por la fragilidad de la propiedad privada. Quizás se mudaron de Venezuela hace algunos años, se largaron con sus plantas, sus empleos y su producción a otra parte, mientras los mirábamos con indiferencia.

Muy poca convicción Ministro, y mucha necesidad. Durante los años de la bonanza petrolera nadie le oyó hablar de frugalidad. El neo-riquismo salvaje nos caía en cascadas desde lo más alto del poder; nuestro tren ejecutivo regalando dinero a todo aquél que aceptara nuestra ingerencia o que fuese tan inteligente como para simularla sin involucrarse demasiado. Casas, autopistas, tanques, aviones mirage, gasolina barata, petróleo subsidiado, algo así como treinta y tres mil millones de dólares nuestros que fueron a dar a otras latitudes sin que tuviéramos una palabra que decir. Elecciones enteras ganadas a punta de repartir real. Los funcionarios públicos se hicieron con porciones cada vez más grandes del aparato productivo venezolano, ya sea a través de complejas redes de testaferros, o de la expropiación directa. Desde el propio gobierno se promovió un boom de consumo brutal por la vía de un influjo masivo de importaciones a dólar oficial, ahogando la producción y la competencia nacional. ¿No es sobre ese boom sobre el que ha navegado la propuesta política de la revolución?

Ahora que todo eso ha pasado, ¿qué vamos a hacer? Al menos, empiece por reconocer algo de lo que no hemos hecho. Ud. no es un recién llegado, aunque nos hable del “enorme déficit de vivienda” como si lo fuera, como si no tuviese allí once años, con un breve interregno. No tiene sentido seguir persiguiendo a mansalva a quienes producen, seguir infligiendo pérdidas en el poder adquisitivo a quienes se queden con bolívares, e implementar una política de endeudamiento salvaje para ofrecerles dólares por el otro lado, “para controlar el precio de la divisa no-oficial”. ¿No sería mucho más sano pensar en qué hacer para evitar que todo el que agarre un bolívar quiera salir corriendo a comprar dólares? Ya es tarde para vender el Ferrari Ministro. Muy poca credibilidad, too little, and too late. Si me perdona el anglicismo.

Para El Universal, 16/10/2008

miércoles, 14 de octubre de 2009

The demise of the dollar

In a graphic illustration of the new world order, Arab states have launched secret moves with China, Russia and France to stop using the US currency for oil trading
By Robert Fisk
Tuesday, 6 October 2009


In the most profound financial change in recent Middle East history, Gulf Arabs are planning – along with China, Russia, Japan and France – to end dollar dealings for oil, moving instead to a basket of currencies including the Japanese yen and Chinese yuan, the euro, gold and a new, unified currency planned for nations in the Gulf Co-operation Council, including Saudi Arabia, Abu Dhabi, Kuwait and Qatar.

Secret meetings have already been held by finance ministers and central bank governors in Russia, China, Japan and Brazil to work on the scheme, which will mean that oil will no longer be priced in dollars.

The plans, confirmed to The Independent by both Gulf Arab and Chinese banking sources in Hong Kong, may help to explain the sudden rise in gold prices, but it also augurs an extraordinary transition from dollar markets within nine years.

The Americans, who are aware the meetings have taken place – although they have not discovered the details – are sure to fight this international cabal which will include hitherto loyal allies Japan and the Gulf Arabs. Against the background to these currency meetings, Sun Bigan, China's former special envoy to the Middle East, has warned there is a risk of deepening divisions between China and the US over influence and oil in the Middle East. "Bilateral quarrels and clashes are unavoidable," he told the Asia and Africa Review. "We cannot lower vigilance against hostility in the Middle East over energy interests and security."

This sounds like a dangerous prediction of a future economic war between the US and China over Middle East oil – yet again turning the region's conflicts into a battle for great power supremacy. China uses more oil incrementally than the US because its growth is less energy efficient. The transitional currency in the move away from dollars, according to Chinese banking sources, may well be gold. An indication of the huge amounts involved can be gained from the wealth of Abu Dhabi, Saudi Arabia, Kuwait and Qatar who together hold an estimated $2.1 trillion in dollar reserves.

The decline of American economic power linked to the current global recession was implicitly acknowledged by the World Bank president Robert Zoellick. "One of the legacies of this crisis may be a recognition of changed economic power relations," he said in Istanbul ahead of meetings this week of the IMF and World Bank. But it is China's extraordinary new financial power – along with past anger among oil-producing and oil-consuming nations at America's power to interfere in the international financial system – which has prompted the latest discussions involving the Gulf states.

Brazil has shown interest in collaborating in non-dollar oil payments, along with India. Indeed, China appears to be the most enthusiastic of all the financial powers involved, not least because of its enormous trade with the Middle East.

China imports 60 per cent of its oil, much of it from the Middle East and Russia. The Chinese have oil production concessions in Iraq – blocked by the US until this year – and since 2008 have held an $8bn agreement with Iran to develop refining capacity and gas resources. China has oil deals in Sudan (where it has substituted for US interests) and has been negotiating for oil concessions with Libya, where all such contracts are joint ventures. Furthermore, Chinese exports to the region now account for no fewer than 10 per cent of the imports of every country in the Middle East, including a huge range of products from cars to weapon systems, food, clothes, even dolls. In a clear sign of China's growing financial muscle, the president of the European Central Bank, Jean-Claude Trichet, yesterday pleaded with Beijing to let the yuan appreciate against a sliding dollar and, by extension, loosen China's reliance on US monetary policy, to help rebalance the world economy and ease upward pressure on the euro.

Ever since the Bretton Woods agreements – the accords after the Second World War which bequeathed the architecture for the modern international financial system – America's trading partners have been left to cope with the impact of Washington's control and, in more recent years, the hegemony of the dollar as the dominant global reserve currency. The Chinese believe, for example, that the Americans persuaded Britain to stay out of the euro in order to prevent an earlier move away from the dollar. But Chinese banking sources say their discussions have gone too far to be blocked now. "The Russians will eventually bring in the rouble to the basket of currencies," a prominent Hong Kong broker told The Independent. "The Brits are stuck in the middle and will come into the euro. They have no choice because they won't be able to use the US dollar."

Chinese financial sources believe President Barack Obama is too busy fixing the US economy to concentrate on the extraordinary implications of the transition from the dollar in nine years' time. The current deadline for the currency transition is 2018.

The US discussed the trend briefly at the G20 summit in Pittsburgh; the Chinese Central Bank governor and other officials have been worrying aloud about the dollar for years. Their problem is that much of their national wealth is tied up in dollar assets. "These plans will change the face of international financial transactions," one Chinese banker said. "America and Britain must be very worried. You will know how worried by the thunder of denials this news will generate."

Iran announced late last month that its foreign currency reserves would henceforth be held in euros rather than dollars. Bankers remember, of course, what happened to the last Middle East oil producer to sell its oil in euros rather than dollars. A few months after Saddam Hussein trumpeted his decision, the Americans and British invaded Iraq.

jueves, 8 de octubre de 2009

Theja y el Infierno de Venezuela

“En medio del camino de nuestra vida, me encontré por una selva oscura, porque la recta vía era perdida”. Así, desde el principio, se hace muy clara la semejanza entre lo que nos viene ocurriendo a nosotros desde ya hace ya algún tiempo y el propio Infierno de Dante. El montaje de Theja supera cualquier cosa que uno pueda imaginar, acaso comparable con aquél Infierno presentado hace más de una década en Caracas por el Teatro Maribor de Eslovenia y su aclamado director Tomaz Pandur, dentro del contexto de nuestro FIT, también desaparecido en el tragadero iletrado de la revolución bonita.

No le hizo falta mucha adaptación a la obra para que uno sea capaz de descubrirse allí. Desde el mismo comienzo del recorrido, cuando Virgilio aparece para acompañar a Dante y le advierte: “Tu alma está infestada de miedo; por el miedo, los hombres se extravían”. Y más adelante, en el vestíbulo del Infierno, habitado por aquellos que mantuvieron su indiferencia en épocas de catástrofes morales, por las “tristes almas que vivieron sin infamia, ni honor”, por los que no tomaron partido entre el bien y el mal, y sólo fueron fieles a sí mismos. “Echados del cielo por no ser menos hermoso, pero el profundo infierno tampoco los recibe”.

En el montaje Dante y Virgilio avanzan a ratos a pié, a ratos en un andamio que hace las veces de barca, desde el cual ascienden por los círculos concéntricos del infierno, sus habitantes resaltados por el claro oscuro del escenario, los ladrones del tesoro público, los aduladores, y allá a la izquierda, en el punto más alto, los jueces lacayos de los tiranos que han sido colocados allí para simular que imparten justicia. Estos últimos se jactan de ser capaces de “hacer desaparecer la verdad”, de “voltearla de una forma que la hará imposible de distinguir de la mentira”. ¿Cómo no identificar a estas marionetas de Dante con quienes han redactado el decreto mediante el cual el Estado suspende el apoyo a los mejores grupos de teatro de Venezuela, por “conductas públicas perniciosas que afectan la estabilidad psicológica y emocional de los venezolanos, haciendo uso de lenguaje ofensivo, descalificador, mintiendo y manipulando a través de campañas mediáticas".

Pero todo esto era un agregado. La mayoría de las doscientas personas congregadas allí hace dos domingos no fuimos tanto a ver aquella representación del Infierno. En mi caso personal, no quise dejar de pasar la oportunidad de acercarme al Teatro Alberto de Paz y Mateos para darle a la agrupación algo del reconocimiento que el Estado mezquino y miserable le ha negado tras 36 años de trayectoria, para agradecerle su profesionalismo, para darle una muestra privada, particular, y muy pequeña de solidaridad y, por qué no decirlo, para recordar muchas sensaciones que he vivido allí en mis veinte años en Caracas, que coinciden, casi día por día, con la ocupación del Teatro por parte de Theja. La ovación cerrada de diez minutos al final era una mezcla de todo eso, de agradecimiento, de tristeza, pero también de aliento, para animarlos a ellos y a los que estábamos allí a seguir adelante, a seguir trabajando por superar el miedo, ascender y retornar al mundo claro y poder ver de nuevo las estrellas.

domingo, 4 de octubre de 2009

Guest Columnist: Ricardo Villasmil, El diario imaginario de Giordani (Parte II)

Al Presidente le gustaba que discutiéramos un rato entre nosotros antes de que él llegara. Una vez, creo que durante la campaña del 2006, yo me había retirado a una esquina del salón mientras los demás discutían, cuando de repente él se me acercó, y en un tono casi paternal, me dijo: “Yo sé que estas discusiones caóticas no son tu estilo, Jorge, pero son muy útiles para la discusión posterior. Es algo así como el calentamiento que hacen los integrantes de una orquesta justo antes de comenzar un concierto. Unos afinan su instrumento, otros repasan el pedacito que más les cuesta. Y lo que sale de ahí es ruido, claro, pero un ruido celestial…”. No mucha gente conoce esa faceta del Presidente.

“Hola, hola… cómo están todos….”. El Presidente, como siempre, en personaje. Nos sentamos y comenzamos la reunión. Alí resumió a grandes rasgos los puntos clave de la discusión económica del día. Nelson tomó la palabra para argumentar que bajar puntualmente el dólar paralelo no iba a tener mucho impacto en la inflación, y Eduardo seguía insistiendo en que si lo acompañábamos con mayor presión sobre los especuladores sí lo tendría. El Presidente, como siempre, escuchaba con atención, cuestionaba argumentos, precisaba cifras y tomaba notas.

“A ver, a ver” - dijo retóricamente mientras releía sus apuntes. “Estoy de acuerdo contigo en lo esencial, Nelson, pero creo que te olvidas de lo importante de triunfar en el terreno de lo simbólico, de dejar sin discurso a la oposición y en ridículo una vez más a los profetas del desastre. Eso es lo que le queda en la cabeza a la gente. Que no llegó el coco. Que no devaluamos, que no aumentamos la gasolina, que no subimos el IVA, etc. Además, ¿con la emisión levantamos plata, no? Esa plata nos sirve para pasar el bache, y eso ya es bastante.” Apenas terminó de decir esto, dirigió disimuladamente su mirada hacia mí, y continuó diciendo: “La revolución va por partes, recuerden que para llegar a Valencia hay que pasar por Maracay. Tráeme entonces, Nelson, los detalles de la operación para revisarlos esta noche…”.

Aunque esta la comprendía y la apoyaba, el Presidente sabe muy bien que no me siento cómodo con algunas de sus decisiones. A veces me cuestiono por convivir con la corrupción, con el militarismo, con la persecución política y con piltrafas como Mario Silva. Cuando esto pasa, sin embargo, sacudo mi mirada de los árboles y me enfoco en el bosque. Y si eso falla, pongo Globovisión un rato. Santo remedio.

ricardovillasmil@gmail.com

sábado, 3 de octubre de 2009

Sobre la identidad, Orhan Pamuk y los impostores: Hace tiempo que ya no somos los que éramos

Las sociedades, al igual que las personas, suelen tener ciertos temas alrededor de las cuales tejen su propia historia. Así como los individuos antes de los veinte, cuando las actitudes y reacciones apenas conforman una masa amorfa que hace difícil discernir quiénes somos, o a los cuarenta, cuando ya muchos saben quienes son y deciden salir de sí mismos buscando ser otros, las sociedades también se revuelven alrededor de ciertos elementos que las definen y las hacen sentirse frágiles frente a otros. Y es ahí en donde el rol de un escritor de ficción es esencial para retratar el espíritu de la época. El escritor que perdura es aquél capaz de presentar un conjunto de situaciones y personajes articulados por esos arquetipos subyacentes particulares de cada sociedad.

En nuestro caso estos elementos son evidentes en la obra de José Ignacio Cabrujas. Todos sus trabajos giran en torno a nuestra improvisación, nuestra incapacidad para asumir la grandeza, nuestro esfuerzo por aparentar algo que en el fondo no somos o no vamos a llegar a ser, pero que percibimos con suficientes méritos como para representarlo (El Estado del disimulo). Las nacionalidades de los músicos rara vez se conocen, no son tan importantes, los escritores siempre llevan por delante su lugar de origen. Eso no significa que el ámbito de influencia de la novela o el teatro sea necesariamente local. A veces esos arquetipos están tan bien representados, o son tan comunes a la propia naturaleza humana, que le permiten al público identificarse con el autor, aunque éste y su obra tengan un origen completamente diferente.

Este es el caso de Orhan Pamuk, cuya novela, El castillo blanco, acabo de terminar de leer. Un joven científico italiano es capturado por piratas y vendido como esclavo en Estambul, a donde va a parar a manos de un sabio consejero del sultán, con el que guarda un asombroso parecido físico. Ambos se ponen a trabajar juntos en proyectos científicos destinados a fortalecer al imperio otomano, ya sea un cañón, un remedio para la peste que azota la ciudad, o una nueva forma de adivinar el futuro del imperio a través de la lectura de los astros. Ambos pasan juntos una enorme cantidad de tiempo y despliegan un juego psicológico en donde comparten su pasado, sus orígenes, su vida, sus miedos y sus pecados. En su condición de esclavo, el italiano jamás es llevado frente al sultán, ese es un privilegio exclusivo del consejero turco. Y he aquí que, en un momento dado de la novela, éste último se obstina de las frivolidades e intrigas que rodean al poder y cede su lugar al joven italiano, quien se hace pasar por él y entabla una relación muy cercana con el sultán.

A partir de aquí, lo que sigue es Pamuk en su máxima expresión. El joven italiano contesta las preguntas del sultán acerca de su propio pasado como si fuese el científico turco, que se encuentra en casa enfrascado en el estudio de una nueva y poderosa arma. Eventualmente, ambos personajes llegan a confundir su identidad de una forma tal, que ya no serán capaces de distinguir, ni ellos ni los lectores, quién es quién. Hacia el final, será el científico turco regrese a Italia, se reúna con los familiares y se apropie del pasado del italiano, quien a su vez representará a aquél hasta el final de sus días. Pero no se trata simplemente de un intercambio de roles. Se trata de que después de tantos años ya no son capaces de distinguirse, de diferenciarse, ya ninguno sabe si es mejor seguir siendo el que ahora es o hacer un último esfuerzo por mantenerse fiel a quien alguna vez fue. La estrategia desplegada para engañar al sultán terminará por extraviar a ambos en el laberinto de sus propias identidades. El sultán, no hace falta decirlo, les asoma hacia el final del libro que siempre estuvo al tanto de aquél juego: “¿Acaso es necesario ser sultán para comprender que la gente se parece en los cuatro climas y siete confines del mundo? El que los hombres pudieran ocupar uno el lugar del otro, ¿no es la mejor prueba de que hay una parte de nosotros que es igual en todas partes?”.

Este tema ya había sido motivo de una novela anterior del mismo autor, El libro negro. Galip, joven abogado y columnista frustrado, descubre al llegar a casa un día cualquiera una nota de diecinueve palabras de su esposa Ruya que cambiará su vida. No volverá a verla nunca más. Los indicios apuntan a que podría haber huido de Estambul con Jelal, su tío, famoso columnista de prensa. Galip consigue abrir el apartamento de Jelal, decide permanecer allí y hacerse pasar por él mientras procura dar con el paradero de ambos. Ese período de tiempo habrá de prolongarse mucho más de lo que pensó en un principio y Galip, haciéndose pasar por Jelal, consigue alcanzar la fama como columnista que hasta entonces le había sido negada. Para hacerlo, se verá obligado a mantener la línea editorial que había seguido su tío hasta entonces, sus columnas (que forman parte esencial del texto) deberán versar también sobre el origen y la vida de los hombres, sobre aquellos que se pierden en las calles de Estambul, sobre los objetos abandonados en el fondo del Bósforo, en fin, sobre todas las cosas y personas que en el transcurso de su existencia se pierden a sí mismas. En la representación de su tío Galip descubre una nueva identidad.

Toda esta narrativa se deriva de esa especie de aprensión que exhiben los ciudadanos de Estambul, en cierta forma orgullosos de haber sido tocados e influidos por la vara de Occidente y, al mismo tiempo, temerosos de ver extraviada su propia identidad nacional. Buena parte de la obra de Pamuk (también es el caso de Nieve) juega con ese conflicto que resulta de la convivencia entre la aspiración de ser más “civilizado” y parecerse más a Occidente, y el temor de ser acusado de no ser auténtico.
Esta cuerda de la identidad, tan sonora en Estambul, es lo suficientemente universal como para haber convertido a Pamuk en uno de los autores más leídos a nivel mundial. Le ha valido el Premio Nobel de Literatura, a pesar de que su obra es pequeña, si se le compara con la de otros que han conseguido el premio: Siete novelas (la primera de las cuales, Cevdet Bey y sus hijos, no ha sido aún traducida del turco), un libro de memorias y una compilación de ensayos, entrevistas y extractos de sus diarios personales.

Empecé a escribir esta nota pensando en resaltar la importancia de identificar esos arquetipos alrededor de los cuales se tejen, se revuelven las sociedades, y queriendo estimular a buscarlos en esa tan particular como lo es la nuestra de estos días. En el camino, ya es evidente, me resbalé en esa tierra movediza de la identidad y me dejé llevar por lo que en principio ha debido ser apenas un ejemplo. Y es que es difícil no resonar con ese deseo por representar a alguien distinto, por separarse de quien uno ha sido, por esa mezcla del entusiasmo ante lo nuevo con el miedo a perderse a sí mismo en el camino, y no terminar por ser nadie.

Para El Universal, 04/10/2009

jueves, 1 de octubre de 2009

¿¡El bono es una ganga!?

Desde que el miércoles por la mañana el gobierno fijó un tope a la subasta de bonos en 140%, empezó a correr por ahí la hablilla popular: ¡Es una beca! ¡Es una ganga! ¿En verdad es tan así? Si de economía y de sentido común se trata, no tiene mucho sentido que alguien que está subastando algo (títulos de deuda, en este caso), informe a los participantes que no podrán ofrecer más allá de un precio tope. ¿Qué sentido tiene? Imagine Ud. vendiendo un vehículo por y agregando al tope del anuncio: “¡Favor no ofrecer más de 120.000 bolívares!” ¿Y entonces? Uno no puede creer que hayan cometido la estupidez de pensar que si el precio implícito en la oferta de bonos es más bajo, entonces la cotización del dólar en el mercado paralelo sería también menor. Tampoco se trata de un tema de precios: Todos saben que la tasa a la que se adquieran los dólares tiene muy poco que ver con la forma en que se fijan los precios. En cualquier caso, utilizar la estupidez como premisa para explicar la conducta ajena es una práctica peligrosa que casi nunca produce buenos resultados.

Al tope de 140% del valor facial de los bonos el precio implícito cada dólar adquirido estaría alrededor de 4,5-4,7 bolívares fuertes (incluyendo comisiones). ¿Cómo se puede perder en una operación así? A ese precio, los dólares demandados van a superar la oferta por un factor de aproximado de tres a uno. Con un pequeño detalle: Todos los que quieran adquirir bonos deberán depositar antes de hoy al mediodía los bolívares correspondientes, independientemente de que el próximo martes les adjudiquen títulos o no. Esta nueva condición represó bolívares en las casas de bolsa y de inversión durante esta semana, contribuyendo así a la caída en la cotización del dólar en el mercado paralelo.

Siendo así, es muy probable que el martes le informen que, o bien no le adjudicaron nada, o bien le aprobaron apenas una fracción de lo que solicitó. Quizás entonces deba esperar 24 horas para disponer de sus bolívares. Eso mismo le va a estar pasando más o menos a dos tercios de los que participarán en la subasta. Ahora bien, ¿a qué tasa va a estar el dólar paralelo cuando Ud. reciba sus bolívares de vuelta? Ahí está el detalle. Es difícil de predecir desde aquí qué ocurrirá cuando dos tercios de los bolívares represados durante esta semana vuelvan a la calle. ¿Estará el dólar paralelo más alto que ahora? ¿Cuánto? Ni idea.

De allí se deriva el riesgo, precisamente: De no tener ni idea. Esto no quiere decir que no habrá quien realice una ganancia significativa en la subasta de bonos. Seguramente los habrá. Por esa razón se ofertan dólares de deuda soberana a un valor implícito tan bajo, es por eso que se le pone techo a la subasta. La decisión de asignación no es transparente. Nadie sabe cómo se escogen los ganadores, lo que abre la posibilidad de producir de forma expresa y masiva nuevos ricos. Si Ud. es un simple mortal, acostumbrado a vivir de su trabajo, pensando en cómo proteger sus ahorros, quizás lo más recomendable sea ponerlos a salvo ahora a la tasa que prevalece en el paralelo. Después de todo, para quienes no forman parte de la nomenklatura, es muy difícil jugar con fuego sin quemarse.

P.D. Entiendo que la nota llega tarde para las personas naturales, pequeños inversionistas. Por un lado, ya muchas casas de bolsa están restringiendo los montos mínimos de orden a 50.000 dólares, tratando de sacudirse el volumen y quedarse con menos órdenes de más valor. Por el otro, ya el mercado paralelo salió de los 5,30 en donde estuve hace dos días, y volvió a 5,50. El gobierno, en su afán de hacer más atractiva la emisión para los que ha escogido favorecer, dejó resbalar el mercado. Una señal más de que para los que no están en el guiso, es muy difícil jugar con fuego sin quemarse.

Para El Universal, 02/10/2009