viernes, 16 de diciembre de 2011

Ojala te pasen cosas interesantes

Alguna vez escuché a Teodoro Petkoff decir que ésta era una antigua maldición china y decidí averiguar. En efecto, forma parte de una tríada de severidad ascendente. Le suceden: “Ojala logres atraer la atención de las autoridades” y “Ojala consigas lo que estás buscando”. Todo esto porque, sin lugar a dudas, el año 2012 traerá cosas muy interesantes. Hay tres frentes en particular donde los eventos confirmarán o darán al traste con ideas que venían predominando desde hace tiempo.
2012 será un año clave para Europa. Al cierre del próximo año podríamos estar en un escenario hasta hace poco impensable, en donde resucitan los dracmas, los escudos, las pesetas y las liras, y se da al traste con la moneda única como proyecto político; o se fortalece la unidad a través (entre otras cosas) de una adquisición de deuda masiva por parte del BCE. Aquí las posturas de Merkel y Sarkozy parecen no ser compatibles con la respuesta que se necesita para mantener a flote al euro, o al menos para mantener a todos en el bote. Los acuerdos de estos días no entrarán sino en vigencia hasta marzo… Algunos de ellos deben ser sometidos a referéndum en países en donde prevalecen condiciones económicas muy difíciles, que bien podrían dar lugar (ya de eso podemos hablar nosotros) a alternativas políticas poco ortodoxas.
También será un año decisivo para los países árabes. Idos los Mubarak, Ben Ali, Gaddafi, y quizás Saleh y Al Asad, retirado Estados Unidos de Irak, en 2012 esos países surgidos de las cenizas empezarán a dar sus primeros pasos. Habrá que ver si se dirigen hacía Irán o hacia Turquía. Aquél debate abstracto de todos estos años acerca de la compatibilidad del Islam con la democracia, tendrá finalmente una buena dosis de realidad que dará al traste con algunos de sus postulados. El mundo que resultaría de una agrupación árabe alrededor de Irán, es completamente diferente al que resultaría de una Liga Árabe más afín a Occidente, dispuesta a asociarse con éste para empezar a superar el enorme déficit social heredado de los sátrapas.
Por último están las elecciones en Venezuela. Cuando pienso en 2012, me veo sentado en un café con mi hijo Constantino, de aquí a diez o veinte años, explicándole que los acontecimientos de ese año sentenciaron nuestro destino. Pero soy incapaz de prever qué dirección podría tomar la historia. Me doy cuenta de que nos aproximamos hacia el fin de algunas ideas, pero no soy capaz de discernir cuáles. Habrá una colisión entre “Chávez es derrotable” y “la oposición no tiene un líder capaz de vencer a Chávez”. Según los resultados, podría haber un enfrentamiento definitivo entre “Chávez no entregará el poder de forma pacífica” y “es un cobarde que no se atreverá a disparar contra el pueblo”. 2012 podría ser el tercer año del éxodo masivo venezolano (ya lo fueron 2004 y 2007), o bien marcar un punto de inflexión que traiga de vuelta a los cientos de miles de compatriotas venezolanos que se despiertan todas las mañanas, lejos del cielo de la patria (una expresión del poeta José Ramón Medina), plenos de seguridad ciudadana y de añoranzas, caminando por unas calles y rodeados de unas gentes que no pueden ser las suyas. Que Dios nos bendiga.

@miguelsantos12

Para El Universal, 16/12/2011