viernes, 24 de septiembre de 2010

Luis Pedro España: ¿Qué significa ganar? (vetado por El Nacional de hoy)

Abajo reproduzco el artículo de Luis Pedro España, que iba a salir en su columna de todos los viernes en El nacional, pero no salió, debe haber sido vetado por el contenido electoral. Pero bien que vale la pena leerlo. En resumen ejecutivo: Se gane o se pierda, como quiera que eso se defina, el mundo no se nos acaba el domingo, y la lucha sigue. Para todos aquellos que nos han vendido esta elección como el ahora o nunca, típicos farsantes y/o eufóricos a los que aludo en mi columna de esta mañana en El Universal.

¿QUÉ SIGNIFICA GANAR?
por Luis Pedro España N.


El próximo domingo habrá elecciones. Otras elecciones donde la epopeya gubernamental la pretende como decisiva y definitoria de los acontecimientos por venir. No es cierto. Los países no nacen o mueren una madrugada de resultados electorales. Los países siguen, acumulan, aprenden (aunque luzca tarde) y finalmente cambian por más que se quiera detener la propia historia.
Esa manía de proponer episodios al modo “todo o nada”, no sólo es ajena a la dinámica de cualquier país, sino que sólo cabe en quienes pretenden hacer de su hegemonía la única razón de ser.
Puede que quien asume tal perspectiva ciertamente se le va la vida si no logra sus objetivos, pero para todos los demás se trata de otra cosa. Sí se gana, es el comienzo para hacer las cosas diferentes y relanzar al país por el camino del desarrollo democrático y plural. Por el contrario, si se pierde, simplemente estaremos en presencia de una posposición de lo que finalmente ocurrirá, el cambio, aunque en condiciones más precarias y con mayores problemas para recuperar lo perdido.
¿Qué significa ganar? Obviamente cualquiera entiende que ganar supone tener la mayoría de los diputados en la Asamblea. En condiciones normales podría decirse que eso es así, pero en la particularidad del caso de la representación política en Venezuela, la cosa puede ser más compleja.
No han sido pocos los que han tratado de explicar el porqué bajo la actual forma de representación política es posible que una mayoría en votos ni de cerca se parezca a lo que se obtiene en cantidad de curules. No se trata de trampas, ni principalmente de las triquiñuelas en las que se incurrió con el asunto de los circuitos reformados. Se trata de que al pasar de un Congreso Nacional de dos cámaras a una Asamblea Nacional de una sola, se mantuvo la sobrerrepresentación de las entidades federales menos pobladas, lo que hace que con menos votos puedan obtenerse más diputados, según la circunscripción.
Es precisamente en las zonas del país menos pobladas, y consecuentemente más dependientes del Estado, donde con menos votos se obtienen más diputados, mientras que en las zonas más pobladas se necesitarán muchos más votos por representante.
Dicho esto es posible, que aún con una mayoría de votos la oposición no tenga ni de cerca la mayoría de la Asamblea, con lo cual en términos convencionales habría perdido, pero en términos políticos habrá ganado. No sólo porque tendrá el voto popular, lo cual lanzará al gobierno por segunda vez en estos años a ser minoría, sino porque este gobierno se verá obligado a tener que calarse a 50 o más diputados de la oposición listos para controlarlo, investigarlo, pedirle las cuentas y hacer las preguntas que no ha querido responder en los últimos 6 años.
Ganar va a significar, en primer lugar tener la voluntad mayoritaria del país y en segundo lugar obligar a un gobierno que resiente la disidencia y la crítica a ser democrático y pluralista.
Ganar el 26 se septiembre es contar con los votos suficientes para recordarle al gobierno la inviabilidad de su proyecto hegemónico en Venezuela y, además, que puede dejar de ser gobierno dentro de poco.
Por su parte, perder, bajo la perspectiva aludida, sólo significará para la oposición seguir trabajando para que las cosas cambien. Nunca se trata de una derrota final. Los países no se acaban. La disidencia tampoco.

Eufóricos, charlatanes, y la paradoja de Stockdale: ¿En qué grupo de oposición se encuentra Ud.?

No me cuento entre los fans de Ingrid Betancourt, pero tengo que confesar que llevo días pensando en una frase suya. La descubrí entre las líneas de una entrevista reciente que le hizo Héctor Abad Faciolince, a raíz de la publicación de sus memorias (“No hay silencio que no termine”). “Ser humano es tener ciertos mecanismos mentales, lo que llamamos principios, para poderse guiar cuando todo lo que ocurre alrededor es inexplicable, y uno pierde la lumbre, y no entiende lo que está sucediendo”. No hace falta insistir sobre el hecho de que a nosotros en Venezuela hace ya rato que se nos ha perdido la “lumbre” (tanto el esplendor como el esclarecimiento). Pero he aquí que es precisamente en medio de esta circunstancia donde cada quien, consciente o inconscientemente, recurre a tientas a sus “principios”, a sus respuestas automáticas. Y eso nos puede ayudar a descifrar el ruido de los últimos días.
En la medida en que se aproximan las elecciones, se han ido diferenciando tres grandes grupos de oposición (con distintos principios). En primer lugar están los entusiastas eufóricos, aquellos que procuran difundir por todos los medios posibles la esperanza de que se puede derrotar al gobierno, desafiando cualquier lógica que surja en contra. En segundo lugar están los agoreros, los que aprovechan la circunstancia para advertir “públicamente” sobre los riesgos… Algo así como predecir “científicamente” un Venezuela-Argentina, para después montarse en el “se los dije”, “aunque les suene antipático” y estupideces por el estilo. Estos son los “objetivos”, los resabidos diletantes de la falacia narrativa. Ambos grupos viven en una especie de toma y dame cibernético, tratando de convencerse de unos supuestos hechos que ninguno de los dos está dispuesto a asimilar, porque ambos tienen muy desarrollada la capacidad de explicarlo todo y hacerlo consistente con su punto de vista. Son los comentaristas del futbol.
Uno rara vez ve a un jugador especulando sobre los resultados. Los jugadores suelen estar practicando, concentrados, preparándose para el día del juego. Ese es el tercer grupo: Todos aquellos que, en medio de esta oscuridad, se han sacado de adentro, por generación espontánea, unas ganas para reunir, organizar, patear el país, esforzándose porque el próximo domingo a Venezuela le vaya lo mejor posible. Como reza la paradoja de Stockdale: “Nunca se debe confundir la fe en que nuestro esfuerzo prevalecerá al final – que no nos podemos dar el lujo de perder – con la disciplina necesaria para enfrentar las circunstancias más brutales de nuestra realidad, sea cual sea”.
Habrá quien diga que “no todos podemos ser políticos”. Yo creo que los que de verdad tienen ganas de jugar siempre encuentran formas de ser útiles. Todo está por hacer. En cualquier caso, si hubiese que escoger entre alguno de los dos primeros, conviene recordar las palabras de Adriano a Marco Aurelio: “Todavía no estoy tan débil como para ceder a las alucinaciones del miedo, casi tan absurdas como las de la esperanza, y sin duda mucho más penosas. De engañarme, preferiré siempre el camino de la confianza. No perderé ni ganaré más con ello, pero si sufriré menos”. ¡Suerte Venezuela!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Se formaliza nueva deuda por US$20.000 millones con el gobierno de China, pagadera a 10 años con envíos de petróleo

El gobierno de Venezuela, en su afán por sacar al país del hueco, sigue cavando aceleradamente. Ahora ha formalizado la contratación de nueva deuda, en total US$20.000 millones de dólares, que nos pondrá a la disposición el gobierno de China, y que serán pagados con envíos de petróleo a futuro.

No contentos con hipotecar el presente y malbaratar una fenomenal bonanza petrolera, ahora Chávez se propone también disfrutar hoy de la producción de petróleo futura de Venezuela. El gobierno de China, que no tiene ni un sólo pelo de tonto, ha accedido a poner a nuestra disposición US$10.000 millones de dólares y 70.000 millones de yuanes (para colmo de males, nos prestan la mitad en su propia moneda, de manera que sólo podamos comprarles a ellos con ese dinero). Estos fondos se utilizarán para financiar proyectos de inversión no-identificados, y serán pagados enviando entre 200.000 y 300.000 barriles de diarios en 10 años.

El acuerdo ha sido formalizado mediante publicación en Gaceta Oficial 39.511 el pasado 16 de Septiembre. Con esta nueva deuda, el total de los compromisos externos de Venezuela se aproxima a los 80.000 millones de dólares (cuando Chávez llegó al gobierno era de 25.000 millones de dólares).

Yo había escrito algo acerca de este tema cuando apenas era mera expeculación, en el contexto de una serie de artículos acerca de la deuda externa venezolana y la posición neta de activos en el exterior de la República, aquí (14/08/2008), aquí (15/10/2008), y aquí 22/03/2009!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Barclays Report on the Venezuelan Economy (Sept 16, 2010): Venezuela, intensive use of funds to revive the economy

Abajo el update más reciente de Barclays (Alejandro Grisanti) sobre la economía venezolana. Tengo algunas diferencias sutiles no tanto sobre los números, sino de las inevitables deducciones que se hacen acerca de las cosas que vendrán de aquí en adelante. De eso escribiré más adelante en el fin de semana.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La metodología o la mitología de la revolución bolivariana

Un buen amigo de una universidad europea me ha hecho llegar una de esas presentaciones que el gobierno prepara, esfuerzos cada vez más esporádicos y acaso también con cada vez con menos fe, para tratar de lavarse la cara a nivel internacional. El documento se titula "Resumen de Indicadores Económicos y Sociales" y tiene 28 páginas, divididas en “logros” económicos y sociales. Por razones no sólo de espacio sino también de experticia me voy a referir sólo a los primeros.

Abre la lista de los grandes logros de la revolución la inflación. Comparan el promedio anual de estos once años (21%) con los dos quinquenios previos a Chávez: CAP II (45%) y Caldera (60%). No se detiene a explicar cómo ha sido posible, quizás porque no existe diferencia alguna con la peor parte de la cuarta. El gobierno ha contado con una enorme disponibilidad de divisas (no sólo por la vía del ingreso petrolero sino a través del endeudamiento externo a mansalva), que ha vendido a precios subsidiados al sector privado. Así, se ha promovido un boom de importaciones y una colosal salida de capitales que ha tenido como contrapartida una inflación menor. Nada diferente a las lamentables administraciones de los doctores Herrera Campíns y Lusinchi, que quedarían muy bien al lado de Chávez (9% y 18%) con una receta similar: hipotecando las reservas de la República y endeudándola masivamente. Aún así, en una época en que la inflación es ya casi anécdota mundial nosotros seguimos alrededor de 30% (sólo Egipto e India registran dos dígitos, 11% en ambos casos).

El informe no hace referencia al PIB, acaso porque ya para los dos primeros trimestres de 2010 la producción por habitante era menor al de 1998. !Todo eso a pesar del enorme boom petrolero! Esa tendencia se acentuará. Procuran no hablar de crecimiento, porque ese "no es un término social sino capitalista", pero si la cifra fuese favorable, estaría de primera en la presentación. Sí hace referencia a la inversión (uno de los componentes del PIB), pero no explica que un cambio significativo en la metodología realizado en 2004 duplicó la formación de capital (¡no sólo a la de Chávez sino también la histórica!).

En relación con el salario promedio el documento ya miente abiertamente, utilizando unas cifras del INE que están en franca contradicción con el BCV. De acuerdo con éste último, el poder adquisitivo del salario promedio ha registrado en doce años una caída de 20% (27% el privado y 2% el público).

Sin querer entrar en los detalles de las cifras de pobreza, es entendible que se hayan reducido porque gracias al petróleo y a la deuda (pronto el orden se va a invertir) el consumo por habitante ha crecido por encima de 40% en estos doce años. Es decir, viven en el mismo lugar, van a las mismas escuelas desvencijadas, sufren los mismos hospitales, pero ahora consumen más. Eso es lo que mi amigo Luis Pedro España llamaría una caída coyuntural de la pobreza (ni el petróleo puede subir de forma indefinida, ni nos podemos endeudar hasta el infinito – aunque siguen tratando).

No se menciona en ninguna parte que se ha hecho mucho menos o acaso lo mismo con más, no se ajustan los resultados tan pobres por la enorme disponibilidad de divisas resultado del boom petrolero, ni tampoco por los recursos surgidos de llevar nuestro nivel de deuda de 30% del PIB a 50%-60% del PIB (medir estas cosas con cuatro o cinco tasas de cambio nunca es fácil). En todo caso esa deuda es el límite inferior a lo que puede ser, puesto que no incluye deudas por expropiaciones, deudas no documentadas, FONDO Chino, y muchas otros huecos.

Alguien me ha escrito que “esas consideraciones apenas las hace el 1% de la población”. Aunque quizás la cifra sea algo más alta, ha tocado el punto esencial: ¿por qué hemos fracasado en comunicar todo esto de una forma sencilla y en presentar una alternativa convincente?

También me han escrito: "En Europa existe un extraña polarizacion, mas que todo en el mundo academico, entre Chavistas y no-Chavistas. Los primeros son gente de la izquierda que ven con un tremendo romanticismo el régimen de Chávez. Para muchos Chávez fue una salida de una negra realidad hace 8-10 años donde Bush y el neoliberalismo dominaban casi en todo el mundo. Desgraciadamente la oposicion venezolana sigue dando una mala imagen en el mundo, en los medios mundiales salen personas fanaticas con poco contenido".

Quizás todo eso explique que, disfrazando a “la negra” de tarjeta de crédito (luego transmutará en libreta de racionamiento), el Presidente haya recuperado algo de terreno.

martes, 14 de septiembre de 2010

Venezuela on the brink, by James K. Glassman, former undersecretary of state for public diplomacy and public affairs

Venezuela goes to the polls on Sept. 26 in a parliamentary election that opponents of President Hugo Chavez see as “a chance to turn the tide,” as Reuters news service puts it. Chavez may be taking on more authoritarian powers, but he also has to defend what the latest data show is the worst economy in the world. And you thought the Democrats had problems!

The Economist magazine provides statistics weekly on 57 nations, from the United States to Estonia. Its most recent report forecasts that gross domestic product in Venezuela will decline by 5.5 percent in 2010. Next worst is Greece, with a 3.9 percent decline. Greece, of course, came close to defaulting on its debt earlier this year, and analysts at Morgan Stanley worry that Venezuela is moving in the same direction.

“Our new baseline of at least three years of economic contraction suggests the risks to Venezuela’s ability to honor its international financial commitments may be on the rise,” wrote Daniel Volberg and Giuliana Pardelli in a June report, at the same time predicting that GDP will fall by 6.2 percent in 2010. “While most of Latin America, in line with the globe, has been in recovery mode since last year, Venezuela has seen an intensifying downturn in activity,” they added.

So that’s GDP, the single best measure of economic health. When it comes to inflation, no one is close to Venezuela. Consumer prices are already up 31 percent for 2010 and are expected to rise more by year-end. Only two of the remaining 56 nations monitored by the Economist are suffering double-digit inflation: India and Egypt, both with 11 percent price increases.

Venezuela’s stagflation is all the more remarkable because, as the No. 8 oil-producing nation in the world, the country should be benefiting handsomely from high oil prices.

These results, however, should come as no surprise. Venezuela is suffering from serious economic mismanagement as the central government takes control of more and more sectors. Over the last three years, Chavez has nationalized firms in such industries as cement, steel, agribusiness, banking, tourism, oil, communications, and electricity.

Chavez has another problem: violent crime. Caracas, the capital, has nine times the homicides per 100,000 people as Bogota and 15 times the rate of Sao Paulo. Overall, according to Newsweek, Venezuela has “the worst murder rate in the hemisphere,” and it has helped push “President Chávez’s approval ratings off a cliff.”

Indeed. In a survey last month, Consultores 21 found that only 36 percent of Venezuelans approved of Chavez’s performance, a seven-year low.

Chavez has responded to these ills by shutting down media outlets, restricting economic freedom, blaming his critics, and throwing political opponents and businessmen in jail.

In March, he imprisoned Oswaldo Alvarez Paz, after the former state governor said on Globovision TV, “The Venezuelan regime has relations with structures that serve narco-trafficking, like the FARC [the Colombian terror group] and others which exist in the continent and the world.” In May, a retired general, Raul Isaias Baduel, once Chavez’s defense minister but now a critic, was sentenced to a prison term of nearly eight years on charges of misappropriation of funds. Those two join what Reuters calls “a list of several dozen Chavez opponents now in jail, living in exile or facing probes.”

Earlier this summer, the government issued an arrest warrant for Guillermo Zuloaga, the principal owner of Globovision, which the New Republic, in a blistering editorial about Chavez, called “the country’s last remaining major TV station with sympathy for the opposition.”

The pattern is clear: like Gen. Baduel, the charges against Zuloaga were economic -- in this case, that he “hoarded” automobiles on his property, a strange claim that had been made against him before and shelved. Zuloaga was to be held in one of the most notorious prisons in Latin America, but he fled the country and is now in exile.

In an interview in July with Mary O’Grady of the Wall Street Journal, Zuloaga said the arrest warrant came because his TV station has been reporting the dire conditions in Venezuela today. "The quality of Venezuelan life is deteriorating considerably, at the same time one of the biggest corruption scandals has come out with 70,000 tons of food rotting in the ports,” he said. “We have problems with electricity, problems with water, the highest crime rate of any place. … The Chávez government has infringed almost every article of the constitution."

At the time of Zuloaga’s arrest, the government also seized control of Banco Federal, claiming that the bank was not meeting liquidity requirements. Nelson Mezerhane, the bank’s president, is a major investor in Globovision, and the Wall Street Journal reported that the connection with Zuloaga was “the actual reason the bank was seized.” Mezerhane has also fled the country.

Unlike Zuloaga and Mezerhane, another prominent businessman, Ricardo Fernandez Barrueco, a billionaire banker and food supplier, is languishing in jail. Barrueco’s case was likened in an article on Forbes.com to that of Mikhail Khodorkovsky, the former CEO of the energy giant Yukos and a critic of former Russian President Vladimir Putin. Barrueco was first imprisoned in November and not charged with alleged banking violations until July. Barrueco’s assets, ranging from tuna boats to trucking fleets to shares in such companies as flour maker Molinos Nacionales, have been seized by the government.

Also targeted by Chavez is another food-production executive, Lorenzo Mendoza. A Miami Herald article in July reported that “Chávez is gunning for Empresas Polar, the country's giant food and beer conglomerate. The company, owned by the Mendoza family, is an obstacle to the government's plans for state control of the food industry.”

Once again, Chavez is accusing someone of “hoarding” -- in the case of Mendoza, it’s food rather than cars. The Herald article quotes an expert, however, as saying that the government has already mismanaged the part of the food-production sector it already controls. If Empresas Polar is taken over, says Carlos Machado Allison of the IESA business school in Caracas, “there would be terrible unemployment and many producers would have nowhere to place their products.''

In an attempt to prevent Venezuelans from learning what is happening in their country, Chavez has been dismantling independent media. In 2007, RCTV, the popular over-the-air television station launched more than 50 years ago, lost its broadcast license for criticism of Chavez. RCTV then moved to cable, where it became the most popular network but soon ran afoul of Chavez again. Dozens more stations have been shuttered. Chavez’s latest move, in June, was the creation of what Human Rights Watch calls an all-powerful “censorship office.”

Last month, a photo on the front page of the newspaper El Nacional showed more than a dozen corpses of homicide victims in the morgue. It caused outrage at the government, which responded by ordering the paper to stop publishing any images of violence, “as if that would quiet growing questions about why the government -- despite proclaiming a revolution that heralds socialist values -- has been unable to close the dangerous gap between rich and poor and make the country’s streets safer,” wrote reporter Simon Romero in an article in the New York Times.

But even a news blackout would not prevent Venezuelans from knowing firsthand what is happening to their nation’s economy. Retail sales were down 12 percent in the first half of the year; sales of food, beverages, and tobacco in specialty stores were off 30 percent. Chavez slapped on permanent exchange controls to prevent “the oligarchy from taking U.S. dollars and depositing them in banks around the world.” But like most such controls, they have only panicked investors and businesses and led to more capital flight. Figures from the Central Bank of Venezuela showed $9 billion in capital outflows in the first half of the year.

As they go to the polls this month, Venezuelans will undoubtedly be concluding that arrests, censorship, and other restrictions on liberty are no substitute for economic and political freedom and sensible public policy.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Deudolicos Anonimos (o ahora Venezuela es diferente): Algunos apuntes sobre las probabilidades de default de la deuda venezolana

Algunos escépticos me han hecho llegar comentarios a raíz de mis artículos sobre los peligros del endeudamiento soberano indiscriminado (y en alguna medida indocumentado) que ha contratado Venezuela en los últimos años. Hay quienes hablan de las ventajas de adquirir deuda venezolana para “ordeñarla” y desestiman la posibilidad de default a cuenta de nuestro buen récord de pago. Otros, algo más técnicos, hacen referencia a los niveles de deuda como proporción del tamaño de la economía (Deuda/PIB), que “en contraste con otras economías del mundo” aparecen como muy moderados. Por último están los más ingenuos, los que piensan que si los títulos de deuda no se venden antes de vencimiento, no existe ninguna probabilidad de perder dinero (“lo demás, es cuento”).

Por estos días estoy leyendo “This time is different” (Carmen Reinhardt y Kenneth Rogoff), un recuento de todos los episodios de crisis financieras, cambiarias, de deuda e inflación que se han presentado en el mundo en los últimos ochocientos años. De sus páginas van cayendo, una a una, pero a montones, las respuestas a quienes piensan que pueden recibir 13% en dólares en una época en que las tasas a diez años apenas superan el 2%, sin estar sentados en un barril de pólvora (a-la Stanford).

El último grupo (“vamos a cobrar seguro”) se sorprendería si supiera que la cesación de pagos declarada por la revolución rusa en 1918, alcanzó su resolución (negociación entre deudores y acreedores y pagos de obligaciones) 69 años más tarde; o que en 1926 Grecia dejó de pagar y se retiró de forma unilateral de los mercados internacionales por 53 años. También está el caso de las enormes pérdidas en el valor del capital sufridas por los tenedores de títulos mexicanos y argentinos en los años noventa, que pensaron que como la deuda era con “miles de inversionistas” (bonos) y no con unos pocos (bancos), sería imposible forzarlos a aceptar la pérdida en el valor de esos instrumentos.

Reinhardt y Rogoff utilizan el término “intolerancia a la deuda” para describir a aquellos países que lo pasan muy mal (hasta verse obligados a dejar de pagar) aunque sus niveles de deuda (como proporción del PIB) son mucho menores que los de países desarrollados. Y es que la mayoría de los episodios de default se han producido en países con Deuda/PIB entre 40%-60%, por debajo del nivel que el Tratado de Maastricht establece como límite para los países de la Comunidad Europea (¡y que muchos no lograron!). Proponen complementar la razón Deuda/PIB (en Venezuela debe rondar 50%-60%) con Deuda/Exportaciones. Esta última ha pasado de 78% en 2000 a 122% en 2009 (y si se corrige la sobreestimación en las exportaciones petroleras podría estar alrededor de 180%).

Venezuela, de unos años para acá, exhibe una adicción enfermiza por la contratación de deuda, que coincide con la destrucción del aparato productivo y la reducción gradual en la producción petrolera. Que algo no haya sucedido antes, no significa que no vaya a ocurrir. En ese sentido, parafraseando la ironía y aún a riesgo de caer en el mismo error, se podría decir que Venezuela ahora sí es diferente. Ya no se trata del qué, sino del cuándo.

Para El Universal, Viernes 10/09/2010

sábado, 4 de septiembre de 2010

¿Cuál es la situación real de PDVSA? Un análisis de la periodista española Ana Zarzuela para (Intelligence and Capital News Reports)

No se resigna. Hugo Chávez tenía preparada su metamorfosis para Pdvsa. Un nuevo nombre a estrenar este verano -Petróleos de Venezuela Socialista-, el viejo ‘capitán’ de su confianza, el ministro Ramírez, y nuevas funciones para una empresa a la que Chávez ha convertido en importadora de comida, gestora de sanidad o promotora agrícola por igual. Todo con tal de tratar de resucitar -al menos salvar de la ruina pública- a la que hasta su intervención hace ocho años era la mayor petrolera latinoamericana. Pero el ‘humo’ de Pdval (la filial de alimentos), el escándalo por las 110.000 toneladas que la maquinaria estatal dejó pudrir, destapan todos los ‘incendios’ operativos y financieros del conjunto de Pdvsa y encienden las ‘ascuas’ políticas en Miraflores. Y es que, paradojas chavistas, el quinto exportador mundial de crudo derrapa sobre las segundas reservas mundiales (211.173 millones de barriles) y Pvdsa es ya la ‘oveja negra’ de las petroleras paraestatales.

Ha perdido un millón de barriles de capacidad productiva; en un año cayeron un 35% sus beneficios, aporta un 76% menos a fondos sociales y, con más de 24.000 millones de dólares de deuda, depende de la voluntad de las multinacionales y de créditos foráneos por más de 50.000 millones de dólares. Nada puede seguir igual para Petróleos de Venezuela, aunque Chávez no se resiste a su huida hacia adelante con las nacionalizaciones. Pero la de las 11 torres de la estadounidense Helmeritch no opaca que Pdvsa pierde también el pulso a Obama: ha pasado de tercer a quinto exportador a EE UU, Citgo acumula rojos por 150 millones de dólares trimestrales y no ha podido emitir los 1.500 millones en bonos previstos para financiar a Pdvsa.

Quiso hacer de Pdvsa el motor de su ‘revolución’ bolivariana. Una que por primera vez en América Latina -decían los ideólogos cercanos a Chávez- iba a ser rica, con suficiente ‘oro negro’ como para sacudir su autarquía por toda la región. Eso era en 2001, en plena intervención estatal. Ya sobre la mesa de Chávez, desde hace meses, lo alarmaban las alertas de técnicos y algunos directivos de Petróleos de Venezuela. Pero es ahora cuando en Miraflores han empezado, por primera vez, a soltar el lastre de Petróleos de Venezuela y a engranar la marcha atrás, dentro y fuera de sus fronteras. La petrolera es ya la niña bonita de las pesadillas de Chávez y el heraldo de la peor crisis de gestión de los ministros Ramírez y Diosdado Cabello, una que tiene además conexión cubana. La Administración ha devuelto a la nevera de las nacionalizaciones a la empresa Polar y ha revertido la prohibición de bodegas privadas en las que se distribuya alimentación. Si cumple su palabra, por primera vez, habrá compensación económica para la incautación de 11 torres de taladro petrolífero para Pdvsa de la estadounidense Helmeritch, como exige Barack Obama.

Entre los asesores del presidente saben ya que, a la vista del mayor escándalo de los tres Gobiernos de Hugo Chávez es mejor empezar a dar por perdidas un par de batallas de la petrolera para que no se cuestione el conjunto. Pero ya han comenzado a sospechar también que ni el humo del escándalo de Pdval -la filial de Pdvsa dedicada a la importación y la distribución de alimentos- ni la ‘transparencia oficial’ después de un mes de negativas acerca del derrame petrolero sobre la décima parte de la extensión del lago Maracaibo serán suficientes para opacar todos los fuegos en los que arde ya Pdvsa. Y es que sus heridas más sangrantes son las que no se ven aún, ni con Pdval, ni con el conjunto de la petrolera y sus 5.250 empresas satélites.

Las 110.000 toneladas de comida comprada por el Estado que la filial de Petróleos de Venezuela dejó pudrir sin distribuir, aunque suponen un 9% del total gestionado por Pdvsa que se logró importar el año pasado, el equivalente casi a las 191.000 que llegaron a los consumidores -y además la evidencia de que la petrolera estaba muy lejos del 1,7 millones de toneladas de su propio plan estratégico para este año- no son más que el cabo de un ovillo que se le empieza a deshilachar a Hugo Chávez en las manos. Y, aún peor a sus ojos, a enredarse en el organigrama de sus guerras de Palacio, las que enfrentan a los ‘ramiristas’ con los partidarios de Elías Jaua y entre todos con el ministro Diosdado Cabello, las tres ‘manos derechas’ de Chávez. Miraflores quiere culpables que enseñar a la galería. Ha quedado en evidencia que Pdvsa sólo pudo procesar 3.633 toneladas métricas de alimentos en el primer trimestre, un tercio de sus objetivos, pero sobre todo, que, después de comprarle al exterior una media de un millón de toneladas anuales, el 70% del dinero gastado por Pdvsa en importar alimentos en 2009 se perdió en los recovecos de su laberinto. En 2009 sólo distribuyó y vendió 191.000 tm, lo que deja aún en el limbo a 448.000 millones de toneladas (quizá las 110.000 podridas se descuenten de ellas).

No será suficiente con ver al anterior responsable de Pdval, Luis Pulido, en prisión. Menos aún para evitar que las aguas de Pdval lleguen al ‘río cubano’. Como ha desvelado durante las últimas semanas Alejandro Botía en Tal Cual, como Bariven no tenía experiencia en compra y gestión de alimentos, se creó un equipo de asesores cubanos para ellos. Y ante la evidencia de que el desorden de gestión de los puertos impedía descargar mucha de la mercancía en ellos desde que los gestionaba la cubano-venezolana BoliPuertos, se desviaron muchos barcos de comida a Cuba, hasta 68.000 toneladas métricas (tm) de alimentos. El choque de espadas -después de la denuncia del Defensor del Pueblo- está servido y estalla ya a las puertas de la Fiscal General del Estado: sobre su mesa, el informe del Contralor, que le recuerda que la denuncia sobre los alimentos podridos de Pdvsa tenía más de un año.

Por primera vez está en cuestión el ministro Ramírez, presidente de la petrolera, aunque insiste en la responsabilidad de operadores privados y en el “boicot” de la oposición, ha confesado que los alimentos podridos estaban “no conformes”, aún a costa de rebotar nuevas sospechas sobre los tejados de Bolipuertos, la empresa también estatal encargada de la distribución nacional bajo mando de Cabello. Ramírez tendrá que dar cuentas ante una comisión parlamentaria, pero sobre todo, ha perdido ya el control de Pdval, ahora en manos del vicepresidente Jaua. Es sólo el preludio de la ‘Nueva Pdvsa Socialista’ de Chávez que ahora llegará con un aterrizaje forzoso y -si Miraflores encuentra la fórmula- con nuevos pagadores, a ser posible foráneos.

TODA PDVSA HACE AGUAS

Lejos queda 2006, cuando Chávez paseaba los galones de la entonces mayor petrolera de Latinoamérica, el tercer proveedor de crudo en los mapas de George W. Bush y aseguraba que estaba listo para ser el “proveedor de todo occidente”. Hoy Pdvsa respira por las heridas de la operación, de su músculo financiero y del tejido de una diplomacia con la que buscaba la hegemonía al sur del Río Grande. No hace ni cinco años, las tres grandes petroleras paraestatales se repartían los galones, los proyectos y el mapa americano de la mayoría de las reservas de hidrocarburos del continente. Hoy, sólo el ranking por reservas favorece aún a Petróleos de Venezuela y deja a la brasileña en segundo lugar, por delante de Petróleos de México; pero Petrobrás le pisa los talones de la producción a PEMEX y, según los analistas independientes, hace meses que bordea la producción real de Pdvsa. No es nada, en realidad, que no haya sucedido ya, en la senda de las estatalizaciones, con el desaparecido Intevep, con la crisis de las empresas de Guayana, el Metro de Caracas, o la Electricidad de Caracas. Pero, en la piel de Pdvsa, esta vez la ‘habilidad’ anti-Midas del presidente bolivariano empieza a pasarle facturas más que energéticas y económicas.

En 2009 sus beneficios cayeron un 35%, sus ingresos un 42% (hasta 4.600 millones, menos de la deuda pendiente con proveedores), nada que se pueda explicar, como pretenden los mensajes de Ramírez desde la bajada de precios (además el precio del petróleo venezolano se ha mantenido este año unos 13 dólares por encima del promedio del año pasado) y las restricciones impuestas por la OPEP. Su producción máxima -lo advierte la OPEP- no alcanza los 2,9 millones de barriles diarios (lejos de los 3,2 que proclama el gabinete de Ramírez) y ha perdido un tercio de capacidad productiva desde que se estatalizó con el modelo chavista, un millón de barriles diarios de diferencia desde la llegada al poder de Hugo Chávez. Las divisas no han alcanzado para los nuevos ‘mejoradores’ de la faja del Orinoco, se ha tenido que conformar con arrendar buques para la explotación offshore con más de tres décadas de vida; ya ni cumple el contrato colectivo porque carece de recursos. La propia directiva confiesa que tiene escasez de personal cualificado para la Faja y sus planes gasistas, aunque desde 2003 ha triplicado su mano de obra, hoy con 110.000 trabajadores, parte de ellos los ‘digeridos’ en cada expropiación.

El derrame del lago Maracaibo, aunque es el más extenso y afecta a las relaciones con Bogotá y los envíos a Washington, sólo es el último de una secuencia que pasa en los últimos meses por el derrame aún sin solucionar en la bahía de Amuaycito y dos fugas de gas en el Orinoco. En el último año, abarrotada de compromisos de inversión propios y ajenos -el proceso la adquisición de las empresas eléctricas- y con un flujo de caja ajustado, Pdvsa recurrió al financiamiento externo y contrajo más de 13.000 millones de dólares en deuda nueva en un solo año. Esto elevó la relación entre su deuda y patrimonio de un 9 a casi un 30%. Y hasta el papel de Pdvsa como ‘caja de caudales’ de la revolución ha empezado a erosionarse, aunque tiene filiales para distribuir leche en polvo, cosechar maíz y construir buques cisterna y a sus empleados también trabajando en programas sociales, frecuentemente con maestros y médicos cubanos. En los últimos doce meses, sus aportes al Fonden cayeron un 95%, hasta los 569 millones de dólares. Ya durante 2009 destinó 1.555 millones de dólares a la compra de alimentos, un 29,3% menos que el ejercicio anterior y ni el escándalo de ‘Pudreval’ (como la conocen ya los venezolanos), opaca que la red de Pdvalitos, los establecimientos dedicados a distribuir toda esa comida, se redujo en un 39% durante los últimos doce meses.

Ni la movilización de más de 600.000 toneladas de comida en 2009 -aunque ahora sólo reconozcan que se repartieron 190.000- para subvencionar la cesta de la compra de los venezolanos a través por cierto del ‘brazo alimentario’ de Pdvsa, Pdval, ni el control de los silos de cereales por parte del Estado, ni la intervención en más de 3.900 empresas de alimentación y distribución con la Ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Alimentaria, o la nacionalización de los gigantes del sector como la cadena de hipermercados Éxito, los galpones a Polar y el decomiso de 114.000 toneladas de alimentos y nacionalización de la empresa Monaca (de accionariado español) han contenido el doble tentáculo del desabastecimiento y la inflación, que en los cinco primeros meses del año ha escalado un 11,3% y que según los analistas locales cerrará el año en torno al 35% en su cota interanual. El escándalo de Pdval (compras a precio oficial y ventas en mercado paralelo), ha evidenciado que ni el control del precio básico de los alimentos fijado por el Estado en un país en el que el 80% del consumo es de importación le ha podido poner ‘puertas al campo’. Todo lo contrario: los controles represan la inflación, desincentivan la inversión y la producción y cuando se aplican los ajustes, los precios se disparan más aún. Lo han hecho los agrícolas, más de un 44% en este año.

Pero sobre todo, Petróleos de Venezuela dejó de entregar 18.700 millones de dólares al BCV. Hasta 2005 debía aportarle todo lo percibido por exportaciones, desde 2008, sólo el 42%, una línea roja que ya se salta también. Opera cada vez más fuera del escrutinio público, en una tierra de nadie en la que han prosperado el escándalo de los maletines con Buenos Aires, o ahora el de Pdval. La compañía pagó la deuda inscrita ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos en el 2005, de modo que ya no tiene que presentar declaraciones financieras a esta institución. Y el Fondo de Desarrollo Nacional del gobierno venezolano, que ha recibido más de 30,000 millones de dólares de Pdvsa desde el 2005, opera fuera de los libros oficiales. Nada que pueda esconder que ni a Pdvsa le llega al cuello la camisa de sus deudas, ni a Miraflores y sus Fondos Sociales -sobre todo el Fonden- les salen unas cuentas que se saldaban hasta ahora sólo gracias a los números de Pdvsa. Sólo a la vista de sus más de 24.000 millones de deuda y del retraso en más de 5.000 millones de dólares en pago a proveedores se entiende -según los analistas- que emitiera bonos de deuda por unos 6.000 millones de dólares el año pasado; que en junio suscribiera un crédito sindicado por 1.500 millones de dólares (aunque esperaba por las emisiones de Citgo) y que haya terminado por nacionalizar a los proveedores rebeldes. Y es que Pdvsa es la primera rehén de su laberinto: en la Memoria 2009 no detalla el monto de las cuentas a pagar con proveedores, pero sí reconoce que el retraso afectó a sus planes: ante la caída de sus ingresos retrasó pagos y exigió a todas las empresas de servicios, incluyendo taladros, una rebaja de tarifas; las que no se acoplaron -casi una veintena- acabaron en la sala de espera de las nacionalizaciones.

LA CARA EXTERIOR DE PDVSA, TAMBIÉN EN CUESTIÓN

Si hasta ahora, las ‘vergüenzas’ de la petrolera de cabecera de Miraflores se ventilaban en casa, han empezado a salpicar más allá de sus fronteras. Colombia estudia una denuncia contra Venezuela por el derrame de Maracaibo. En el aire, tras el viaje esta semana a Caracas del presidente Sirio, la refinería de Damasco que debía estar operativa desde 2013. Nada, en realidad que no haya sucedido con Ecuador, Argentina, Bolivia, Brasil o Paraguay. La propia Memoria y Cuenta 2009 de la petrolera publicada por El Universal entona los detalles de sus zozobras exteriores: con Petrocaribe, “hubo problemas para impulsar los proyectos de construcción de infraestructuras energéticas por la poca o ninguna capacidad financiera de los socios”, además “se registraron retrasos en los pagos y transferencias para la operación de las empresas mixtas y cancelar obligaciones a los contratistas”. No se pudo avanzar en el complejo refinador con Ecuador, cumplir con el plan de estaciones de servicio de Argentina, ni su proyecto de regasificación.

Los avances en el proyecto amazónico de Petrobras -transportará desde este año 5,5 millones de metros cúbicos por día del combustible, para generar unos 760 megavatios (MW) de electricidad- adelantan por la derecha al Gasoducto del Sur de Chávez, que sigue huérfano de realismo, financiación y socios. Y ni siquiera Rusia, que coquetea con una sucursal de la Guerra Fría en tierras bolivarianas y anuncia desde hace meses un Banco ruso-venezolano ha conseguido que Gazprom o Lukoil, con su promesa de 3.000 millones para invertir en la Faja del Orinoco vayan hasta ahora mucho más lejos de las buenas palabras y los entretenimientos militares a cuatro manos. Pdvsa se aferra a la posibilidad de proveeer a China, Vietnam y Rusia, para lo que necesita pasar en tres años a unos 4,9 millones de barriles desde los menos de 3 millones actuales, pero no suelta las promesas de seguir enviando a sus aliados -sin cobrarles nada a cambio- hasta un 15% de lo que el país exporta. Los analistas descuentan que esa generosidad bolivariana que le ha llevado a donar 53.000 millones de dólares a 33 países -casi un tercio a Cuba- en su década de gobierno, a reflejar en sus informes 11.500 barriles diarios de diésel a Bolivia, o dos torres de perforación con personal (como las que escasean en Venezuela) será ya muy pronto un viento de otra historia. El Gobierno de Chávez no dejará de venderles a sus 18 socios de Petrocaribe 200.000 barriles diarios, al menos por el momento, pero ya cambió las condiciones de pago aplazado y -aunque sea a crédito- se aferra a los precios de tiempos mejores, las cotizaciones flexibles en sintonía con el mercado y la promesa de una dependencia garantizada por décadas.

Del gas ni hablar. No, al menos por ahora. Hoy la producción de gas natural es tan baja que no permite llegar ni a la mitad de las necesidades nacionales y Pdvsa aún tiene sobre la mesa el hundimiento de la plataforma de Aban Pearl, apenas días después de que Chávez orquestara en ella una de sus inauguraciones majestuosas, que hará que se lo piense dos veces con el acelerón de los proyectos de explotación de gas natural costa afuera, que es donde el país posee la mayor cantidad de reservas libres. Venezuela cuenta con reservas de gas por el orden de los 150 trillones de pies cúbicos, pero están asociadas al petróleo en un 85% y sólo las importaciones podrán compensar su déficit de 1.500 pies cúbicos de gas por día, aunque esperaba producir 1.500 millones de pies cúbicos diarios. El ministro Ramírez mira ya otra vez a la Faja del Orinoco y a su petróleo. Intenta olvidar el retraso en las licitaciones, los recelos de muchas multinacionales y el paso atrás de Petrobrás, o Chevron. Ahora que el Servicio Geológico de EE UU determinó que en ella hay 513.000 millones de barriles de crudo extraíbles, quiere “producción temprana en dos o tres años”, busca un órdago técnico con el que limpiarle alguna mancha a Pdvsa y acallar la oleada de escándalos. Es su última baza. Pero sabe que se juega en manos multinacionales. Y es que, si ahora su directiva reconoce que no hay suficiente personal especializado que requiere la Faja, el modelo de empresas mixtas impuesto por el Gobierno de Caracas ha terminado por dejar en manos de Pdvsa el 60% del capital accionarial y las reservas y el crudo producido, pero también, la carga de las inversiones que ahora no puede cumplir.

Lo ha empezado a orquestar, a la fuerza, con su particular batalla a los ‘taladros’, lo justo como para espantar aún más a las multinacionales: si la dirección de Pdvsa reconocía que necesitaba 191 torres perforadoras nuevas para cumplir sus planes de perforación, en 2009 sólo consiguió 71 activas. Los taladros de arrendamiento privado han huido desde 2003, más ahora que escasean en todos los mercados. Chávez empieza a sospechar que ‘parió un ratón’ con su modelo de soberanía energética y quiere, otra vez, volver a cambiarlo. Con el actual, el Estado venezolano deja el 40% del crudo de la faja del Orinoco a las empresas transnacionales, que lo pueden comercializar fuera de la estructura operativa de Pdvsa por lapsos que podrían extender hasta por 40 años, la opción a la que se acoge del Consorcio Nacional Petrolero Ruso. Pero además, las estrecheces financieras de Pdvsa han dejado su producción futura en manos de Moscú y Pekín. Aunque el Estado Venezolano tiene los más bajos niveles de rentabilidad de sus bonos, del 15,55%, los bancos de inversión y los analistas descuentan que Pdvsa aún tenía capacidad de endeudamiento, pero no más allá de un año.

Es la propia Memoria y Cuenta de Petróleos de Venezuela la que reconoce ya sus líneas rojas: se ha convertido en un eslabón más de una maldición energética que ha encadenado el desabastecimiento eléctrico a las limitaciones de las refinerías El Palito y Puerto La Cruz; con la prohibición de exportaciones se limitó el procesamiento de crudo, se llegó a un margen negativo en refinación y se cronificó una. Lo ha sentido hasta Obama: la crisis eléctrica derivó en déficit de gas, que obligó a acelerar la utilización de plantas de generación distribuida, que, junto a las centrales de ciclo combinado y las térmicas privadas de gas, han consumido el fueloil predestinado a la exportación. Las plantas como la de Tacoa consumen parte del combustible que se enviaba a EE UU. Será sólo el ‘aperitivo’ del segundo escalón en su ‘infierno’ energético. Se han atrevido a advertirles ya los técnicos de Pdvsa y Corpoelec: si no hay cambios de tendencia, tendrá que sumar la escasez de gasolina, no habrá suficiente energía en las plantas para generar las mejoras en las petroquímicas. El analista petrolero Rafael Quiroz Serrano le pone apellidos: "los recursos se han malgastado en importaciones y no en la creación de riqueza nacional. Se cambiado el petróleo por una quincallería de importaciones”. La ‘ecuación’ se complica con el déficit de suministro de gas a las plantas de generación térmica, cuyas unidades alimentadas exclusivamente con ese combustible están fuera de servicio. El gas natural producido en Venezuela está mayoritariamente asociado al petróleo y 60% de ese gas lo utiliza la industria para reactivar los pozos. Sólo el porcentaje restante es destinado a las empresas petroquímicas, eléctricas y siderúrgicas.

PDVSA ‘PINCHA’ ANTE LA CASA BLANCA

Ni la declaración oficial por parte de Barack Obama de que se busca un suplidor que pueda amortiguar a Arabia Saudí y sumar en un 10% las importaciones de hidrocarburos a Estados Unidos, ni las ventajas de la proximidad venezolana (a sólo cinco días de transporte) han llovido a favor de Pdvsa. Todo lo contrario. Semestre tras semestre, Petróleos de Venezuela pierde cuota en el mercado norteamericano, a favor de Petrobrás y PEMEX, antes de nada. Las tres mayores agencias de calificación de bonos de Estados Unidos colocan la deuda de Venezuela por debajo de nivel de inversión aceptable, mientras la petrolera brasileña y la mexicana disfrutan de una calificación de inversión. Tras un trimestre en el que sus exportaciones descendieron un 10,49%, en menos de tres años ha pasado de ser el tercer suplidor al quinto lugar, por detrás no sólo de Canadá (2,4 millones de barriles por día), México, Arabia Saudí (1,2 millones), sino de Nigeria, (aumentó su despacho en 16,94% en abril) según el Departamento de Energía de EEUU, con apenas 950.000 barriles diarios Las exportaciones de Libia subieron 158,7% al variar de 63.000 a 163.000 barriles por día, mientras que las de Colombia aumentaron 68,5%, al pasar de 251.000 a 423.000 barriles diarios.

Si la ‘diplomacia amiga’ ha terminado en repliegue, la batalla energética contra el enemigo del Norte, una que aspiraba a ganarle la carta de la dependencia y convertirse en el ‘caballo de Troya’ del crudo y los derivados del segundo mercado mayor del mundo, pinta bastos para Citgo, el brazo americano de Pdvsa. Se lo dejaba caer la propia Hillary Clinton: hay medidas venezolanas que, simplemente, no funcionan. Ni un circuito refinador con ocho grandes plantas -tuvo que desprenderse ya de tres- ni 13.500 estaciones de servicio, ocho oleoductos, presencia en 27 estados y los galones del tercer operador de refinerías independiente del país esconden la erosión de su peso, su rentabilidad y su músculo financiero. Venezuela produce cada vez menos crudo pesado y tiene comprometido -a golpe de acuerdos crediticios- cada vez más con China. Citgo perdía 200 millones de dólares en 2009 y, durante los primeros cuatro meses de 2010 ya acumula rojos que superan los 120 millones. Las exportaciones de derivados venezolanos a EE UU cayeron un 72% desde 2006, hasta los 97.000 bpd y desde 2005 EE UU no ha recibido ni un barril de gasolina reformulada de Venezuela, según la EIA estadounidense.

Citgo, con 2.402 millones de dólares de deuda propia, ya no puede ser ni siquiera el tentáculo para la pesca financiera de Pdvsa en las plazas internacionales. A la vista del repudio en los mercados y de las advertencias de los bancos de inversión y las agencias de rating (Fitch lo ha rebajado a B+), Citgo -con dos líneas de crédito por 1.100 millones de vencimiento próximo- ha tenido que desistir de su idea original de emitir 1.500 millones de dólares en Bonos Globales, emitir sólo 300 y recurrir a préstamos bancarios en dos créditos por 1.200 millones de dólares. Ni siquiera el uso como garantía de tres de sus refinerías fue suficiente. Y, a la vista de la advertencia de la Secretaria de Estado de Comercio de EE UU y los litigios pendientes por más de 43.000 millones ante el Ciadi -la mayoría a punto de su resolución- y del reconocimiento del Ciadi el 16 de junio del arbitraje de la denuncia de la taiwanesa OPIC, por primera vez, en Miraflores y el despacho del ministro Ramírez empiezan a sospechar que los 25 acuerdos de comercio firmados con los países de origen de las multinacionales no serán tan fáciles de driblar. Para cubrirse las espaldas en el futuro, Pdvsa evita ahora incluir cláusulas arbitrales en los contratos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Economía: De la ciencia a la manipulación

Por estos días en Estados Unidos hay dos grandes grupos de intelectuales muy reconocidos, debatiendo sobre cuál es la mejor forma de sacar adelante la economía de ese país. De un lado están quienes piensan que el esfuerzo fiscal que hace el gobierno para estimular la economía no está dando resultados, y que por ende el déficit fiscal en que se está incurriendo es un yugo puesto sobre las generaciones futuras (a cambio de ningún beneficio presente). Le vendría mejor al gobierno recortar el gasto, bajar los impuestos, reducir el seguro al desempleo, y abrir la posibilidad de que los desocupados ofrezcan su trabajo a cambio de sueldos cada vez menores. En este grupo (economistas de oferta, neoliberales) no falta alguno que advierta que la deuda que está contratando el gobierno es “impagable” y que la nación se encuentra en bancarrota.
Del otro lado están quienes sostienen que si la economía está creciendo poco, probablemente sea gracias al estímulo, y que es imposible saber de qué magnitud habría sido la recesión sin él. Para este segundo grupo el paquete fiscal ha sido insuficiente. Si el estancamiento fuese consecuencia de una caída en la oferta, los precios subirían de forma más acelerada. Para este grupo (keynesianos) el problema sigue siendo de demanda, por lo que se inclinan por aumentar el estímulo fiscal, financiado con nueva deuda y más impuestos a los estratos de mayores ingresos.
No conozco la economía de ese país con el detalle suficiente como para emitir una opinión categórica, pero el sentido común me hace notar algunas cosas que quisiera resaltar (Macro101). Si Estados Unidos está en bancarrota, ¿por qué los mercados le siguen prestando a sólo 2.5% anual (a diez años)? Los neoliberales, que defienden a ultranza la eficiencia de los mercados, no parecen estar dispuestos a darles crédito esta vez. Es decir, son eficientes para todo lo demás, pero no son capaces de reconocer que la economía más grande del mundo está quebrada. ¡Quebrada está Venezuela, a quien los mercados le exigen 12.75% anual! Además, quienes defienden esta postura son los mismos que desestimaron el mega-endeudamiento de Ronald Reagan en los años ochenta. Creo que los economistas de oferta tienen un punto cuando argumentan que la ampliación del beneficio al desempleo puede generar una tasa de desocupación “natural” mayor en el largo plazo, y también es evidente que los estímulos de hoy vienen a costa de mayores impuestos futuros. Eso sin duda es así, pero en medio de esta crisis, se trata de escoger entre los remedios menos dolorosos, el menor de los dos males.
En cualquier caso, nunca es bueno aproximarse a estos problemas con el dogma, con la intención de confirmar lo que uno ya (cree que) sabe. Bien dice el dicho que “al que anda con un martillo en la mano, todo le parece un clavo”. Por ejemplo: Por estos días, aprovechando la escasez de divisas que ha provocado el gobierno en Venezuela, algunos han desempolvado la idea de la dolarización. Sin duda que en esta coyuntura hallarán terreno fértil. Es como proponer abrir un McDonalds para darle de comer a la gente en Darfur: todo el mundo va a decir que sí, pero no por eso va a dejar de ser junk food.

Para El Universal, 03/09/2010

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Robert Barro critica la política económica de Obama, pero sobre la base de sus efectos sobre el empleo, y no usando el machacado argumento de la quiebra de USA

Una crítica de Robert Barro a la política económica de la administración Obama, que no pasa por la "quiebra de Estados Unidos", sino por sus efectos sobre el empleo a largo plazo (el argumento de la quiebra de USA es absurdo, porque si está quebrada, ¿cómo le siguen prestando a tasas de interés de 2.5% a 10 años? !Queb...rada está Venezuela, que para levantar fondos necesita ofrecer 12.75%!). Lo curioso es que ese argumento viene de la derecha extrema republicana, que basa la mayoría de sus ideas en el hecho de que el mercado es eficiente. ¿Y entonces? Es eficiente para todo, ¿pero para ponerle precio al riesgo USA es miope? How convenient! En fin, de vuelta a Robert Barro. Great reading!