viernes, 6 de agosto de 2010

¿Colapso?

Al fin las bancas de inversión internacionales hacen eco de las advertencias de muchos analistas locales sobre la situación económica venezolana. En todas las crisis financieras registradas en mercados emergentes durante los últimos veinte años (México, Asia, Rusia) los locales fueron siempre los primeros en salir, adelantándose a los inversionistas internacionales (y señalándoles el camino). Pero entre los analistas, que trabajan en bancas de inversión internacionales que suelen ser contratadas por los gobiernos para la emisión de deuda soberana, siempre ha existido cierta tendencia a mantener sus perspectivas “positivas” aún en presencia de signos evidentes de deterioro. Ese fue el caso de Venezuela hasta hace muy poco.
Un informe reciente de Morgan Stanley (agosto, 2) ofrece el tradicional balance de las cuentas externas venezolanas. Se calcula la demanda de dólares para 2010-2011, suponiendo importaciones estables y éxito en el control de la fuga de capitales, entre $58.000-62.000 millones. Se contrasta con la oferta de dólares (petróleo), según estimados oficiales entre $62.000-66.000 millones. Siendo así, existiría un superávit de $4.000 millones cada año, que podría apuntar hacia cierta estabilidad de la moneda (¿en sus cuatro diferentes tipos?). Pero ahí empieza lo bueno (y lo nuevo). Ahora las bancas de inversión reconocen que “las estadísticas del BCV reflejan las cifras de PDVSA, en lugar de los flujos de efectivo observados”.
A partir de la cifra de exportaciones de PDVSA (2.5 millones de barriles día) se introduce un primer ajuste por los 700 mil barriles diarios vendidos bajo “mecanismos de financiamiento con más que dudoso valor de recuperación”. Además, se introduce un ajuste por el hecho de que las exportaciones petroleras a Asia (China) “podrían no estar hechas a precios de mercado, sino más bien a descuento” (Fondo Chino). Utilizando los precios a futuro para estimar ese descuento, la cifra total de ingresos petroleros para ambos años llega sólo a $43.000-45.000 millones. Es decir, 31% menos del estimado “oficial”, o un déficit de $33.000 millones en sólo dos años (2010-2011). No termina ahí. Falta aún por ajustar los volúmenes de exportación reportados por PDVSA. Suponiendo que la OPEP (2.2 MBD para Venezuela) refleja exportación en lugar de producción, se hace un ajuste adicional que lleva los ingresos en divisas a $34.000-36.000 millones; 45% menos de la estimación inicial, o un déficit combinado en 2010-2011 de $51.000 millones (imposibles de financiar vía deuda). Now we are talking.
Quizás el cambio en la percepción se deba, más que a la insistencia de los analistas locales, a la difícil situación que atraviesa el país. Nuestras carencias no se corresponden con las estadísticas oficiales. La improvisación cambiaria, las políticas fiscales desesperadas para levantar ingresos (emisión de deuda interna a 14% de adquisición obligada para cajas de ahorro y fondos de pensiones de empleados públicos, aumento de la tasa aeroportuaria, cobrar por la planilla de datos de inmigración), la fuerte caída en la producción y en el consumo, no son consistentes con los ingresos petroleros reportados. Y pronto vamos a ver más.

Para El Universal, 06/08/2010