viernes, 29 de julio de 2011

Querer jugar con fuego sin quemarse

Entre la última emisión de deuda venezolana y otras que han sido ya aprobadas y caerán en el transcurso del año, la deuda pública venezolana cerrará el 2012 alrededor de 150.000 millones de dólares. Eso es cinco veces más de lo que teníamos en 1998. Más aún, en estos últimos doce años, la salida de capitales privados registrada por el Banco Central de Venezuela totaliza 147.773 millones de dólares. Es decir, todo el endeudamiento que ha contraído el gobierno en este período y un poco más, ha servido para financiar una salida de capitales superior a la producción interna bruta de Venezuela. ¿Cómo es posible que un gobierno socialista haya hipotecado la República de esa forma para financiar salidas de capital privado?
La pregunta que cabe hacerse no es esa, sino qué otra opción tenía. Ese es el problema de querer jugar al socialismo sin incurrir en el enorme costo político que esa elección trae consigo. Quieres perseguir a los dueños del capital, mantener las tasas de interés negativas para confiscar a los ahorristas, pero no quieres devaluar (tampoco quieres que el bolívar se deprecie). Quieres expropiar a las empresas y obligarlas a producir a pérdida económica (este es un concepto demasiado elaborado para Elías Jaua, que, en el apoteosis del optimismo, acaso llegue a entender la utilidad contable). Quieres frenar la inflación con controles, pero que no haya desabastecimiento. Quieres hacerte dueño del sistema productivo nacional sin enfrentar las consecuencias que eso trae en términos de ineficiencia, caída en la producción y corrupción. ¿Cómo se hacen posibles todas esas incongruencias? Con una cantidad colosal de dólares que ayude a cubrir esas brechas. Por esa razón no han sido suficientes los 585.774 millones de dólares que el gobierno ha recibido en exportaciones petroleras en estos doce años.
Es indudable que a este ritmo el gobierno va a dar al traste con la capacidad de pago de la República muy pronto. Por esa razón Venezuela, con el petróleo por encima de 100 dólares el barril, tiene que salir con unos títulos que pagan nada menos que 12% en dólares. Ahí ahí con Grecia, que está al borde del default. De seguir adelante Chávez no es cuestión de si ocurrirá el default o no, sino de tiempo. De alguna forma esto lo ha reconocido el mercado que, siendo en esencia un ente anónimo, se puede permitir ciertas imposturas.
Viendo estas cifras, no queda ninguna duda que el mayor reto de un eventual gobierno de oposición es cómo estimular a los venezolanos a mantener moneda local, a frenar el terror y la demanda de dólares, para así poder hacer frente desde un punto de vista más cómodo a la economía sin estar tan amarrado por la balanza de pagos.  ¿Cómo devolverle a los venezolanos la confianza en el bolívar? (¿Qué será de la vida de Armando León y el bolívar fuerte?). Chile tiene circulando en moneda local la mitad de su producto interno bruto, y no tiene inflación. Venezuela, con una cifra entre un cuarto y un tercio del PIB en circulante ya se ve pasando aceite. Es la falta de confianza, no es la cantidad de moneda. ¿Cómo se la devolvemos?

Para El Universal, 27/07/2011

jueves, 21 de julio de 2011

Prohibido que se caigan los mangos

Todo parece indicar que el gobierno ha dado inicio a lo que será una larga y catastrófica campaña electoral. Uno los ve venir, los intuye se han vuelto muy predecibles y no menos caraduras. Nuestras reservas probadas siguen creciendo, la producción petrolera sigue cayendo. No hay precio que sea suficiente, por lo cual la Asamblea Nacional ha aprobado la contratación de una cantidad de deuda colosal. Aprovechando que la recesión de los últimos dos años ha avanzado más rápido que la destrucción del aparato productivo, el gobierno procurará ahora utilizar esa pequeña capacidad ociosa que aún no se ha extinguido. Por esa razón han reducido el encaje legal, una medida que acelera el potencial multiplicador del dinero, es decir, que generará más liquidez a partir de los mismos bolívares. Más aún, amparado en el endeudamiento también se acelerará el gasto público. Ahora bien, ya la cantidad de dinero ha crecido 36% en los últimos doce meses: ¿Qué cabe esperar ahora? Pues que crezca más. Puestos a elegir, el gobierno ha vuelto a escoger promover algo de crecimiento (consumo) a costa de la inflación.
Más increíble aún es que mantengan la fe en los controles de precios, o a lo mejor es que ya no les queda ninguna otra cosa a la cual recurrir. Me viene a la memoria una frase de Rodrigo Cabezas hace unos años, una de esas que alguien debería ocuparse de recopilar y organizar: “Los controles de precios no han funcionado, por esa razón los vamos a restringir a un grupo más pequeño de productos esenciales”. Ahora la modalidad tiene una variante: Una ley que regula (prohíbe) los aumentos de precios. Algo así como empeñarse en que no se caigan los mangos. Con el aparato productivo asfixiado y la producción pública arrasada por la corrupción, la aceleración de liquidez se irá por las cañerías de la inflación y apenas salpicara al crecimiento. El gobierno lo sabe. ¿Pero qué otra opción le queda? Ninguna. Jugársela de nuevo a la heterodoxia: “Aumentamos la liquidez, que se sienta el dinero en la calle, y para combatir la inflación vamos a endeudarnos para importar barato, y con eso vamos a tratar de que la inflación de ‘los nuestros’ sea menor, y vamos a complementar esa política con una persecución legal a los productores, pero hay que ser flexibles, cuidando que no se genere escasez…”.
Más de lo mismo. ¿Qué cabe esperar de este nuevo intento desesperado por mantener en el aire el globo de la popularidad del Presidente? Más inflación, algo de crecimiento, episodios esporádicos de escasez. Pero eso es lo de menos. Lo más importante es que llegaremos a diciembre de 2012 con una deuda en dólares colosal, cinco veces mayor a la que teníamos en 1998, y con nuestra capacidad de pago muy comprometida. Llegaremos con el aporte fiscal del sector privado destruido, más que nunca dependientes del petróleo. El despilfarro que se ha registrado otras veces se va a quedar pálido ante esta ocasión, dada la posibilidad real de que el gobierno pierda las elecciones. Nada que temer, la capacidad real de ejecución del gobierno va mermando en la medida en que sus operadores perciben que las oportunidades de extracción podrían estar llegando a su fin. Simplemente razones para estar mejor preparados.

Para El Universal, 22/07/2011

viernes, 15 de julio de 2011

Nuestro fútbol y el trauma de la sucesión

La selección venezolana de fútbol ha conseguido superar un miedo que nuestra sociedad no encuentra cómo enfrentar: El trauma de la sucesión. Muy pocos se atrevieron a predecir los resultados de los últimos años cuando Richard Páez renunció en noviembre de 2007. Demasiadas veces tendemos a asociar la desaparición o salida de una persona del acontecer institucional o inclusive a nivel personal, con una debacle que la mayoría de las veces no llega a ocurrir. Y es que la verdad es que muy pocos, acaso ninguno, llegan a ser indispensables. De la experiencia de nuestra selección se derivan dos lecciones que nos pueden ayudar a enfrentar con optimismo nuestra coyuntura nacional.

La primera es que los blancos y negros, el pro-automático y el anti-automático, no conducen a nada bueno. Tómese el ejemplo de nuestro fútbol. Es indudable que Venezuela le debe muchísimo a Richard Páez. Nos sacó del sótano cuatro y nos puso en la planta baja, a ratos asomándonos al primer piso. Nos enseñó, tanto a los jugadores como a la afición, a creer en nuestras posibilidades. Le dio a Venezuela un sistema de juego y una identidad. Trajo consigo resultados que quienes seguimos el fútbol venezolano desde pequeños jamás pensamos que llegaríamos a ver. Pero también está claro que el largo ciclo de Richard (siete años) llegó a una fase de estancamiento. Ya parecía agotado en la Copa América 2007, pero él se empeñó en continuar a toda costa. Su salida, que ha debido ser mucho más decorosa tomando en cuenta su enorme contribución, fue lamentable.

César Farías es un técnico, por decir lo menos, muy polémico. A una parte grande de la afición (me incluyo) no le gusta a lo que juega. Pegamos demasiados pelotazos (“balonazos estratégicos”) y la convocatoria de jugadores luce caprichosa. Es difícil saber a qué jugamos, porque parte de su idea del fútbol es que el rival y la circunstancia determinan a qué se juega. Su intolerancia ante las críticas supera a Richard Páez (todos llevamos nuestro pequeño Chávez por dentro). Dicho esto, en pocos años el técnico se colgó a la espalda nuestra mejor eliminatoria mundialista en la historia, primera participación en un mundial juvenil, primera victoria ante Brasil y va camino a nuestra mejor participación en Copa América.

La polarización de opinión es un monumento a la flojera intelectual, una herramienta que utilizan los que se encuentran incapacitados para pensar, con el único objetivo de despojar a los demás de su inteligencia. Es evidente que esa polarización ahora está presente en todos los terrenos. Nuestros usuarios de Twitter, capaces de hacer de la muerte de Poppy un TT mundial, se han convertido en verdaderos tiranos de mayorías. Pero la verdad es que cada etapa tiene sus cosas buenas y sus malas, y eso es lo que más nos hace falta; no otra etapa histórica, sino un “esto está bien, y sigue”; “aquello está mal, no se va a hacer más”; “aquella idea es buena, se mejorará”. Así progresó nuestro fútbol.

La segunda lección es más breve pero más importante aún. Si para escoger al nuevo técnico de la selección se hubiese recurrido a la lista de virtudes “esenciales” que los encuestólogos nos han vendido debe tener nuestro próximo candidato presidencial, nuestro fútbol jamás hubiese podido hacer esa transición. Así de simple.

Para El Universal 15/07/2011

viernes, 8 de julio de 2011

Venezuela oil output redux

Un interesante artículo comenta sobre la revisión del volumen de producción de PDVSA a nivel internacional. Para estar seguros, esta cifra es más alta que los 2.1 millones de barriles día (MBD) que reporta Ramón Espinasa, pero inferior a los 3.1-3.3 MBD que reporta el gobierno venezolano. Aún así, el proceso sigue siendo MUY opaco. Háganse ustedes mismos su propia impresión!

http://settysoutham.wordpress.com/2011/07/05/venezuela-oil-output-redux/#more-2355


Venezuela has achieved an important change in international estimates of its oil output. The International Energy Agency, an association of oil-consuming nations, has long been one of the groups with the lowest estimates of Venezuelan oil output. Plenty of observers have said the IEA number was too low, but as a very prestigious body, there wasn’t much anyone could do about it.
The IEA published June 16 the 2011 edition of Medium Term Oil and Gas Markets. I just got a note from the Ministry of Popular Power for Oil and Energy that includes a page of the book, which goes like this:
A baseline revision to Venezuela’s crude oil production capacity profile over the 2002-2011 period has been inciuded in this year’s MTOGM projections. Persistent concerns have surrounded the accuracy of production and export data emanating from official sources, following a debllltating strike at
Venezuela’s state oil company in 2002. With wide divergence between official and third-party indicators, we have undertaken a comprehensive review of data sources and decided to switch from a monthly estimate based on a proxy for wellhead production, to an assessment that combines observed international imports of Venezuelan crude with domestic refinery runs – a proxy for the broader measure of crude oil supply.
The previous production assessment combined industry and government reports on activity levels at the four main Orinoco heavy oil production facilities, with estimates on prevailing trends in wellhead output from conventional assets in the Maracaibo basin and elsewhere. Regular soundings taken with industry, government and analytical sources over broad levels of Venezuelan supply led to observations that export levels were potentially higher than those implied by this wellhead proxy, and prompted our review of methodology.
We now base our monthly assessments on publicly reported Venezuelan crude oil flows into both OECD and non·OECD importing countries, plus refinery throughput data submitted to the Joint Organisations Data Initiative (JODI). OECD data Is supplied by member countries to the IEA and non·OECD data for countries such as China come from official government publications. The Venezuelan government supplies monthly refinery throughput rates to JODI. As a result, we have made a baseline revision to data from 2002 to 2011, with supply over the 2002-04 period lowered on average by 100 kb/d and for the 2005-11 period increased on average by 300 kb/d.
Of course, questions over the completeness and veracity of the data for this new supply proxy remain. Official Venezuelan data continue to imply higher export levels than suggested here, but are not backed up by available import data. Moreover, the higher suppiy assessment we now incorporate for the 2006-2009 period sits in stark contrast to Widespread service company reports of significant conventional crude output decline around Lake Maracaibo and in ot her areas. Nonetheless, we believe there are clear transparency benefits in this new approach to estimating Venezuelan supply.
There’s then this table. If you want a nice clean version, the full report is yours for 150 euro.
The oil ministry also sent a comment from Energy Intelligence. It’s even longer, but here’s a DeLongian abstract:
…the battle over Venezuela’s oil data has taken an important turn … adds roughly 500,000 barrels per day to the IEA’s assessment of Venezuelan output … Both the IEA and Energy Intelligence remain significantly short of Caracas’ own official numbers, which are still viewed by most as inflated. At the same time, the Opec Secretariat has introduced its own change in methodology to include extra-heavy oil in figures for Venezuela …
Venezuela … started releasing monthly trade data … to convince the outside world that it was producing about 3 million b/d. Independent estimates used by the Opec Secretariat — the six “secondary sources” — were putting production roughly 700,000 b/d lower, based partly on a belief that upstream facilities had failed to recover from a major strike in 2002-03. Energy Intelligence began using the Venezuelan information as one source in calculating its monthly estimates, but only one other secondary source, consultancy IHS Cera, is believed to have followed suit. The two government-related secondary sources, the International Energy Agency and the US Energy Information Administration, remained skeptical, shunning the offered data and continuing to publish low numbers — causing frustration among Venezuelan officials (EC Apr.8’11).
The dispute had a political subtext, given tensions between Venezuelan President Hugo Chavez and the West, and exposed a general opacity of Opec data…
Opec Secretariat since the mid-1990s has been using the secondary sources for its own statistics … used as the basis for Opec members’ production targets… Venezuela rejected its allocation of 1.985 million b/d as too low, insisting it was based on false data.
The Venezuelan data lacks several important components… it remains hard to confirm the export data, which include vessel names, loading dates and volumes, but not vessel numbers or specified buyers or destinations — usually contained in other loading schedules…
The result is strikingly similar to Energy Intelligence’s estimates — the IEA puts last year’s production at 2.516 million b/d, against Energy Intelligence’s 2.491 million b/d. The difference for 2009 is even smaller, at a mere 5,000 b/d.

jueves, 7 de julio de 2011

¿Quién califica a las calificadoras?

Los grandes de la arquitectura financiera mundial vienen siendo sometidos desde hace algún tiempo por un actor extraño, protagonista de múltiples conflictos de intereses, cuyo poder curiosamente le ha sido delegado por los más fuertes: Las calificadoras de riesgo. Si uno lo piensa bien, en ese concierto tocan los bancos, porque tienen dinero; los gobiernos, porque tienen el poder; los multilaterales, Banco Mundial, FMI y la Unión Europea, porque coordinan las acciones de los gobiernos y representan a los más poderosos; y las calificadoras de riesgo. ¿Cómo han llegado estas últimas a acumular tanto poder? Esta semana han ocurrido dos cosas que ilustran lo poderosas que se han vuelto las tres grandes: Moody’s, Standard & Poors y Fitch Ratings.

El martes Moody’s decidió reducir en cuatro niveles la calificación de deuda de Portugal, enviando a sus bonos de un solo envión a la categoría de “bono basura”. Esto ocurre justo cuando la Unión Europea se esfuerza (inconsistente, sí, y a ratos sin rumbo) por evitar el colapso que traería un default griego, irlandés y portugués. Lo curioso es que desde la última vez que Moody’s calificó la deuda portuguesa no han pasado muchas cosas. Más allá de si Portugal está cerca de un default o no, el punto es que a estas alturas del juego las calificadoras tienen ya el poder de la profecía autocumplida: Con este rating, Portugal tendrá más problemas para levantar dinero en los mercados internacionales, lo que a su vez hará más probable un default.

El otro suceso es todavía más ilustrativo. Tanto Standard & Poor’s como Moody’s han manifestado que una renovación (rollover) de la deuda griega próxima a vencerse por parte de la banca francesa sería considerada técnicamente default. Según las calificadoras, existen dudas acerca de qué tan perjudicados saldrían los tenedores de deuda; y más aún, si esa renovación o refinanciamiento sería verdaderamente voluntario (o más bien “empujado” por el gobierno francés). En cualquier caso, si las calificadoras consideran default la renegociación, el Banco Central Europeo se vería obligado a no aceptar deuda griega como colateral, lo que dejaría a la deuda griega en el aire y al sistema financiero de ese país al borde del colapso. ¿Y quiénes introdujeron esa condición, que da ese enorme poder a las calificadoras? El propio Banco Central Europeo.

Más allá de los detalles de cada uno de estos hechos, que son muchos, el punto es que hay un actor que ha adquirido una influencia desproporcionada dentro de la arquitectura financiera mundial. Ese actor está sujeto a muchos conflictos de interés y sus decisiones provocan muchas externalidades. ¿Quién regula o califica a las calificadoras? La solución no es fácil. Europa ha planteado la creación de una “fundación de naturaleza privada” que realice la calificación de riesgo dentro de la región. Pero pensándolo bien, uno no puede entender cómo evitar que pronto esta última adquiera la jerarquía que hoy tienen las calificadoras, y sea atacada cuando emita criterios que obstruyan los planes de los líderes de la CE, o de tanto avalarles pierda completamente la credibilidad del mercado, y se tenga que volver de nuevo a pensar en las tres grandes.

Para El Universal, Viernes 08/07/2011