viernes, 20 de mayo de 2011

¿Crecer o no crecer?

Nuestra producción por habitante al cierre del 2010 se encontraba al mismo nivel de hace cuarenta años (1970). Es decir, en cuarenta años el crecimiento de la producción no ha sido capaz de superar al de la población. Esto dista mucho de ser un detalle técnico y tiene una implicación directa importante: Cualquier variación en los índices de pobreza en los últimos cuarenta años ha resultado de redistribuir el mismo ingreso per cápita de forma distinta, la mayoría de las veces en favor de los ricos, otras en favor de los pobres. De allí nuestra obsesión con la redistribución, nuestra falta de fe en el proceso de crecimiento, nuestra ignorancia absoluta acerca de la existencia de una alternativa diferente para mejorar la situación de uno que no sea deteriorar la de otro.


Ante esta realidad el crecimiento anunciado por el Ministro Giordani es una fruslería. Más aún cuando se empeñó en demostrarnos que ya salimos de una recesión a la cual él nunca reconoció que habíamos entrado. Giordani se nos presenta como el jefe que nos había tumbado el sueldo 50% y viene a darnos la gran noticia de que nos lo va a volver a subir 50% (pero calculado sobre una base diferente): Terminamos ganando 25% menos. Sigue recurriendo a la estrategia fácil de despotricar el crecimiento como indicador cuando cae y hacer alarde de él cuando sube.

Aprovechando que por estos días sí quiere hablar de crecimiento, veamos los datos. En los doce años que Chávez ha pasado en el poder la producción por habitante en Perú creció 47% (3,2% anual), 36% en Chile (2,6% anual), 25% en Argentina (1,9% anual), 24% en Brasil (1,8% anual), 14% en Colombia (1,1% anual) y 12% en México (0,9% anual). Todos esos países aprovecharon el extraordinario boom en los precios de los commodities para crecer de forma muy acelerada. En ese mismo período la producción venezolana por habitante apenas creció 4,8%, equivalente a un magro 0,4% anual.

Si ese es el caso, ¿cómo es posible que el consumo se encuentre 78% por encima de 1998, equivalente a 42% más por persona que hace doce años? La explicación es simple: Como no hemos sido capaces de aumentar la producción, dependemos de las condiciones del mercado petrolero mundial, y en menor grado de la especulación y del monopolio de la OPEP, para poder vender los mismos barriles a un precio mayor. El volumen de producción petrolera sigue cayendo. Esa caída es calculada a precios constantes (1997), pero hoy en día es posible obtener más dólares por menos producción debido al fenomenal incremento en los precios del petróleo. Así, el petróleo, que hace rato se le quedó pequeño a Venezuela (5,8 dólares por persona por día), se ha convertido en el alpha y el omega de nuestra vida.

Visto así, la verdadera catástrofe consiste en lo que no hemos sido capaces de hacer. En términos de mensajes, el del colapso económico no vende porque el consumo ha crecido de manera colosal y la inflación, tristemente, se ha estabilizado alrededor de 30%. El reto es cómo hacemos para explicarles a los venezolanos que no deben conformarse con menos, que nuestro país y sus enormes recursos y posibilidades dan para vivir mejor si se administran de manera diferente.

Para El Universal, 20/05/2011