viernes, 23 de diciembre de 2011

Volver a empezar

Por estos días las portadas de todos los diarios españoles llevan una foto de Mariano Rajoy, sonriente, con un maletín bordado “Presidente del Gobierno”, entrando a la Moncloa, juramentándose, subiendo las escaleras del parlamento. Tengo que reconocer que, aún cuando el personaje no me resulta simpático (menos aún su Vice-Presidenta, que haría palidecer a las peores pesadillas de cualquier marido de a pie) hay un aire de nuevo amanecer, de borrón y cuenta nueva, y hasta un cierto optimismo que hacía muchísima falta.
Rajoy llega al poder catapultado por la crisis financiera. A la tercera ha caído la vencida. Su tarea no es nada fácil. La diferencia entre el ingreso por habitante español y sus socios europeos viene explicada por una brecha de 27% en la productividad por trabajador. Esto a su vez es una consecuencia de las diferencias en la calidad de la educación (no tanto en los años) y la escasez de capital. España ha sido víctima de una de las fuerzas que fundamentaron su crecimiento tras su entrada a la Unión Europea: El movimiento del capital en búsqueda de salarios bajos. Ahora los grandes beneficiados de esa libre movilidad son los nuevos socios de Europa, lo que ha desplazado la inversión, sobretodo en industrias de alto valor agregado, hacia el Este. España es uno de los países de Europa que menos patentes registra al año, uno de los que menos invierte en investigación. Rajoy recibe un país con 23% de desempleo, en donde uno de cada dos jóvenes no trabaja ni estudia. Tampoco hablan con propiedad un segundo idioma (o tercero, tras su lengua autonómica) que les permita aprovechar la movilidad laboral en la Unión Europea.
¿Qué se puede hacer? Dentro de la camisa de fuerza del euro las opciones son limitadas. No hay política cambiaria. Para la monetaria hay que hacer lobby en Frankfurt y Paris. ¿Qué le queda entonces a Rajoy? El hueso más duro: La reforma laboral. La legislación actual ha es una de las más caras de toda la Unión. ¿Y los derechos adquiridos de los trabajadores? Ya ha anunciado que de no contar con el apoyo de los sindicatos la reforma procederá por decreto. Es aquí en donde se verá a prueba su liderazgo: Persuadir, convencer, en contraposición a decirle a cada quien lo que (se piensa) que cada quien quiere oír.
Es difícil saber si tendrá éxito, ojala que así sea. El punto es que, por su condición de retador, tiene ahora tiene unas posibilidades y se puede permitir generar una esperanza, que ya los socialistas, agotados y agobiados por la crisis, no podían ofrecer. Y esos nuevos comienzos, esas esperanzas, por más infantiles que resulten a veces, le hacen mucha falta a los países. Ese aire de nuevo comienzo, de página en blanco, esa esperanza de cambio, forma parte esencial de la democracia. Las instituciones garantizan que esos cambios operarán dentro de ciertos límites. Ese es el reto de nosotros en Venezuela: generar ese aparato institucional que convierta los vaivenes del poder en eso, cambios de administrador; no mudanzas enteras. Ojala que pronto tengamos la oportunidad de respirar esos nuevos aires, de despertarnos a un nuevo amanecer. Ojala que la voluntad de los venezolanos nos permita a todos volver a empezar en 2012. ¡Feliz Navidad!

Para El Universal, 23/12/2011

viernes, 16 de diciembre de 2011

Ojala te pasen cosas interesantes

Alguna vez escuché a Teodoro Petkoff decir que ésta era una antigua maldición china y decidí averiguar. En efecto, forma parte de una tríada de severidad ascendente. Le suceden: “Ojala logres atraer la atención de las autoridades” y “Ojala consigas lo que estás buscando”. Todo esto porque, sin lugar a dudas, el año 2012 traerá cosas muy interesantes. Hay tres frentes en particular donde los eventos confirmarán o darán al traste con ideas que venían predominando desde hace tiempo.
2012 será un año clave para Europa. Al cierre del próximo año podríamos estar en un escenario hasta hace poco impensable, en donde resucitan los dracmas, los escudos, las pesetas y las liras, y se da al traste con la moneda única como proyecto político; o se fortalece la unidad a través (entre otras cosas) de una adquisición de deuda masiva por parte del BCE. Aquí las posturas de Merkel y Sarkozy parecen no ser compatibles con la respuesta que se necesita para mantener a flote al euro, o al menos para mantener a todos en el bote. Los acuerdos de estos días no entrarán sino en vigencia hasta marzo… Algunos de ellos deben ser sometidos a referéndum en países en donde prevalecen condiciones económicas muy difíciles, que bien podrían dar lugar (ya de eso podemos hablar nosotros) a alternativas políticas poco ortodoxas.
También será un año decisivo para los países árabes. Idos los Mubarak, Ben Ali, Gaddafi, y quizás Saleh y Al Asad, retirado Estados Unidos de Irak, en 2012 esos países surgidos de las cenizas empezarán a dar sus primeros pasos. Habrá que ver si se dirigen hacía Irán o hacia Turquía. Aquél debate abstracto de todos estos años acerca de la compatibilidad del Islam con la democracia, tendrá finalmente una buena dosis de realidad que dará al traste con algunos de sus postulados. El mundo que resultaría de una agrupación árabe alrededor de Irán, es completamente diferente al que resultaría de una Liga Árabe más afín a Occidente, dispuesta a asociarse con éste para empezar a superar el enorme déficit social heredado de los sátrapas.
Por último están las elecciones en Venezuela. Cuando pienso en 2012, me veo sentado en un café con mi hijo Constantino, de aquí a diez o veinte años, explicándole que los acontecimientos de ese año sentenciaron nuestro destino. Pero soy incapaz de prever qué dirección podría tomar la historia. Me doy cuenta de que nos aproximamos hacia el fin de algunas ideas, pero no soy capaz de discernir cuáles. Habrá una colisión entre “Chávez es derrotable” y “la oposición no tiene un líder capaz de vencer a Chávez”. Según los resultados, podría haber un enfrentamiento definitivo entre “Chávez no entregará el poder de forma pacífica” y “es un cobarde que no se atreverá a disparar contra el pueblo”. 2012 podría ser el tercer año del éxodo masivo venezolano (ya lo fueron 2004 y 2007), o bien marcar un punto de inflexión que traiga de vuelta a los cientos de miles de compatriotas venezolanos que se despiertan todas las mañanas, lejos del cielo de la patria (una expresión del poeta José Ramón Medina), plenos de seguridad ciudadana y de añoranzas, caminando por unas calles y rodeados de unas gentes que no pueden ser las suyas. Que Dios nos bendiga.

@miguelsantos12

Para El Universal, 16/12/2011

viernes, 9 de diciembre de 2011

Bank of America y la posibilidad de default de Venezuela

La posibilidad de que Venezuela incurra en default es uno de esos temas que generan reacciones inconsistentes. Si Ud. adquiere una cesta de títulos de deuda externa de la deuda venezolana hoy, la mantiene hasta vencimiento y la República paga, tendrá un rendimiento anual en dólares 13% por encima de lo que tendría si adquiriera deuda de Estados Unidos. Ese rendimiento adicional es consistente con una probabilidad de default estimada de 55%. Es decir, si Ud. tiene deuda venezolana y quiere comprar un seguro contra todo riesgo, la prima del seguro hoy en día le saldría en 55% del monto asegurado.

Siendo así, quienes piensan que el riesgo de que Venezuela incurra en default es bajo (es decir, el mercado financiero mundial en pleno lo ha sobreestimado) porque “tenemos unas reservas enormes”, “estamos en plena bonanza petrolera”, “en Bélgica y en Italia están más endeudados” o porque “en el Ministerio de Finanzas están conscientes de las consecuencias que eso traería”, deberían estar montados ya en deuda venezolana. Pero no, la mayoría de nosotros no quiere correr ese riesgo. La mayoría interviene en estas operaciones de títulos bolívar-dólar habiendo cerrado de antemano el precio de venta del bono. Tenemos prejuicios locales (locally biased) cuando se trata de opinar (“aquí sabemos más de aquí que los de allá”), pero cuando se trata de poner nuestro dinero el viejo lado izquierdo del cerebro se impone.

De todos, quizás el argumento más divertido sea el de Bank of America. Según ellos el mercado mundial sobre-estima el riesgo Venezuela, porque “un barril de petróleo a ochenta dólares probablemente sea suficiente para soportar las ineficiencias de la política económica de Hugo Chávez”. Insisten, es que “Venezuela está en medio de la bonanza petrolera más prolongada de su historia”.

Ahora, ¿qué ha hecho Venezuela durante esa bonanza? Esa bonanza, en términos reales per cápita, no comienza sino hasta 2006. Para esa fecha nuestra deuda externa (26.600 millones de dólares) era inclusive menor a la registrada en 1998 (28.455). Desde entonces, desde el inicio de la bonanza, la deuda pública externa saltó a 94.670 millones de dólares. Es decir, ha crecido 355% en cinco años, lo que equivale a una tasa de crecimiento anual de 35%. Como la economía no ha crecido precisamente a esa tasa, nuestra razón de endeudamiento (externo e interno) pasó de 25% del tamaño de nuestra economía a 69% (si se calcula el PIB en dólares a 6 BSF por dólar, aun algo optimista).

Ese mismo Bank of America piensa que Chávez ganará cómodamente las elecciones. Si eso ocurre, no hay razón que haga pensar que la deuda no seguirá creciendo a la misma tasa: No vendrán más inversiones, no tomará responsabilidad fiscal repentina el gobierno, no dejará de hacer diplomacia con petróleo. ¿Y entonces? Si la economía y la deuda siguen creciendo a las mismas tasas que lo vienen haciendo, entre 2015-2016 Venezuela alcanzará una razón de deuda a PIB de 180-200% (algo pasará antes). En ese caso, ¿cómo están tan seguros de que no habrá default en el mediano plazo?

Para El Universal, 09/12/2011

jueves, 1 de diciembre de 2011

El reloj biológico de la deuda venezolana

En estos últimos días, desde fuentes tan disímiles como la oficina de mi amigo Juan Misle en el Johnson Space Center en Houston o el hacker que se robó la cuenta de twitter de José Guerra, he recibido el “reloj de la deuda pública mundial” publicado por The Economist. Es un mapamundi con colores que indican los niveles de deuda pública de los países, desde verde oscuro (sin problemas de deuda) hasta rojo intenso (con el agua hasta el cuello). Uno supone que Venezuela, aunque esta vez por razones diferentes, se encontraría más cerca de ésta última escala. No es así. De acuerdo con The Economist, Venezuela tendría una situación de deuda pública bastante holgada: 22,8% del PIB o US$53.374 millones. ¿Y entonces?

Vamos por partes. De acuerdo con el Ministerio de Finanzas, en junio la deuda externa del gobierno central era de US$36.437 millones y la interna de BSF 138.522 millones. Convertida ésta última a dólares a tasa oficial, y dividida la suma de ambas entre el PIB Nominal en dólares (también a tasa oficial, el mejor escenario posible) la deuda resulta en 29,2% del PIB. Pero hay más. En un país sin ninguna división de poderes no tiene sentido establecer diferencias entre la deuda del gobierno central y la que se encuentra en cabeza de las empresas públicas. Es decir, en Venezuela, donde todo el dinero público va a un solo bolsillo, la deuda pública debe incluir también a las empresas del Estado. De acuerdo con el BCV, la deuda pública externa del sector público consolidado cerró septiembre en US$94.669 millones. Si a eso uno le suma la deuda interna convertida a dólares a tasa oficial, y la divide entre el PIB en dólares también a tasa oficial, el porcentaje de deuda/PIB es de 53,9%. Casi tres veces mayor al reporte de The Economist. Todo esto con base en cifras oficiales.

No termina allí. Los dos cálculos anteriores convierten el PIB de BSF a dólares usando la tasa oficial (4,30). Eso arroja un PIB de US$235.300 dólares. Supongamos que la economía venezolana se mueve a una tasa de cambio promedio de 6,00 BSF por dólar (bastante optimista). En ese caso, el PIB estaría alrededor de US$170.000 millones y la razón de deuda pública a PIB sería de 69,8%.
Visto así, el margen de maniobra de la deuda venezolana se empieza a mostrar más acorde con la prima de riesgo que le exigen los mercados (de las mayores del mundo, por encima de 10%). Sobretodo cuando uno toma en cuenta que la mayoría de los episodios de default de las economías en desarrollo se producen a niveles de deuda/PIB muy inferiores a los de las economías desarrolladas (intolerancia a la deuda, Kenneth Rogoff dixit). Y nótese que aquí solamente he incluido la deuda financiera documentada. No hay Fondo Chino, ni pasivos laborales, ni regalías por pagar a socios petroleros, de pasivos contingentes por demandas en las corte de arbitraje internacional, ni deuda por estatizaciones con antiguos propietarios privados. Esto ilustra lo difícil, acaso también lo peligroso, de hacer copy-paste de las páginas oficiales sin mayor conocimiento de la realidad local. Es eso, o el fondo de pensiones de los trabajadores de The Economist está invertido en deuda venezolana.

Para El Universal, 02/12/2011

viernes, 25 de noviembre de 2011

Javier Marías: La verdad en la ficción

Siempre me sucede lo mismo. Cuando lo veo aparecer en el pequeño auditorio en donde tendrá lugar la reunión aún no ha llegado mucha gente. Se abre una pequeña ventana para acercarme y saludarlo brevemente. Y a uno le sorprende el que, tras haber leídos sus trece novelas, tres recopilaciones de cuentos y seis ensayos, el autor no lo reconozco a uno, no sea capaz de percibir esa familiaridad que uno sí siente, tras haber pasado cientos de horas en silencio, escuchándole. Esa es después de todo la esencia civilizadora del leer: Nos enseña a escuchar en silencio.

Javier Marías se ha especializado en un género que se ha dado a conocer como la novela del pensamiento. Sus libros cuentan historias, sí, pero su desarrollo está centrado en las reflexiones, cavilaciones y especulaciones que hacen los protagonistas alrededor de los hechos. Me da la impresión que ese proceso descriptivo ha seguido cierta evolución. En sus primeras novelas, Los dominios del lobo, Travesía del horizonte, las hipérboles del pensamiento están relativamente acotadas. Luego vendrían (en mi opinión lo mejor de su obra) Mañana en la batalla piensa en mí, Todas las almas y Corazón tan blanco, donde las digresiones son más amplias y se centran alrededor de lo que ocurre y de lo que pudo haber ocurrido, de las infinitas ramas de la realidad que se abren (y cierran) con cada uno de nuestros actos, y de cómo el azar determina de forma caprichosa qué nos sucede y qué no, qué pasa tras la “negra espalda del tiempo”. En su última etapa, con la trilogía Tu rostro mañana, las digresiones alcanzan su apoteosis, llegando a eclipsar la trama principal, que pasa a un segundo plano, y en ocasiones incluyen largas historias dentro de la historia (al estilo Don Quijote).

Le pregunto si está consciente de esa evolución. “Es posible”. Es posible que ante la eminencia en nuestro tiempo de la novela cuyo final uno espera, mientras se come las uñas, su respuesta haya sido inclinarse cada vez más hacia la reflexión y el pensamiento. “No tengo nada en contra de esas otras novelas. Mi padre solía leer todas las de Sherlock Holmes de Conan Doyle… Las releía tras unos años porque olvidaba los finales, los asesinos, los culpables y sus circunstancias. Se lee muy fácil y entretiene, y deja muy poco. Yo prefiero la novela de la reflexión, con un ritmo más lento, más parecido acaso al de la propia vida. Esa novela, al menos eso aspiro, suele invitar a hacer pausas, a resaltar oraciones y rayar en los márgenes, a hacerse preguntas, y por lo tanto tiene una probabilidad mayor de permanecer en la memoria”.

Esta idea viene muy a propósito de nuestro tiempo, de nuestro afán por llegar a saberlo todo, por conocer el final de las historias, de las nuestras y de los demás, sin ser capaces del todo de disfrutar las circunstancias. Como le escribía Rilke a Albert Kappus en Cartas a un joven poeta: “Quizás sea más conveniente que se dedique Ud. a disfrutar de las preguntas en sí mismas…” Lo digo sin ningún ánimo de aleccionar, porque difícilmente a alguien le haga más falta ese consejo que a quien escribe. Suele suceder eso también, uno termina enseñando aquello que más necesita aprender.

Para El Universal, 25/11/2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

El Debate: Candidatos y Palabras

Tengo en mi cabeza la imagen de los candidatos a las primarias de oposición agachados, buscando en el baúl de nuestro lenguaje las palabras apropiadas para articular sus ideas en las horas previas al debate. No la tienen fácil. Tras trece años de maltrato, todo lo que se pueda encontrar allí suena a lugar común, a frase vacía, a vendedor de ilusiones. Hay muchas secuencias rotas, algunas palabras han perdido totalmente su sentido. Ese es uno de los logros más resaltantes de la revolución: Privados del mecanismo a través del cual se expresan las ideas todos se parecen entre sí, y entonces ya todo se reduce a la piel o, más primitivo aún, a quién controla más recursos. Algo similar contaba Hubert Fichte: tras dos décadas de manipulación y ultraje por parte de los nazis, los escritores alemanes se encontraron con una lengua inservible. Aún así, en medio de esa neblina espesa que impone las limitaciones del lenguaje, me fue posible identificar algunos rasgos concretos que me gustaría compartir con ustedes. Después de todo, esas son las palabras que tenemos y con esas habrá que hablar.


Diego Arria se centró en vender la necesidad de una administración de transición, llevada por alguien "con experiencia en la función pública". Duraría "de dos a tres años" y allí se sentarían las bases de la nueva república. Es difícil que tenga éxito pero en cualquier caso es un enfoque honesto. Entre los demás, es evidente que quien más alusiones hizo al gobierno, a la participación pública, en el sentido de la intervención directa, fue Pablo Pérez. Aún así, en medio de la emoción y acaso debido a esa pérdida del sentido del lenguaje, a no pesar de forma apropiada las consecuencias de las palabras, terminó prometiendo que "nadie en Venezuela se quedaría sin asistir a una escuela privada". Una propuesta sorprendente que colide no sólo con su orientación ideológica sino también con muchas de sus ideas previas. En el otro extremo de este continuum estaría María Corina Machado con el capitalismo popular y su énfasis en el rol del gobierno como facilitador. En medio de tantos lugares comunes fue Leopoldo López quien asomó propuestas más concretas, en particular en el área de seguridad. Desde mi punto de vista le faltó alguna idea que hilvanara su oferta, mucho más allá de "ser los mejores en todo". Este último mérito acaso fue el principal logro de Henrique Capriles durante el encuentro. Aunque no haya sido el más elocuente, hizo un esfuerzo evidente por presentar sus ideas sobre el empleo, el crecimiento y la delincuencia, y aún su propia experiencia como alcalde y gobernador, utilizando como unidad temática a la educación.

Esas fueron mis impresiones del debate, recogidas, permítanme el disclaimer,desde la distancia y ya bastante adentro de la madrugada. Aunque no se pueda considerar la reunión del lunes pasado en ningún sentido, ni político, ni programático, ni de ejercicio de la democracia, ni aún como debate, como un producto terminado, es sin ninguna un primer esfuerzo regenerador de muchas cosas sanas que hemos extraviado y como tal lo agradezco. ¿Fue un ejercicio de ingenuidad la reunión del lunes? Sí, sin ninguna duda. No se puede calificar de otra forma. Pero ingenuidades así, a veces alcanzan para rescatar un país.

Para El Universal, 18/11/2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Shakespeare and Company


Be not inhospitable to strangers lest they be angels in disguise” Así reza un antiguo espejo, sus reflejos ya deformes y algo oxidados, las imágenes devueltas entre retazos de recortes de papel y postales adheridas, en la entrada de la antigua librería Shakespeare and Company de París. Y he aquí que, cuando se atraviesan sus estrechos espacios atiborrados, se suben sus escaleras con sus pasamanos verticales llenos de libros, y se descubren los sofás y las sillas, escondidos aquí y allá entre las montañas, uno efectivamente siente la calidez de la visita que llega, del amigo al que se le permite encontrar la casa en desorden. La atmósfera del lugar debe ser muy fuerte, porque durante muchos años ha resistido los desfiles de miles de visitantes, muchos sin ningún interés por la lectura, que se hacían fotos “en un sofá, con un libro” (algo ha debido de pasar en los últimos años puesto que, acaso como mecanismo de selección, las fotos en el interior ahora están prohibidas).

Un lugar así no puede sino estar poblado de historias. La primera Shakespeare and Company que hubo en París fue fundada por Sylvia Beach en 1914. La estadounidense, además de regentar la librería, fue la primera en publicar el Ulises de James Joyce en 1922. Aquél antepasado sobrevivió hasta la ocupación nazi de Francia en 1941. Según la leyenda, Sylvia Beach se negó a venderle a un oficial alemán la última copia que tenía del Finnegans Wake de Joyce, por lo que detenida y recluida unos meses en Vittel. Después de la guerra no volvería a abrir el negocio. Mucha gente viene buscando aquí no sólo a esa Sylvia Beach, sino también los rastros de sus visitantes más célebres en aquellos días: Ernest Hemingway, Ezra Pound, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein y el propio James Joyce, entre otros. Pero esos fantasmas no están aquí.

Aquella primera Shakespeare and Company se encontraba en el número 8 de la rue Dupuytren, y más tarde se mudaría no muy lejos de aquí, al número 12 de la calle Odeón. La Shakespeare and Company de hoy en día se encuentra en el 37 de la rue de la Bûcherie, frente al puente que conduce Notre Dame. Esta no es la librería de la “generación perdida” sino otra del mismo nombre fundada en 1950 por el estadounidense, George Whitman, hijo de un Walt Whitman que no tiene nada que ver con el poeta, y padre de Sylvia Beach por voluntad del librero, sin ningún parentesco con la fundadora y editora del Ulises.

Aquí, en la colosal sección de memorias de viajeros, al subir las escaleras en la primera estantería de la derecha, he dado con un extraño ejemplar “Reading by Location: Books and movies for top travel destinations”. Es una síntesis fenomenal de una tarea que yo había venido haciendo por mi cuenta antes de cada viaje: Leer las obras esenciales de ficción y no ficción, más algunas películas, de los lugares  por visitar. Mi primera curiosidad es: ¿Qué recomendarán a los viajeros a Venezuela? Si a mí me hicieran esa pregunta, recomendaría sin pensarlo dos veces el Hugo Chávez sin uniforme y La Rebelión de los Náfragos (non-fiction) y la película Domingo de Resurrección de César Bolívar. No sabría qué decir si se trata de ficción. ¿Qué recomendada el libro? Una obra extraña, al menos para mí, novela autobiográfica de una cierta Lisa St. Aubin de Teran, casada en Europa con un aristócrata venezolano que vuelve al país a buscar los rastros de su familia y sus propiedades. Abandonada gradualmente por su esposo (una frase exquisita para describir el matrimonio en el libro: increasing absence), hereda la búsqueda de las raíces de su familia política y cuenta sus aventuras en nuestra tierra. Ya volveré sobre Lisa St. Aubin de Terán. Esto se trataba más bien de Shakespeare and Company, y los ángeles que llegan a nuestras vidas disfrazados de extraños. Be not inhospitable to them.

Para El Universal, 11/11/2011

Una vez más: Itaca, el poema de Konstantinos Cavafys, en su versión en inglés en voz de Sean Connery

viernes, 4 de noviembre de 2011

Grecia: ¿Cuál es el dracma?

PARA EL UNIVERSAL - viernes 4 de noviembre de 2011 12:00 AM

Tengo la impresión de que cualquier venezolano tendría una mayor capacidad para comprender lo que ha sucedido la última semana en Grecia que los propios europeos. El pasado viernes la Unión Europea (UE) anunció una reducción de 50% de la deuda griega (por negociar con acreedores), la recapitalización del fondo para la defensa del euro, más una serie de transferencias a ese país sujetas al cumplimiento de una (otra más) ronda de ajustes fiscales. Ese día los mercados cerraron en su punto más alto desde el inicio de la crisis financiera.

Y he aquí que el martes pasado, el Presidente Giorgios Papadopoulos (nótese con qué rapidez ha pasado de George a Giorgios, su alter-ego más nacionalista) convocó a un referéndum para aprobar el nuevo paquete de medidas que Europa le exige a Grecia. Esto equivale, palabras más, palabras menos, a convocar a los griegos a pronunciarse en favor o en contra de la adherencia a la unión monetaria (el euro). Lo que ha seguido es una oportunidad de oro para desplegar esa destreza para crear escenarios e imaginar conspiraciones que los venezolanos hemos desarrollado con capacidad olímpica en los últimos años. El miércoles Papadopoulos habría dado de baja a varios elementos de la cúspide militar, por lo que se habló de amenaza de golpe. Después se dijo que había sido un acto de soberbia ante las protestas continuadas, que su propuesta era una suerte de "si nos vamos a hundir, seamos todos partícipes". La última versión convierte al referéndum en jugada maestra y a Papadopoulos de títere a genio, pues habría ideado la consulta para provocar una reacción masiva en favor del euro.

En cualquier caso, la movida ha abierto la caja de Pandora. Sarkozy y Merkel se han apresurado a solicitarle marcha atrás, bajo la premisa de que el referéndum es una idea estúpida que los griegos no dudarán en rechazar (y si es así: ¿cuál era el problema en hacerlo?). ¿Qué consecuencias tendría para Grecia salir del euro? Sin lugar a dudas, el día después sería caótico. Para evitar retiros de depósitos en masa y una caída en dominó del sistema bancario, habría que decretar algún tipo de suspensión temporal de actividad bancaria (corralito). Eso provocaría un pánico inicial que profundizaría la recesión griega. Algo así como lo que sucedió en Argentina tras la suspensión de la convertibilidad. ¿Y una vez pasada esta etapa? La re-adopción del dracma a una tasa depreciada conseguiría devolver la competitividad a la economía sin necesidad de pasar por la dolorosa deflación de salarios a la que confina el euro. Con el aparato industrial funcionando a media capacidad, una expansión de moneda local provocaría un aumento de la demanda y una recuperación de la economía en el corto plazo. ¿Y el riesgo país? ¡Pero si ya estando dentro del euro a Grecia le prestan a una prima por riesgo fenomenal!

A mediano plazo, la capacidad de crecimiento de Grecia dependerá de la credibilidad que sean capaz de generar su política económica, lo que en definitiva determinará cuánta inversión será capaz de atraer, y en qué áreas del espectro de especialización tecnológica.

¿Qué ha sucedido con Argentina tras abandonar la convertibilidad? En estos doce años el ingreso por habitante creció 25,2%, por encima del 24,5% de Brasil (sólo 4,9% Venezuela). ¿Han sufrido una inflación de dos dígitos? Sí, pero no por eso han dejado de crecer. Quizás de allí el apoyo del "ciudadano de a pié" (también de muchos de los que andan en carro) a Cristina Kirchner. Y entonces, ¿Cuál es el drama? El drama probablemente venga, más que por las consecuencias para la propia Grecia, las que traerá para los demás miembros "pobres" de la UE.

viernes, 28 de octubre de 2011

El bebedizo de la dolarizacion

Conozco a alguien que apenas lea esto me va a decir: "¡No le hagas swing a piconazos!". Y quizás tenga razón. Pero en cualquier caso, hay que reconocer que un grupo nada despreciable de personas (aparecen en los foros de noticias, hacen preguntas en las conferencias, en Twitter) piensan que la dolarización podría ser una suerte de panacea para la economía venezolana. "¡Mira a Ecuador, a Panamá!" (nunca miran a Chile, o lo despachan diciendo "es que allá hubo una dictadura... ").

La dolarización consiste en la adopción del dólar como moneda de curso de la economía. Eso equivale a eliminar de raíz la política monetaria: Si quieres tener más circulante tendrás que exportar más, atraer más inversión, o endeudarte más. En contrapartida, déficits en cuenta corriente, salidas de capital o pagos netos de deuda, disminuirán la cantidad de dólares en circulación. El único mecanismo de equilibrio en un sistema así es la tasa de interés. Con frecuencia se asocia la eliminación de la moneda local con la homologación automática de nuestra inflación con la de EEUU. Quienes así piensan no sólo olvidan que esto rara vez ha ocurrido, sino también que la inflación suele tener componentes no sólo de demanda, sino también de oferta (en particular en nuestro caso).

Habría que sentarse a buscar con cuidado para encontrar un país en donde la dolarización sea menos apropiada que en Venezuela. Nuestro ingreso de dólares está asociado al petróleo, una fuente muy impredecible y volátil que provocaría cambios constantes e igualmente impredecibles en la cantidad de moneda en circulación. Equivaldría a inyectarle toda la volatilidad de los precios del petróleo a nuestra economía. Sería imposible reducir nuestra dependencia petrolera exportando alguna otra cosa. ¿Dolarización con fondo de estabilización? Eso ya equivale en la práctica a tener Banco Central.

La adopción de una moneda común suele ser consecuencia de un conjunto de pasos previos, no al revés. A la Comunidad Europea no se le ocurrió adoptar el marco alemán, y a partir de ahí sentarse a esperar bucólicamente que los déficit fiscales se redujeran, la inflación se estabilizara, el desempleo cayera. A la adopción del euro, le precedieron los acuerdos de Maastricht: Se fijaron los niveles de inflación, déficit y desempleo máximos aceptables que los países interesados debían alcanzar antes de entrar al euro (no después). Si nosotros llegamos a eso, ya no hará falta la dolarización. En fin, va mucho más allá de la chocarrería de preguntarle a la gente: ¿Tú quieres ganar en bolívares o en dólares? Entre otras cosas porque, para ganar algo, primero hay que tener empleo.

Todo esto sin entrar a pensar en nuestra coyuntura. Una eventual administración de oposición no tendría capital político para levantar de la noche a la mañana los controles (y si lo tuviera tampoco es conveniente que así lo hiciera, también el capital político puede ser muy volátil). Los cambios deben introducirse poco a poco, en la medida en que se garantice la gobernabilidad y se vaya ganando la credibilidad de la gente y de los mercados. Y es muy poco probable que eso se consiga simplemente porque nos metimos dentro de una camisa de fuerza.

Para El Universal, 28/10/2011

viernes, 21 de octubre de 2011

El euro: ¿Para qué seguimos aquí?

Si Ud. pregunta por ahí cuál es el origen de la crisis del euro encontrará diversas respuestas, con un elemento común. La mayoría tiene algún reproche que hacerle a las economías que hoy tienen más problemas: No han sido muy disciplinados desde el punto de vista fiscal, han incurrido en unos niveles de deuda que, tras la recesión de los últimos años, resultan insostenibles; o no son lo suficientemente productivos.
Una tendencia más reciente apunta hacia una causa distinta, acaso relacionada con la naturaleza misma de la zona euro y no tanto con los países en crisis: La expansión de la Unión Europea (UE) hacia el centro y el este de Europa. A partir de mediados de los años noventa, al grupo original de quince países que conformaban la UE se fueron incorporando de forma gradual “nuevos socios”: Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, República Checa y Rumania. A raíz de esa expansión, un conjunto de economías de las quince “originales” comenzaron a ver alterado su patrón de comercio: Exportaban cada vez menos bienes de alto contenido tecnológico, y cada vez más bienes de bajo contenido tecnológico. La especialización que habían desarrollado empezó a cambiar gradualmente de patrón. ¿Quienes estaban detrás de ese cambio? Las multinacionales.
A mediados de los años noventa, las multinacionales más grandes de Europa empezaron a movilizar sus facilidades de producción hacia el Este. La adición de los nuevos socios no ocasionó una mayor creación de inversión, sino más bien un desplazamiento, un reacomodo. ¿Cuáles fueron los cuatro países que entre 1993-2003 experimentaron mayor cambio de patrón de comercio (de alto contenido tecnológico a bajo)? Italia, España, Grecia y Portugal. ¿Cuáles fueron los países en donde los flujos de inversión directa experimentaron mayor reversión, pasando de áreas de alto contenido tecnológico a bajo? Italia, España, Grecia y Portugal.
A partir de entonces, las balanzas de pagos de estos países, que empezaron a perder exportaciones de alto valor agregado e inversión directa, se empezaron a deteriorar. En su momento, este deterioro parecía una mera transición (el Este no crecería siempre a esas tasas, los salarios eventualmente se equilibrarían). La crisis de 2007 consigue a este conjunto de economías de la vieja Europa en una posición muy débil. A eso habría que agregarle que españoles, griegos y portugueses son de los menos propensos a emigrar a otros países de la UE. Es decir, coexiste la libre movilidad laboral con importantes diferencias de salario (y desempleo). La crisis de 2007 resaltó que la Unión Monetaria no era suficiente, y generó un movimiento inicial a favor de instituciones que centralicen la política fiscal. Unos años de recesión han puesto el foco sobre la legislación laboral: Aunque urge en algunos países, en la situación actual no hay ningún gobierno capaz de acometerla por sí sólo, sin exponerse a un grado crítico de inestabilidad política y social. Falta ver si los ciudadanos de los países en problemas digieren mejor esa reforma si la promueven desde Frankfurt, o si más bien no empiezan a formar masa crítica quienes se preguntan: ¿Por qué seguimos aquí?

Para El Universal, 21-10-2011

viernes, 14 de octubre de 2011

El Estado del Bienester Aéreo

Hay un elemento común en el discurso de los candidatos de oposición. Aunque algunos con más fortuna que otros, todos han identificado un factor clave para las elecciones de 2012 y los años por venir: ¿Cómo convencer a los venezolanos de que efectivamente se puede vivir mejor? ¿Cómo se le devuelve la ambición, la fe en sus propias posibilidades, cómo se les inyecta la convicción de que la vida puede ser mucho más agradable de lo que ha sido hasta ahora? No es fácil. Para muestra el propio gobierno, que se inauguró hace ya casi trece años con la intención de mejorar la calidad de vida de los venezolanos, y fue cambiando su estandarte de bienestar y progreso por otro que resalta permanentemente el sacrificio, la resistencia. He ahí su verdadero fracaso.

Se trata de algo que va mucho más allá de repetir consignas. Tiene que ver con la capacidad para inspirar en los demás la idea de un futuro mejor. La mayoría de aquellos a los que va dirigido el discurso no tienen una experiencia previa de la que puedan echar mano para fundamentar esa visión. Se trata, aunque en un sentido distinto, de esa poderosa idea de las repúblicas aéreas a las que se refirió Bolívar en Cartagena: “Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano”. Digo en un sentido distinto, porque Bolívar se refería a una característica (“la adopción del sistema tolerante”) que a su juicio había hecho al Estado débil e ineficaz, la causa última de su disolución. Ese carácter aéreo que el Libertador identificó como una amenaza, es ahora un requisito indispensable para promover el cambio. Después de todo, ¿qué es ese bienestar y esas posibilidades que la oposición se esfuerza por venderle a los venezolanos, sino un conjunto de pensamientos e ideas abstractos, con los que muy pocos han tenido experiencia previa?

Hace unos días, en medio de ese proceso de revisión y nostalgia que trae consigo toda mudanza, dí con una investigación de Matías Riutort, que nos dejó en enero pasado, acerca del crecimiento económico y la redistribución de la riqueza. Según Matías, si crecíamos a una tasa anual de 5% y no se alteraba la distribución del ingreso, una persona promedio en pobreza extrema en 2002 tardaría 18 años en salir de esa condición, 29 años si se crece sólo 3%. Para hacernos una idea mejor, durante los últimos doce años Venezuela creció 2,2% anual (y la población 1,9%, lo que arroja una tasa de crecimiento por persona de 0,3% anual). Es evidente que en un país así sólo hay lugar para operativos. Como bien ha dicho Amartya Sen, nadie está dispuesto a defender un sistema político del que no deriva ningún beneficio. De eso podemos dar fe nosotros. Ahora se trata de tener la capacidad para inspirar esa nueva visión de país, ese sentido de posibilidad, en los venezolanos más desaventajados, y de explicarles cuál será su rol y cómo podría ser su condición en esa nueva Venezuela.

Para El Universal, 14/10/2011

jueves, 6 de octubre de 2011

Google: El arte de predecir el presente (nowcasting)

“Hacer predicciones es muy difícil, sobretodo cuando se trata del futuro”. Esta frase ha sido atribuida a no menos de veinticinco personajes, entre quienes se cuentan Yogui Berra, Niels Bohr, Groucho Marx, Mark Twain, y Albert Einstein. Dado que, efectivamente, es difícil predecir el futuro, Google ha decidido bajar un poco la barra, poniendo a la disposición de todos Google Insights for Search http://www.google.com/insights/search y también (todavía no en todos los países) Google Correlate, con la intención de ayudarnos a predecir mejor el presente.

¿Qué sentido tiene? Veamos. Las estadísticas de producción y desempleo suelen publicarse con retraso (de cinco a diez semanas). No sabemos cuánto creció (o cayó) la producción o la creación de empleos en un trimestre hasta varias semanas después de culminado éste. Siendo así, podríamos llegar a implementar los correctivos en un entorno que tiene poco o nada que ver con el que originalmente las motivó.

Aquí es donde la herramienta de Google podría resultar verdaderamente útil. En esencia, lo que hace es darnos un mapa, por geografía y períodos de tiempo, de qué tipo de búsquedas se están haciendo con mayor frecuencia y con qué otras búsquedas están correlacionadas. Esas búsquedas (la variación en la frecuencia) podrían ser verdaderos indicadores tempranos de las cosas que nos ocurren hoy. ¿Cayeron las búsquedas de ‘hoteles’, ‘vacaciones’ y ‘pasajes’ en relación con Agosto pasado? Caerá la demanda asociada a servicios de turismo. ¿Aumentó la incidencia de las búsquedas de ‘seguro al desempleo’, ‘beneficios sociales’, ‘oportunidades de empleo’? La creación de empleo continúa estancada. Hal Varian, Chief Economist de Google, ha demostrado que la incidencia de búsqueda de ‘flu influenza’ en Australia, pudo haber ayudado a las autoridades a predecir la epidemia de dicha enfermedad y en consecuencia a actuar con mayor celeridad. Varian también ha demostrado que existen tres fases en el desempleo juvenil: La primera, asociada a búsquedas de nuevas tecnologías (‘ipod’, ‘ringtones’); la segunda, asociada a entretenimiento de bajo costo (‘home workout rutines’, ‘guitar beginners’) y una última fase pornográfica (‘adult videos’, ‘porn tube’).

La nueva herramienta permite saber cosas como que el punto más alto de las búsquedas ‘me quiero ir’ y 'becas' en la geografía venezolana fue en Agosto de 2004 (referéndum revocatorio), seguido de lejos por diciembre 2006 (elección presidencial), y febrero de 2009 (referéndum por reelección indefinida). Lo curioso es que, en todos estos eventos, aún cuando las posibilidades y los resultados eran relativamente predecibles, la búsqueda se disparó sólo inmediatamente después de la elección, no antes. Eso dice mucho acerca de nuestra forma de ser, de nuestra pasión por transformar en acción inmediata cualquier sensación de urgencia. La herramienta está ahí, y sus posibilidades son infinitas, pero no es infalible (la penetración de Internet podría ser baja, la participación de mercado de Google más alta en algunos mercados que en otros), y exige cierto conocimiento de estadística. De lo contrario podríamos terminar, como algunos por ahí, prediciendo el pasado.

Para El Universal, 07/10/2011

jueves, 29 de septiembre de 2011

El Fondo de Rescate Europeo: ¿Un bluf?

Ayer la Cámara Baja Parlamentaria (Bundestag) de Alemania aprobó la ampliación de la contribución de ese país al fondo de estabilidad del euro: 523 votos a favor, 85 en contra. Angela Merkel ha conseguido meter en el saco ganador a nada menos que 315 de los 330 diputados del bloque de centro-derecha que conforma su gobierno. La contribución alemana pasará de 123 a 211 billones de dólares (72%); lo que efectivamente le permitirá al fondo alcanzar los 440 billones de dólares.

El debate no ha sido nada fácil. ¿De dónde viene la polémica, en presencia de esa enorme mayoría? Muchos de los que han votado en favor critican a Merkel por haber estimulado el escepticismo alrededor del euro con su paso vacilante, sus idas y venidas en relación con Grecia. Con las elecciones en 2013 a la vuelta de la esquina, muchos se preguntan cuáles serán las implicaciones políticas de esta aprobación. Hay dos cosas que me gustaría resaltar en relación con éste debate.

En primer lugar, es difícil entender todas las quejas que hoy en día se oyen en Alemania: “estamos financiando al resto de Europa”, “Alemania no tiene por qué pagar por los desequilibrios de los demás miembros de la Unión Monetaria”. Ahora bien, ¿qué esta haciendo el Bundestag que no sea protegerse a sí mismo? Porque a muy poca gente se le puede ocurrir que Alemania está haciendo ese sacrificio fiscal (después de todo los aportes al fondo de estabilización del euro vienen de los bolsillos de sus contribuyentes) por altruismo. Basta con preguntarse: ¿Qué cabe esperar en caso de que caiga el euro? Lo primero que ocurriría es que aquellos países que han incurrido en desequilibrios fiscales graves se verían forzados a retomar sus antiguas monedas y devaluar de forma inmediata. Esto ya lo hizo Francia en tiempos del patrón oro tras la primera guerra mundial, y sus resultados fueron mucho mejores que los de aquellos (Inglaterra) que se empeñaron en retomar la paridad oro al mismo ratio de pre-guerra. Es decir, dracmas, pesetas, liras, escudos y libras irlandesas, resucitarían a una paridad depreciada. ¿Qué monedas se fortalecerían? El marco y el franco (o lo que Alemania y Francia decidan mantener como signo monetario). Ese movimiento afectaría de forma inmediata las exportaciones de ambos, haciendo más accesibles las exportaciones de los países hoy en crisis. A su vez, esto traería como consecuencia un deterioro en las condiciones de empleo y en la propia balanza de pagos alemana. ¿Y entonces? La verdad es que detrás de esta decisión y de los esfuerzos por mantener el euro haya mucho cálculo y mucha punta fina, y la decisión en sí no se deba más que al propio interés alemán.

En segundo lugar, parece existir un consenso general en relación con el hecho de que no hay fondo europeo que alcance para evitar una reestructuración de deuda griega. Es una suerte de “el emperador va desnudo”: Todo el mundo lo sabe, pero muy pocos se atreven a decirlo de forma abierta (ojala los ajustes fiscales fuesen sólo cosa del Excel). ¿Y entonces? En ese sentido, esta capitalización del fondo procura promover la estabilidad en otros países en riesgo y darle una patada al mingo griego, apenas unos metros más adelante.

Para El Universal, 30/09/2011

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por quién votar en las primarias?

Viendo los buenos candidatos que se han inscrito en las  primarias no puedo dejar de hacerme la pregunta que ahora se hacen muchos venezolanos: ¿Cuál será el mejor? ¿Por quién votar? Me lo pregunto como economista, y me doy cuenta de que la orientación económica no será un factor diferenciador en estas elecciones. Aunque la economía de nuestro país se encuentre en ruinas, la mayoría de los candidatos coinciden en las cosas que habría que hacer, o al menos en qué dirección habría que apuntar.

Después de todo no somos Chile, que lleva veinte años haciendo las cosas bien y ahora se pregunta ahora qué hacer para seguir creciendo. A Venezuela le corresponde sentar las bases para disfrutar del “crecimiento transicional”: crecer a tasas muy altas hasta llegar a donde llegan quienes hacen las cosas con sentido común. A partir de ahí ya es otra cosa. Hasta donde soy capaz de discernir y con quienes he podido conversar, la mayoría de los candidatos entienden que un país no puede vivir en la incómoda elección entre inflación (si se liberan los controles) y escasez (si se mantienen). Están convencidos de que necesitamos dar garantías mínimas para abrirle espacios a la inversión privada, porque el Estado debe concentrar toda su capacidad en el esfuerzo de reducir el enorme déficit de atención social. Están claros en que la tasa de cambio no debe ser utilizada para ayudar a nuestros productores, pero tampoco debe ser un ancla contra la inflación que los ahogue y los ponga a competir con importaciones artificialmente más baratas. La mayoría entiende que existe una restricción fiscal, y que el país no puede ser endeudado hasta el infinito para financiar el consumo presente. Todos coinciden en que el petróleo se le ha quedado pequeño a Venezuela. Todos perciben que los cambios en materia económica deben introducirse de manera gradual, dándole prioridad a la gobernabilidad (en la medida en que los recursos así lo permitan).


La clave está entonces en cómo se hace esa transición (hacia una economía normal) y cómo se le devuelve a los venezolanos la ambición por progresar y la fe en sus propias posibilidades. Porque esa economía que todos desean promover está fundamentada en un Estado que provee cierta red de asistencia social, y un ciudadano que se apoya en esa red para progresar, según su propio esfuerzo y capacidad. ¿Cómo se le venden las enormes posibilidades de la propia iniciativa a un país que lleva años viviendo de la dádiva del Estado, que ha perdido la fe en sí mismo y en su propio esfuerzo? ¿Cómo se le saca de adentro el miedo a los venezolanos, y se les inyecta la confianza en el Estado y sus instituciones, y por encima de todo en sí mismos? Digo que esa es la clave, porque me parece suicida tanto salir a prometer lo que se cree que los demás quieren oír cuando ya no es posible (a la Chávez), como salir a la calle con una propuesta de país sin ningún eco en las mayorías. Y es que de eso se trata el liderazgo, de persuadir, de convencer, de ser capaz, como decía Unamuno, de “enfresar nuestra el alma en la de los que la tienen dormida, o acaso muerta, y que viva allí, y allí, hecha como un óleo, arda y alumbre”. Candidatos buenos puede haber muchos, ser capaces de esto último ya es otra cosa.

Para El Universal, 23/09/2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

La última mudanza

Venezuela vuelve a hacer maletas de nuevo. Primero, se inició la mudanza a Caracas de los dos tercios de reservas en oro que estaban custodiados en el extranjero. Segundo, se anunció la movilización de 6.000 millones de dólares de nuestras reservas en efectivo desde Estados Unidos y Europa a bancos en Brasil, Rusia y China. Ahora hace sus valijas para retirarse del Centro de Conciliación de Arbitraje de Disputas Internacionales (ICSID), una institución internacional autónoma que agrupa a 157 países. Es precisamente en esa instancia en donde Venezuela tiene ahora disputas por más de 40.000 millones de dólares (160% de las reservas internacionales) correspondientes a pagos pendientes por estatizaciones. Con esta movida, el gobierno procura trasladar esas disputas a las cortes locales, completamente bajo el control de la revolución.

Esta claro que está preparándose para un escenario que podría propiciar la confiscación de sus activos internacionales. Los depósitos en los bancos de Brasil, Rusia y China (en especial éste último) representan en realidad una protección contra acreencias previamente contraídas con esos países. Es decir, China difícilmente procedería a ceder las reservas que Venezuela ha depositado en sus bancos a la custodia internacional, sin debitar antes la deuda bilateral. Es un mecanismo ingenioso que de cierta forma protege al deudor y al acreedor. Ese traslado, más la traída de los lingotes de oro, pondrá “a resguardo” prácticamente la totalidad de nuestras reservas internacionales (fuera de eso, ya es poco lo que tenemos).

Ninguna de estas movidas es gratis. Con cada movimiento el precio de los títulos de deuda venezolana se deteriora, aumenta la prima de riesgo de préstamos soberanos y disminuye la disposición a invertir en activos físicos. Esta última ya venía siendo prácticamente nula antes del milagro contable del monje de CORDIPLAN, según el actual invertimos cerca de 30% del PIB, bastante más que Japón y por encima de Turquía, que viene creciendo 8.8%. Aún así, es sorprendente que nuestra deuda no haya caído aún más en presencia de todas estas mudanzas. Es como si los mercados internacionales se hubiesen contagiado de repente de aquella dolencia incrédula que sufrimos los venezolanos durante tantos años: “No vale, yo no creo”.

Quizás, en el fondo, estas valijas apenas formen parte de una mudanza todavía más grande que el Presidente pretende hacer, claro está, en caso de ser necesario. Una mudanza dentro del propio país pero a un estadio totalmente diferente. La enfermedad ha traído muchos cambios. El escenario aquél de abril 2003, en donde Fidel aconsejó salir temporalmente del poder (“eres aún muy joven”) ya no es factible. Con la tierra un poco más a la vista que en aquél entonces, no puede darse el lujo de ceder el poder. Dará la pelea electoral, como ha sido siempre, sólo en la medida en que lo favorezca. Mientras tanto, se prepara. Esa es acaso la única opción de la oposición unida: Prepararse. Y prepararse porque, en caso de una victoria electoral opositora, el legado de Lusinchi a Pérez II va a ser considerado afluencia pura al lado de lo que podría dejar en pie la revolución bolivariana.

Para El Universal, 16/09/2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Una nota de Victor Salmerón a propósito de mi libro: La Inversión Privada y el Empobrecimiento de Venezuela: ¿Cómo se ensambló la máquina de fabricar pobres?

Reproduzco más abajo una nota que ha publicado el periodista Víctor Salmerón acerca de mi libro Una nota de Victor Salmerón a propósito de mi libro: La Inversión Privada y el Empobrecimiento de Venezuela: ¿Cómo se ensambló la máquina de fabricar pobres? hoy en el diario El Universal


La caída de la inversión limita el empleo en el sector formal
El país ha sido incapaz de superar el declive de la renta petrolera
Se producen los mismos barriles mientras la población crece (Archivo)
VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
lunes 12 de septiembre de 2011  08:42 AM
En su libro, ya disponible en Amazon, La inversión privada y el proceso de empobrecimiento de Venezuela: ¿Cómo se ensambló la máquina de fabricar pobres?, el economista y profesor del IESA, Miguel Angel Santos, analiza el desequilibrio que el país no ha logrado superar en tres décadas.

"Desde hace veintisiete años la economía no se las ha podido arreglar para crear puestos de trabajo en el sector formal al ritmo de crecimiento de la fuerza laboral", explica Miguel Angel Santos y añade que esta incapacidad explica la pobreza en el país y el avance de la informalidad.

El diagnóstico concluye que "la inversión privada surge no sólo como una alternativa viable sino posiblemente como la única, vista la capacidad cada vez más reducida de la renta petrolera para atender las necesidades de la población".

Aunque el alza estelar de los precios del petróleo alimenta la idea de que Venezuela es un país rico, lo cierto es que el barril le queda pequeño a las necesidades de la población.

El número de barriles que se exporta ha permanecido igual mientras la población crece, por lo tanto, después de hacer los ajustes necesarios para comparar, en 1974 las exportaciones petroleras representaban 4.001 dólares por persona y en 2008, el año en que mayor ingreso ha habido durante el período de Hugo Chávez, la relación se ubicó en 3.394 dólares por persona.

Miguel Angel Santos resume que la renta petrolera percápita de hoy "está muy por debajo de la que obtuvo el país durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera, pero muy por encima de la que hubo durante los períodos de Jaime Lusinchi y el segundo gobierno de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez".

El resultado es que "el Estado venezolano no tiene capacidad para reducir la pobreza de forma sostenida a través del empleo público".

¿Cuál inversión?
Para revertir la pobreza el país necesita inversión privada para ampliar el número de plantas, equipos, que permiten aumentar la producción y por tanto, crear riqueza y generar puestos de trabajo.

No obstante Miguel Angel Santos precisa que no se trata de regresar a los años setenta cuando la inversión exhibió niveles muy altos por condiciones que considera irrepetibles como "mercados cerrados a la competencia externa, pocos competidores locales, y una inmensa renta petrolera distribuida a los dueños del capital".

Estas condiciones permitieron que en los setenta la inversión tuviese "unas tasas de rentabilidad que poco o nada tenían que ver con su verdadera capacidad productiva".

Saltos de base
Entre 1983 y 2004 la tasa de crecimiento promedio de la economía venezolana se ubicó en tan solo 1,53% gracias a que la inversión no superó 15% del PIB.
Este nivel es ínfimo porque prácticamente la mitad sólo permite cubrir la depreciación que cada año sufren los equipos ya existentes.

En 2004 el Banco Central realizó una modificación en las estadísticas del país que cambió la historia de la economía y crea serias dificultades para explicar el presente.

Ese año las estadísticas ya no se ajustaron por la inflación tomando como base a 1984 sino a 1997 y el cambio se tradujo en que la inversión respecto al PIB casi se duplicó.

Así al cierre de 2010 la inversión representa 30% del PIB un nivel que no guarda relación con el desempeño que ha tenido la economía.

"¿Cómo puedes estar invirtiendo 30% del PIB y la economía cayó el año pasado 1,5%? Se pregunta Miguel Angel Santos y agrega que "con ese nivel de inversión no tendrías escasez ni cuellos de botella, evidentemente el Banco Central de Venezuela tiene que explicar este cambio drástico en las cuentas nacionales".

La urgencia por generar un ambiente de negocios que aliente la inversión privada en el país también queda clara al comparar el desempeño de Venezuela con el resto de los países de América Latina en los últimos doce años.

Entre 1998 y 2010 el crecimiento acumulado del PIB por habitante en Perú fue de 46,5%, en Chile de 35,6%, Argentina 25,2%, Brasil 24,5%, Colombia 13,7%, México 11,5% y en Venezuela 4,9%.

vsalmeron@eluniversal.com 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Una vuelta más en el tranvía de Tennessee Williams

Hace unos días he vuelto a ver “Un tranvía llamado deseo”, la legendaria obra de Tennessee Williams. Una vez más me ha costado muchísimo conseguir entradas. ¿Qué es lo que hace que la interpretación de unas cuantas líneas, la rápida sucesión de escenas bajo cierta entonación y colores, siga atrayendo a miles de personas que ya conocen el final, sesenta y cinco años después de su estreno? ¿Qué cuerda toca, a cuál de nuestros instintos apela?
Blanche DuBois, una belleza en decadencia física, moral y económica, visita “por unos días” en New Orleans a su hermana Stella. Blanche enfatiza la pronunciación francesa de su nombre, y en su discurso se esfuerza por exaltar la importancia de la elegancia, la cultura y la virtud. Tras arribar en un viejo vagón llamado “Deseo”, se dirige a la calle “Campos Elíseos”, un horrible suburbio industrial en donde Stella vive en compañía de su esposo. Stanley Kowalski es un hombre primitivo, sin ninguna consideración por la estética, sin otro atributo que no sea la fuerza física. Toda su relación con Stella se sostiene gracias a una poderosa química sexual que Blanche se declara “incapaz de comprender”. En las primeras escenas se suceden ácidas recriminaciones de Blanche a su hermana por resignarse a una vida tan poco ambiciosa, tan carente de glamour. Pero, como ya lo sugerían los nombres de vagones y calles, nada termina siendo lo que parece.
Las pretensiones de Blanche no son más que una máscara tras la cual esconde su fracaso, su alcoholismo y sus alucinaciones de grandeza. Su actitud es apenas un escudo frágil que ha diseñado para resguardar a los demás (y por encima de todo a sí misma) de su propia realidad. Ha perdido la enorme plantación de Mississippi en donde ella y Stella fueron criadas. No está de vacaciones, fue despedida del colegio en donde trabajaba como institutriz por mantener relaciones sexuales con menores de edad. Su única seducción exitosa desembocó en un breve matrimonio, malhadado por el descubrimiento de la homosexualidad de su esposo y su posterior suicidio. Blanche ha llegado a esa etapa en que es evidente que su vida ya no tendrá ninguna resemblanza con los sueños de su juventud, pero se niega a aceptarlo. En lugar de eso, decide mudarse a un mundo en donde mezcla la fantasía con la realidad.
Visto así, el verdadero opuesto a Blanche no lo representa Stanley, que ha decidido vivir según los mismos códigos, pero acaso de una forma más transparente. El auténtico contraste viene a ser Stella, que acepta con naturalidad su destino, se despide con gracia y resignación de los sueños de su infancia, y se dispone con la mejor actitud a hacerle frente a su realidad y a vivir lo que le ha correspondido vivir.
Estoy convencido de que es esa conjunción, esa diferencia con que ambas hermanas enfrentan ese momento cumbre en donde la vida se convierte en una derrota aceptada (conscientemente o no), la tecla que ha provocado y sigue provocando tantas vibraciones. Mientras la aceptación de la realidad hace que Stella pueda sostenerse por sí misma, los delirios de Blanche terminarán por confinarla a una institución para enfermos mentales: Whoever you are, I have always depended on the kindness of strangers”.

Para El Universal 09/09/2011


martes, 6 de septiembre de 2011

Mi libro: ¿Cómo se ensambló la máquina de fabricar pobres?

Editorial Académica Española (EAE)  ha publicado recientemente un ensayo que escribí acerca de la evolución de la inversión privada y el proceso de empobrecimiento de Venezuela. Partiendo de cifras oficiales, el libro reconstruye paso a paso el proceso de ensamblaje de esa enorme máquina de fabricar pobres en que se ha convertido Venezuela. Si estás interesado en el libro lo puedes adquirir directamente a través de Amazon o MoreBooks.

viernes, 2 de septiembre de 2011

A propósito de los comentarios a mi artículo de hoy en El Universal...

Aprovecho para compartir con mis lectores algunas reflexiones que me han inspirado los comentarios de los lectores a mi artículo "¿Atiendo al Censo 2011?" publicado hoy en El Universal.

Antes que nada, gracias a todos los que se tomaron la molestia de escribirme.

Creo que la idea de atender a los muchachos del Censo, verdaderos voluntarios de la patria, tratarlos bien, y dar toda la información con la que cada quien se sienta cómoda es sin duda la más inteligente. Como escribí, no veo riesgo en eso (previa verificación de su identidad). Lo que viene después ya es otra cosa. La anécdota del fútbol sirve para ilustrar la ingenuidad y la sencillez con que ejecutábamos tareas tan rutinarias como el Censo hace muchos años, versus el enorme dilema nacional que se ha generado hoy. Ese dilema es una realidad, no lo inventé yo. Cabrujas decía que nos gusta el escritor que nos expresa, que consigue cómo poner en blanco y negro lo que todos pensamos. Los sentimientos encontrados que tenemos en relación con el Censo no los inventé yo, sólo traté modestamente de recogerlos en una anécdota. Traté de evitar dogmatismos e invitar a cada quien a no juzgar, y actuar según su conciencia. Como decía Adriano al final de sus cartas: Que haya paz.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El dilema del Censo 2011 y una tarde de fútbol nacional en 1981

Recuerdo aquella tarde de junio con relativa nitidez. Mi papá solía llevarme al Misael Delgado cada domingo a ver jugar al Valencia FC (“los pericos”, por su indumentaria verde), en aquél entonces de los equipos más fuertes de la Liga. Eran otros tiempos para el país, y también para nuestro futbol. Papá solía comprar entradas en la “Tribuna Lateral Sur”, lugar de encuentro de inmigrantes españoles, portugueses e italianos. No era la tribuna más barata (que venía a ser la Norte, la del lado Avenida Bolívar), pero tampoco era la Tribuna Central, la más cara. La Lateral Sur se correspondía plenamente con nuestra clase social: Éramos todos clase media. Cada gentilicio tenía su propio equipo, el Galicia FC o el Miranda Canarias, el Deportivo Portugués y el Deportivo Italia, respectivamente. Pero los cuatro jugaban en la capital, es decir, venían a Valencia una vez por año.


Acaso acudían cada quince días al Misael Delgado por costumbre, para reunirse y conversar sobre sus respectivos y variados oficios, y para reírse unos de otros. Hasta los insultos eran totalmente distintos. Franco el barbero, un clásico de aquellos días, solía levantarse cuatro o cinco veces por partido, independientemente del resultado, y romper el silencio del estadio con voz ronca: “Aaarbitro, ere uno sinvergüenzzza”. “¡Conchetto (dueño de la legendaria heladería del mismo nombre), vete a vender barquillas, qué vas a saber tú de fútbol!”.

Aquél domingo 8 de Junio de 1980 era un día especial. Por un lado, se recibía la visita del Portuguesa, cuatro veces campeón y líder del torneo que apenas comenzaba con seis puntos, uno más que el Valencia. Pero había un detalle más. Con ellos venía Vicente Vega (“la pared de Maracay”), portero de la selección nacional (y padre de Renny Vega). Hay un detalle que ilustra la asombrosa ingenuidad en que transcurrían aquellos días. Los niños pequeños podíamos bajar por las gradas e ingresar al campo a patear balones, hacer mini-partidos o simplemente corretear, durante los quince minutos del entretiempo. Aquél día no hicimos nada de eso. Apenas entramos al terreno (cómo volaba la imaginación cuando uno salía de esos túneles) notamos unas cámaras de televisión y una suerte de camión en una de las porterías. Hasta allí fuimos todos corriendo. Vicente Vega, con el afro y las patillas de la época, atenazaba un balón que alguien le lanzaba desde atrás y, mirando fijamente a la cámara, decía: “Atiende al Censo, de ello depende el desarrollo de Venezuela”. Estas palabras, y esa rápida sucesión de imágenes, se han quedado caprichosamente (como suele suceder con los recuerdos) almacenadas en mi memoria.

Mucho hemos cambiado desde entonces. Según aquél censo, éramos poco más de catorce millones. Ahora somos cerca de treinta. Nuestra tasa de crecimiento poblacional (1,3%), contrariamente a la creencia popular, es bastante moderada y se encuentra entre las más bajas del continente. Treinta años después vuelve la hora del Censo. Es un instrumento esencial de planificación en toda sociedad mínimamente organizada. Pero esta vez, en contraste con los cafecitos, limonadas e invitaciones a pasar a aquellos muchachos de ayer, Venezuela tiene una profunda desconfianza de sí misma. Ciento veinticinco mil asesinatos, la apoteosis del robo, la amenaza constante contra la propiedad privada y el despertar de un resentimiento de clases no podían pasar en vano. No hay rueda de prensa ni número 0800 que pueda contra esto.

La decisión es personalísima. Hay aspectos que se pueden mitigar: Coordinar con los vecinos la llegada de los censores, verificar su identificación a través de los mecanismos aportados por el INE. Pero hay otros en los cuales podemos hacer poco. No se trata de “sembrar el terror”, como algunos exaltados se han dado a la tarea de escribir a través de los medios sociales. Estos grupos, con un disfraz de tolerancia tan frágil que ante cualquier raspón empieza a desconchar, es acaso de las herencias más peligrosas que nos ha dejado este régimen. Se trata de reconocer una realidad. Nuestra capacidad de sorpresa ha sido exhausta en estos últimos doce años. Cualquier cosa es posible, a nada puede asignársele probabilidad cero.
Vivimos en un país en donde la lista de Tascón se vendía por tres bolívares fuertes en los puentes del centro de Caracas. Peor aún, en un país en donde una mitad siente que cualquier información que suministre podría ser utilizada en su contra por la otra mitad. Dependemos de una ética muy frágil, de que a alguien en la cadena no le dé por “quemar un CD” por el que seguramente encontrará demanda.

Portuguesa quedaría campeón de aquél torneo con apenas cuatro puntos de ventaja sobre el Valencia. Eso pudo haber cambiado aquella tarde, pero Vicente Vega fue un prodigio y el partido en Valencia terminó empatado a cero. Probablemente ese también termine siendo el resultado del Censo 2011.

Versión ampliada de la que salió en El Universal, 02/09/2011