viernes, 26 de febrero de 2010

¿Qué hacer con los mutuos?

El sólo hecho de que alrededor de los mutuos se hayan alineado las posiciones del gobierno y las de algunos banqueros de oposición debería inspirar cierta curiosidad (sana). Tal y como funcionan aquí, los mutuos son contratos a través de los cuales las casas de bolsa prestan dinero a alguien que deja en colateral algún activo. El préstamo se otorga “al margen”, es decir, por una proporción del valor del activo. Al finalizar el contrato, una vez que el préstamo ha sido cancelado, el activo vuelve a manos de su propietario original.

Visto así, difiere de los acuerdos de “securities lending” que ocurren entre bancos comerciales, fondos y bancos de inversión en mercados más desarrollados. Los mutuos se asemejan más a “security-collateralized loans”, aunque no del todo. Como muchas otras cosas, los “mutuos venezolanos” son el resultado de nuestra legislación, experiencia y creatividad, y no son comparables a nivel internacional.

¿Qué hacen las Casas de Bolsa con esos activos? Si los dejan en custodia en la Caja Venezolana de Valores no hay mucho más que decir. Pero eso no siempre ocurre. La ley permite que las Casas de Bolsa cambien el título de propiedad del activo recibido en garantía. Así, pueden venderlo o colocarlo a su vez como garantía de un préstamo (mutuo activo). A partir de aquí everything goes wild. Los mismos títulos se multiplican dando origen a un número mucho mayor de préstamos. Nada garantiza que los activos todavía existan en los balances al finalizar el contrato. De acuerdo con algunas estimaciones (Barclays), el mercado de mutuos totaliza unos 2.500 millones de dólares (a tasa paralela), de los cuales sólo 60% están respaldados. Este es un promedio general, pero las cifras particulares no son difíciles de averiguar.

Si se combina este amplio margen de maniobra con la falta de supervisión de la CNV, se abren enormes posibilidades de estafa. La solución del gobierno ha sido ordenar la “eliminación de los mutuos en 90 días”. Algunos banqueros, que alegan que las Casas de Bolsa se han convertido en intermediarios financieros sin encaje legal y sin gavetas, han estado de acuerdo. Pero esa no me parece a mí una solución razonable. ¡Si van a eliminar todo lo que no pueden regular! Como mecanismo de financiamiento, los contratos de mutuos permitieron a muchos profesores universitarios obtener efectivo a cambio de los VEBONOS con que les pagó el Estado, sin tener que salir del título a precios muy bajos. También hizo posible la participación masiva de venezolanos en la primera emisión de bonos de PDVSA. Si los bancos comerciales no están siempre dispuestos a prestar para estas operaciones de inversión, ¿qué tiene de malo que venga alguien a suplir ese vacío? Parece tratarse más de un asunto de regulación que de un instrumento diabólico. Quizás esta es una buena oportunidad para abrir un debate de puntos de vista, sin malos ni buenos, y llegar a una solución de consenso que traiga consigo un nuevo régimen de regulación y supervisión, que sirva de dique de contención, sin que eso implique el cierre del mercado. Ese sería un buen ensayo para lo que vamos a tener que hacer más a menudo y en muchas otras áreas en los tiempos por venir.

Para El Universal, 26/02/2010

martes, 23 de febrero de 2010

Entrevista a Rodrigo Vergara, nuevo Presidente del Banco Central de Chile: La visión del nuevo consejero del Banco Central en su primera entrevista en el cargo

"En términos personales, y dado todo el trabajo que realicé con ellos, considero que el gabinete (de Piñera) es de lujo", dice el economista, recordando su labor en la campaña del ahora Presidente electo. ¿Se siente el hombre del futuro ministro de Hacienda en el Banco Central? "No, en absoluto", responde.

Alejandro Sáez Rojas
Participó intensamente en los Grupos Tantauco. Sonó fuerte como uno de los ministros de Sebastián Piñera, si el entonces candidato ganaba la Presidencia. Incluso apareció el primer día de la franja televisiva como uno de los expertos que proponían los cambios que se necesitaban en Chile. Pero hoy mira la coyuntura política desde otra vereda. Como una persona de sensibilidad de la centroderecha, la Presidenta Bachelet optó por él para suceder a Jorge Desormeaux como consejero del Banco Central. Y desde ese cargo, participar de política contingente ya no tiene lugar.
Sólo en el plano personal, y dado los vínculos que tiene con quienes acompañarán a Piñera, revela que, para él, el nuevo gabinete "es de lujo" y que Felipe Larraín y Juan Andrés Fontaine "no tendrán problemas de coordinación". En su primera entrevista, tras su nombramiento, repasa la coyuntura macro y los desafíos que tiene el instituto emisor.
-Usted compartió estrechamente con Felipe Larraín, el nominado ministro de Hacienda, en la campaña de Piñera y en los Grupos Tantauco. ¿Se sentirá el hombre de Hacienda en el Consejo del Banco Central?
"No, en absoluto. Efectivamente conozco a Felipe Larraín hace muchos años. Fuimos colegas en la Universidad Católica. No obstante, una cosa es ser amigo y otra es la independencia a la hora de tomar decisiones de política monetaria".
-Considerando que luego asumirá Piñera y que la presidencia del Central se renueva en dos años, ¿usted llegó al Banco para ser su presidente?
"Llegué para ser consejero. Y la decisión respecto del próximo presidente la toma el Presidente de la República".
-¿Y es su aspiración ser presidente del Banco Central?
"No corresponde que ninguno de los consejeros nos refiramos a ese aspecto".
-Si eventualmente continuara usted como consejero, ¿lo haría hasta el final de su período de diez años?
"Mi intención es cumplir con ese objetivo".
-Habiendo participado activamente en los Grupos Tantauco, ¿cómo evalúa el gabinete del Presidente electo?
"Es claro que, en términos institucionales, no corresponde hacer una evaluación del gabinete. Ahora bien, en términos personales, y dado todo el trabajo que realicé con ellos, puedo decir que es un gabinete de lujo".
-¿Cómo puede contribuir el BC a cumplir las metas del 6% del Gobierno de Piñera?
"El Banco Central tiene un objetivo claro que está en la ley. Que es la estabilidad de precios y el buen funcionamiento de los pagos internos y externos. Esa es la forma que tiene el Banco Central de contribuir al desarrollo del país más allá de quién esté en el poder. En todo caso, dadas las brechas hoy existentes, un crecimiento de esa magnitud es posible por un tiempo. Más allá de eso dependerá de otros factores".
-¿El desafío principal que tiene hoy el Banco es retirar el estímulo monetario en el momento adecuado?
"El desafío principal que tiene el Banco es mantener la inflación la mayor parte del tiempo en el rango meta. Las proyecciones de mercado a dos años plazo están ya en ese rango. Ciertamente el retiro de los estímulos monetarios es un tema complejo. Cuando empiece el proceso de normalización de la política monetaria, debe hacerse con bastante cuidado. Si uno lo hace con demasiada anticipación, corre el riesgo de producir un efecto negativo sobre la reactivación. Si uno lo hace demasiado tarde, corre el riesgo de que la inflación supere los rangos metas que nos hemos propuesto".
-Con el balance de riesgos actual, ¿cuál es el escenario más probable?
"En términos de tasas de interés, es que se mantengan hasta al menos el segundo trimestre, como lo dijimos en el último comunicado de política monetaria".
-El último comunicado hacía referencia también a un crecimiento mayor al previsto de la demanda interna...
"Efectivamente la demanda interna está bastante dinámica y desde el punto de vista de la actividad es una señal positiva".
"Pero esta constatación no nos ha hecho cambiar la expectativa de cambio en la política monetaria".
-¿Se puede sufrir en Chile la disyuntiva de amenazas de inflación y una recuperación que aún es reciente en el país?
"Afortunadamente la recuperación en Chile ya está tomando forma. Y la inflación, y las mediciones de inflación subyacente, siguen bastante bajas. Eso de alguna forma avala este escenario que tenemos de retiro de los estímulos monetarios. No quiero que se me interprete mal. Los riesgos siempre existen, pero por ahora estamos en una situación que parece confortable para el manejo de la política monetaria".
-La reposición del impuesto de los combustibles, ¿tendrá un efecto muy importante en la inflación?
"Dos cosas sobre ese tema. No corresponde al Banco Central emitir un juicio en una materia específica de Hacienda, como es un impuesto".
"Lo segundo es que en las proyecciones de inflación se considera que el impuesto vuelve a su nivel inicial".
"Considera la ley tal cual está hoy día. Sobre el mérito de subirlos, no corresponde al Banco Central pronunciarse. Nosotros lo tomamos como un dato y, si cambia, tendremos que modificar nuestras proyecciones".
Dólar: "Cuidado con pensar que la intervención es una panacea"
-¿El no intervenir el dólar en el Banco es un dogma?
"No hay nada de dogma y hay que ser tremendamente pragmático con las intervenciones. Si la herramienta para hacer una intervención es usada muy frecuentemente, pierde eficacia y no quieres eso. Lo que se quiere es usarla cuando el tipo de cambio esté evidentemente desalineado de los fundamentos de largo plazo y solamente en esas ocasiones. Lo que también es claro, es que el tipo de cambio fijo o rígido para una economía pequeña y abierta como la chilena no es bueno. Es importante en ambos aspectos".
-¿Pero existe un cierto sesgo a intervenir cuando el peso se deprecia?
"No hay un sesgo al respecto. Se ha intervenido en ambos casos. Lo único que digo es; cuidado con pensar que la intervención es una panacea. Tal como lo dijo el presidente del Banco Central, cuidado con la adicción a la intervención, por lo tanto tiene que ser en casos muy calificados".
-Un estudio del Banco Mundial sostuvo que la intervención del tipo de cambio podía tener efectos positivos en la inversión y en el ahorro. Chile en los 90 estaba con un dólar con bandas y fue el período donde más se creció...
"A mí no me parece que la evidencia de ese estudio sea muy concluyente. Más bien tengo la sensación de que el tipo de cambio flexible con que cuenta Chile hoy, dado el desarrollo que tiene la economía, es la mejor opción de política cambiaria para el país. Que tengamos situaciones excepcionales donde intervenir está bien. Me parece que en situaciones excepcionales se justifica intervenir".
-¿El tipo de cambio real con un dólar cerca de $500
es un tipo de cambio de equilibrio?
"El Banco Central lo dijo en el IPoM: el tipo de cambio real está dentro de los niveles que se consideran coherentes con sus fundamentos de largo plazo. Eso no ha cambiado pese a la subida del tipo de cambio nominal desde entonces (debe recordarse que el dólar también se ha apreciado en el resto del mundo)".
Crecimiento: "Es probable que en el último par de años el BC haya sido algo optimista"
-El hecho de que la recuperación esté tomando forma ya, ¿dónde nos deja hoy en el rango de crecimiento que proyectaron para el año?
"Las proyecciones del Banco Central son un crecimiento entre 4,5 y 5,5%. Creo que estamos encaminados a ese rango. Lo interesante es que inicialmente el mercado estimaba que el rango era algo optimista, porque estaba en promedio por la parte baja. Ahora el mercado está en la parte media. Estamos con una recuperación interesante y creo que un crecimiento dentro del rango que ha dicho el Banco Central es perfectamente factible".
-El Banco Central, usted mismo lo señaló en 2008, estaba siendo muy optimista y proyectaba un crecimiento de 4,5% y en la práctica fue incluso más bajo del 4% que se acercaba más a su opinión... ¿El Banco Central juega un rol en el sentido de manejar las expectativas?
"En términos de crecimiento, definitivamente no es rol del Banco Central ser optimista o pesimista. El rol del Banco Central es ser lo más realista posible. Ahora, por supuesto, comete equivocaciones. Todo el mundo comete equivocaciones. Es probable que en el último par de años haya sido algo optimista".
-Pero por ejemplo si el Banco Central hubiera proyectado a principios de 2009 una recesión, ¿no podría haber sido interpretado como echarle bencina a la hoguera?
"Es que no era tan fácil proyectarla. No me cabe duda de que el Banco Central si hubiera estado convencido de una proyección de ese tipo, la hubiese entregado. Esto es parte de los problemas tradicionales en las proyecciones".

viernes, 19 de febrero de 2010

Giordani y el mamut del Estado

Los primeros once “añitos” de la revolución han cerrado con un balance que combina la política económica de la peor parte de la cuarta con algunas adiciones de su propia cosecha.

El consumo por habitante al cierre del año 2009 ha resultado 49% superior al de 1998. Es decir, el volumen de consumo de cada uno de los venezolanos ha crecido en promedio 3,7% durante cada uno de estos once años. ¿Cuál ha sido la fuente que ha hecho esto posible? ¿El trabajo? No. De acuerdo con el BCV, durante estos once años el salario promedio creció 580%, mientras la inflación totalizaba 743%. Eso equivale a una pérdida acumulada en el poder adquisitivo del salario de 19% en once años. ¿Nuestra propia capacidad productiva? Tampoco. Entre 1999-2009 nuestra producción creció 9,4%, equivalente a sólo 0,8% anual. En otras palabras, si de nuestra capacidad productiva dependiera, la tasa de crecimiento del consumo hubiese sido una quinta parte de lo que fue.

Existe otra implicación más interesante y menos directa de estas cifras. Si se acepta la convención económica según la cual la producción es función de la inversión de capital y el trabajo, se puede concluir que los frutos del crecimiento (por más bajo que haya sido) fueron recogidos por los dueños del capital, no por los trabajadores (cuyo salario real cayó 19% durante el período). Este resultado es una consecuencia directa de la combinación entre muy poca o ninguna inversión de capital en un escenario de aumento sostenido del gasto público. Acaso los “sombrerazos” a los que aludía Giordani para sacudirse a los inversionistas hayan sido de plomo: En 2009 la inversión extranjera directa en Venezuela resultó negativa en 6.200 millones de dólares. Es decir, el dinero que salió vía repatriaciones de dividendos y expropiaciones (por pagar), superó en esa magnitud a lo invertido en Venezuela.

Para fortuna del gobierno, las exportaciones del período 1999-2009 totalizaron 520 mil millones de dólares (89% petróleo). Nada menos que 283 mil millones (55%) se destinaron a importaciones (he aquí la fuente del boom de consumo). Otros 142 mil millones (27%) se utilizaron para financiar salidas privadas de capital (para mantener la tasa oficial cuando no había control de cambio, o el paralelo ahora que sí hay). Aún así, la tasa de cambio oficial se ha devaluado 662% y el paralelo se ha depreciado 961% en estos once años.

Todos estos elementos que caracterizaron el fracaso económico registrado en los últimos veinte años de la cuarta han sido repetidos a carta cabal por la revolución. A eso le podemos agregar algunos toques más personales. Ahora el propio Estado ahorra en dólares en el exterior, transfiriendo 58 mil millones a un fondo sin ningún tipo de reporte ni mecanismos de rendición de cuentas. Ahora las expropiaciones son cosa de todos los días, y nuestros vecinos empiezan a recibir al capital y el trabajo que salen despavoridos de Venezuela. Como la colosal renta petrolera no ha sido suficiente para todo lo que el gobierno quiere hacer ahora tenemos una deuda externa que duplica la que teníamos hace once años. “Logramos mover el mamut del Estado”, como dice Giordani. El problema es hacia dónde.

Para El Universal, 19/02/2010

miércoles, 17 de febrero de 2010

Resultados de la Encuesta a Asistentes al Foro de Perspectivas Económicas del IESA

A continuación podrán encontrar los resultados de la Encuesta realizada a los asistentes del Foro del Perspectivas del IESA, antes y después de las exposiciones de los ponentes. Dado que el número de asistentes superó los 400, es una muestra muy significativa acerca de las expetativas de crecimiento, inflación, tasa de cambio paralela, y empleo. Históricamente los participantes han sido mucho más acertados que los ponentes. Este año, los resultados pre y post foro indican que las exposiciones lo que han hecho es aumentar la probabilidad de ocurrencia de algunos eventos (inflación 40%) que ya los asistentes percibían como muy probables al inicio del foro. Parece más bien que los ponentes decidieron alinearse con la audiencia, en lugar de ser al revés!

martes, 16 de febrero de 2010

TRIBUNA: La primera crisis del euro - Las consecuencias en España PAUL KRUGMAN

Últimamente, las noticias financieras han estado dominadas por crónicas de Grecia y de otros países de la periferia europea. Y con razón. Pero me ha inquietado la información que se centra casi exclusivamente en las deudas y en los déficit europeos, con lo que da la impresión de que todo se reduce al derroche gubernamental (lo cual le da la razón a nuestros halcones del déficit, que quieren recortar drásticamente el gasto a pesar de enfrentarnos a un paro masivo y ponen a Grecia como ejemplo de lo que pasará si no lo hacemos).

Pero la verdad es que la falta de disciplina fiscal no es la única, ni la principal, fuente de problemas de Europa, ni siquiera en Grecia, cuyo Gobierno, efectivamente, sí ha sido irresponsable (y ocultó su irresponsabilidad con contabilidad creativa.

No, la verdadera historia que está detrás del eurocaos no se basa en el despilfarro de los políticos, sino en la arrogancia de las élites; concretamente, las élites políticas que instaron a Europa a adoptar una moneda única mucho antes de que el continente estuviera preparado para un experimento de este tipo. Fijémonos en el caso de España, que en vísperas de la crisis parecía ser un ciudadano fiscal modelo. Sus deudas eran bajas: un 43% del PIB en 2007, en comparación con el 66% de Alemania. Tenía superávit presupuestario. Y su regulación bancaria era ejemplar.

Pero con su clima cálido y sus playas, España era también la Florida de Europa y, al igual que Florida, experimentó un enorme auge inmobiliario. La financiación de este boom provenía principalmente del extranjero: hubo entradas gigantescas de capital procedentes del resto de Europa, en especial de Alemania.

La consecuencia fue un crecimiento rápido combinado con una inflación significativa: entre 2000 y 2008, los precios de bienes y servicios producidos en España aumentaron un 35%, en comparación con un incremento de sólo un 10% en Alemania. Debido a la subida de los costes, las exportaciones españolas fueron perdiendo competitividad, pero la creación de empleo siguió siendo fuerte gracias al boom inmobiliario.

Y entonces estalló la burbuja. El paro en España experimentó un drástico repunte, y el presupuesto incurrió en un profundo déficit. Pero la avalancha de números rojos -que estuvo provocada en parte por la forma en que la depresión redujo los ingresos y en parte por el gasto de emergencia para limitar los costes humanos de la depresión- fue una consecuencia, no la causa, de los problemas de España.

Y no hay mucho que el Gobierno español pueda hacer para mejorar las cosas. El principal problema económico del país es que los costes y los precios se han desmarcado de los del resto de Europa. Si España siguiera teniendo su antigua moneda, la peseta, podría remediar rápidamente el problema con una devaluación (por ejemplo, reduciendo el valor de la peseta un 20% con respecto a otras divisas europeas). Pero España ya no tiene su propio dinero, lo que implica que sólo puede recuperar su competitividad mediante un lento y doloroso proceso de deflación.

Ahora bien, si España fuera un estado de Estados Unidos y no un país europeo, la situación no sería tan mala. En primer lugar, los costes y los precios no se habrían desmadrado tanto: Florida, que, entre otras cosas, podía atraer libremente a trabajadores de otros estados y mantener bajos los costes de la mano de obra, nunca experimentó nada remotamente parecido a la inflación relativa de España. Y en segundo lugar, España recibiría una gran cantidad de apoyo automático en la crisis: el sector inmobiliario de Florida ha pasado de la expansión a la recesión, pero Washington sigue enviando los cheques de la Seguridad Social y del Medicare.

Pero España no es un estado de Estados Unidos y, por tanto, está metida en un buen lío. Grecia, naturalmente, está en un lío aún peor, porque los griegos, a diferencia de los españoles, fueron realmente irresponsables desde el punto de vista fiscal. No obstante, Grecia tiene una economía pequeña, cuyos problemas importan principalmente porque se están extendiendo a otras economías mucho más grandes, como la de España. Así que el origen de la crisis es la inflexibilidad del euro, y no el gasto financiado con el déficit.

Nada de esto debería extrañarnos demasiado. Mucho antes de que naciera el euro, los economistas advertían de que Europa no estaba preparada para una moneda única. Pero se hizo caso omiso de estas advertencias y se produjo la crisis. ¿Y ahora qué? La disolución del euro es prácticamente impensable, por meros motivos prácticos. Como dice Barry Eichengreen de Berkeley, un intento de reintroducir una moneda nacional desencadenaría "la madre de todas las crisis financieras". Así que no hay marcha atrás: para hacer que el euro funcione, Europa tiene que avanzar mucho más en la unión política, para que los países europeos empiecen a funcionar más como estados de Estados Unidos.

Pero eso no va a suceder de hoy para mañana. Lo que veremos probablemente a lo largo de los próximos años es un doloroso proceso de remiendos: rescates acompañados de exigencias de una austeridad despiadada, y todo con un trasfondo de desempleo muy elevado, perpetuado por la dolorosa deflación que ya he mencionado.

Es un panorama feo. Pero es importante entender la naturaleza del fatal fallo de Europa. Sí, algunos Gobiernos han sido irresponsables; pero el problema básico ha sido el orgullo desmedido, la arrogante idea de que Europa podía hacer que funcionara una moneda única a pesar de los fuertes motivos que había para creer que no estaba preparada.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2010 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Goebbels y el caos por venir

El gobierno aprendió que las grandes devaluaciones no se anuncian, se ejecutan. Uno entiende que no hayan sido tantos los que hayan estado al tanto, pero no tan pocos como para devaluar sin esperar a que CADIVI contara con un sistema contable que pudiera manejar el tipo de cambio dual. Desde aquél día no ha liquidado un solo dólar. El BCV ha ejecutado con alguna improvisación y bastante menos transparencia un esquema de liquidación de bonos cero-cupón en dólares para tratar en vano de contener el mercado. Es igual, a la hora de pagar habrá que desacumular reservas o contratar nueva deuda. La cotización del bolívar en el mercado paralelo cayó 13% sólo durante el mes de enero.

Como suele suceder, ha sido un mes de bajo crecimiento de liquidez (0.004%). Aún así, no ha sido posible. La revaluación proclamada en el mensaje anual a la Asamblea se ha desvanecido. No sólo era incorrecta desde el punto de vista conceptual (la revaluación es una decisión oficial, la apreciación es una decisión del mercado), sino apelaba además a los niveles de comprensión más primitivos. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además tienen una gran facilidad para olvidar." (Goebbels).

Ese caos que reina en el mercado paralelo recobrará cierto orden en las próximas semanas. Una vez que CADIVI resuelva el problema técnico, empiece a liquidar de forma “regular” una cifra similar al año anterior, y las emisiones de deuda del Ministerio de Finanzas vengan a relevar o a complementar al BCV, la tasa debería ceder en alguna medida. Si no lo consiguen ahora menos aún más adelante. La relación liquidez a reservas ya llegó a 7.3 y tras el próximo traslado de reservas a FONDEN (US$4.000) tocará 8.45. Mantener el paralelo lejos de esa relación por mucho tiempo cuesta mucho real.

Hay una máquina de crear bolívares alojada en el sistema diferencial. A partir de abril, ese mecanismo y la presión que las elecciones pondrán sobre el gasto público provocarán un incremento muy significativo de la liquidez (40%). En el esfuerzo por llevar la tasa de crecimiento lo más cerca posible de cero, el gobierno impulsará una inflación similar (40%). Por segundo año seguido, el aumento decretado en el salario mínimo (10% + 15%) se quedará muy por debajo, provocando una nueva caída en el poder adquisitivo. Aquí tampoco será posible. Es difícil precisar los efectos de los recortes de energía, la conflictividad laboral y el posible recorte de la jornada sobre los niveles de producción.

En este escenario el gobierno apelará a los instintos más básicos. Ante la incapacidad para mantener los niveles de consumo 2007-2008 el argumento ideológico, la dignidad, el anti-imperialismo y la soberanía colmarán el discurso oficial. Cada vez es más difícil. Esa manifestación primitiva del domingo pasado en la plaza Bolívar es apenas un signo de lo que está por venir. Y eso nos trae de vuelta a Goebbels, pero en un sentido más amplio.

Para El Universal, 12/02/2010

lunes, 8 de febrero de 2010

Sobre la presentación de Perspectivas... Martes 09/02 IESA de Valencia

Para aquellos que revisaron la presentación de Perspectivas y siguen sin perspectiva, o tienen dudas sobre la construcción de argumentos y las ideas, te puedes acercar al IESA de Valencia (antiguo Centro Comercial viejo de Prebo) este Martes 09/02 a las 600PM y lo discutimos!

Para aquellos que me preguntaron a través de diferentes medios, por qué creo que no será un buen año para la banca:
- Esta demostrado que el volumen de actividad bancaria es una función del crecimiento de la liquidez en términos reales; es decir, si la liquidez crece en la misma magnitud que la inflación, no existe estímulo a la actividad bancaria,
- Sin crecimiento real de la liquidez, con un forecast de PIB alrededor de 0% (el del propio gobierno es 0.5%), es muy poco probable que ocurra una reactivación de la demanda de crédito
- La banca va a tratar de empujar los créditos al consumo, pero las altas tasas que prevalecen en este segmento no van a ayudar

viernes, 5 de febrero de 2010

El caos necesario

La semana pasada, durante una reunión con algunos gerentes de plantas en Valencia, supe que la capacidad promedio a la que operan se encuentra alrededor de 65%. ¿La demanda ya no está allí? No, no es eso. Son los trabajadores. Para poder cerrar el contrato colectivo tuvimos que acceder a un conjunto de peticiones que han impactado la productividad. Ahora tienen garantizados “períodos de descanso” durante los cuales exigen el derecho a caminar por la planta, distraen a otros trabajadores, estorban y amenazan a quienes no los apoyaron durante la negociación. Les hicimos una sala de TV y lectura aparte pero a ellos no les gusta, dicen que estamos tratando de “manipularles el cerebro”. Exigen que en sus tiempos de descanso sean libres de ir y venir por donde quieran. A eso súmele las demás disposiciones del gobierno, los recortes de luz y el recorte de la jornada laboral.

De momento, me pareció una noticia relativamente buena. Después de todo, tras leer a Marty Seligman he comenzado el año con el vano afán de encontrar algo bueno en todo lo que nos ocurre. Al menos tenemos capacidad instalada para crecer. Si en algún momento empezamos a hacer las cosas de forma distinta, aún hay algo de espacio para crecer sin invertir. En los dos últimos años, Colombia ha sido el país que ha hecho más progresos en relación con la facilidad de hacer negocios. El año pasado, en medio de la crisis mundial, su PIB se mantuvo estable mientras el nuestro cayó 3%, su inflación fue de 3% mientras la nuestra rondaba 27%-35% (¡esos sí están blindados!). Mientras tanto, Venezuela sigue siendo el país en donde producir resulta más caro de América Latina y uno de los más caros del mundo, apenas por encima de un pequeño grupo de naciones del África sub-sahariana. Nuestra legislación laboral resultó la más costosa del mundo por segundo año consecutivo.

Aquí está el detalle. ¿Cómo vamos a cambiar la actitud de los trabajadores? ¿Cómo vamos a hacerles entender que una ley que los proteja menos seguro los beneficiará más? Esos cambios solo suelen ocurrir tras grandes catástrofes. Un ejemplo: Lusinchi, entre los peores gobiernos que ha tenido Venezuela, le entregó el país en pinzas a Carlos Andrés Pérez. Las reservas internacionales habían sido agotadas para sostener un esquema cambiario y un nivel de consumo ajeno a nuestra capacidad de producción. El que venga que arree. Y arreó. Esa relativa “bonanza” en que Lusinchi le entregó el mando a Pérez le restó margen de maniobra al nuevo Presidente. En contraste, tras la segunda gestión de gobierno de Rafael Caldera, la de peores resultados económicos en nuestra historia (cuatro años con inflación de 70%, la crisis bancaria generada tras la decisión de intervenir el Banco Latino a puertas cerradas) el caos y el empobrecimiento eran tales que el país en su conjunto aceptó darle carta blanca a Hugo Chávez. Siendo así, quizás lo más conveniente sea dejar al gobierno en paz y que continúe este proceso de erosión hasta el punto crítico de Per Bac, allí en donde la pirámide de arena se viene abajo por sí misma. No necesita ayuda.

Para El Universal, 05/02/2010