jueves, 27 de mayo de 2010

La demolición del Hotel Majestic

Por estos días, una improbable cadena de casualidades me ha llevado a indagar más sobre el desaparecido Hotel Majestic. Así llegué a saber que fue inaugurado en 1930, obra del arquitecto español Manuel Mujica. En su época llegó a ser no sólo el hotel más lujoso del país, sino también el primero con agua caliente por griferías y el primer edificio con ascensores. Supe además que, con sus cuatro pisos, era el edificio más alto de la ciudad, razón por la cual los bomberos metropolitanos lo utilizaban para hacer prácticas de rescate “en las alturas”.
El Majestic era un edificio de techos rojos, frente al Teatro Municipal. Tenía un café con toldos que se abría a una pequeña plaza, en donde había una estatua de José Tadeo Monagas, un hermoso reloj de pié, y más al fondo, la fachada del teatro. Desde allí se podía observar el tranvía que subía en dirección norte por la izquierda. Supe también que Aquiles Nazoa fue en una época botones del Hotel, y que Carlos Gardel se hospedó allí en 1935, durante su visita a la capital. Desde allí, en una hoja membreteada “Hotel Majestic: El más moderno y mejor situado” que aún hoy en día se conserva, escribió: “Querida mamita: Aquí me han recibido como un Presidente, te podés imaginar, las películas han hecho una popularidad enorme”.
El Majestic fue demolido a finales de los años cuarenta. Todas las crónicas de la época dan cuenta de la presencia reiterada de la pala y el bulldozer, que venían a ponerle fin a nuestro bucólico pasado y a abrirle camino a la “modernidad”. Ese rasgo constante en nuestra historia según el cual cada cierto tiempo hay que dar al traste con todo, demoler las viejas estructuras y reinventarse, que en el fondo no es más que una muestra de la decepción y el descontento que nos ocasiona ser nosotros mismos, una señal más de nuestra ausencia de autoestima. José Ignacio Cabrujas recuenta “el sonido de aquella bola, quebrando las paredes ante el maravillado júbilo de centenares de caraqueños que voceaban y ponderaban el movimiento pendular de la pesada mole… En un cierto momento, la esfera metálica alcanzó una columna y un piso entero se resquebrajó, levantando nubes de polvo. El aplauso fue unánime y emocionado. Era como si nos encontráramos a nosotros mismos en ese gesto colectivo… Y mentiría si digo que alguien expresó nostalgia”.
El Majestic cedió para darle lugar al Edificio Sur del Centro Simón Bolívar. Este mamotreto de concreto, además del solar del hotel, requirió también de la demolición de la plaza e inclusive de la preciosa fachada del teatro. Otra analogía sin desperdicio: Hoy se entra al Municipal por lo que en aquél entonces era la puerta de atrás.
Resulta difícil ver esas fotos del Majestic y después las otras, las de los escombros, y no sentir cierto temblor, cierto estremecimiento. Qué poco puede llegar a quedar de nosotros. Setenta años después, vuelve la inmensa bola de acero, bamboleándose con una fuerza todavía mayor, dando al traste con todo y con todos. Y aunque hay algunos que, mezcla de temor y valentía, se oponen al movimiento pendular, también hay muchos que, como entonces, se encuentran e identifican en esa destrucción, y aplauden eufóricos y emocionados.

Para El Universal, 28/05/2010

viernes, 21 de mayo de 2010

El socialismo tartufo

Viéndolos en la rueda de prensa de hace dos días a uno lo invadía una aguda sensación de vulnerabilidad. Merentes, por un lado, tratando de mantener la sonrisa, cierta apariencia de normalidad y civilización, pero revelándose en sus palabras: Vamos a sustituir la oferta y la demanda, conceptos difusos, por una formulita matemática de la cual saldrá la tasa de cambio en el mercado permuta (BCV). Es así. Era tan fácil y no lo habíamos descubierto. Como si la solución a la salida de capitales, a los bolívares en exceso, a la falta de inversión, hubiese estado descansando entre las cubiertas de algún manual durante todos estos años. Nos toca derogar la ley de gravedad, salir a perseguir y podar esas matas de mango en donde se observen a algunos mangos caer sediciosamente.
Y luego Giordani, tratando de reducir el mercado paralelo a un nido de ratas en donde conviven especuladores y lavadores de dinero. Como si ese mercado no hubiese financiado más de 42% de nuestras importaciones del año pasado. ¿Quién lo creó? ¿Quién lo dejó a su suerte? ¿Quién ha sido el gran beneficiario de su existencia? ¿Quién lo ha utilizado para emitir bonos en dólares y recaudar a cambio una cantidad de bolívares muy superior a la que hubiese resultado con la tasa oficial? Después de 7 años y 114 casas de bolsa después, el Ministro quiere hacernos ver el paralelo como el propio Presidente al país: Ellos acaban de llegar y de descubrir toda esta pestilencia. No tienen once años allí.
Giordani exige que dejemos de importar cosas “superfluas” y promovamos una cultura de exportación. Eso, viniendo de un gobierno que acabó con lo poco que exportábamos, que se jactó de pasar cinco años sin devaluar mientras nuestra inflación totalizaba en ese período 166%. Lo exige el mismo que acusó (y expropió) a las empresas cementeras de exportar para desabastecer ex profeso el mercado local.
Pero ambos están bastante más claros de lo que se podría suponer. Este año la estrategia de Finanzas es emitir más deuda en bolívares para “disminuir el riesgo del tipo de cambio dentro del total de la deuda pública”. Para ello, están pensando en emitir títulos con rendimientos por debajo de la inflación, pero que “disminuyen el costo de financiamiento”. Han llegado a pensar inclusive en atarlos a la Unidad Tributaria (UT), para evitar mencionar la inflación (además, la UT está creciendo por debajo de la inflación, lo que equivale a un aumento en el ISLR). ¿A quién se los van a enchufar? A todas las cajas de ahorros, fondos de pensiones y jubilación de la administración pública. A raspar la olla. A financiarse barato a costa de las pérdidas en el poder adquisitivo de los ahorros de los empleados públicos. Hasta ahí llegó la solidaridad laboral.
Ya ninguno inspira la compasión de Pío Miranda, ya nadie cree en su visión romántica del paraíso socialista. Ambos saben que aquí lo que ha pasado es una cosa muy simple y por demás muy capitalista: Ya no hay suficientes dólares para sostener el paralelo, así que ahora lo que queda es maldecirlo, anatematizarlo. Algo similar a lo ocurrido con el consumo. La ideología sucede a las restricciones, no las antecede. El único objetivo es el poder a ultranza.

Para El Universal, 21/05/2010

viernes, 14 de mayo de 2010

El gobierno permuta

El gobierno desde hace años viene persiguiendo a los tenedores de bolívares, bien sea a través de la amenaza constante a la propiedad o de las tasas de interés negativas. Los bolívares rinden 12% en ahorros y 15% en cuenta corriente, con la inflación galopando por encima de 30%. Durante todo este tiempo se ha mantenido (en todo el sentido económico de la palabra) una taquilla para intercambiar por dólares esos bolívares ¿Por qué? Perseguir a los ahorristas por filosofía, gastar por lascivia, vender dólares para evitar que el paralelo se dispare y alimente aún más la inflación. Esa receta no podía durar para siempre. Se acabaron las poses: El socialismo no es compatible con la existencia de un mercado cambiario libre.
¿Qué se aprobó esta semana? Como buenos venezolanos, aprobaron unas líneas que alcanzan casi para cualquier cosa. Se declara competencia exclusiva del BCV la compra y venta de divisas en el país, sea en efectivo o a través de títulos. Además, se crean sanciones que comprenden multas por dos veces el monto transado (sin autorización del BCV) y de dos a seis años de cárcel. Esas líneas abren varias posibilidades. La primera es que se cree a nivel del BCV una tercera tasa oficial, de naturaleza flexible y como diría Sanguino, “un poco por encima de 4,30, pero no mucho, porque no vamos a especular”. A esa tasa, cualquiera que sea, no tendrían acceso todos, sino sólo los autorizados por BCV. Éste último se convertiría en el CADIVI del dólar permuta. A los demás se les deja la incómoda elección entre permitir que el valor de sus activos en bolívares se disuelva en la inflación o acudir al mercado negro-ilegal (una cuarta tasa, con una prima para compensar por riesgo) y correr el enorme riesgo de la pena de cárcel.
Pero la redacción también da lugar a otro escenario diferente. Según esta versión, el BCV asumiría plenamente la administración de una tercera tasa flexible (flotación sucia), y garantizaría a todos el libre acceso, cualquiera que ésta sea. Eso equivale en términos prácticos, con algún que otro detalle policial, a liberar el control de cambio (manteniendo 2.60 y 4.30). Esta opción podría reducir en algo la prima por incertidumbre y falta de transparencia que tiene la cotización, pero no por mucho tiempo. ¿Tiene divisas el BCV para proteger esa tasa? ¿Está dispuesto a asumir la depreciación del bolívar? Si no tenían divisas para intervenir el permuta en su versión anterior, ¿de dónde van a sacar las que hacen falta para mantener ese tercer mercado oficial?
Lo que sí es cierto es que el valor del dólar aquí viene dado por una mezcla de demanda creciente (los bolívares perseguidos) contra una oferta muy limitada. Después de todo los únicos ofertantes de divisas en éste país son PDVSA y la emisión de deuda externa. Ninguno de los argumentos y posibilidades que se han discutido aquí o en la Asamblea atacan las causas. Es simplemente una forma de contener las consecuencias. Siendo así, es difícil pensar en cómo podría bajar la cotización en el mediano plazo. En el fondo el mensaje es el mismo. Ya no tenemos los dólares de antes. Para financiarme a mí, ahora te quedas con los bolívares y te arruinas. Y sí te opones vas preso.

Para El Universal, 14/05/2010

viernes, 7 de mayo de 2010

Todo era una gran mentira

Este año está resultando mucho más difícil de lo que cabía prever con el petróleo rondando los setenta dólares por barril. Aún en presencia de la pérdida gradual de producción (7% en 2009), con un precio promedio 25%-30% mayor el balance exportador resultaría muy favorable. Según el consenso de los analistas las exportaciones venezolanas estarían más de 20% por encima de 2010. Si el gobierno pudo contener medianamente el paralelo y amortiguar la caída en el consumo (2.2%) durante 2009, este año debería tener menos problemas. Esa es la lógica que prevalece en los pronósticos de los analistas, tanto internos como externos, que preveían hasta hace muy poco una caída en producción (1.5%) y consumo (0.5%) algo menor a 2009, con una inflación de 35%. Visto así, el 2010 sería una suerte de prolongación, algo menos acentuada, del anterior. Esa idea coincide con mi percepción de lo que podría ser el resto del año. Dicho esto, es difícil negar que las dificultades que están surgiendo en la economía parecieran ir mucho más allá.
En lo que va de año, aún cuando la liquidez apenas ha crecido 1.5%, la tasa de cambio paralela se ha deslizado 32%. El gobierno desesperado ha empezado a enviar “inspectores” a las casas de bolsa. Ricardo Sanguino advierte sobre posibles cambios en la Ley de Ilícitos Cambiarios que amenazan con ir tiñendo el mercado paralelo cada vez más de negro. Ya es un secreto a voces que la caída en la producción del primer trimestre podría estar entre 6% y 8%. Las ventas al mayor han sufrido caídas aún más severas. ¿Y entonces?
El año pasado, el resultado económico fue maquillado por una combinación de deuda, sacrificio de reservas y retiros del FONDEN a la que en general se le ha prestado poca atención. Pero hay más. Cuando se dividen las exportaciones petroleras que reporta el BCV entre el precio promedio que reporta el MEMPET, el volumen diario de exportación resulta en 2.6 millones de barriles día. La mayoría de las fuentes internacionales coinciden en señalar que Venezuela está lejos de producir, ya no digamos exportar, esta cifra. Esto es una suerte de donde-están-los-reales elevado a la menos uno: Desde 2004 se insiste en que existen unos ingresos por exportaciones petroleras que muy posiblemente no estén ahí. Es evidente también que el Estado está adquiriendo compromisos que no guardan relación alguna con su capacidad de pago, algo que en el futuro cercano se hará mucho más evidente. Pero por ahora hay, aunque no hay para todos.
El 12 de diciembre de 2008, las autoridades golpearon la puerta de la residencia de Bernie Madoff. Sin darles tiempo a más, el viejo levantó las manos y les dijo: “Está bien. Todo era una gran mentira”. Aunque no sea el escenario más probable por ahora, tenemos que empezar a abrir espacio en nuestra planificación mental, personal, y empresarial, para la posibilidad de que todo lo que nos han venido diciendo en estos últimos años no sea más que una gran mentira. Una mentira descomunal sostenida por balances ocultos, estadísticas maquilladas, y una enorme cantidad de deuda no documentada. Recuerde siempre: Que algo no haya sucedido hasta ahora, no puede tomarse como un signo de que no va a suceder.

Para El Universal, 07/05/2010