jueves, 10 de marzo de 2011

¿Qué hacer con la deuda venezolana?

Entiendo que mi referencia reciente al principio de “odious debt” ha causado alguna polémica, por decir lo menos, y me gustaría aclarar mi percepción y las recomendaciones de política que se derivan de allí. En primer lugar, conviene recordar la definición de odious debt de Kenneth Rogoff: “Cuando los prestamistas le dan dinero a un gobierno conspicuamente cleptómano y corrupto, los gobiernos subsecuentes no tienen la obligación de honrar dichos compromisos”.


Resulta evidente que la ausencia de institucionalidad en Venezuela le ha permitido al gobierno endeudarse de forma indiscriminada. Los fondos provenientes de esos compromisos en muchos casos no son utilizados en cosas que favorezcan los intereses de la República y sus ciudadanos, o al menos eso cabe presumir, dado que el manejo es totalmente opaco, a espaldas de la nación. Si, quizás PDVSA era una caja negra. Pero es que esta gente se ha llevado la caja. Esta situación es conocida para todos los que deciden apostar sus fondos al gobierno de Venezuela. Todo parece indicar que los nuestros están dispuestos a seguir endeudándonos al infinito, más allá de las tasas de interés que los mercados decidan imponer. Para engañarnos (a nivel internacional nadie se engaña) calculan el PIB venezolano a tasas de cambio muy sobrevaluadas: Nos presentan niveles de deuda/PIB de 30%-40% que en realidad son de 60-70%.

Hay deudas mucho más opacas que otras. Tómese por ejemplo el Fondo Chino. Por lo que sabemos de las cadenas presidenciales, el gobierno chino le abrió una línea de crédito al venezolano y cada vez que éste gira contra esos fondos se genera un compromiso de envío de petróleo. Este contrato no ha sido discutido, presentado, ni tan siquiera conocido de forma pública en Venezuela. No sabemos cuáles son las condiciones de descuento, la tasa de interés implícita, los plazos, o qué tanto compromete la venta futura de petróleo. Ahora que la oposición tiene una probabilidad real de llegar a ser gobierno me parece inteligente que, a través de algún canal diplomático, se le haga saber a los chinos que existe una posibilidad de que no se cumplan esos compromisos. Los chinos, que no pierden una, seguro ya lo han descontado y están ganándole al trato actual cualquier cosa que puedan perder a futuro. Pero, en cualquier caso, me parece una medida necesaria y entiendo que algunos partidos políticos en Venezuela la están considerando.

Luego está la deuda documentada. En este frente tiendo a pensar que será necesario primero hacer un reordenamiento. Si en lugar de las “emisiones sorpresa” e indiscriminadas del gobierno, se hiciera un road-show y se explicara cuál es la estrategia y qué uso se le dará al dinero, dentro de un marco de sostenibilidad fiscal, la prima de riesgo de Venezuela caería unos 200-400 puntos básicos. Ahora bien, quienes le prestan hoy a Venezuela tienen que considerar que las enormes tasas de interés que están devengando compensan su temor de que Chávez no tenga disposición a pagar. Para el momento en que deje el poder, cuando quiera que eso ocurra, el problema de podría ser mucho más de capacidad de pago que de disposición. Y, ya en ese escenario, habría muy poco de que hablar.

Para El Universal, 11/03/2011

5 comentarios:

Justiniano dijo...

Concepto de deuda odiosa es moral, no jurídico. Hacerle saber a chinos que no pagaremos. es hacérselo saber a cualquier otro país. No es sostenible desde el punto de vista jurídico esa posición. Puede enviar malas señales a la comunidad internacional, que desfavorecerían un gobierno futuro. Puede ser contraproducente.

Miguel Ángel dijo...

No lo creo, hay bastantes precedentes. Léete Rogoff-Reinhardt "This time is different". Creo que estás subestimando el estado en que quedará la República tras la salida de Chávez, cuandoquiera que eso suceda. A la hora de escoger qué se puede pagar y qué no, si es que hay para eso, la deuda contratado a espaldas de la nación, con contratos y condiciones ocultas, es la primera candidata. La estrategia también es pre-emptive para evitar que continúen los préstamos en estas condiciones. Cuando se vaya Chávez, o salga por cualquier vía, la oposición o lo que venga la tendrá muy difícil. Imagínate cuando descubras que el petróleo de entonces ya estará vendido. Veremos la actitud entonces. Más allá de reconocer o no esta deuda, la estratagia es preemptive.

moraimag dijo...

Hola Miguel Angel, soy una ex-alumna de la especializacion de mercadeo del IESA, me encanta tu blog y me parece muy pertinente que se piense en que vamos a hacer el dia despues.
Y coincido contigo, habra que mirar esos compromisos y ver que hacer porque la hipoteca irresponsable de la nacion ha llegado a unos limites impresionantes y no parece que vaya a deternerse hasta que no haya un nuevo gobierno.

Miguel Ángel dijo...

Gracias Moraima! La verdad es que ese día habrá que ponerse bastante creativo. Pero uno se puede preparar para ese día. Ya la oposición tiene peso específico como para amenazar al gobierno chino y tratar de frenar un poco este desangre. Seguro si los chinos están metidos en esto es porque no pierden! Hay algunas ideas adicionales que iré aportando. Por ejemplo: Un bono con tasa de interés baja, emitido por el nuevo gobierno, que es adquirido por los venezolanos en el exterior (Bonos de la Diáspora). Ya hay suficientes para pensar en algo así, y a quienes están afuera les interesa mucho que el nuevo gobierno salga a flote. Ya se hizo en Israel y en India. Hay muchas ideas. Ese día va a ser crítico, hay que llegar preparado y con soluciones creativas. Aunque cuando se propongan, siempre salga un conservador a decir: "Esa vaina no se puede hacer!"

Julio César Martínez G. dijo...

Leí su artículo y coincidimos plenamente en los comentarios que emite. Conocí hoy su blog, por estar investigando de este tema para el artículo que publiqué y la propuesta legislativa que intentaremos adelantar.

Felicito su respuesta a Justiniano, así mismo es.

Mayor información en el blog: http://lagoajiraprimero.blogspot.com

P.D. Su nuevo nombre es: Así lo veo, yo...