viernes, 30 de abril de 2010

Unidad: Entre el miedo, la esperanza, y la mezquindad

Sin duda el fin de semana pasado se cuenta entre los más afortunados de la última década para la oposición venezolana. Lo digo con plena consciencia de que podría estar incursionando en el resbaladizo plano de la candidez, algo que aquí se suele pagar muy caro. Aún así. Ahí está el anuncio de la unidad improbable, el rompecabezas final, integrando nada menos que ciento sesenta y cinco piezas por nombres y otras tantas listas, mezcla de complejos acuerdos y de primarias. Quizás no alcance para devolvernos la esperanza perdida, pero sí nos pone ante una encrucijada. Se trata de creer en nuestras posibilidades o abandonarnos al síndrome “Chávez lo tiene todo calculado y nos va a ganar” que a ratos pareciera circular por el ADN de la oposición. En su última carta el Emperador Adriano escribe a su sucesor Marco: “Todavía no estoy tan débil como para ceder ante las alucinaciones del miedo, casi tan absurdas como las de la esperanza, pero mucho más penosas. De engañarme, preferiré siempre el camino de la confianza. Acaso no gane más con ello, pero sí sufriré menos”. De eso se trata, de escoger entre el miedo y la esperanza.
La alianza de oposición también ha suscrito un acuerdo de prioridades y políticas públicas: “100 Propuestas para Venezuela”. Este es el resultado de meses de discusión y ha sido suscrito por los 16 partidos que participan en la MUD y los más de 50 que comprende la coalición, además de todos los candidatos postulados. En un país con la herencia individualista y divisionista del nuestro, eso no es poca cosa.
Alberto Quirós le ha dedicado al documento algunas reflexiones que a mi manera de ver son un tanto mezquinas. El mensaje final ha sido algo así como “muy bien niñitos, esta tarea es para 15 puntos, pero vamos a ponerles 20 para reconocerles el esfuerzo”. Ha dicho que es una mezcla de todo, y utiliza el punto 48 (“Garantizar la continuidad y la más alta calidad de las políticas y programas sociales”) como ejemplo de “Socialismo del bueno”. Un símil confuso, maniqueísta y absurdo. Como si la sola referencia a la política social tuviese alguna relación con el Estado Socialista. También se ha quejado de que el principio de promover “la diversificación de la economía” (punto 32), está muy “trajinado”. Trajinar, del latín traginare, arrastrar. Es decir, que si el gordo quiere adelgazar, no le digan que tiene que comer menos o hacer más ejercicio, porque eso está muy “trajinado”. Alberto quiere un atajo, un Slimfast. Su propuesta es “acercar la industria petrolera al ciudadano y permitir que reciban directamente parte de sus ganancias”. Bastante trajinada también, pero no por todos, sino por un pequeño grupo. Para formar parte de las 100 propuestas tiene que existir consenso, y ahí estamos lejos de alcanzarlo. Tanto así, que para no dejar por fuera el petróleo, ante los múltiples puntos de vista, tuvo Ramón Guillermo Aveledo que recurrir a una redacción ecléctica, que se limita a “administrar con mayor eficiencia y justicia los recursos del subsuelo”. Hasta ahí llegó el acuerdo, no dio para más. Y eso ya es bastante. ¿Es una propuesta ingenua? Sí, hasta cierto punto. Pero ingenuidades así, a veces alcanzar a salvar un país.

Para El Universal, 30/04/2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Documento Programático 100 Propuestas para Venezuela - Mesa Unitaria Democrática

Abajo el texto del documento programático preparado por la Comisión de Propuestas de la Mesa Unitaria Democrática, tal y como fue aprobado y firmado por todos los partidos participantes y por los candidatos que participaron en las elecciones primarias. Más allá de los detalles, de lo que pueda faltar, de lo que haya que corregir, es un mérito enorme que hay que reconocerle a muchos, pero muy especialmente a Pedro Benítez y Marino González.



Mesa de la Unidad Democrática
Propuestas Programáticas

Dedicadas a pensar a la Venezuela del Bicentenario, la Venezuela del futuro,
los cambios que necesitamos para crecer y generar más y mejores oportunidades para todos

PRESENTA
La decisión es tuya, una nueva Venezuela es posible

Contexto
Venezuela reclama unidad. Venezuela reclama, como respuesta a la pequeñez, grandeza; como respuesta a la mezquindad, generosidad; como respuesta a la injusticia, justicia; como respuesta al abuso, respeto; como respuesta a la discriminación, inclusión. Sólo así se construye esa libertad con los colores de la bandera, que nos haga sentir cada vez más orgullosos de ser venezolanos.
Luego de once años, en la calle se respira frustración, desaliento. Lo que en diciembre de 1998 apareció para muchos como una esperanza, se ha convertido en decepción.
Vivimos las consecuencias de un gobierno que ha centralizado y concentrado el poder como pocas veces en nuestra historia, a la par que ha dispuesto de inmensos recursos financieros. Junto al autoritarismo y centralización, al populismo y estatismo, el ciudadano de la calle siente que no tiene un gobierno que dé respuesta a los problemas, que abra espacios para el progreso social, que lo ayude y defienda, que le reconozca y garantice sus derechos.
Ahora como nunca antes, tenemos menos oportunidades para progresar, para tener trabajos decentes con beneficios sociales, para soñar un futuro de prosperidad donde todos tengamos cabida. Millones de venezolanos siguen en la más inaceptable situación de pobreza. Desde el gobierno se ofrecen principalmente paliativos, con el ánimo de obtener réditos electorales, pero no se ha impulsado una verdadera transformación. En muchos casos se pierde el empleo por razones políticas o debe fingirse fidelidad partidista para mantenerlo. Por otro lado, la inseguridad se ha apoderado de nuestras calles; el número de víctimas de la violencia urbana ha crecido exponencialmente en los últimos diez años, al igual que la impunidad. También han aumentado los secuestros y delitos asociados con el narcotráfico. Estas y otras situaciones se traducen en flagrantes violaciones a derechos humanos, que reciben aval oficial cuando el gobierno rechaza de plano, mediante insultos y descalificaciones, los informes, recomendaciones o decisiones de los organismos internacionales competentes.
Antes que buscar espacios de coincidencia, el gobierno actual se empeña en distanciarnos. Tal conducta es inaceptable y lejana de los verdaderos sentimientos de nuestro pueblo, cierra los espacios para la cooperación y la búsqueda de los consensos que cualquier sociedad requiere para progresar.
Más grave aún es el propósito deliberado del actual gobierno en consolidar una sociedad estatista, inspirada en fracasadas experiencias colectivistas y en el culto a la personalidad y la concentración del poder, sin pluralismo y libertades, con una economía que perpetúa la pobreza y bloquea la creatividad y prosperidad.
A pesar de toda esta frustración, el pueblo venezolano sigue buscando un futuro mejor. Las aspiraciones de realización personal, familiar y colectiva siguen presentes. Quizás como en ningún momento de nuestra historia. Esas aspiraciones son compartidas por toda la sociedad, no hay distingos. Todos queremos para nosotros y nuestros hijos un futuro mejor, con posibilidades para progresar, con genuina esperanza de construir un país moderno, avanzado y con bienestar compartido.
La Venezuela del futuro no quiere la continuidad de lo que hoy tenemos, tampoco quiere el regreso a las limitaciones que teníamos. La historia democrática del país se ha forjado con aciertos y errores. Nos toca aprender de los errores del pasado, y mantener los aciertos de quienes lograron visualizar una patria digna y próspera.
En las últimas décadas, los venezolanos hemos experimentado un deterioro institucional y de nuestras condiciones de vida. Las soluciones que se han ensayado ―muchas de ellas contrarias al espíritu democrático y a la justicia social― han empeorado lo que se proponían mejorar. Los venezolanos hemos aprendido que no seremos un país de futuro y bienestar si no nos incorporamos todos, si no logramos acuerdos y espacios para la participación democrática, si no superamos la pobreza y la exclusión y abrimos cauces a la esperanza colectiva. Ese aprendizaje debe servirnos para edificar un país en donde todos quepamos, un país productivo, integrado al mundo en condiciones de igualdad, un país que sea reconocido por sus aportes. Por ello queremos aprender del pasado, superar el presente y construir el futuro.
Por todas estas razones convocamos a la unidad del país. A romper las cadenas, presentes y pasadas, de la ineptitud y la ineficacia, que ha frenado el desarrollo y la prosperidad nacionales. Como miembros de esta alianza política, nos comprometemos a trabajar unidos para alcanzar las aspiraciones más sentidas del pueblo venezolano: la democracia y el bienestar. Aspiramos reafirmar nuestra voluntad de poner todos los esfuerzos necesarios para concertar caminos y soluciones; a través del diálogo y el encuentro con todas las fuerzas políticas y sociales que sueñan una Venezuela democrática, solidaria, generosa y próspera, como expresiones profundas de nuestra experiencia histórica y social.
Por ello presentamos al país los valores y principios que animan y fundamentan esta alianza, así como el programa que proponemos a las venezolanas y a los venezolanos, con la certeza de que sólo se podrá hacer realidad con el esfuerzo de todos por promover el diálogo, el entendimiento, la concordia y el encuentro. Compartimos con el país un sueño que nos moviliza y nos convoca hacia la construcción de un nuevo rumbo político y social.
Nuestros valores y principios
• Colocamos la unidad nacional como valor fundamental, en el sentido patriótico y de soberanía, así como la atención a las condiciones sociales y económicas de la vida de todos los venezolanos, pero preferentemente de los excluidos y postergados, en un marco de ejercicio real de una democracia amplia, plural, participativa, que promueva el diálogo y sea efectiva.
• Asumimos el bienestar y el progreso de la persona humana, la familia y la sociedad, como centro y objetivo de nuestra acción.
• Impulsamos la unidad de todos los factores democráticos, más allá de nuestros propios partidos.
• Defendemos la Democracia, la igualdad, el espíritu comunitario, la solidaridad y la cooperación.
• Defendemos el valor de la libertad acompañado por el deber de la responsabilidad en todos los ámbitos de la vida nacional.
• Vislumbramos a Venezuela como un país de ciudadanos, conscientes de los derechos que pueden hacer valer frente al Estado, al estar amparados por un marco legal e institucional, y que asegure la propiedad a todos, generador de riqueza a través del esfuerzo, del trabajo y del mérito de toda la población, tierra amplia y generosa para el emprendimiento y la prosperidad, con instituciones que procuren la igualdad de oportunidades y eviten el abuso de los más fuertes.
• Estimamos que la sociedad debe conservar su autonomía frente al Estado. Reafirmamos que el Estado no puede ahogar o secuestrar las iniciativas comunitarias en el campo social, económico o cultural.
• Promovemos el pluralismo, la tolerancia, el respeto a la soberanía popular y a la libertad de pensamiento y expresión.
• Pensamos a Venezuela como un país que internacionalmente proyecte su unidad nacional democrática y pluralista, su sensibilidad y respeto hacia todos los derechos humanos, su afán de construcción de prosperidad y confianza.
Principios constitucionales básicos
Nuestra propuesta programática tiene en la Constitución de 1999 un sólido apoyo y una fuente de inspiración. Partimos de la urgente necesidad de asumir la Constitución y frenar la desinstitucionalización que los venezolanos hemos estado padeciendo. Entre los muchos principios constitucionales que guían nuestro compromiso con el país destacan los siguientes:
• La definición de la República Bolivariana de Venezuela como un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia (art. 2).
• El reconocimiento del obligado respeto a la dignidad humana y de la preeminencia de los derechos humanos (arts. 2 y 3).
• El carácter federal del Estado y el mandato de descentralización (arts. 4 y 158).
• La importancia de la iniciativa privada y de la actuación reguladora del Estado en el ámbito económico, bajo un sistema socioeconómico en el que debe promoverse el fortalecimiento del sector productivo privado (art. 112).
• La lucha por la justicia social, cuya realización depende de la plena satisfacción de los derechos sociales constitucionalmente consagrados, lo que implica, entre otros derroteros, asegurar el disfrute por cada persona de una vivienda digna, y el acceso a servicios de salud adecuados, a una seguridad social integral y a una educación de calidad (arts. 82, 83, 84, 85, 86, 103 y 299).
• La garantía del pluralismo político y de la diversidad cultural (arts. 2 y 100 y 119, entre otros).
• El respeto de la división de poderes, la independencia del Poder Judicial, y la aplicación de los mecanismos de control sobre el gobierno constitucionalmente establecidos (arts. 137, 187 y 254)
• El rescate del carácter no partidista de la Fuerza Armada Nacional (art. 328)
Nuestra propuesta programática
Esta propuesta programática apunta a fortalecer nuestra democracia, garantizar los derechos humanos, consolidar la soberanía nacional, alcanzar una sociedad productiva, justa y libre, y el mayor nivel de bienestar para todos los habitantes del país. Para lograrlo nos comprometemos a llevar a la práctica las siguientes propuestas:

A) Reconciliar al país y fortalecer la institucionalidad democrática
1. Reivindicar la Constitución de 1999, como base para la acción política y punto de encuentro entre quienes pertenecen a distintas plataformas partidistas o ideológicas, ya que ella es una Constitución democrática, que propugna el pluralismo político, amplía los mecanismos de participación ciudadana y garantiza los derechos humanos. Es un pacto constitucional que establece bases sólidas sobre las cuales puede levantarse una plataforma democrática y progresista como la que estamos presentando ante el país. Los cambios que ella requiera, deberán ser acordados cuando sea pertinente.
2. Defender irrestrictamente los derechos humanos y las garantías establecidas en la Constitución de 1999.
3. Fortalecer y promover los espacios de concertación, participación y diálogo social que caracterizan a una moderna sociedad democrática. Asumimos como reto fundamental que el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas serán realizados en el marco de un amplio acuerdo con todos los sectores del país y promoviendo la incorporación del acervo de conocimiento científico y tecnológico disponible en el país.
4. Rescatar la visión amplia y pluralista de la Constitución en materia de participación ciudadana, de manera que ningún sector social quede excluido o marginado de las posibilidades reales de intervenir en los asuntos públicos, y poniendo coto a las pretensiones de control gubernamental sobre las instancias de participación.
5. Promover una amnistía para liberar a todos los que permanecen detenidos por razones políticas; permitir el regreso de los exiliados y declarar el cese de la persecución política.
6. Garantizar a todos el acceso a la justicia.
7. Promover la ampliación de la democracia en los partidos y asociaciones políticas.
8. Garantizar que todos los medios de comunicación en manos del Estado respondan a los intereses de todos los ciudadanos, sin ninguna discriminación, y no a los del gobierno o de cualquier parcialidad política. También proponemos eliminar de las disposiciones legales, los mecanismos que promuevan la censura, el chantaje y la discriminación en los medios, así como la criminalización del ejercicio del periodismo.
9. Restituir, con sujeción a la ley, las concesiones de radio y televisión eliminadas contraviniendo derechos humanos.
10. Poner en funcionamiento un Sistema Nacional de Identificación transparente y sin discriminaciones, que permita cumplir con la garantía constitucional a la identidad y registro de todos los ciudadanos.
B) Vigorizar y remozar el Poder Público
11. Promover la independencia y autonomía de las ramas del Poder Público en sus diferentes ámbitos Nacional, Estadal y Municipal.
12. Reformar todas las leyes, reglamentos y disposiciones que han centralizado o menoscabado competencias de los estados y municipios.
13. Robustecer a los estados y municipios, de acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1999, y adecuar en consecuencia la Ley de la Hacienda Pública Estadal.
14. Adecuar el funcionamiento del Consejo Federal de Gobierno a lo establecido en el artículo 185 de la Constitución para convertirlo en órgano de planificación y coordinación del proceso de descentralización. También se aprobará un modelo adecuado de descentralización financiera y fiscal que propenda a incrementar la generación y ejecución del gasto público consolidado por parte de los estados y municipios.
15. Profesionalizar y modernizar la Administración y Función Pública, con garantías para la estabilidad del servidor público, tanto en la administración central como descentralizada, y en estados y municipios.
16. Adecuar la estructura de la administración pública a las exigencias de un Estado moderno. Se dará prioridad al desarrollo de las funciones estratégicas (rectoría, fomento de la equidad, orientación al desempeño, delegación, separación de planificación y gestión, transferencia de competencias, sistema de gestión del funcionario público y rendición de cuentas).
17. Se deberá revisar las funciones de los ministerios y entes descentralizados para evitar duplicaciones. También se promoverá la efectividad, eficiencia y calidad como criterios de evaluación del desempeño de las instituciones públicas.
18. Desarrollar una legislación para promover el adecuado uso de los recursos, así como la transparencia en la gestión pública. Los correctivos contra la corrupción deberán acompañarse de los adecuados incentivos para quienes se dediquen a la función pública.
19. Dotar a la Alcaldía Metropolitana de Caracas de competencias y recursos suficientes, que le permitan cumplir el papel que le asigna el artículo 18 de la Constitución. Además, debe preverse el carácter electivo del Jefe o Jefa del Gobierno del Distrito Capital.
20. Garantizar la imparcialidad e independencia de todas las ramas del Poder Público Nacional (Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral).
21. Reformar la Ley Orgánica de Procesos Electorales para garantizar la representación proporcional de todos los grupos políticos en las instancias de representación popular.
22. Fortalecer el Poder Judicial eliminando la transitoriedad en el nombramiento de los jueces, redefiniendo las funciones judiciales con prioridad sobre las administrativas y el mejoramiento del régimen de servicios de todos los funcionarios.
23. Implementar una reforma integral del sistema penitenciario orientada a lograr la reinserción del reo a través del reentrenamiento productivo, a mantener un trato digno y más humano de los procesados y a promover opciones alternativas de gestión de las cárceles.
24. Garantizar el respeto y profesionalismo en la institución militar, así como su dedicación sin parcialidades en sus ámbitos de competencia.
C) Construir una sociedad productiva y de progreso
25. Orientar el esfuerzo productivo hacia la diversificación de la economía basada en la creación y utilización del conocimiento.
26. Combinar adecuadamente los recursos y capacidades del Estado y del mercado para expandir las posibilidades productivas de los ciudadanos.
27. Acordar y mantener en el tiempo una política económica orientada al logro de altas tasas de crecimiento sostenible, a garantizar una tasa de inflación de un dígito y a desarrollar la mayor capacidad productiva posible.
28. Asegurar mejores y equitativas condiciones para los trabajadores venezolanos a través del respeto a sus derechos, en un ambiente que promueva la competitividad de las empresas
29. Propiciar, a través de la legislación pertinente, la mayor competitividad posible del sector productivo venezolano, dentro del marco del desarrollo sostenible. Para ello es fundamental priorizar el desarrollo de la industria, la agricultura sustentable, la pesca y acuicultura responsable, así como el desarrollo rural integral, todo ello en un marco que fomente el potencial científico-tecnológico en estas áreas.
30. Conformar una gran alianza de los sectores público y privado que facilite la creación de millones de empleos de calidad en las próximas décadas, a través de la consolidación y ampliación de las empresas radicadas en Venezuela y el aumento de las inversiones socialmente productivas.
31. Incentivar que la inversión productiva ―realizada en el marco de una economía armónica y autosustentable― cree de manera creciente riqueza social y promueva la generación de empleo decente y de calidad, a la par que fomente la innovación y modernización tecnológica.
32. Eliminar la excesiva dependencia de nuestra economía de los recursos derivados de la producción petrolera. Urge “despetrolizar” las finanzas públicas en Venezuela y desmontar el viejo esquema fiscal rentista-petrolero. Consideramos los recursos derivados de la producción petrolera como activos que deben contribuir a la diversificación de la economía. La política petrolera debe asociarse, en consecuencia, con el fortalecimiento creciente de las capacidades productivas y la eliminación de las barreras de exclusión que hoy existen.
33. Asegurar los derechos constitucionales a la propiedad privada y a la libertad económica, así como proteger y desarrollar la libre iniciativa privada y el acceso de los ciudadanos a bienes y servicios de calidad.
34. Desarrollar una política de ahorro de ingresos excedentarios en materia petrolera fiscal, que sirvan de fondo de financiamiento para planes de protección social y para atender situaciones de crisis económica o catástrofes naturales.
35. Promover de manera prioritaria la inversión pública y privada, nacional e internacional, en la diversidad de nuestra economía.
36. Modificar los mecanismos, leyes y procedimientos que limitan la agilidad que debe existir para promover la creación de nuevas empresas, el aumento de empleos de calidad, y la ejecución de las inversiones del sector público.
37. Diseñar y ejecutar una política agroalimentaria que estimule la producción y productividad de rubros con ventajas comparativas y mayor competitividad. A tal efecto, se garantizará la propiedad pura y simple de la tierra, superando los esquemas colectivistas y las medidas arbitrarias de ocupación y estatización. También se deberá garantizar la seguridad de bienes y personas, para fomentar el desarrollo rural sustentable, y mejorar la calidad de la producción, transporte, procesamiento y distribución final de los alimentos. Aspiramos que en el sector agroalimentario se combine el crecimiento del sector privado con el apoyo del sector público para desarrollar la infraestructura y generar condiciones que faciliten la competitividad.
38. Promover planes y programas de desarrollo e integración de las cadenas agroalimentarias y de los servicios básicos requeridos (que incluyan vialidad, infraestructura, adopción de tecnologías, líneas especiales de financiamiento a corto, mediano y largo plazo). También se deberán concertar las políticas agroalimentarias con los gobiernos estadales y municipales y entes descentralizados, y garantizar su adecuada ejecución en dichos niveles.
39. Establecer los mecanismos y procedimientos que promuevan la capacidad exportadora y comercial del país, especialmente en bienes manufacturados con el mayor nivel posible de alta tecnología, así como la consolidación y ampliación de nuestros mercados internacionales.
40. Cumplir estrictamente la coordinación macroeconómica a través de la coherencia de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria, tal como se establece en la Constitución de 1999.
41. Garantizar la autonomía del Banco Central de Venezuela para lograr la estabilidad de precios y la preservación del valor interno y externo de la unidad monetaria.
42. Estimular la democratización del capital en las empresas públicas y privadas venezolanas.
43. Apoyar el desarrollo de microempresas y PYMES en función de su mejoramiento, consolidación, expansión e integración en redes de producción.
44. Fortalecer el sistema bancario nacional a partir de la intermediación y no del otorgamiento de papeles del Estado.
45. Adecuar las políticas con respecto a las empresas básicas con el fin de promover su inserción productiva, nacional e internacional, en los grandes objetivos del desarrollo del país.
46. Fortalecer el sistema nacional de innovación que coadyuve a una efectiva diversificación e industrialización, promoviendo el carácter emprendedor de nuestros trabajadores y empresarios, así como la participación de las instituciones públicas y la comunidad de nuestras universidades y centros de investigación.
47. Propiciar y ejecutar inversiones en el área turística, en alianza con el sector privado, así como en infraestructura de servicios para las zonas turísticas, en el mejoramiento de la atención al turista y en una política de seguridad integral en este sector.

D) Mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos
Participar para progresar
48. Garantizar la continuidad y la más alta calidad de las políticas y programas sociales en el marco de un sistema de protección social moderno e integral.
49. Incorporar las diversas modalidades de organización social a la prestación y seguimiento de los programas y las políticas sociales, así como de las políticas productivas. También nos proponemos desarrollar un modelo de organizaciones cooperativas competitivas con capacidad de asumir programas sociales y productivos.
50. Crear los Fondos Sociales Federales, dependientes del Consejo Federal de Gobierno, y acordados con los Consejos Locales de Planificación, para coordinar la asignación de recursos en programas prioritarios con la debida evaluación de sus resultados.
51. Eliminar la pobreza extrema a través de la implementación de programas de apoyo familiar que estén condicionados a la asistencia escolar, a la cobertura de los sistemas de salud y de nutrición, y al reentrenamiento laboral.
52. Adecuar los consejos comunales y otras formas de participación comunitaria a la Constitución, dotándolos de autonomía y conectándolos con los niveles locales y estadales de gobierno.
Trabajo digno y productivo
53. Implementar programas de formación que propicien la reincorporación de los desempleados o subempleados a un mercado laboral exigente.
54. Desarrollar programas de primer empleo para jóvenes, con becas en el aula y entrenamiento en el trabajo.
55. Reformar la Ley Orgánica del Trabajo para propiciar una nueva relación entre capital y trabajo, caracterizada por el equilibrio y la garantía del bienestar de los trabajadores, así como la productividad de las empresas.
56. Promover incentivos a organizaciones públicas y privadas para la formación de trabajadores en los sitios de trabajo.
Seguridad y vida para todos
57. Desarrollar un plan de seguridad ciudadana que esté compuesto por elementos de: pedagogía de la no violencia, organización social, control de factores de riesgos y fortalecimiento de organismos policiales, así como la integración de la acción de municipios, estados y el gobierno nacional.
58. Aprobar una Ley de Desarme y Control de Armas por parte del Estado, que incluya la regulación estricta del porte de armas y la rendición de cuentas del presupuesto ejecutado por el Estado en su compra.
59. Implementar módulos de cultura de vida y paz en el pensum educativo de educación básica.
60. Aprobar un Estatuto de la Función Policial que permita realmente la asimilación profesional del policía con carga académica de corte universitario, el aumento progresivo de salario de acuerdo con sus méritos profesionales y académicos y la dotación técnica por parte de los cuerpos a los que pertenecen.
61. Implementar ordenanzas de convivencia ciudadana con énfasis en la prevención del delito en todos los municipios y fomentar la activación de los Consejos Locales de Seguridad en las asociaciones de vecinos y consejos comunales.
Educación liberadora
62. Fomentar la educación de alta calidad en las escuelas oficiales y todos los niveles del sistema (preescolar, básico, diversificado y universitario), a través de la incorporación de criterios de mérito tanto para la evaluación de los docentes como para la prosecución de los estudiantes.
63. Diseñar un sistema de selección y formación para tener a los mejores docentes de Venezuela, trabajando como directores de escuelas, con alta capacidad profesional y apertura para la innovación y la mejora escolar en todos los estados del país.
64. Elaborar un plan que asegure que se cumpla con el mandato constitucional, incluyendo a todos los alumnos, desde educación inicial hasta el final de la Educación Media, para que en menos de 15 años, toda una generación alcance el bachillerato. Dicho plan deberá tomar en cuenta las necesidades y potencialidades de los estados y municipios, estableciendo programas de estudios adecuados a sus características económicas y culturales.
65. Mejorar y ampliar los incentivos para hacer atractiva la profesión docente. Para ello se deberán introducir mejoras sustantivas en las condiciones de trabajo, en remuneraciones y beneficios sociales de los maestros y profesores, así como en los sistemas de seguimiento de las funciones docentes en todos los niveles educativos. Se trata de promover en los docentes una perspectiva de especificidad y especialidad.
66. Garantizar que las escuelas y liceos sean ámbitos atractivos para los estudiantes, a través de la incorporación de actividades recreativas, culturales, tecnológicas y deportivas. Promover, en consecuencia, que la escuela sea un centro de desarrollo individual y colectivo, abierto y democrático.
67. Promover la descentralización de competencias, recursos y servicios educativos a los gobiernos estadales y municipales, así como la integración de la iniciativa privada en la organización y desempeño del sistema.
68. Garantizar que todos los jóvenes entre 15 y 25 años que se encuentren sin trabajo y sin asistir a la escuela ingresen a un programa de capacitación para el trabajo y puedan culminar educación básica y media.

Salud con calidad y para todos
69. Aprobar un seguro público de salud de cobertura amplia y universal, financiado con recursos fiscales, que garantice a toda la población servicios adecuados y de buena calidad.
70. Reanudar la descentralización de competencias, recursos y servicios de salud a los gobiernos estadales y municipales, manteniendo la rectoría del gobierno nacional en la materia.
71. Articular adecuadamente toda la red de instituciones de salud que tienen funciones de financiamiento y prestación, a fin de evitar los solapamientos y la fragmentación de servicios. También se promoverá la realización de convenios entre instituciones públicas y privadas con el objeto de aprovechar y optimizar la utilización de los recursos humanos y tecnológicos existentes en el sistema de salud.
72. Mejorar de manera sustantiva la atención en programas prioritarios: salud materno-infantil, alimentación de grupos vulnerables, atención de adultos mayores, control de enfermedades endémicas y crónicas.
73. Implementar mecanismos de corto plazo que mejoren las remuneraciones de todos los profesionales del sector salud, y eliminen las diferencias de regímenes de contratación en el sector público.
74. Diseñar y ejecutar un programa de fortalecimiento de los postgrados nacionales de la salud, y aprobar medidas que eviten la migración de profesionales recién graduados a otros países y promuevan el retorno de profesionales especializados.
Seguridad social efectiva y universal
75. Administrar con eficiencia y justicia los ingresos derivados de la riqueza del subsuelo y los minerales, utilizando esos recursos como pilar del financiamiento de la inversión real productiva, la educación y la salud, con base en los principios rectores del Estado Democrático.
76. Crear un sistema universal y personalizado de seguridad social que esté basado en adecuados beneficios y que sea financieramente viable, tomando en cuenta los cambios demográficos y las características del mercado laboral.
77. Diseñar planes de fideicomiso de beneficios laborales de carácter privado y especializado, opcionales o complementarios al de carácter público, que permitan el ahorro progresivo de las familias como elemento adicional al sistema de pensiones.
78. Implementar un pilar asistencial de cobertura universal que otorgue pensiones de carácter no contributivo a toda la población mayor de 65 años de edad excluida de los sistemas formales de previsión social.
Viviendas confortables y hábitat digno
79. Diseñar e implementar una política de satisfacción de las necesidades de alojamiento de la población, destinada a facilitar el acceso al crédito hipotecario y a mejorar integralmente las condiciones de las viviendas. Dicha política se centrará en la capacidad nacional y en la autoconstrucción.
80. Desarrollar un amplio plan de rehabilitación de barrios para reducir la vulnerabilidad y la infraurbanización, concentrando recursos en la infraestructura vial y comunal, así como en los servicios sanitarios básicos y de transporte.
81. Elaborar un Plan Nacional de Urbanización Básica que sea progresivo, sostenible, de alta calidad, concertado entre los poderes (nacional, estadal y municipal), las comunidades organizadas y la iniciativa privada. Dicho plan deberá contemplar la recuperación de los espacios públicos para el disfrute y la participación de la ciudadanía.
82. Crear un Consejo Nacional de Infraestructura y Vivienda que obligue a coordinar, con la participación de todos los sectores, los planes de desarrollo de tierras y servicios, junto con la construcción de viviendas y otras edificaciones de servicios comunitarios: escuelas, ambulatorios, centros de servicios, entre otros, tanto para los proyectos del sector público como del privado.
83. Llevar a cabo un masivo plan de titularización de tierras, tanto urbanas como rurales, que favorezcan el desarrollo de viviendas autogestionadas para las familias de las zonas populares.
84. Diseñar y ejecutar un amplio programa de inversión pública para la recuperación y ampliación de los servicios de salud (ambulatorios y hospitales), y de los espacios para educación, cultura y deportes.
85. Diseñar y ejecutar un amplio plan de vialidad y transporte para las próximas décadas que cuente con recursos de la inversión pública y se combine con opciones de participación de la iniciativa privada.
86. Actualizar los planes para un sostenido desarrollo de las redes de electricidad, agua y saneamiento, telecomunicaciones, manejo de desechos sólidos y otros servicios conexos, mediante recursos de la inversión pública y privada con el fin de garantizar servicios confiables, eficientes y sustentables que viabilicen el desarrollo nacional y el bienestar social.
87. Fortalecer la institucionalidad a cargo del manejo ambiental para mejorar la eficiencia de los procedimientos y trámites, reduciendo tiempos y costos e incrementando la calidad y dotación del personal técnico responsable. También proponemos aplicar las normativas ambientales existentes de acuerdo con las mejores prácticas mundiales, y promover su actualización en los casos necesarios.
88. Impulsar la actualización del marco legal para articular la actuación institucional en el campo de los recursos hídricos, así como la recuperación y manejo de los parques nacionales y otras áreas naturales protegidas.
89. Garantizar el uso soberano y sostenible de nuestra biodiversidad, así como nuestro compromiso nacional con el desarrollo sustentable. También proponemos incorporar el conocimiento del ambiente y el compromiso hacia su sustentabilidad en todos los programas de educación.
90. Fortalecer la cultura preventiva en la sociedad y en las instituciones e incorporar la variable riesgo en los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial de la nación, en el marco de políticas de gestión de riesgo, basadas en los principios de descentralización, solidaridad, corresponsabilidad, responsabilidad ciudadana y de participación de todos los actores sociales en la prevención de desastres.
91. Desarrollar un programa de incorporación y uso de energías alternativas ambientalmente amigables y con capacidad de brindar aportes significativos al sistema eléctrico nacional, basado en las ventajas climatológicas y de ubicación hemisférica del país.
Cultura y deporte: parte del progreso
92. Desarrollar una política que respete la libertad de creación, y promueva la protección y restauración del patrimonio, la ampliación de la infraestructura, la formación y capacitación de los artistas, administradores y gerentes, y la difusión amplia de los bienes culturales.
93. Ejecutar una política deportiva que reconozca el valor social del deporte, para el crecimiento individual y colectivo, a través de la descentralización efectiva de la gestión.
Integración cultural desde la diversidad
94. Desarrollar todas las potencialidades de la apertura de la Constitución a la diversidad étnico-cultural. En particular, deben fortalecerse las políticas dirigidas a proteger el hábitat y la identidad cultural de los pueblos y comunidades indígenas.
E) Proyectar y promover confianza, respeto y prosperidad en el mundo
95. Diseñar y ejecutar una política internacional amplia y soberana, que promueva la convivencia amistosa con todos los países sobre la base de la confianza y beneficios mutuos, y proyecte los valores de nuestra democracia: garantía de todos los derechos humanos, cooperación, justicia, respeto a la autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de los conflictos.
96. Evaluar los compromisos internacionales suscritos por la República a la luz de los valores que sustentan esta alianza y de políticas de genuina y democrática cooperación, seguridad e integración.
97. Exigir el estricto acatamiento de las sentencias y demás decisiones de los organismos internacionales encargados de la promoción y garantía de los derechos humanos y procurar el fortalecimiento de los mecanismos de protección internacional de estos derechos.
98. Recuperar el carácter profesional de la función diplomática para promover los intereses estratégicos de la República.
99. Definir y mantener una política de fronteras que incluya la protección del territorio y de la población, así como incentivos para el desarrollo productivo y social de las ciudades, pueblos y localidades.
100. Participar constructivamente en los esfuerzos para la renovación y fortalecimiento de los principios, acuerdos y organizaciones internacionales armoniosos y útiles para la proyección y protección de los valores e intereses del país.

Afirmación final
Estas bases programáticas las proponemos al pueblo venezolano para motivar y procurar elementos para la discusión y profundización sobre aspectos vitales de nuestra nación. Convertir estas propuestas en acciones reales requiere el concurso de todos los venezolanos de buena voluntad, pues estamos seguros de que así se mejorará la calidad de vida de todos y todas, se asentarán las bases para un acuerdo social duradero, se dignificará el ejercicio de la política y se adecentará la gestión pública.
Es por ello que nos comprometemos a comunicar estas propuestas a todos los ámbitos y sectores del país, con el propósito de ampliarlas y modificarlas. En los gobiernos estadales y municipales estamos impulsando desde ya estas propuestas, adaptadas a sus competencias. Nos comprometemos a informar al país sobre las metas e indicadores que servirán de guía para evaluar la gestión de las gobernaciones y alcaldías que se encuentran ahora bajo nuestra responsabilidad, así como establecer los procesos de seguimiento para rendir cuentas periódicamente de los avances realizados.
Esta propuesta programática constituye también la base de la Agenda Parlamentaria que presentaremos al país conjuntamente con los candidatos de esta alianza para las elecciones del 26 de septiembre de este año, así como de las próximas elecciones de Concejos Municipales y de Juntas Parroquiales. De acuerdo con los ajustes democráticamente acordados, también será la base para la oferta programática que ofreceremos al país en las elecciones regionales y presidenciales de 2012.

Deseamos una Venezuela libre, justa y próspera. Queremos construir un gobierno responsable, ordenado, eficiente y eficaz. Nos comprometemos a poner todo nuestro esfuerzo en la lucha por alcanzar libertad, justicia y bienestar para todos los venezolanos, sin distinción alguna. Confiados en la fortaleza de esta alianza democrática, suscribimos este acuerdo. Te invitamos a participar en las tareas que tenemos por delante. La decisión es tuya, una nueva Venezuela es posible.


Mesa de la Unidad Democrática
Caracas, 22 de abril de 2010

lunes, 26 de abril de 2010

Suráfrica: La experiecia de Nelson Mandela y el apartheid ¿Qué tan relevante es para nosotros?

La historia siempre ocurre en otros tiempos, a otras gentes, y dentro de otros contextos. Por esa razón transpolar y transplantar las lecciones de ayer y de allende resulta no sólo inconveniente sino que además podría ser muy peligroso. Uno tiene la impresión de que mientras más atrás y más lejos haya ocurrido, menos probabilidad tiene de ser adaptado a lo nuestro. Y sin embargo, ¿Cuál es el propósito del estudio de la historia si no es el de aprovechar la experiencia ajena para comprender mejor nuestra circunstancia actual y tomar mejores decisiones?

Creo que tener presente ambas dimensiones (la importancia de la historia como herramienta de aprendizaje y los peligros de trasladar la experiencia) es esencial cuando se trata de aproximarse a la experiencia de Sudáfrica: Nelson Mandela, el apartheid y la reconciliación. Hago especial énfasis aquí pues el estreno reciente de la película Invictus ha provocado cierta inspiración pero también cierta determinación ingenua. Esta de más decir que la historia de esa región tiene muy poco que ver con la nuestra. A pesar de haber sido poblada hace miles de años por tribus de origen Bantú que provenían del delta del río Níger y de África Occidental, su historia política no comienza sino hasta el año 1647, cuando un barco mercante holandés encalló cerca de Ciudad del Cabo y sus tripulantes se vieron obligados a permanecer allí algún tiempo esperando rescate. A partir de allí, la presencia holandesa fue una constante, afianzada en 1652 por la llegada de la Dutch Indian Company. Ese período de ocupación y asentamiento sólo sería interrumpido a partir de 1814, cuando la fuerza de Holanda como potencia mercantil fue sustituida por la de Gran Bretaña. La historia política de la región fue hasta finales de siglo XX la de un feudo entre colonos blancos, holandeses (Afrikaans) y británicos, con escasa referencia a la población negra. De allí las dos guerras Anglo-Boer de 1880 y 1899, ganadas por holandeses y británicos respectivamente, y el tratado de 1902 que reconoce la soberanía de estos últimos sobre los territorios que hoy en día ocupan Sudáfrica, Lesotho, Botswana, Zimbabwe y Swaziland. Los Afrikaans no volverían al poder sino hasta 1924, cuando una coalición liderada por Barry Hertzog se alzó en las elecciones parlamentarias (sólo votaban los blancos, que representaban apenas 20% de la población). La vuelta de los Afrikaans al poder se basó precisamente en su postura racista: Por primera vez el tema de la amenaza negra (swart gevaar) tomó importancia electoral.

De allí surgieron las primeras leyes que formalizaron el apartheid (ya para entonces una realidad social): la Ley de Servicios Separados (prohibía a los negros entrar a las mejores playas y parques y viajar en compartimientos de tren reservados a los blancos), la Ley de Áreas de Grupo (prohibía a los negros y blancos vivir en las mismas zonas, obligando a la separación física de distritos blancos y negros), la Ley de Inscripción de la Población (dividía la población en cuatro grupos, en orden de privilegios: blancos, mestizos, indios y negros) y la Ley de Inmoralidad (ilegalizó no sólo el matrimonio sino también el sexo entre grupos). La tierra fue dividida de forma tal que al 80% de la población negra le fue asignado el 14% del territorio.

Las primeras organizaciones “políticas” de negros apenas surgen en 1923, cuando un grupo de líderes encabezados por un graduado en leyes de la Universidad de Columbia, Pixley ka Isaka Seme, organizaron a los líderes de varias tribus en lo que se conoció de allí en adelante como el Congreso Nacional Africano (ANC). Esa fue la organización precursora de la que más tarde formaría parte Nelson Mandela, Walter Sisulu, Cyril Ramaphosa, Thabo Mbeki y demás líderes de la resistencia negra.

Resulta evidente que esta historia de segregación racial tiene poco que ver con la nuestra. Si alguna similitud se puede hacer no está tanto en los orígenes como en los resultados, y tiene que ver más con el apartheid económico de facto que ha surgido en Venezuela, acentuada a raíz del descubrimiento petrolero. Las proporciones bien podrían ser similares, la distribución de la riqueza en poder de las clases ABC+ (que hoy no alcanzan 10% de la población) se asemeja a la de la tierra que a sí mismos se asignaron los Afrikaans. Por esa razón, resulta irónico y en alguna medida risible la identificación de algunos de los miembros de ese grupo predominante con la gesta de Nelson Mandela y el ANC. Pero no del todo.

Para citar sólo un ejemplo: Uno de los aspectos claves del apartheid consistió en el plan de estudios diseñado por el Departamento de Asuntos Nativos en 1953 para regir “la naturaleza y las necesidades de las personas negras”. El plan preveía que los negros recibieran una educación que les impidiera ascender a puestos “por encima de los que les correspondían”, reservando así los puestos de trabajo más importantes para los blancos. Este es un elemento que se ha preservado en Venezuela, y sobre el cual el gobierno ha mostrado muy poca disposición a actuar. No en vano hasta hace dos años el oficialismo sólo había podido ganar 3 de las 119 elecciones libres sostenidas en nuestras universidades tradicionales. Elementos prácticos como éste, que coinciden entre el apartheid más formal de los Afrikaans y el que prevalece en nuestro país, existen también en las áreas de salud, vivienda y propiedad, y son las únicas bases políticas a través de las cuales la experiencia de liberación y reconciliación africana podría ser relevante a nuestro caso.

La otra fuente evidente se encuentra en la propia actitud de Nelson Mandela. A pesar de representar a más del 85% de la población y de tener garantizada la victoria electoral, Mandela siempre reconoció la necesidad de incorporar a las minorías blancas dentro de su proyecto político. Ese reconocimiento distaba mucho de ser una condición romántica: los blancos ostentaban el poder militar y el poder económico en Sudáfrica. Por esa razón Mandela estuvo dispuesto a hacer enormes concesiones, algunas de las cuales nos podrían servir de ejemplo en los tiempos por venir. El acuerdo de transición contemplaba, entre otras cosas, que tras las elecciones libres se formaría un gobierno de coalición: el presidente pertenecería al partido mayoritario pero el gabinete estaría conformado según la proporción de votos de cada partido. También se ofrecieron garantías de estabilidad laboral a los funcionarios blancos, incluidos los militares, y así como también a los granjeros blancos de que sus tierras no serían expropiadas. Mandela también se comprometió a no hacer juicios a-la Nuremberg, y en su lugar instauró los Comités de la Verdad y la Reconciliación. Allí, las familias agraviadas eran confrontadas en franco diálogo con sus verdugos, tras lo cual se ejercía una suerte de perdón formal. Este proceso, cuyos testimonios televisados resultaron profundamente dolorosos, formó parte esencial del proceso de reconciliación surafricana. Mandela también propuso que Sudáfrica contara con dos himnos oficiales, que serían interpretados en todas las ceremonias oficiales: Die Stem (el himno Afrikaans que prevalecía hasta entonces) y el Nkosi Sikelele (el himno de los negros en la resistencia).

Mandela consiguió aplacar los temores de los Afrikaans acerca de un posible gobierno comunista. Aquí también el viejo zorro mostró sus instintos, dando un ejemplo que también se podría replicar en alguna medida. Hace un par de años tuve la oportunidad de visitar Freedom Square, en el barrio de Soweto, bastión de la resistencia negra. Allí, en una pequeña pirámide en el centro, arde la llama que ilumina el Freedom Charter, los diez mandamientos que regirían el gobierno de Mandela, su compromiso con su pueblo. El gobierno del pueblo, la repartición igualitaria de la riqueza, la redistribución de la tierra, la garantía de vivienda y trabajo (esta última se encuentra al carbón en la Constitución de Venezuela de 1999). Todo con un tono comunistoide. “Tranquilo, ¡en la práctica no es así!”, aclaró Walter, nuestro guía local. “El gobierno más bien ha promovido esquemas para permitir que la gente se ayude a sí misma, y resuelva sus propios problemas. Ahora existe un programa a través del cual el gobierno te presta para que desarrolles tu propia empresa y te ofrece un programa de educación empresarial básico; cuando firmas el crédito te comprometes a no recurrir a la beneficencia social por un número de años. El mensaje del gobierno es muy claro: Quiere ayudar a que la gente resuelva sus propios problemas, y evitar que recurra al gobierno exigiéndole soluciones a sus problemas”. Otra de las cosas que, salvando las distancias, se podrían replicar.

Esa es la Sudáfrica de hoy. “Yo recuerdo cuando era niño y paseaba con mi abuela por la calle, si íbamos por la acera y veíamos venir a lo lejos a un blanco, debíamos cruzar de inmediato la calle y bajar la cabeza… Me acuerdo que siempre me insistía en que no los viera a los ojos directamente”. Esa historia, contada por Walter en la nave de la iglesia Regina Mundi, en el corazón de Soweto, mientras observábamos los orificios de bala dejados por la represión Afrikaans, viene acompañada por una sonrisa sincera, de orgullo y de reivindicación, sí, pero sin odio. De eso se trata. Se dice y se observa, mucho más fácil de lo que se hace y se replica. Allí está el reto.

Para la Edición Aniversaria (101) de El Universal
Caracas, 26/04/2010

¿Existe la voluntad libre o el libre albedrío? (Sigue creyendo!)

¿Somos autónomos a la hora de decidir nuestro destino, qué nos conviene y qué no, dentro de un conjunto de opciones? O, por el contrario, ¿somos apenas un eslabón en una enorme cadena, y nuestras acciones vienen determinadas por el resultado inevitable de eventos y circunstancias previas, que nos impiden actuar de forma distinta?
Este es uno de esos temas que todos nos hemos planteado alguna vez (¿será que puedo cambiar?, ¿pude haberlo hecho diferente?), y que ha ocupado miles de horas de investigación a psicólogos, biólogos y genetistas, durante años. Siendo así, no voy a procurar aproximar una solución, ni tampoco a exponer mi filosofía muy particular sobre este punto. Se trata de otra cosa. Esta semana mi amigo Luis Pacheco, siempre interesado por aquellos lugares en donde se da el pulso entre la razón (la voluntad) y el corazón (la química de lo inevitable), me envío una lectura del blog www.scientificamerican.com que me ha hecho reflexionar mucho. La clave no está tanto en encontrar la respuesta única e inequívoca a la pregunta que abre esta nota, sino en cuál creemos nosotros que es esa respuesta.
Un grupo de científicos ha descubierto a través de un buen número de experimentos que en la medida en que las personas son más propensas a pensar en sí mismas como el resultado de procesos y acontecimientos anteriores, en esa medida exhiben comportamientos más antisociales. El grupo en donde predominaba esa visión o ese sentimiento tan común entre nosotros por estos días, esa sensación de que somos apenas una consecuencia, de que “estamos atravesando un proceso” y por ende somos incapaces de influir sobre nuestra circunstancia, presentó una propensión mucho mayor a copiarse en los exámenes, a robarse dinero cuando se les presentaba la oportunidad, y a hacerle daño a los demás que el grupo de los que pensaban en sí mismos como dueños de su propio destino.
Esta lectura me ha permitido observar desde una dimensión distinta algunos acontecimientos recientes. Ahora entiendo por qué cuando escribí que con la muerte del Inca Valero habíamos perdido a un gran campeón mundial (27-0, todas por nocaut), un grupo de gente decidió acordarse de mi madre mientras otros lamentaron que la intervención oportuna del Estado no le hubiese evitado a él y a su esposa ese final terrible.
Ahora entiendo también por qué el Presidente vive tratando de convencernos de que somos “un proceso”, un resultado y él es apenas “una paja llevada por el viento”. En la medida en que nos convenzamos de eso, en esa medida nuestra fortaleza para luchar contra las circunstancias que nos imponen se disuelven, y también en esa medida nuestra conducta se hace cada vez menos ética. ¿Y usted en qué cree? Los científicos han diseñado una prueba simple para auto-identificarnos: Si a Ud. le dan la oportunidad de regresar al pasado y tener diez minutos, por una sola vez, con Adolf Hitler niño, ¿qué haría? ¿Lo mataría antes de regresar al presente, o le entregaría a Alois y Clara un dossier con toda la información y documentación de los crímenes que cometerá en contra de la humanidad, a fin de que sean ellos, como padres, quienes nos eviten el futuro a través de su influencia en el hogar?

Para El Universal, 23/04/2010

martes, 20 de abril de 2010

Reuters: 'Risky' Venezuela can pay debt despite economy woes

Abajo la nota completa de Reuters. Una acotación sólo: Aunque conversé con Frank Daniel y las citas que ha hecho de nuestras conversaciones son correctas, yo no tengo ningún exposure a deuda venezolana. El análisis de Alejandro Grisanti es lógico, así como el resto del espíritu de la nota, pero con este gobierno lo más lógico no siempre es lo que pasa. Como siempre, también es válido para las inversiones en deuda venezolana: ¿Do you want to eat well or sleep well?

By Frank Jack Daniel
CARACAS, April 16 (Reuters) - It has a reputation as the world's riskiest sovereign bond issuer,
but OPEC member Venezuela can easily pay its debt and even with mounting economic problems, leftist President Hugo Chavez is unlikely to default.
While a debt crisis in Greece roils global markets, it is South America's top crude exporter that credit default swap monitor CMA rates as most likely to break obligations on foreign currency bonds, even with oil prices above $80 per barrel [ID:nLDE6351JP].
Venezuela's global bond yield spread over U.S. Treasuries is the widest among countries listed on the benchmark JP Morgan's Emerging Markets Bond Index Plus (EMBI+) <11emj>.
Despite the high risk rating, Venezuelan paper is among the most traded emerging market debt, popular for its juicy yields and liquidity.
With overseas assets that total around $70 billion, Venezuela could clear its total foreign debt -- estimated by Caracas-based analysts Ecoanalitica at $56.6 billion -- with money to spare.
That does not mean that all is well with the economy, which Chavez is steering towards socialism but is still firmly connected to global capital markets by regular debt sales.
The economy shrank by 3.3 percent last year and likely fell again in the first quarter. It is also suffering from an electricity crisis that has hit manufacturing and industry, but many economists see GDP returning to positive territory by the last quarter of this year.
Chavez introduced currency controls in 2003 and says they have slowed capital flight, but billions of dollars flow out of the country every year. The controls distort prices and pent up demand puts pressure on the bolivar currency.
Venezuela is due to repay $11 billion of debt in 2010 and 2011 with lower amortization for the next few years, in all not much compared to its oil income.
"They are charging more for willingness to pay than ability to pay because if you look at the maturity dates compared to the amount of oil income, the gap is huge and you can pay comfortably," said Miguel Angel Santos of the IESA business school in Caracas.
Some fear that the volatile socialist could follow the lead of his Ecuadorean ally, President Rafael Correa, and default on bonds he deems illegitimate.
Alejandro Grisanti of Barclays Capital says the idea Chavez might simply chose to stop paying the debt is unrealistic, at least in the short term, since he has a lot more to lose than to gain.
"A default could be very costly, since not just Venezuelan but also PDVSA assets could be seized by bondholders," he wrote in a report last week.
State oil company PDVSA owns refineries worth billions of dollars in Europe and the United States which might be seized in the event of a default, along with oil exports.
The economic problems are hurting Chavez's popularity, and his grip on the National Assembly will likely be loosened in legislative elections in September. Even so, Chavez remains the favorite looking ahead to presidential elections in 2012.
'DIFFICULT TIMES'
Analysts say the negative view on Venezuelan debt reflects worries Chavez's profligate public spending and anti-business policies that drive up imports and feed capital flight will eventually lead to a shortage of dollars.
In a move well received by the market, Chavez devalued the bolivar currency in January, freeing up money to increase public sector spending prior to legislative elections and relieving pressure on dollar supplies. [ID:nN11131051].
But with savings rates of 15 percent well below annual inflation closer to 30 percent, deposits in Venezuela rapidly lose value. Along with Chavez's policy of widespread nationalizations, that encourages investors to seek out dollars.
Many economists say that high spending funded by oil, lower oil production, a shrinking manufacturing base, rising imports and double-digit inflation are not sustainable.
"At some point the long term arrives," Morgan Stanley analysts Giuliana Pardelli and Daniel Volberg wrote in a March note that warns of a possible dollar shortfall of $7.7 billion this year if current policies are adhered to.
"The trends are such unless you can somehow reverse all these drivers of supply and demand, most of which really comes from capital outflow, it looks like you are on the path toward pretty difficult times," Volberg told Reuters.
Volberg says his calculations are not meant as a forecast and that he expects the government will take action, perhaps by going to the markets for more financing. That would diminish net external assets and likely hurt bond prices.
The benchmark 2027 global bond has risen gradually in the last few weeks with yields now around 12 percent.
Government sources do not rule out issuing more global debt this year but say the focus is on meeting financing needs with debt sold in the local bolivar currency.
So far this year the government has drawn down about $5 billion from its foreign reserves. It has also sold $360 million in bonds aimed at propping up the bolivar, which has weakened on a freely floated market by about 15 percent to 7 against the dollar since January.
(Editing by Kenneth Barry)

viernes, 16 de abril de 2010

Los protagonistas de Haruki Murakami

¨La verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera¨. Eso descubre hacia el final de su larga travesía (más de 900 páginas) Tooru Okada, protagonista de la ¨Crónica del pájaro que da cuerda al mundo¨. Al igual que en las demás novelas de Haruki Murakami, a partir de un suceso trivial la vida del protagonista ha sufrido una extraña y profunda transformación. Empiezan a rodearle extraños personajes, con tintes fantasmagóricos. Tanto su apariencia física, como su lenguaje y hasta sus nombres son absolutamente improbables. Predomina la existencia de acontecimientos inverosímiles, que parecen salidos de una realidad alternativa. El pasado se confunde con el presente y ambos se hacen indistintos. Las visiones y los sueños invaden poco a poco la realidad. Y he aquí que, en ese escenario y con todas esas limitaciones, el protagonista debe esforzarse por mantener la conciencia y resolver los conflictos que ha arrastrado a lo largo de su vida.
Hay que darle mérito al escritor japonés, pues toda ese andamiaje del absurdo se le vino a ocurrir en las vecindades de Tokio, Kioto y Kanagawa. Aquí hubiese tenido que inventar bastante menos. En Caracas el protagonista hubiese sido despertado hacia las seis de la mañana por ese extraño ruido, mezcla de rugido, de potencia, y de trac-trac, que hacen las tuberías de agua cuando las llaves de paso inauguran el período de racionamiento de la mañana. Con el agua el vocabulario y la usanza han cambiado significativamente: Se habla de las horas en que habrá, no de las que faltará. Es una fórmula que pronto podría alcanzar para describir al país entero. A esa hora, el protagonista se acercaría al lavamanos y se sorprendería al ver brotar de las llaves una suerte de líquido blanco, que después dará lugar a un ocre intenso, pariente cercano del óxido, que en algunos casos podría derivar en agua. Quizás no haya sido una noche fácil, interrumpida por los espasmos de los bajones de luz. On and off. Podría entonces encender el televisor y mientras se afeita, escuchar desde lejos a Clodosvaldo Russian declarando que es imposible que Venezuela sea más corrupta que Haití, porque en Haití no hay nada que robarse, más allá de una mano de cambures. Correría el protagonista hacia el aparato de televisión, a medio terminar, sólo para comprobar que ya Russián no existe, que se ha desaparecido y tele-transportado a ese mundo mágico alternativo en el que vive el entorno presidencial. Desconcertado, se asomaría a la ventana para comprobar que el paisaje de la ciudad ha sido cubierto por una suerte de velo opaco semi-transparente, que ya no es posible ver más allá (otra analogía sin desperdicio). Los ojos le empiezan a arder. Viene desde atrás del edificio una columna de humo, producto de la combustión espontánea del Ávila. Sonaría el teléfono y una voz cascada, de ultratumba, le diría: ¨¿Radio Nacional? Por favor, quiero participar en el programa¨. A todas estas, no habría salido a la calle todavía. ¿Hay salida? ¿Conseguirá resolver sus conflictos, deshacer las realidades alternativas, encontrar la verdad y volver a la normalidad? En la novela puede que sí, aunque no está del todo claro. Lo de aquí ya es otra cosa.

Para El Universal, 16/04/2010

jueves, 8 de abril de 2010

¿Larga vida al mercado paralelo?

Por primera vez esta pregunta no me parece fácil de contestar. Hasta aquí ha predominado la solución más práctica. El mercado paralelo de divisas se mantiene por dos razones: 1) Al que más le conviene su existencia es al gobierno, pues le permite beneficiarse de la depreciación sin devaluar, y 2) De no existir el paralelo legal existiría el mercado negro, con una prima mucho más alta por riesgo, y esa mayor tasa de cambio serviría de marcador de precios, lo que a su vez traería consigo una aceleración de la inflación, et cetera. Esa lógica es todavía válida. Pero han surgido algunos elementos que vale la pena considerar.

En primer lugar, mantener el paralelo es caro. En 2009 el gobierno se vio obligado a inyectarle 24.415 millones de dólares (ese es el resultado de la acumulación neta de activos privados en el exterior más los errores y omisiones). Eso representa 42% de nuestras exportaciones. Para hacer eso posible el gobierno sacrificó reservas (10.292 millones de dólares), utilizó activos públicos en el exterior (9.023 millones) y acudió de forma agresiva al endeudamiento externo (14.974 millones). Ninguna de estas tres opciones puede ser replicada a corto plazo: No se pueden perder más reservas e invertir más activos de los que se tienen, y tampoco se puede recurrir al endeudamiento ad infinitum. Ya Venezuela hoy en día es el país de mayor riesgo en América Latina. Según la cotización de los credit default swaps de esta semana, para “asegurar” pagos de deuda pública venezolana a cinco años la prima alcanza 8.8%. Argentina se ubica en 8.7%. El resto de América Latina se encuentra entre 0.8% (Chile) y 1.4% (Colombia). Ya no sólo es que “no somos suizos”, ya tampoco llegamos a colombianos.

Ahora bien, el año pasado, la liquidez “apenas” creció 22% (la inflación fue 27%). En lo que va de año el crecimiento ha sido menor a 1% y aún así no ha sido posible contener la cotización del dólar paralelo. ¿Qué ha pasado? En parte, aunque la oferta monetaria se mantiene, la caída en el volumen de producción y ventas ha provocado una caída en la demanda de dinero, creando un exceso de oferta que se canalizó hacia el paralelo. Pero la proximidad de las elecciones obligará al gobierno a acelerar el gasto y provocará un nuevo crecimiento de la liquidez, que pondrá más presión sobre el dólar. ¿Y entonces? ¿Cuánto va a costar este año “mantener” el paralelo? ¿Hasta cuándo va a estar dispuesto el gobierno a sacrificar reservas y endeudarse para financiar salidas privadas de capital? ¿O va a dejar de gastar?

La respuesta no es fácil, porque las alternativas tampoco son fáciles. En el fondo, esta situación es una derivación de la improbable tensión que existe en el tratar de imponer una revolución socialista y al mismo tiempo mantener ciertos rasgos de mercado. No se va a poder seguir así. No se puede seguir persiguiendo a la propiedad y a la tenencia de bolívares, y poner una taquilla al final del pasillo para que esos bolívares sean cambiados a dólares. Un reporte reciente de JPMorgan señala que de seguir así en 5 años nuestra balanza de pagos sería negativa entre 100-180 millones de dólares. Es evidente que ese día no va a llegar. Algo va a pasar antes.

Para El Universal, 09/04/2010

Debate en Cartagena ayer (07/04/2010) entre Insulza, Valenzuela, Hausmann, Naim, Sanin sobre OEA y Carta Interamericana en el caso Venezuela (lo mejor está del minuto 20 en adelante)

Watch live streaming video from worldeconomicforum01 at livestream.com