jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Llegará algún día el 2012?

Nos ha tomado bastante más que a Aureliano Buendía y Ursula Amaranta darnos cuenta de que nuestra realidad gira en forma circular. La oposición se asoma ahora con curiosidad y cierta excitación infantil a la posibilidad de una victoria electoral en el 2012. Cediendo un poco a las tentaciones de la ingenuidad: ¿Cuál sería el escenario que encontraría? Unas tasas de cambio múltiple, con tres o cuatro bandas y un caos en el sistema de precios. Una inflación artificial, rezagada por los controles y otras distorsiones. Un aparato productivo extenuado, tras más de tres décadas de desinversión y en particular la última en franca destrucción ex profeso. Unas reservas que no alcanzan para respaldar ni la mayor de las tasas de cambio (ya hoy la relación de liquidez a reservas alcanza 9,8 bolívares por dólar). Unas tasas de interés negativas en términos reales, que penalizan el ahorro y estimulan la demanda de dólares o de bienes durables. Y una deuda externa 150% mayor a la de hace doce años.


¿No es ésta circunstancia muy similar a la bomba que puso Jaime Lusinchi en manos de Carlos Andrés Pérez? ¿Y qué ocurrió en aquella ocasión? No se trata de reivindicar a Pérez, como algunos han insistido (defendiéndose) por estos días, sino de tratar de aprender de aquella experiencia y de empezar a trabajar desde ya en evitar un desenlace similar. ¿Y qué quiere decir esto? Por un lado, empezar a armar un gran acuerdo nacional en relación con la necesidad de ciertas políticas. Y por el otro, provocar a Chávez desde la Asamblea (o cruzar los dedos) para que una parte de esas medidas sean adoptadas antes del 2012 y su costo político recaiga sobre él. En la medida en que eso ocurra, la oposición ganará algo de margen de maniobra (el IVA a 15% es un buen ejemplo).

Entiendo que empezar a armar políticas y estructurar acuerdos les puede sonar como muy temprano a algunos (“es que todavía falta mucho y de aquí a allá puede pasar cualquier cosa”), pero se trata de distribuir el trabajo y avanzar en varios frentes. Si la oportunidad llega, el margen de improvisación va a ser mínimo. Chávez sale del gobierno y vuelve a la oposición con al menos un tercio del país detrás de él y unos cuantos miles de millones de dólares en el exterior (que lo respaldan a él, y no a nuestra moneda).

Eso, cerrando el paréntesis de ingenuidad, en el supuesto de que haya elecciones directas en el 2012. No está nada claro. Nuestra circunstancia de hoy tiene un componente muchísimo menor de realidad que cualquier otro escenario alternativo que nos hubiésemos podido imaginar hace algunos años. El nuestro se ha cansado de hacer elecciones. Ya no le sirven. Ahora procura sustituir el sufragio directo por la elección comunal, y que sean los representantes de las comunas quienes elijan a nuestras autoridades. Y la muestra más grande de la impotencia ciudadana han sido las numerosas convocatorias a rezar para que esto no ocurra. Difícilmente haya alguna otra cosa que ilustre mejor la indefensión ante la tiranía. Se nos viene uno de los últimos capítulos. No porque sea el último (los países nunca tienen “último capítulo”), sino porque de escribirse, pasarán unos cuantos años antes de que veamos uno nuevo.

Para El Universal, 17/12/2012

4 comentarios:

Carlos A. González dijo...

Carlos Augusto González. Agosto 2006 en Tal Cual:
Ya no tengo dudas: la sociedad venezolana está enferma de conformismo. Sólo una minoría percibe el peligro que se cierne sobre nosotros con este militarismo totalitario; el resto está engañado, o bien soñando, o si no, chupando de la ubre petrolera. Eso es un mal síntoma. Si Fidel abandona este mundo o al menos el poder, Cuba será pronto democrática y un coloso en el Caribe. Y Venezuela será el relevo que mantendrá vivo, a sangre y fuego, ese sueño estúpido, que se niega a ser enterrado, (o cremado) llamado socialismo. Dentro de veinte años ya no produciremos petróleo, tal como Cuba ya no produce azúcar, lo cual significa que seremos un país en la miseria y el mundo estará pendiente de si El Que Te Conté vive unos meses más o no.

ertomas dijo...

Lo que me preocupa es que los ingresos petroleros siguen siendo aparentemente suficientes como para seguir rodando la arruga hasta un eventual nuevo gobierno.
Lo último que hará este gobierno es tomar medidas "neoliberales" que le cuesten políticamente.
Por eso ahora disfraza el aumento del IVA con la emergencia nacional...
La tenemos dificil sin duda...

Ebenezer dijo...

No creo en eso de que no se percibe el peligro; Simplemente es miedo. Miedo visceral a oponerse en calle , por el emor de ser hecho preso o muerto. Las personas no solo perciben el derrumbamiento de su nivel de vida en todos los aspectos, sino que piensan en el exilio como el menor de los males. En cuanto a Cuba, ya Chávez anda "trabajando" la idea de intervener en ese país, en cuanto sepa de la muerte de Castro. Cuenta con el apoyo de los elementos que rodean al viejo dictador y usarla para "otros fines". Sobre el petróleo, este está allí. pero el asunto es ! quien podrá mantener el ritmo de producción, refinanción y todos los etc ?. ! Chinos, Rusos, Iraníes, o algún otro "pana" que en muchos casos no cuentan con suficiente tecnología para lograr altos niveles de producción? ! y quien vá a "ponerle el cascabel al gato? en el supuesto de que Chávez por cualquier via o circunstancia desaparezca del mapa político, porque colocarlo al nivel de oposición seria aceptar de que no cometió delitos contra el patrimonio nacional, su industria ni contra los ciudadanos de este país. Por lo que ni soñar que este elemento podria ser catalogado de " fuerza política" más bien deberia tener el mismo destino de individuos como Manuel Antonio Noriega o Slovan Milosevic.

Giorgio dijo...

Más allá de la situación económica que heredaría el nuevo gobierno, a mi me preocupa mucho la percepción que podrían tener inversores nacionales o extranjeros sobre el futuro venezolano: quién va a invertir en un país en el cual un regimén (liderado por un sujeto que está en la oposición con, al menos, un 40% de los electores y la asamblea a su favor) fue capaz de expropiar, nacionalizar o simplemente adueñarse de todo lo que quiso? Que garantías tendría ese inversor de que eso no vuelva a pasar en pocos años?
La verdad que no veo la luz al final del túnel.