jueves, 14 de enero de 2010

Los efectos de la devaluación (versión ampliada)

La devaluación de comienzos de año viene a confirmar el ciclo de apreciación-depreciación que ha sufrido el bolívar durante los últimos treinta años. La adopción del tipo de cambio múltiple, dos tasas oficiales más paralelo, era el único elemento de todas las desviaciones de política económica implementadas a partir del gobierno de Herrera Campíns que no había sido utilizada aún por el gobierno de Chávez.

Las grandes devaluaciones en Venezuela siempre han sido contractivas (caídas en la producción y aceleración de la inflación) por dos razones. Por un lado, el país no cuenta con una inversión en planta y equipo que le permita exportar a los precios relativos más favorables que trae consigo la devaluación. Las pocas instalaciones capaces exportar que teníamos en 1998 han sido devastadas. En particular, entre 2005-2010 la inflación acumulada totalizó 166%, mientras el gobierno obligaba a los exportadores a vender sus ingresos en dólares en el BCV a tasa fija. Muchas empresas se marcharon del país y se instalaron en la vecindad (Colombia), para desde allí exportar a Venezuela. Nuestro único verdadero producto de exportación , más allá del petróleo, es el empleo, el talento y la experticia. Fue un proceso de ruina que tuvo una enorme ventaja política de corto plazo: Se produjo un boom de consumo a punta de importaciones baratas, que no requirió un boom de producción. La economía venezolana se reacomodó y se movilizó hacia el sector no-transable, que es el que ha recogido los frutos de la bonanza petrolera durante ese período: Telecomunicaciones, transporte, comercio, servicios de banca y seguros.

Y allí viene la segunda razón. Tras el largo período de apreciación, no existe ya la posibilidad de sustituir importaciones. Ahora debemos seguir importando a una tasa mucho mayor. Así, aunque importas menos bienes, el gasto en moneda local termina siendo mayor. Este efecto, para los que se quieran lucir en algún cocktail con una referencia elegante y fluída, se recoge en la literatura económica bajo el nombre de las desigualdades de Marshall-Lerner. Para que una devaluación tenga el efecto que tanto el Presidente como Alí Rodríguez y Giordani están tratando de asignarle en su discurso, se requiere que la suma de las elasticidades de las exportaciones y de las importaciones a la devaluación sea mayor que uno. En nuestro caso es evidente que no es así, las exportaciones no reaccionan a la devaluación y terminamos importando una cantidad inferior a una cifra mayor, por lo que el gasto en importaciones también presenta baja elasticidad. Por esa razón la devaluación aquí siempre viene acompañada de caídas en la producción y el empleo, y aceleración de la inflación.

La devaluación es una especie de segundo momento de deterioro cambiario en respuesta a la caída en los precios del petróleo. Ya en 2009 el gobierno, aunque se negó a devaluar, permitió que la tasa de cambio promedio en el mercado paralelo se depreciara 41%, y trasladó a una cantidad significativa de importadores desde el mercado oficial al paralelo. La respuesta a esa depreciación fue una contracción de 2,9% y una inflación de 27%, 36% si se considera la inflación sin el efecto de los controles. Este año no será una excepción: La devaluación aproximada de 63% de la tasa oficial (según se asignen dólares a 2.60 o 4.30 podría cambiar) profundizará la recesión y acelerará la inflación. Todo eso sin contar los efectos contractivos del racionamiento de luz, que se mantendrá en el interior del país.

La devaluación no necesariamente trae consigo un movimiento en el mercado paralelo. Todo depende de cuántas divisas sea el gobierno capaz de liquidar a través de CADIVI. En mi opinión, es mejor trabajar con el supuesto de que no se aumentarán las liquidaciones sino que el número de dólares asignados en 2009 será ahora distribuido en dos grupos.

A partir de la devaluación: ¿Cuál será la política cambiaria? ¿Se va a volver a fijar la tasa de cambio de forma indefinida? ¿Se va a adoptar un esquema de bandas? ¿Se va a revisar de forma periódica? No hay respuesta. No existe la política, sólo existe el “como vaya viniendo iremos viendo”.

Un aspecto clave de nuestra política económica que vamos a tener que resolver en el futuro es cuál es la necesidad de mantener el bolívar apreciado cinco años para desembocar en estas macro-devaluaciones. Aquí la recomendación evidente es utilizar la política fiscal y monetaria para combatir la inflación, y permitir que la moneda se devalúe gradualmente en la medida en que nuestra inflación supere a la de nuestros socios comerciales. Todo eso dentro de un marco de estímulo a la inversión privada que nos lleve a reducir esos costos que nos hacen uno de los siete países del mundo en donde resulta más caro producir. De aquí se deduce que no estoy de acuerdo con el uso de la tasa de cambio para combatir la inflación, con el tipo de cambio fijo, menos aún con la dolarización. Pero eso ya es tema para otro día.

Para El Universal, 15/01/2010

4 comentarios:

Luis dijo...

Buenas tardes Miguel Angel. Totalmente deacuerdo con tu artículo. Pero tengo dos inquietudes: 1. Porque los precios de los bienes y servicios deben subir en un 50%, si todos estaban calculando desde hace rato el cambio a 6, lo único que se ve afectado para los importadores es la base sobre la cual se nacionaliza 2. Que proporción de la inflación es especulación, que a mi juicio es bien importante. De antemano gracias. Un cordial saludo.

www.miguelangelsantos.blogspot.com dijo...

Yo no creo que la inflación llegue a 50%, al menos no llegará ahí sólo consecuencia de esta medida. De allí en adelante este gobierno tiene capacidad para empujarla más arriba de esa cifra, pero no será sólo por la devaluación. En efecto, mucho de lo que se vende aquí ya venía calculado a 6,00; y el impacto se ubica en 39% de la simportaciones que se liquidaron a través de CADIVI, que sufrirán una devaluación promedio de 63%. Es un pacto importante. Mi pronóstico de inflación no es 50%, está alrededor de 35% (aunque todo puede pasar), y tiene que ver principalmente con: a) el proceso de inflación inercial y falta de credibilidad en las políticas del gobierno, b) la pérdida de capacidad de producción, c) la creación de dinero/liquidez implícita en el hecho de que a PDVSA le entregan 4.30 BSF por cada dólar, pero al venderlo recogerán entre 2.60 y 4.30, y d) Al hecho de que es año electoral. Sobre la especulación, sí ocurre, sin duda, pero es una consecuencia de la falta de competencia. No se combate con más policías, sino con más productores, con más vendedores, con un sector privado más activo.

Luis dijo...

Gracias por tu respuesta.

Anónimo dijo...

siempre recomiendo ver el precio haciendo click aquí--> precio del dolar paralelo venezuela hoy