viernes, 26 de febrero de 2010

¿Qué hacer con los mutuos?

El sólo hecho de que alrededor de los mutuos se hayan alineado las posiciones del gobierno y las de algunos banqueros de oposición debería inspirar cierta curiosidad (sana). Tal y como funcionan aquí, los mutuos son contratos a través de los cuales las casas de bolsa prestan dinero a alguien que deja en colateral algún activo. El préstamo se otorga “al margen”, es decir, por una proporción del valor del activo. Al finalizar el contrato, una vez que el préstamo ha sido cancelado, el activo vuelve a manos de su propietario original.

Visto así, difiere de los acuerdos de “securities lending” que ocurren entre bancos comerciales, fondos y bancos de inversión en mercados más desarrollados. Los mutuos se asemejan más a “security-collateralized loans”, aunque no del todo. Como muchas otras cosas, los “mutuos venezolanos” son el resultado de nuestra legislación, experiencia y creatividad, y no son comparables a nivel internacional.

¿Qué hacen las Casas de Bolsa con esos activos? Si los dejan en custodia en la Caja Venezolana de Valores no hay mucho más que decir. Pero eso no siempre ocurre. La ley permite que las Casas de Bolsa cambien el título de propiedad del activo recibido en garantía. Así, pueden venderlo o colocarlo a su vez como garantía de un préstamo (mutuo activo). A partir de aquí everything goes wild. Los mismos títulos se multiplican dando origen a un número mucho mayor de préstamos. Nada garantiza que los activos todavía existan en los balances al finalizar el contrato. De acuerdo con algunas estimaciones (Barclays), el mercado de mutuos totaliza unos 2.500 millones de dólares (a tasa paralela), de los cuales sólo 60% están respaldados. Este es un promedio general, pero las cifras particulares no son difíciles de averiguar.

Si se combina este amplio margen de maniobra con la falta de supervisión de la CNV, se abren enormes posibilidades de estafa. La solución del gobierno ha sido ordenar la “eliminación de los mutuos en 90 días”. Algunos banqueros, que alegan que las Casas de Bolsa se han convertido en intermediarios financieros sin encaje legal y sin gavetas, han estado de acuerdo. Pero esa no me parece a mí una solución razonable. ¡Si van a eliminar todo lo que no pueden regular! Como mecanismo de financiamiento, los contratos de mutuos permitieron a muchos profesores universitarios obtener efectivo a cambio de los VEBONOS con que les pagó el Estado, sin tener que salir del título a precios muy bajos. También hizo posible la participación masiva de venezolanos en la primera emisión de bonos de PDVSA. Si los bancos comerciales no están siempre dispuestos a prestar para estas operaciones de inversión, ¿qué tiene de malo que venga alguien a suplir ese vacío? Parece tratarse más de un asunto de regulación que de un instrumento diabólico. Quizás esta es una buena oportunidad para abrir un debate de puntos de vista, sin malos ni buenos, y llegar a una solución de consenso que traiga consigo un nuevo régimen de regulación y supervisión, que sirva de dique de contención, sin que eso implique el cierre del mercado. Ese sería un buen ensayo para lo que vamos a tener que hacer más a menudo y en muchas otras áreas en los tiempos por venir.

Para El Universal, 26/02/2010

2 comentarios:

Elf_84 dijo...

Hola buenas tardes, me gustaria saber el costo de la asistencia al foro sobre los mutuos el 16 de Marzo en el IESA.
Mi correo es saul_eduardo84@yahoo.com
Saludos

Anónimo dijo...

Tu te refieres a los mutuo utilizados dentro de la estructura del financiamiento de margen, pero el mutuo simple como tal, si se asemeja al "Security Lending" con ciertas diferencias que lo adaptan a la ley venezolana. El problema no lo generó el financiamiento de margen el cual estaba garantizado por el colateral, el problema lo generó el mutuo con forward activo, donde las casa de bolsa prestaban dinero con riesgo de crédito directo, y se prestó entre otras cosas para las triangulaciones de U21. El mutuo con forward activo no está colateralizado y como mencioné constituye riesgo de credito directo. Muchos los estuvieron usando para fondear empresas relacionadas y la falla de la CNV estuvo en no exigir provisiones por esos préstamos. Si se hubiera cumplido la norma y se hubieran exigido las provisiones pertinentes los mutuos activos no hubieran proliferado de la forma en que lo hizo.