jueves, 28 de enero de 2010

El tipo de cambio dual: ¿Jugada maestra?

Es evidente que estos últimos años nos han producido algunos desórdenes mentales que llevará tiempo corregir. Uno se consigue gente por ahí para quien todo lo que hace el gobierno es, más que una catástrofe, una señal inminente de que ya está por caer. “Este sí es el comienzo del fin”. Otro grupo bastante nutrido es aquél que ha llegado a asociar la habilidad de Chávez para permanecer en el poder con una especie de genio, ven todas las actuaciones del gobierno como el resultado de una jugada maestra, concebida dentro de un sistema complejo de redes neurálgicas de acciones estratégicas. “Chávez es un genio”. Hay todavía un tercer grupo que oscila con una volatilidad impresionante de un lugar a otro, víctima de una ciclotimia incontrolable (del griego ciclos, círculos, y timos, ánimo). En fin.

Todo esto se me vino a la mente tras escuchar a alguien describir la implementación del cambio dual como una jugada maestra del gobierno (en particular de Merentes). ¿Es en realidad así? Y si es tan “maestra”, ¿por qué no la implementaron antes? Si es maestra ahora lo ha debido ser también durante el quinquenio de Lusinchi, algo que podemos discutir aprovechando el beneficio del tiempo.

La devaluación del bolívar y la creación de dos tasas oficiales traen al gobierno dos ventajas esenciales. Por un lado, le permite obtener más bolívares por cada dólar de exportación petrolera. Nada nuevo aquí. La segunda ventaja es que le da la oportunidad de llevar una inflación menor a su base de apoyo. Esta última ventaja se dice mucho más fácil de lo que se ejecuta. Si a ver vamos, esa oportunidad ha estado ahí presente todos estos años en que se ha mantenido la enorme brecha entre el oficial y el paralelo, y de acuerdo con las estadísticas del BCV la inflación de los estratos más bajos ha sido mayor a la de los demás.

Algunas de las consecuencias de la devaluación ya han sido anticipadas, debido a la depreciación de 41% sufrida por la tasa paralela en 2009. Los impactos que el nuevo sistema de cambio traerá sobre éste último dependen de la cantidad de divisas que se liquiden a las nuevas tasas oficiales. El año pasado CADIVI redujo en 42% sus asignaciones, y para poder liquidar el 58% restante el gobierno sacrificó 11.000 millones de dólares en reservas y contrató 12.000 millones de dólares en deuda externa. Este año pareciera que va a haber algo más de disponibilidad vía exportaciones petroleras, pero no mucho más (el ingreso petrolero no es sólo precio sino también volumen). Por otro lado, las elecciones a la Asamblea y el mecanismo de creación de dinero implícito en el nuevo arreglo cambiario van a provocar un crecimiento de la liquidez más acelerado (35%-40%) que en 2009 (22%), lo que pondrá una fuerte presión sobre los precios y el dólar paralelo.

La aceleración de la inflación va a erosionar muy rápido la tasa de cambio real, provocando unos niveles de sobre-valuación similares a los que existían antes. Al final del año, muy probablemente volvamos a registrar una caída significativa en la producción y en el consumo, inflación alrededor de 35%, tasas oficiales muy sobre-valuadas y algo más de depreciación del bolívar en el paralelo. Y yo no veo nada “maestro” en eso.

Para El Universal, 29/01/2010