viernes, 13 de agosto de 2010

¿Hasta el cuello de deuda?

Todas las medidas cambiarias han desembocado en la misma calle ciega. La devaluación, el sistema de cambio múltiple, la eliminación de los mutuos, la criminalización del dólar permuta y la creación del SITME, nos han llevado a lo mismo: Si el gobierno no se endeuda aún más en dólares la cosa no funciona. Ninguno de los malabarismos ofrecía variar la ecuación central: La demanda de divisas, aún con el petróleo a setenta, es bastante mayor a la oferta. El fracaso de Giordani trae consigo una reivindicación triste para Merentes, pues en el fondo éste último tampoco proponía gran cosa: Sin cambiar el terror y la persecución a los bolívares, tampoco tiene sentido seguir endeudando a la República para mantener abierto el mercado de divisas.
En 1998 la deuda externa (gobierno central y empresas públicas) acumulada tras cuarenta años de democracia era de $28.455 millones. Once años y medio después, antes de esta nueva emisión, es de $58.200 millones (105% mayor). En 1998 la deuda externa equivalía a 190% de nuestras reservas internacionales, ahora equivale a 205%. En términos de nuestra capacidad productiva, la deuda externa en 1998 equivalía a 30% de nuestro PIB, mientras que ahora representa entre 54%-58% (es difícil medir el PIB en dólares con estas cuatro o cinco tasas). Es decir, si bien en términos de reservas equivale a lo mismo, en términos de capacidad de pago (hablar del PIB es hablar de nuestro ingreso) es el doble.
Y claro, habría que hacer algunas puntualizaciones. Primero, en 2007 Venezuela tenía una deuda externa menor a 1998; todo el incremento se ha registrado en los últimos tres años. Desde entonces la deuda pública creció en $31.600 millones. Dicho de otra forma, Chávez endeudó a Venezuela en tres años (y la sigue endeudando) más que la IV en cuarenta. Segundo, la deuda externa de hoy no se contrae para inversiones específicas, así sean terribles (como muchas de la IV). Ahora la sección “uso de fondos” de los inexistentes prospectos bien podría decir: Venderle dólares baratos a los ricos y las empresas para que no se nos vaya de las manos la cotización del dólar y (con ella) y el país. Y tercero, está el Fondo Chino: $20.000 millones que recibimos de China, mitad en dólares, mitad en yuanes, que serán pagados con el petróleo del futuro.
Lo peor de todo es que Venezuela todavía tiene capacidad para seguirse endeudando en los mercados internacionales. ¡Es un tema de tasas! Sí quisiera destacar, pensando en el futuro, dos cosas. Por un lado, quienes participen (Ejecutivo) en estas operaciones podrán (deberán) ser juzgados más adelante por daños al patrimonio nacional. No se puede calificar de otra forma el endeudamiento de la República a tasas superiores a 12% (PDVSA salió el año pasado a tasas implícitas por encima de 20%) y la hipoteca del petróleo a futuro. Por el otro, quienes conforman la otra punta de la operación, muy particularmente los chinos, deben estar preparados para que, en el futuro, una nueva administración no tenga otra salida sino desconocer la deuda contratada en condiciones muy poco transparentes, y renegociar o decretar la cesación de pagos. Ninguna de estas dos cosas debería tomar a nadie por sorpresa.

Para El Universal, 13/08/2010

2 comentarios:

Giorgio dijo...

Muy buena tu columna, sobre todo para los neófitos como yo en economía.

Armando dijo...

Que harias tú Miguel Ángel si estuvieras en la silla de Giordani?.