viernes, 5 de febrero de 2010

El caos necesario

La semana pasada, durante una reunión con algunos gerentes de plantas en Valencia, supe que la capacidad promedio a la que operan se encuentra alrededor de 65%. ¿La demanda ya no está allí? No, no es eso. Son los trabajadores. Para poder cerrar el contrato colectivo tuvimos que acceder a un conjunto de peticiones que han impactado la productividad. Ahora tienen garantizados “períodos de descanso” durante los cuales exigen el derecho a caminar por la planta, distraen a otros trabajadores, estorban y amenazan a quienes no los apoyaron durante la negociación. Les hicimos una sala de TV y lectura aparte pero a ellos no les gusta, dicen que estamos tratando de “manipularles el cerebro”. Exigen que en sus tiempos de descanso sean libres de ir y venir por donde quieran. A eso súmele las demás disposiciones del gobierno, los recortes de luz y el recorte de la jornada laboral.

De momento, me pareció una noticia relativamente buena. Después de todo, tras leer a Marty Seligman he comenzado el año con el vano afán de encontrar algo bueno en todo lo que nos ocurre. Al menos tenemos capacidad instalada para crecer. Si en algún momento empezamos a hacer las cosas de forma distinta, aún hay algo de espacio para crecer sin invertir. En los dos últimos años, Colombia ha sido el país que ha hecho más progresos en relación con la facilidad de hacer negocios. El año pasado, en medio de la crisis mundial, su PIB se mantuvo estable mientras el nuestro cayó 3%, su inflación fue de 3% mientras la nuestra rondaba 27%-35% (¡esos sí están blindados!). Mientras tanto, Venezuela sigue siendo el país en donde producir resulta más caro de América Latina y uno de los más caros del mundo, apenas por encima de un pequeño grupo de naciones del África sub-sahariana. Nuestra legislación laboral resultó la más costosa del mundo por segundo año consecutivo.

Aquí está el detalle. ¿Cómo vamos a cambiar la actitud de los trabajadores? ¿Cómo vamos a hacerles entender que una ley que los proteja menos seguro los beneficiará más? Esos cambios solo suelen ocurrir tras grandes catástrofes. Un ejemplo: Lusinchi, entre los peores gobiernos que ha tenido Venezuela, le entregó el país en pinzas a Carlos Andrés Pérez. Las reservas internacionales habían sido agotadas para sostener un esquema cambiario y un nivel de consumo ajeno a nuestra capacidad de producción. El que venga que arree. Y arreó. Esa relativa “bonanza” en que Lusinchi le entregó el mando a Pérez le restó margen de maniobra al nuevo Presidente. En contraste, tras la segunda gestión de gobierno de Rafael Caldera, la de peores resultados económicos en nuestra historia (cuatro años con inflación de 70%, la crisis bancaria generada tras la decisión de intervenir el Banco Latino a puertas cerradas) el caos y el empobrecimiento eran tales que el país en su conjunto aceptó darle carta blanca a Hugo Chávez. Siendo así, quizás lo más conveniente sea dejar al gobierno en paz y que continúe este proceso de erosión hasta el punto crítico de Per Bac, allí en donde la pirámide de arena se viene abajo por sí misma. No necesita ayuda.

Para El Universal, 05/02/2010

3 comentarios:

Felix dijo...

Te atreverias a hacer un articulo en el cual se comparen Botswana y Venezuela?

Domingo Sifontes dijo...

"No necesita ayuda": si, él mismo se mata, digamos.Entre la oposición que en realidad no ayuda mucho (en general)y su ansias por tener todo el poder, parecería que la mejor vía es dejar que se estrelle, la pregunta es ¿a qué precio?
Respecto a Colombia y Venezuela, en general, los números de Doing Business siempre han favorecido al hermano país, es decir, Colombia generalmente (hasta que comenzó a realizar las reformas sugeridas) ha tenido más procedimientos que Venezuela para formalizar negocios y se hacían en mucho menos tiempo, esto sin las reformas, despues de estas, tienen menos procedimientos y lo siguen haciendo en menos días, es decir, de todas todas, los inversionistas preferirán ir a Colombia que venir a nuestor país y si acumulas factores para que la productividad disminuya, ¿qué podemos esperar?

ES dijo...

Las crisis representan oportunidades.
El colapso del regimen, sera una oportunidad para adoptar un sistema liberal.
Asi como Hitler implanto el Nacionalismo-Socialismo sobre las ruinas de Alemania post WWI.
Podemos soñar construir un pais Liberal sobre las cenizs de mas de cuarenta años de ideas socialistoides ( social democratas- social creisitianos, social- robolucionarios).

TIEMPO PARA LAS PROPUESTAS....