jueves, 26 de mayo de 2011

Pasado de revoluciones

He pensado un momento antes de quitar la “s” y dejar el título de arriba en singular. Siempre es mejor hablar a título personal y no acoger ninguna pretensión representativa. Ahí están las carpas del movimiento 15M. Tienen ocupadas las principales plazas de cada ciudad importante de España. Según el lugar, el número va de cientos en algunas ciudades de Galicia, a las decenas de miles en Barcelona y Madrid. Es relativamente simple atravesar las carpas, sorteando los hilos de nylon que las sujetan a árboles y faroles, las colchonetas y las sillas de plástico. Los símbolos de la transitoriedad por todas partes.


Luego están las pancartas. “Indígnate”. “Sin casa, sin curro (trabajo), sin pensión y sin miedo”. “Políticos y banqueros: Los mismos carroñeros”. “¡Democracia real ya!”. Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, la protesta juvenil difícilmente podría tener mayor justificación. España sigue siendo, de los países que aún no han caído en Europa, al que más le ha costado recuperarse de la crisis. El desempleo se encuentra en 21%, con los más jóvenes por encima de 40%. El mercado laboral está regulado de una forma rígida que promueve los ajustes lentos vía cantidades (número de empleos) y no vía precios (salarios). El sistema político español hace difícil la conformación de alternativas, y consagra de forma práctica la hegemonía bipartidista nacional que convive con las fuerzas políticas regionales no-nacionales.

Y hasta ahí. Por lo demás, este grupo con el que he tenido la oportunidad de compartir esta mañana se me asemeja mucho a esos matrimonios venidos a menos que no encuentran manera de expresar su descontento de fondo, y se pasan los días en querellas más o menos anodinas extendidas a todos los ámbitos de la convivencia. Están en contra de todo. Transmiten una enorme insatisfacción, que uno sospecha en el fondo tiene que ver con una realidad mucho más simple: A este país (y aquí sí puedo usar la tercera persona) le va a costar mucho asimilar que ya no puede seguir viviendo más allá de sus propias posibilidades de trabajo, de su capacidad de producción.

Alguien me invita a un café. Me cuentan que “estamos podridos de raíz… el sistema ha creado un aparato educativo que nos prepara para funcionar de la forma que más les conviene a los dueños del capital… a quienes les servimos sin darnos cuenta…”. Ya a estas alturas uno está un poco pasado de revoluciones. No tengo demasiada fe en que una iniciativa tan frontal pueda superar la prueba ácida de toda acción entusiasmada: Si en definitiva será capaz de producir una mejora tangible en las condiciones de vida del prójimo. Me acuerdo de mis profesores del colegio, recordándome que en la vida nada era blanco o negro y enfatizando las bondades y los matices del gris. Me doy cuenta de que el tiempo ha pasado, pero esta vez ha sido para bien. El próximo de los nuestros que no inaugure una nueva era, ni encienda una revolución. Baste con que nos ayude a resolver nuestros problemas de coordinación social para alcanzar una mejor forma de vivir. Esto estaba bien, y se mantiene; esto existía, pero se puede mejorar; esto si no lo vamos a hacer más, y en su lugar vamos a hacer esto otro. Algo así.

Para El Universal, 27/05/2011

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Crecer o no crecer?

Nuestra producción por habitante al cierre del 2010 se encontraba al mismo nivel de hace cuarenta años (1970). Es decir, en cuarenta años el crecimiento de la producción no ha sido capaz de superar al de la población. Esto dista mucho de ser un detalle técnico y tiene una implicación directa importante: Cualquier variación en los índices de pobreza en los últimos cuarenta años ha resultado de redistribuir el mismo ingreso per cápita de forma distinta, la mayoría de las veces en favor de los ricos, otras en favor de los pobres. De allí nuestra obsesión con la redistribución, nuestra falta de fe en el proceso de crecimiento, nuestra ignorancia absoluta acerca de la existencia de una alternativa diferente para mejorar la situación de uno que no sea deteriorar la de otro.


Ante esta realidad el crecimiento anunciado por el Ministro Giordani es una fruslería. Más aún cuando se empeñó en demostrarnos que ya salimos de una recesión a la cual él nunca reconoció que habíamos entrado. Giordani se nos presenta como el jefe que nos había tumbado el sueldo 50% y viene a darnos la gran noticia de que nos lo va a volver a subir 50% (pero calculado sobre una base diferente): Terminamos ganando 25% menos. Sigue recurriendo a la estrategia fácil de despotricar el crecimiento como indicador cuando cae y hacer alarde de él cuando sube.

Aprovechando que por estos días sí quiere hablar de crecimiento, veamos los datos. En los doce años que Chávez ha pasado en el poder la producción por habitante en Perú creció 47% (3,2% anual), 36% en Chile (2,6% anual), 25% en Argentina (1,9% anual), 24% en Brasil (1,8% anual), 14% en Colombia (1,1% anual) y 12% en México (0,9% anual). Todos esos países aprovecharon el extraordinario boom en los precios de los commodities para crecer de forma muy acelerada. En ese mismo período la producción venezolana por habitante apenas creció 4,8%, equivalente a un magro 0,4% anual.

Si ese es el caso, ¿cómo es posible que el consumo se encuentre 78% por encima de 1998, equivalente a 42% más por persona que hace doce años? La explicación es simple: Como no hemos sido capaces de aumentar la producción, dependemos de las condiciones del mercado petrolero mundial, y en menor grado de la especulación y del monopolio de la OPEP, para poder vender los mismos barriles a un precio mayor. El volumen de producción petrolera sigue cayendo. Esa caída es calculada a precios constantes (1997), pero hoy en día es posible obtener más dólares por menos producción debido al fenomenal incremento en los precios del petróleo. Así, el petróleo, que hace rato se le quedó pequeño a Venezuela (5,8 dólares por persona por día), se ha convertido en el alpha y el omega de nuestra vida.

Visto así, la verdadera catástrofe consiste en lo que no hemos sido capaces de hacer. En términos de mensajes, el del colapso económico no vende porque el consumo ha crecido de manera colosal y la inflación, tristemente, se ha estabilizado alrededor de 30%. El reto es cómo hacemos para explicarles a los venezolanos que no deben conformarse con menos, que nuestro país y sus enormes recursos y posibilidades dan para vivir mejor si se administran de manera diferente.

Para El Universal, 20/05/2011

lunes, 16 de mayo de 2011

Venezuela: La transición posible

Abajo unas reflexiones que hice en la reunión #24 de Jirajara en Barquisimeto, siguiendo una amable invitación del Dr. Felix Otamendi. La idea era repasar un poco en qué estado estamos, bajo qué condiciones se podría obtener la victoria en 2012, y dadas esas condiciones qué margen de maniobra política se tiene para emprender la reforma de la economía y cuáles serían las prioridades.

Este año en la reunión de Jirajará flotaba el sentimiento que dejaron algunas ausencias importantes: La de Ricardo Zuloaga, que nos dejó hace pocos meses, y las de Herman Sifontes y demás amigos de Econoinvest. Estos últimos están ya próximos a cumplir un año en prisión tras una condena absurda sin ningún fundamento, una venganza personal que se ha llevado consigo toda lógica legal, e inclusive las opiniones de la Consultoría Jurídica del Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela.


 

Una transición sin una catástrofe

He pasado algún tiempo en el ejercicio intelectual de pensar qué tipo de medidas económicas se podrían adoptar para iniciar la transición, en el evento de que la oposición gane las elecciones presidenciales de 2012. Es una posibilidad cierta, o al menos se encuentra en ese territorio de las cosas que no se pueden considerar una certeza, pero tampoco son del todo improbables. Es un ejercicio que conviene realizar moviéndose de lo general a lo específico. A fin de cuentas, será el contexto en el que se produzca ese eventual cambio de mando el que determinará qué se puede y qué no se puede hacer.


Muchos países han hecho la transición de regímenes socialistas o comunistas a la democracia. Los mejores ejemplos provienen de Europa del Este: Hay allí un conjunto de Repúblicas que salieron de la cobija de la Unión Soviética a comienzos de los años noventa, se independizaron, realizaron elecciones libres, y en donde hoy en día predomina la economía de mercado y la aspiración a la modernidad (simbolizada por la entrada en la Comunidad Europea). Siendo así, es tentador recurrir a la revolución naranja (Ucrania), la de terciopelo (República Checa) o la de los cantantes (Estonia) en búsqueda de inspiración. Pero todas esas transiciones tienen un elemento común que estará ausente en la nuestra: El colapso del régimen político predominante en las primeras elecciones libres. Los partidos que gobernaban durante el régimen soviético obtuvieron apenas 22% de la votación en Letonia (1990), 21% en Lituania (1992), 14% en República Checa (1990), 13% en Polonia (1994) y 11% en Hungría. En todos los casos la oposición ascendió al poder con una amplia mayoría, que se tradujo en capital político para acometer la reforma de la economía.

También en América Latina hay ejemplos de transiciones de gobiernos socialistas, o cuando menos heterodoxos, hacia economías de mercado. En prácticamente todos los casos, desde la cuarta presidencia de Paz Estenssoro en Bolivia (1985) hasta el ascenso de Menem en Argentina (1990), las reformas estuvieron precedidas por episodios colosales de hiperinflación. Esa catástrofe también dio a los nuevos gobiernos amplio margen de maniobra. Y ese tampoco será nuestro caso: Aunque en los dos últimos años el consumo haya caído, aún se encuentra 42% por encima de 1998 en términos per cápita (la producción por habitante no llega a ser 5% mayor a la de 1998). La inflación sigue rondando el 30% y se encuentra entre las más mayores del mundo, pero dista mucho de las cifras que han precedido otras transiciones en América Latina. Sí, Venezuela hoy en día camina al borde de varios abismos, pero todo parece indicar que una combinación de uso indiscriminado de reservas, altos precios del petróleo, y disposición a endeudarse a cualquier tasa, pueden hacerle posible evitar el colapso de aquí a 2012.

Todo esto para decir que una transición que no viene precedida por un colapso electoral del régimen o por una catástrofe económica, por fuerza tendrá muy poco margen de maniobra. Tendrá que ser bien pensada, cuidadosamente planificada y ejecutada con precisión quirúrgica. En esa circunstancia, el equilibrio del nuevo gobierno sería de una naturaleza muy frágil.

Para El Universal, 13/05/2011

sábado, 7 de mayo de 2011

Barcelona Graduate School of Economics: La mejor escuela de economía de España, la tercera de Europa, y entre las veinte mejores del mundo

Barcelona Graduate School of Economics, una asociación entre la Universitat Pompeu Fabra y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha aparecido clasificada en el ránking de Abril 2011 de RePEc (Research Papers in Economics) como la mejor escuela de economía de España (ver ránking), la tercera de Europa (ver ránking), el #12 mejor Departamento de Economía (ver ránking) del mundo, y #18 entre las Instituciones que publican Investigación Económicas a nivel mundial (ver ránking).

Abajo el Press Release completo.
Si quieres saber más de Barcelona Graduate School of Economics entra a http://www.barcelonagse.eu/

Barcelona GSE ranked among top 20 economic research centers in the world

The Barcelona Graduate School of Economics has been ranked as one of the top 20 research centers in Economics in the world and one of the top four in Europe in scientific output, according to the rankings generated this April by RePEc (Research Papers in Economics), an institution of independent bibliometric analysis in Economics and related fields. This is the first time such a high research ranking has been achieved by any institution in Catalonia or Spain.

The Barcelona Graduate School of Economics has been ranked by RePEc among the top 18 Economic Research Institutions and the top 12 Economics Departments in the world, the top three in Europe and the top one in Spain.

Ranking methodology

RePEc's is the only set of rankings that compares institutions and departments based on their economic research. The rankings, which considered a total of 5,285 institutions worldwide, are determined on the basis of the combined impact of faculty publications.

Barcelona GSE rankings

The Barcelona GSE ranks 18th in comparison to all other institutions and departments in the world, including such powerhouses as the World Bank and the International Monetary Fund. If these institutions are excluded and only Economics departments are considered, the GSE rises to #12 in the world. The same small variations place the Barcelona GSE between #3 and #4 in the European rankings.

The following are the Barcelona GSE's rankings in each of the categories measured by RePEc:

Top Economic Institutions (worldwide): #18
Top Economics Departments (worldwide): #12
Top European Institutions: #3
Top Institutions in Spain: #1

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Venezuela es hemofílica? ¿Por qué?

América Latina y el resto del mundo están en una página completamente distinta a la nuestra. Las bajas tasas de interés en los países desarrollados han provocado allí enormes salidas de capitales que huyen hacia las economías emergentes en búsqueda de mejores retornos. Los países en desarrollo han demostrado ser muy resistentes a la crisis financiera de 2007-08. Algunos de ellos jamás llegaron a caer del todo: siguen creciendo a un ritmo acelerado y tasas de inflación muy bajas. América Latina y Asia han sido los más favorecidos. Nuestra región registró en 2010 una entrada de capitales de 220.000 millones de dólares, 60% más que en 2009 y sólo un poco por debajo de su punto más alto, registrado en 2007. Pero mucha cantidad de algo bueno a veces puede ser también un problema.


Ahora mismo hay un gran debate planteado acerca de qué hacer con esas entradas de capital. La primera opción es no hacer nada. Si no haces nada, tu moneda se apreciará significativamente. Esto ya ha empezado a suceder en muchos países. Brasil, por citar el ejemplo más fácil y más próximo, se ha convertido en uno de los lugares más caros del mundo. Esta política tiene su precio. El deterioro del sector exportador y la aceleración de las importaciones suelen pasar factura en términos de empleo. Además, se corre el riesgo de que las tasas de interés en los países desarrollados suban en algún momento (es una certeza, más que un riesgo) y se produzca una salida de capital repentina que te sorprenda con la cuenta corriente en déficit, el sector exportador debilitado, provoque una depreciación y obligue a los países emergentes a reducir el consumo e importar menos a precios mucho mayores.

Otros han decidido defender su tasa de cambio. Es el caso de China e Indonesia. El Banco Central adquiere todas las entradas de capital (para evitar la apreciación) y procura equilibrar la inflación que produce la expansión monetaria vendiendo títulos (absorbiendo dinero) en el mercado local. En el entorno actual, esos títulos se han convertido en los favoritos de los inversionistas, ¡provocando un estímulo adicional a la entrada de capitales! Esta opción no es sostenible a largo plazo: el país pierde el control de su política monetaria y las operaciones de absorción cuestan dinero (intereses) y afectan el balance fiscal.

En esta circunstancia se ha empezado a desempolvar la idea de los controles a la entrada de capital. Todos se quieren modelar a la usanza de Chile 1991-1998. El propio FMI ha pasado, de condenar los controles, a advertir que bajo ciertas condiciones podrían ser útiles, e inclusive ha diseñado un manual para su implementación.

¿Qué ocurrió en Venezuela en 2010? La salida registrada de capitales fue de 21.640 millones de dólares. Como suelen decir las mamás venezolanas: Cuando nosotros vamos, ya los demás fueron y vinieron. ¿Qué podemos hacer? ¿Necesitamos un control a las salidas de capital? ¿Cómo hacer para que los venezolanos se decidan a invertir en el país y aprovechen las enormes oportunidades de rentabilidad que ofrece nuestro exiguo stock de capital? ¿Cuál es la política cambiaria más acorde a nuestras características y más apropiada para promover la inversión?

Para El Universal, Viernes 06/05/2011

Moneda Asset Management: Invirtiendo en deuda Latinoamericana (Abril, 2001)