jueves, 28 de abril de 2011

Barcelona - Real Madrid (Round tres): ¿Por qué?

El miércoles pasado no sólo se cerró el tercer round del póker de partidos Barcelona-Real Madrid que nos ha tocado vivir en dieciocho días, sino que además se repartieron buena parte de las cartas para el cuarto. Barcelona llegó a Madrid con diecinueve jugadores, de los cuales nada menos que doce venían de las categorías inferiores del club. Enfrente, el Real Madrid, con sólo dos representantes de la casa: Casillas y, con sus más y sus menos, Arbeloa. Una constelación de estrellas traídas desde donde hiciera falta a fin de ensamblar un equipo ganador: Cristiano Ronaldo, Kaká, Di María, Higuaín, Ozil y compañía.

Aún a pesar de jugar de visitante y de las numerosas bajas, el Barcelona salió a jugar de la única forma en que sabe hacerlo. Salió a tener el balón y buscar con paciencia un resquicio por el cual burlar la muralla defensiva del Real Madrid. Para eso se procuraron dos puntas más abiertas de lo habitual, lo que a ratos dejó la sensación de que al equipo le costaba juntarse. Entretanto el Real Madrid, un equipo plagado de estrellas, jugando en casa y con uno de los técnicos más ganadores de la competición, se contentaba con encerrarse atrás, al mejor estilo de Enzo Bearzot. A jugar fuerte, al choque, mientras envía balonazos arriba para explotar su mejor cualidad: Alcanzar la portería rival en dos o tres zancadas. Y uno no puede dejar de preguntarse qué clase de hechizo les ha caído encima a esas decenas de miles de fanáticos del Madrid presentes, que después de haber visto tantas finales, estrellas, buen futbol y títulos, se contentan con este trazado rácano y egoísta, que desaprovecha a sus jugadores con una partitura que ya podría ser mejor interpretada por unos músicos de mucha menor calidad. Acaso esa sea la verdadera magia de Mourinho. Volvió a mandar a los suyos a pegar fuerte, y en una de esas perdió a Pepe, que por estos días es la expresión más pura de su futbol. Y así, el Barcelona, que apenas había tenido un par de ocasiones, consiguió romper la muralla defensiva del Madrid con una genialidad de Afellay y otra de Messi.

No desaprovecharon la ocasión los separatistas de ambos bandos. Otra vez las cadenas de televisión de uno y otro lado se insertan en las barras contrarias, son insultadas, y luego muestran esos maltratos en TV ante sus respectivas audiencias, para atizar la polarización, sacar el partido del terreno y llevárselo a las calles. En cualquier caso, resulta muy curioso ver al Bernabeu cantando “Qué viva España”, cuando en el terreno de los doce jugadores empleados por cada equipo, el Barcelona superaba al Madrid en españoles (ocho contra cinco) y en campeones mundiales (siete contra dos).

La rueda de prensa final me trajo a la memoria la época más negra del futbol venezolano, siempre víctimas del árbitro, el penalty y la expulsión injusta. Aquella concepción la quebró Richard Páez, eso sí, a punta de futbol y resultados. ¿Mourinho no se acuerda de que ganó la Champions con el Porto gracias a una expulsión directa muy dudosa de Andrade en el partido de vuelta en Riazor, o que el Inter eliminó al Barcelona gracias a un gol de Milito en claro fuera de juego (que pasó por alto un árbitro paisano, Belquerenca)?

Para El Universal, 29/04/2011

jueves, 21 de abril de 2011

Barcelona - Real Madrid: ¿Cuál es el escándalo?

Muy difícil encontrar alguien que por estos días no haya estado expuesto a los cuatro duelos Barcelona-Real Madrid que se jugarán en apenas dieciocho días. ¿Por qué tanto escándalo? ¿Qué tienen de especial estos cuatro partidos? Uno podría pensar que se trata de una banalidad, una consecuencia de no tener cosas más graves de qué ocuparse. Y sí, hasta cierto punto quizás haya algo de cierto en eso. Pero también es verdad que existen un conjunto de factores alrededor de estos partidos que van mucho más allá de la mera circunstancia futbolística. Es un choque de opuestos en más de un sentido y por eso razón atrae con tanta fuerza.

La primera fuente de atracción viene de la clásica dicotomía entre el romanticismo y el pragmatismo. El romanticismo del Barcelona lo llevan en la sangre sus jugadores y se les ha diseñado una partitura, un sistema de juego, para que alcance su máxima expresión. Así, el equipo que salta al terreno está compuesto en su gran mayoría por jugadores criados dentro de las categorías inferiores del club, fieles a unos principios estéticos y a una forma de entender el futbol. Son el fruto de una escuela de trabajo muy idealista, en donde no sólo importa ganar sino también cómo se juega. Frente a ese romanticismo el Madrid opone su pragmatismo. La inagotable cartera del club pareciera alcanzar para poner en cada posición al mejor jugador del mundo (salvo que juegue en Barcelona). Esto suele truncar el desarrollo de los jóvenes de la propia cantera, que suelen ser vendidos a otros clubes en donde continúan su desarrollo, algunos con notable proyección. El Madrid no tiene sistema de juego. Su mayor fortaleza es su capacidad para plantear cada partido de forma diferente. Este pragmatismo ha llegado al extremo, luego de que en el primero de los cuatro duelos, en el Bernabeu, la grama se haya dejado crecer hasta 4 centímetros (por encima de los 1.8-2.2 habituales) para obstaculizar el fútbol de toque y circulación del Barcelona.

Se trata, además, del contraste entre dos estilos de dirigir, pero ya no a nivel de partitura, sino de motivación. Guardiola representa a la figura prudente, el personaje que rara vez se arrepiente de haber dicho algo porque arriesga muy pocas palabras, hasta el límite del aburrimiento. Mourinho es el clásico bocón, comienza a jugar desde los micrófonos días antes del pitazo inicial, procura explotar el elemento psicológico. Hasta aquí le ha funcionado.

También se trata del estereotipo que contrapone la capital del Reino versus la provincia que lucha por su independencia. Tengo la impresión de que éste último elemento, siendo una realidad en Catalunya en una proporción de uno a cuatro ciudadanos, ha sido exagerado con la intención de inyectarle más veneno al juego.

Escribo a medio camino entre los cuatro duelos. Hasta aquí se puede decir que el pragmatismo ha conseguido prevalecer. El empate a uno en el Bernabeu, más allá de dejar sentenciada la Liga en favor del Barcelona, ha puesto fin a una racha de cinco derrotas seguidas del Real, en donde el Barcelona anotó 15 goles y apenas recibió 2. Es un punto de inflexión. Y el miércoles el Real Madrid se ha llevado la Copa del Rey en una final que pudo haber caído de ambos lados, lo que ya es todo un progreso. Quedan dos más, que serán muy parecidos a estos dos primeros. Y es que ya a estas alturas ni el Barcelona va a aprender a hacer las cosas de otra forma, ni el Madrid va a encontrar estilo o personalidad alguna a la que serle fiel.

Para El Universal, 22/04/2011

jueves, 14 de abril de 2011

¿Se puede crecer como China? (versión ampliada)

Uno se pregunta, tras todos estos años de retroceso tecnológico, económico, social e institucional, qué tan rápido podríamos volver a la senda del progreso. Y la verdad es que hay muchos ejemplos de los que podemos derivar lecciones, muchas oportunidades de aprender de las experiencias de otros. Uno de los casos más interesantes es China. ¿Cómo está recuperándose del enorme atraso en que emergió de la era de Mao Zedong? ¿Cómo se puede crecer a tasas del 10% durante más de 30 años consecutivos? Para tomar un período más corto y tener una referencia más cercana, en los doce años que Hugo Chávez ha estado en el poder el ingreso real por habitante promedio en China ha crecido 161%, a razón de 8,3% anual. Venezuela, en ese mismo período consiguió aumentar su producción real por habitante algo menos de 5%, a razón de 0,4% anual.

China durante muchos años ha constituido un reto para los economistas. Las enormes inversiones de capital que se hacen allí todos los años para traer al país de vuelta al presente deberían traducirse en flujos de capitales netos positivos hacia China. Es decir, China debería estar recibiendo capitales en términos netos del resto del mundo. No es el caso. Todo lo contrario: En los últimos 15 años, China ha acumulado un enorme superávit externo (es un prestamista neto a nivel mundial), llevando sus reservas internacionales de 21 millardos de dólares en 1992 (5% del tamaño de la economía) a 2.130 millardos de dólares en 2009 (46% del PIB). ¿Cómo ha sido posible? Si los retornos que el capital privado obtiene en China según el año se encuentran entre 21-28% en dólares, ¿cómo es posible que el país se haya convertido en un prestamista neto del resto del mundo?

Una investigación reciente de los economistas Zheng Song, Kietil Storesletten y Fabrizio Zibolitti ha dado con la explicación (“Growing like China”, American Economic Review, February 2011). Según los autores, existen dos tipos de empresas en China. Las primeras están conformadas por jóvenes (early adopters), exhiben una altísima productividad y no están vinculadas al sistema financiero. Es decir, son firmas de emprendedores muy activos, que desarrollan tecnología o la adquieren del exterior, muy eficientes, pero deben financiar sus inversiones a partir del ahorro interno (ahorros personales o utilidades retenidas). Debido a restricciones que aún existen en el sistema financiero estos nuevos emprendedores no tienen posibilidad de acceder al crédito. ¿Y a quién le presta el sistema financiero? Al segundo tipo de empresas. Este último grupo está conformado por empresas estatales o con intereses muy vinculados al Estado. Son muy ineficientes, han sobrevivido a fuerza de conexiones y prebendas, pero poco a poco han ido cediendo terreno ante los nuevos emprendedores. ¿Por qué? Porque ambos compiten, ya no en el mercado de recursos financieros, pero sí en el de mano de obra. Como suele suceder, los más productivos pueden pagar más, con lo que extraen trabajadores de las empresas ligadas al Estado, haciéndolas aún menos viables.

Así, las empresas que reciben crédito del sistema financiero se están reduciendo paulatinamente y el pool de ahorros domésticos está siendo canalizado hacia el exterior. Según este arreglo, la economía del país crece a tasas aceleradas, porque los más productivos poco a poco van desplazando a los que lo son menos, aumentando el nivel promedio de eficiencia. Pero debido a las fricciones del sistema financiero ese ahorro doméstico no puede aún ser canalizado hacia los nuevos emprendedores, por lo que sale hacia el exterior buscando retornos más atractivos. Así coincide el alto crecimiento económico con las enormes salidas de capital.

Los nuevos emprendedores empezaron dedicándose a industrias de mano de obra intensiva. Es una tendencia natural, pues las reformas les abrieron la oportunidad de disfrutar de beneficios, pero tienen restringido el acceso al crédito. En la medida en que han ido creciendo sus utilidades han ido generando los recursos necesarios para acceder a industrias de capital intensivo. Así, estos nuevos emprendedores están conquistando China de abajo hacia arriba, recortando a pasos muy acelerados la enorme brecha tecnológica del país (las primeras reformas se introdujeron en 1978).

Uno se pregunta en qué medida esto ha sido orquestado por el propio Partido Comunista Chino para darle a sus propias empresas y a las de sus allegados una salida más progresiva. También nos invita a pensar a qué tasas podría estar creciendo China si consiguiera reducir las fricciones en su sistema financiero, cesa la exportación de la intermediación y le da acceso a sus nuevos emprendedores al pool de ahorros domésticos. En cualquier caso, que bajo las actuales restricciones el país haya sido capaz de crecer a tasas superiores al 10% durante más de 30 años es toda una demostración de la fortaleza de la reasignación de recursos que lleva a cabo el mercado.

Nosotros no tenemos los cientos de millones de habitantes. Pero sí vamos a heredar un fenomenal atraso, un sistema financiero estatizado total o parcialmente, prestándole a un conjunto de empresas asociadas al gobierno; muy ineficientes y obsoletas desde el punto de vista tecnológico. Siendo así, desde ya deberíamos empezar a pensar en cómo hacer para que nuestros grandes emprendedores, esos que hoy en día se destacan no sólo en Venezuela sino también a nivel mundial, puedan acceder a nuestros colosales niveles de ahorro.

Para El Universal, 15/04/2011

viernes, 8 de abril de 2011

Los sepultureros de la democracia

Hace unos días leí por ahí que las circunstancias no nos hacen, sólo revelan quiénes somos. Algo así ocurre con las elecciones primarias del candidato de la oposición: Es una circunstancia de equilibrios muy frágiles, que va desentrañando día a día quiénes son quiénes. En algunos casos más que desentrañar se trata de recordar, de prender la lámpara y descender con atención por las escaleras de la memoria, que en nuestro caso suelen ser muy resbaladizas.

El tema más álgido ha sido la fijación de la fecha de las primarias. No es un asunto fácil, una de esas cosas que en inglés llaman un no-brainer y entre nosotros un tiro al piso. Yo tengo mi propia posición (me inclinaría por hacerlas antes), pero eso no es lo importante. Lo importante es que hay un conjunto de actores que, arrobándose una más que cuestionable supremacía moral, han salido por ahí a advertir y amenazar a “los políticos”. Son idénticos a Chávez y exhiben su majestuosa intolerancia. Para ellos, quienes piensan diferente lo hacen por razones morales ocultas, son ladrones o sinvergüenzas. En particular, quería hacer referencia al editorial de El Nacional del viernes 01/04/2011. Allí se denuncia a la MUD como “hegemonía corrupta heredada del pasado”, apenas una “intriguilla de quienes fueron factores de la debacle de la democracia”. Concluye esta pieza, de prosa digna de aporrea.org y con unas comas más de La Hojilla, que “no podemos permitir que los sepultureros de nuestra democracia ahora se levanten como sus salvadores”.

Y uno se pregunta: ¿“No podemos”, quiénes? ¿A quiénes representan? ¿Acaso los medios no tuvieron ninguna responsabilidad en la caída de la democracia, en el ascenso de Chávez? ¿Y el golpe (o vacío de poder) de Abril de 2002 o el paro? ¿Quiénes son los sepultureros de la democracia? Hasta donde uno tiene uso de razón, un único premio en ese rubro estaría bien reñido, pues allí compiten la dirigencia política de la época, las élites, los medios de comunicación, empresarios y ciudadanos a título personal. ¿Qué agenda está detrás de la amenaza a quienes manufacturaron la unidad que condujo al éxito en las elecciones a la Asamblea Nacional?

Esta claro que, en democracia, la sociedad civil (incluyendo a los medios) debe servir de dique de contención a la acción política. Pero el editorial del viernes pasado suena más a dinamitar la estructura política con la que, para bien o para mal, contamos hasta ahora. Eso me trae a la memoria una frase que alguna vez le escuché a Moisés Naím, “la política es demasiado importante para dejársela sólo a los políticos” (ya no digamos a los medios). A estas alturas de nuestra triste historia deberíamos tener asimilado que la solución ante la mala política es más política (entendiéndose como más participación), no menos. Hace pocos días ha escrito en su blog Irene Lozano: “Las democracias más sanas son aquellas en las que los ciudadanos contemplan no como un derecho, sino como un deber cívico, el dedicarle algunos años de su vida profesional a la política”. No me parece que el editorial del viernes vaya por ahí. Me parece que, como sucede la mayoría de las veces, hablando mal de los demás, fue muchísimo mas lo que nos revelaron de sí mismos.

Para El Universal, 08/07/2011