viernes, 3 de septiembre de 2010

Economía: De la ciencia a la manipulación

Por estos días en Estados Unidos hay dos grandes grupos de intelectuales muy reconocidos, debatiendo sobre cuál es la mejor forma de sacar adelante la economía de ese país. De un lado están quienes piensan que el esfuerzo fiscal que hace el gobierno para estimular la economía no está dando resultados, y que por ende el déficit fiscal en que se está incurriendo es un yugo puesto sobre las generaciones futuras (a cambio de ningún beneficio presente). Le vendría mejor al gobierno recortar el gasto, bajar los impuestos, reducir el seguro al desempleo, y abrir la posibilidad de que los desocupados ofrezcan su trabajo a cambio de sueldos cada vez menores. En este grupo (economistas de oferta, neoliberales) no falta alguno que advierta que la deuda que está contratando el gobierno es “impagable” y que la nación se encuentra en bancarrota.
Del otro lado están quienes sostienen que si la economía está creciendo poco, probablemente sea gracias al estímulo, y que es imposible saber de qué magnitud habría sido la recesión sin él. Para este segundo grupo el paquete fiscal ha sido insuficiente. Si el estancamiento fuese consecuencia de una caída en la oferta, los precios subirían de forma más acelerada. Para este grupo (keynesianos) el problema sigue siendo de demanda, por lo que se inclinan por aumentar el estímulo fiscal, financiado con nueva deuda y más impuestos a los estratos de mayores ingresos.
No conozco la economía de ese país con el detalle suficiente como para emitir una opinión categórica, pero el sentido común me hace notar algunas cosas que quisiera resaltar (Macro101). Si Estados Unidos está en bancarrota, ¿por qué los mercados le siguen prestando a sólo 2.5% anual (a diez años)? Los neoliberales, que defienden a ultranza la eficiencia de los mercados, no parecen estar dispuestos a darles crédito esta vez. Es decir, son eficientes para todo lo demás, pero no son capaces de reconocer que la economía más grande del mundo está quebrada. ¡Quebrada está Venezuela, a quien los mercados le exigen 12.75% anual! Además, quienes defienden esta postura son los mismos que desestimaron el mega-endeudamiento de Ronald Reagan en los años ochenta. Creo que los economistas de oferta tienen un punto cuando argumentan que la ampliación del beneficio al desempleo puede generar una tasa de desocupación “natural” mayor en el largo plazo, y también es evidente que los estímulos de hoy vienen a costa de mayores impuestos futuros. Eso sin duda es así, pero en medio de esta crisis, se trata de escoger entre los remedios menos dolorosos, el menor de los dos males.
En cualquier caso, nunca es bueno aproximarse a estos problemas con el dogma, con la intención de confirmar lo que uno ya (cree que) sabe. Bien dice el dicho que “al que anda con un martillo en la mano, todo le parece un clavo”. Por ejemplo: Por estos días, aprovechando la escasez de divisas que ha provocado el gobierno en Venezuela, algunos han desempolvado la idea de la dolarización. Sin duda que en esta coyuntura hallarán terreno fértil. Es como proponer abrir un McDonalds para darle de comer a la gente en Darfur: todo el mundo va a decir que sí, pero no por eso va a dejar de ser junk food.

Para El Universal, 03/09/2010