viernes, 2 de julio de 2010

La inanición como estrategia política

Los containers podridos parecieran haber puesto una cuña a la avalancha socialista. Es eso, una cuña, un mientras tanto, nada más. Las nuevas leyes y disposiciones están ya en su lugar, las advertencias han sido hechas, la destrucción como objetivo ha sido proclamada. Está pavimentada la ruta y estamos todos ahí, frente a la aplanadora, mirándonos todavía entre indefensos e incrédulos. El mercado de divisas se ha cerrado para las transacciones de capital, lo que restringe el valor de la propiedad al uso, anulando la posibilidad de intercambio. Otros cambios de ese mismo tenor se avizoran en banca y seguros. El problema del gobierno con la banca es que ésta no le presta a quienes ellos quieren que le preste. Las gavetas hipotecarias sirvieron para que la clase media-alta se enriqueciera aún más apalancada en el enorme subsidio, a costa de las pérdidas forzadas a los depositantes. Apenas una consecuencia, un resultado de las reglas del juego que fijó el gobierno. Ahora el objetivo será forzar préstamos a las comunas y a consumidores de muy bajos ingresos, un segmento con un altísimo perfil de riesgo en el que la banca (en especial la pública) ha tenido muy poco éxito.
Las pocas dudas que aún pudiéramos tener se irán resolviendo en los próximos meses, según la disposición del gobierno para efectivamente hacer cumplir la letra que ya se ha aprobado. Si ante la escasez y el desabastecimiento que traerá consigo el nuevo sistema cambiario se decide “flexibilizar” el mercado negro, tomar alguna previsión que ayude a blanquearlo un poco, el ritmo de la destrucción será menor. Vale lo mismo para la banca. Si, por el contrario, el gobierno abandona el pragmatismo que ha prevalecido hasta ahora y acelera la ejecución del aparate legal aprobado, la ruta hacia Cuba será mucho más expresa (aunque no exenta del todo de obstáculos). Ahora bien, el objetivo está claro, de lo que se trata es de tratar de dilucidar el ritmo y respirar por algo más de tiempo.
Frente a ese avance las posibilidades de la oposición son muy limitadas. Las campañas electorales y la defensa del voto cuestan mucho dinero y el gobierno ha ido eliminando todas las fuentes posibles de financiamiento. Ya no reciben fondos públicos, son ilegales los aportes externos y las empresas privadas que colaboraban (siempre los mismos) han sido estatizadas o están bajo fuerte escrutinio. Esa es la verdadera estrategia, el punto álgido que faltó mencionar en la famosa entrevista de la BBC, de la que el nuestro no salió tan mal librado como muchos creen. Es la muerte de la oposición por inanición.
Acabamos de descubrir que no existía dique de contención. Uno se pregunta cuando observa al gobierno avanzar con tanta facilidad por qué no lo había hecho antes, si la resistencia iba a ser tan poca. Acaso esto era algo que ni siquiera ellos esperaban. Hasta tal punto, que el freno ha venido de su propia incompetencia. Unos containers abandonados en un galpón, con toneladas de alimentos podridos, lograron (por ahora) lo que la oposición no ha sido capaz de hacer. Quizás en esa triste anécdota se encuentre la clave para esclarecer ese futuro huidizo y esquivo que ya nos ha sido anunciado tantas veces.

Para El Universal, 02/07/2010