jueves, 4 de noviembre de 2010

Hubiera preferido la otra muerte

No recuerdo haber visto u oído en todos estos años aciagos ningún artículo u opinión sobre los efectos que tuvo para la república la interrupción del período presidencial de Carlos Andrés Pérez a sólo siete meses de su culminación. Esto se me antoja como una señal que arroja luces sobre algunas características de nuestra sociedad y de nuestro tiempo. Primero, acaso sea una prueba de que en efecto nos hemos dejado convencer de que Venezuela se inauguró con Chávez, y nada de lo que existía antes merece la pena reflexión alguna (nos da vergüenza decir algo bueno sobre aquella época). Segundo, es consecuencia del silencio que muchos de los que participaron en aquél denodado esfuerzo por sacar a Pérez y reivindicar a los golpistas de 1992, se ven obligados a guardar. Podría ser una evidencia más de nuestra vocación antipolítica y quizás también de nuestra obsesión con el presente, de esa necesidad infantil de reinventarnos todos los días.

Por estos días he dado con una copia del último discurso de Pérez en aquél mayo de 1993. Me parece una lectura obligada que resalta los contrastes entre aquellos días, que en su momento muchos imaginamos como los peores, y éstos, los de nuestra extraviada cotidianeidad. Hay allí cosas que indican que Pérez estaba mucho más claro que muchos acerca de los males que nos aquejaban y de lo que se nos vendría encima: “Ha revivido con fuerza indudable un espíritu inquisitorial y destructor que no conoce límites a la aniquilación, sea moral o política, que no desaparecerá porque se cobre una víctima propiciatoria”.

Ahora que lo vuelvo a leer, la parte que más me ha impresionado es aquella en donde describe la improbable asociación que se conformó para sacarlo del poder. “Nunca una coalición fue tan disímil. Cuando se retratan en grupo aparecen señalados con definiciones precisas de diversas etapas de la lucha política de los últimos cincuenta años. Rostros de derrotados o frustrados que regresan como fantasmas, predicando promesas mágicas de resurrección”. Basta con mirar el disímil destino que ha caído sobre sus integrantes para hacerse una idea de su variedad. Para algunos, el crimen trajo el castigo: han sido perseguidos y en algunos casos expropiados. Otros han pactado con Chávez de forma vergonzosa, para mantener sus parcelas económicas. Algunos murieron políticamente (aunque siguen en la oposición), mientras otros alcanzaron en el poder.

Creo que él nunca imaginó que la miseria de quienes le sucedieron lo reivindicaría a diario como demócrata. Basta con leer su renuncia, con considerar a la luz de hoy en día la posibilidad de que el Fiscal obligue al Presidente a renunciar, y éste se someta al dictamen y de un paso al costado. “He soportado de todo con la firme convicción de que, en democracia, siempre son preferibles los abusos de la oposición que los del gobierno”. Muchos de los que se empeñaron en derrocarlo, como me dijo alguien en estos días, no se daban cuenta de que serruchaban el piso en donde estaban parados. Pero ese era el espíritu de aquél tiempo, el linchamiento, el sacarle partido político a los golpes de 1992. “Hemos cambiado poco”. En ese vano afán se llevaron consigo a la democracia venezolana.

Para El Universal, 05/11/2010

7 comentarios:

Carlos Blanco dijo...

Miguel Ángel, te felicito por este artículo. Valiente y claro. Lo comparto totalmente. Saludos, Carlos Blanco

Jose H. Sanchez L dijo...

Leyendo su excelente articulo de hoy en El Universal recorde algo que vengo manteniendo con amigos. Sin ser adeco hoy estoy convencido que la maxima "con los adecos se vive mejor" no esta fuera de la realidad. Hemos vilipendiado a Carlos Andres, pèro estaba claro con el momento.
En 1994 a raiz de salida de Chavez de la carcel tuve la oportunidad de oir la entrevista que le hizo Napoleon Bravo en la radio y al termino de dicho entrvista mi comentario a mi esposa fue. Este es un demagogo que le va hacer mucho daño al pais; cuatro años estabamos serruchando nuestro propio piso, y hoy estamos guindando de un madero.

Su lector, Jose H. Sanchez L. (josanlo2000@yahoo.com)

5 de noviembre de 2010 09:24

Ernesto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ernesto dijo...

Excelente artículo. Cuando hablemos de democracia o de demócratas tenemos que referirnos a la vilipendiada hoy llamada "cuarta república" en el primer caso y en el segundo a la nefasta fecha de febrero 1992 donde fueron muy pocos los que se pudieran identificar como tales. Lugar especial ocupa en mi memoria la actuación de Eduardo Fernández. Lo felicito y comparto plenamente los conceptos emitidos en su artículo. Compatriota, Ernesto H. Marin S.

Giorgio dijo...

De acuerdo una vez más contigo... tu artículo de hoy está totalmente alineado con el comentario que te puse la semana pasada.
Definitivamente al venezolano hay que sacarle una "R" de la mente: si en lugar de tantas Revoluciones hubiésemos tenido una sola evolución, donde estaríamos ahora?

Albert Moreno Díaz dijo...

De verdad que es un período muy poco estudiado, pero muy interesante. El programa de reformas económicas y políticas que proponía el Gran Viraje no fue entendido por la clase política y empresarial de Venezuela... Esta oposición de las élites, unido al gran odio que le profesaba Rafael Caldera a CAP, las 02 intentonas golpistas y las mortales críticas constantes de los medios de comunicación y la "sociedad civil" al sistema democrático y a los partidos tuvieron consecuencias que todavía en estos momentos estamos viviendo. CAP demostró ser en este período un político moderno, abierto a los cambios para hacer de Venezuela una economía competitiva, productiva y diversificada. Asimismo, la descentralización fue, a mi juicio la única revolución que ha ocurrido en Venezuela en los últimos tiempos. Como efectivamente, se señala en su artículo, los que apostaron a su salida a como diera lugar no se dieron cuenta que se también caería el sistema democrático... un costo demasiado alto que tenemos que pagar los venezolanos para satisfacer las ambiciones personales de unos pocos, que no les importó acabar con el sistema democrático, con buena parte del sistema financiero e indultar a Hugo Chávez para ganar rencillas personales. De verdad que una situación muy lamentable, y cómo es la vida, RCTV está cerrada y Acción Democrática abierta.

Felicitaciones por este valiente artículo!

dakar dijo...

CAP ha sido uno de los padres de la tragedia de nuestro país. Él fué quien nacionalizó el petróleo, firmando el acta de nacimiento del estatismo, con eso basta y sobra.