jueves, 9 de junio de 2011

¿La bancarrota o la vida?

“No existe razón jurídica que esté por encima del ser humano: antes que la norma está la vida”. Una frase curiosa, por decir lo menos, viniendo del Presidente de un país en donde, según el INE, en 2010 hubo 19.133 asesinatos y en doce años la violencia se ha llevado más de 170.000 vidas. Para hacernos una idea, eso es 12 veces más que los muertos registrados en 53 años de conflicto árabe-israelí (14.500) y nueve veces la cantidad de muertos en toda la guerra de Afganistán (19.630). En cualquier caso, tomémosle la palabra.

En doce años nuestra deuda externa, la formal, la que ha sido documentada, pasó de 28.455 a 77.170 millones de dólares. Si uno le agrega las modalidades más creativas y menos transparentes que desde hace algún tiempo el Ejecutivo utiliza para endeudarse, la deuda total en moneda extranjera suma 88.210 millones de dólares. Ha crecido 210% en doce años, 130% si se corrige por inflación (en dólares constantes). Cada venezolano pasó de deber 1.290 dólares al cierre de 1998 a deber 3.270 en 2010. En términos del tamaño de nuestra economía, la deuda pública ha pasado de 29% a una magnitud ubicada en el rango de 50%-60% (según la tasa de cambio que se use). Más curioso aún es el hecho de que todo ese endeudamiento ha sido contraído de 2006 para acá. Es decir, desde hace cuatro años, no hay precio del petróleo que le alcance a la revolución.

Para justificar una deuda de esa magnitud, en medio de la bonanza petrolera más larga de nuestra historia, el Presidente y sus voceros han recurrido a una serie de argumentos muy desafortunados. El diputado Jesús Faría, nuevo fenómeno económico, ha declarado que como ahora tenemos dinero y capacidad de pago, es el momento más apropiado para endeudarse. Adiós a toda aquella lógica según la cual la deuda debe servir para estabilizar el consumo, pedir prestado en épocas de escasez y repagar en abundancia. Los alegatos que el Presidente ha utilizado en su comunicación a la Asamblea son aún más retorcidos. “Nada puede estar por encima del vivir viviendo”. “¿Qué otra cosa queremos con esta solicitud que no sea el bienestar de nuestro pueblo?”. “Debemos estar tres pasos por delante del caos, el caos que es hijo de la lógica capitalista y su destructividad, y dolorosa expresión de los infinitos problemas que han generado las excepcionales condiciones ambientales durante los últimos meses”. Es decir, el caos, por un lado, es el resultado del capitalismo, ese mismo al que se recurre para buscar fondos en los mercados internacionales de deuda. Por el otro, es culpa del clima. Uno no puede dejar de pensar que toda esta argumentación es idéntica a la que cabría esperar en el evento de un cese de pagos. Después de todo, si “la vida está primero que la norma”, con más razón vendrá por delante de la deuda.

Muy a pesar de su intención, han utilizado una forma de decir las cosas que delata. En primer lugar, han reconocido que, tras doce años, Venezuela se encuentra en el caos. En segundo, han pedido excusas antes de la ocasión: “Mezquino sería considerar esta Ley como síntoma de desórdenes en la administración del Estado”. Y pedir excusas antes de la ocasión, como se suele decir por aquí, es confesarse.

Para El Universal, 10/06/2011

1 comentario:

Raúl dijo...

Casualmente muchos de las causas o al menos conductas que muchos economistas han criticado acerca de lo que ocurrió en EEUU y Europa para que se desencadenara la crisis se están haciendo aquí.
- Crecimiento y apalancamiento sobre deuda
- Crecimiento del tipo de negocios que se generan por inversiones en fondos e instrumentos financieros.
- Decrecimiento de ingresos provenientes de verdadera estructura económica generadora de fuentes de empleo, creación de activos y de mayor permanencia
- Sensación de mayor bienestar general sin mucho esfuerzo (aunque en este caso por diferentes casos. En Venezuela por mayor liquidez. En EEUU y Europa por burbujas)

Parece que odiamos el capitalismo pero estamos copiando de él, su peor cara.