viernes, 14 de octubre de 2011

El Estado del Bienester Aéreo

Hay un elemento común en el discurso de los candidatos de oposición. Aunque algunos con más fortuna que otros, todos han identificado un factor clave para las elecciones de 2012 y los años por venir: ¿Cómo convencer a los venezolanos de que efectivamente se puede vivir mejor? ¿Cómo se le devuelve la ambición, la fe en sus propias posibilidades, cómo se les inyecta la convicción de que la vida puede ser mucho más agradable de lo que ha sido hasta ahora? No es fácil. Para muestra el propio gobierno, que se inauguró hace ya casi trece años con la intención de mejorar la calidad de vida de los venezolanos, y fue cambiando su estandarte de bienestar y progreso por otro que resalta permanentemente el sacrificio, la resistencia. He ahí su verdadero fracaso.

Se trata de algo que va mucho más allá de repetir consignas. Tiene que ver con la capacidad para inspirar en los demás la idea de un futuro mejor. La mayoría de aquellos a los que va dirigido el discurso no tienen una experiencia previa de la que puedan echar mano para fundamentar esa visión. Se trata, aunque en un sentido distinto, de esa poderosa idea de las repúblicas aéreas a las que se refirió Bolívar en Cartagena: “Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano”. Digo en un sentido distinto, porque Bolívar se refería a una característica (“la adopción del sistema tolerante”) que a su juicio había hecho al Estado débil e ineficaz, la causa última de su disolución. Ese carácter aéreo que el Libertador identificó como una amenaza, es ahora un requisito indispensable para promover el cambio. Después de todo, ¿qué es ese bienestar y esas posibilidades que la oposición se esfuerza por venderle a los venezolanos, sino un conjunto de pensamientos e ideas abstractos, con los que muy pocos han tenido experiencia previa?

Hace unos días, en medio de ese proceso de revisión y nostalgia que trae consigo toda mudanza, dí con una investigación de Matías Riutort, que nos dejó en enero pasado, acerca del crecimiento económico y la redistribución de la riqueza. Según Matías, si crecíamos a una tasa anual de 5% y no se alteraba la distribución del ingreso, una persona promedio en pobreza extrema en 2002 tardaría 18 años en salir de esa condición, 29 años si se crece sólo 3%. Para hacernos una idea mejor, durante los últimos doce años Venezuela creció 2,2% anual (y la población 1,9%, lo que arroja una tasa de crecimiento por persona de 0,3% anual). Es evidente que en un país así sólo hay lugar para operativos. Como bien ha dicho Amartya Sen, nadie está dispuesto a defender un sistema político del que no deriva ningún beneficio. De eso podemos dar fe nosotros. Ahora se trata de tener la capacidad para inspirar esa nueva visión de país, ese sentido de posibilidad, en los venezolanos más desaventajados, y de explicarles cuál será su rol y cómo podría ser su condición en esa nueva Venezuela.

Para El Universal, 14/10/2011

3 comentarios:

luis alberto terife dijo...

Soy asiduo lector de tu columna en el Universal los viernes;especial tu articulo de hoy, donde comparto tus ideas expresadas en el.
En mi humilde opinion, no soy escritor ni nada parecido, agregaria, que además de lo que deben comunicar al pueblo y sobre todo llegarles a su interior, el mayor problema que siento, si es que se gana, es la Gobernabilidad que habrá después. Siento que hay muchas corrientes e ideas, muy politicas, dentro de oposición, aunque hay que reconocer que algunos de los candidatos de las Primarias,estan mucho mas claros que otros, pareciera que solo quieren sacar a Chavez del poder a como de lugar; y que pase aquello que se dice: ""quitate tu, para ponerme yo"".Se retiran unos y entran otros: como leeria esto el pueblo?
Creo que muy mal, aunque no lo entiendan del todo bien.
Saludos
Luis Alberto Terife

El País Portátil dijo...

Gracias Luis Alberto,
Tienes razón. Hay algunos bastante más claros que otros. Richard Nixon decía que cuando uno quiere ser Presidente de joven es por lo que quiere ser; mientras que en las etapas más maduras es por lo que quiere hacer. En el caso de Venezuela es a la inversa! Parece que los más viejos son los que quieren ser (y, admittedly, algunos de los más jóvenes también). Pero hay candidatos que verdaderamente están inspirados en una visión de lo que quieren hacer.

Giorgio dijo...

Pues para mi gran parte del problema es el clietelismo del venezolano: ya lo criticaba antes de 1999, ahora el pueblo es más que nunca dependiente de las dádivas del estado... allí tenemos las economías europeas que fueron demasiado proteccionistas de sus ciudadanos por demasiado tiemo a punto de quebrar, mientras que las más duras están marcando las pautas. Venezuela? Tratando cada vez más de parecerse a las quebradas! La verdad que hay que ser valientes para ser optimistas!