viernes, 28 de octubre de 2011

El bebedizo de la dolarizacion

Conozco a alguien que apenas lea esto me va a decir: "¡No le hagas swing a piconazos!". Y quizás tenga razón. Pero en cualquier caso, hay que reconocer que un grupo nada despreciable de personas (aparecen en los foros de noticias, hacen preguntas en las conferencias, en Twitter) piensan que la dolarización podría ser una suerte de panacea para la economía venezolana. "¡Mira a Ecuador, a Panamá!" (nunca miran a Chile, o lo despachan diciendo "es que allá hubo una dictadura... ").

La dolarización consiste en la adopción del dólar como moneda de curso de la economía. Eso equivale a eliminar de raíz la política monetaria: Si quieres tener más circulante tendrás que exportar más, atraer más inversión, o endeudarte más. En contrapartida, déficits en cuenta corriente, salidas de capital o pagos netos de deuda, disminuirán la cantidad de dólares en circulación. El único mecanismo de equilibrio en un sistema así es la tasa de interés. Con frecuencia se asocia la eliminación de la moneda local con la homologación automática de nuestra inflación con la de EEUU. Quienes así piensan no sólo olvidan que esto rara vez ha ocurrido, sino también que la inflación suele tener componentes no sólo de demanda, sino también de oferta (en particular en nuestro caso).

Habría que sentarse a buscar con cuidado para encontrar un país en donde la dolarización sea menos apropiada que en Venezuela. Nuestro ingreso de dólares está asociado al petróleo, una fuente muy impredecible y volátil que provocaría cambios constantes e igualmente impredecibles en la cantidad de moneda en circulación. Equivaldría a inyectarle toda la volatilidad de los precios del petróleo a nuestra economía. Sería imposible reducir nuestra dependencia petrolera exportando alguna otra cosa. ¿Dolarización con fondo de estabilización? Eso ya equivale en la práctica a tener Banco Central.

La adopción de una moneda común suele ser consecuencia de un conjunto de pasos previos, no al revés. A la Comunidad Europea no se le ocurrió adoptar el marco alemán, y a partir de ahí sentarse a esperar bucólicamente que los déficit fiscales se redujeran, la inflación se estabilizara, el desempleo cayera. A la adopción del euro, le precedieron los acuerdos de Maastricht: Se fijaron los niveles de inflación, déficit y desempleo máximos aceptables que los países interesados debían alcanzar antes de entrar al euro (no después). Si nosotros llegamos a eso, ya no hará falta la dolarización. En fin, va mucho más allá de la chocarrería de preguntarle a la gente: ¿Tú quieres ganar en bolívares o en dólares? Entre otras cosas porque, para ganar algo, primero hay que tener empleo.

Todo esto sin entrar a pensar en nuestra coyuntura. Una eventual administración de oposición no tendría capital político para levantar de la noche a la mañana los controles (y si lo tuviera tampoco es conveniente que así lo hiciera, también el capital político puede ser muy volátil). Los cambios deben introducirse poco a poco, en la medida en que se garantice la gobernabilidad y se vaya ganando la credibilidad de la gente y de los mercados. Y es muy poco probable que eso se consiga simplemente porque nos metimos dentro de una camisa de fuerza.

Para El Universal, 28/10/2011

viernes, 21 de octubre de 2011

El euro: ¿Para qué seguimos aquí?

Si Ud. pregunta por ahí cuál es el origen de la crisis del euro encontrará diversas respuestas, con un elemento común. La mayoría tiene algún reproche que hacerle a las economías que hoy tienen más problemas: No han sido muy disciplinados desde el punto de vista fiscal, han incurrido en unos niveles de deuda que, tras la recesión de los últimos años, resultan insostenibles; o no son lo suficientemente productivos.
Una tendencia más reciente apunta hacia una causa distinta, acaso relacionada con la naturaleza misma de la zona euro y no tanto con los países en crisis: La expansión de la Unión Europea (UE) hacia el centro y el este de Europa. A partir de mediados de los años noventa, al grupo original de quince países que conformaban la UE se fueron incorporando de forma gradual “nuevos socios”: Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, República Checa y Rumania. A raíz de esa expansión, un conjunto de economías de las quince “originales” comenzaron a ver alterado su patrón de comercio: Exportaban cada vez menos bienes de alto contenido tecnológico, y cada vez más bienes de bajo contenido tecnológico. La especialización que habían desarrollado empezó a cambiar gradualmente de patrón. ¿Quienes estaban detrás de ese cambio? Las multinacionales.
A mediados de los años noventa, las multinacionales más grandes de Europa empezaron a movilizar sus facilidades de producción hacia el Este. La adición de los nuevos socios no ocasionó una mayor creación de inversión, sino más bien un desplazamiento, un reacomodo. ¿Cuáles fueron los cuatro países que entre 1993-2003 experimentaron mayor cambio de patrón de comercio (de alto contenido tecnológico a bajo)? Italia, España, Grecia y Portugal. ¿Cuáles fueron los países en donde los flujos de inversión directa experimentaron mayor reversión, pasando de áreas de alto contenido tecnológico a bajo? Italia, España, Grecia y Portugal.
A partir de entonces, las balanzas de pagos de estos países, que empezaron a perder exportaciones de alto valor agregado e inversión directa, se empezaron a deteriorar. En su momento, este deterioro parecía una mera transición (el Este no crecería siempre a esas tasas, los salarios eventualmente se equilibrarían). La crisis de 2007 consigue a este conjunto de economías de la vieja Europa en una posición muy débil. A eso habría que agregarle que españoles, griegos y portugueses son de los menos propensos a emigrar a otros países de la UE. Es decir, coexiste la libre movilidad laboral con importantes diferencias de salario (y desempleo). La crisis de 2007 resaltó que la Unión Monetaria no era suficiente, y generó un movimiento inicial a favor de instituciones que centralicen la política fiscal. Unos años de recesión han puesto el foco sobre la legislación laboral: Aunque urge en algunos países, en la situación actual no hay ningún gobierno capaz de acometerla por sí sólo, sin exponerse a un grado crítico de inestabilidad política y social. Falta ver si los ciudadanos de los países en problemas digieren mejor esa reforma si la promueven desde Frankfurt, o si más bien no empiezan a formar masa crítica quienes se preguntan: ¿Por qué seguimos aquí?

Para El Universal, 21-10-2011

viernes, 14 de octubre de 2011

El Estado del Bienester Aéreo

Hay un elemento común en el discurso de los candidatos de oposición. Aunque algunos con más fortuna que otros, todos han identificado un factor clave para las elecciones de 2012 y los años por venir: ¿Cómo convencer a los venezolanos de que efectivamente se puede vivir mejor? ¿Cómo se le devuelve la ambición, la fe en sus propias posibilidades, cómo se les inyecta la convicción de que la vida puede ser mucho más agradable de lo que ha sido hasta ahora? No es fácil. Para muestra el propio gobierno, que se inauguró hace ya casi trece años con la intención de mejorar la calidad de vida de los venezolanos, y fue cambiando su estandarte de bienestar y progreso por otro que resalta permanentemente el sacrificio, la resistencia. He ahí su verdadero fracaso.

Se trata de algo que va mucho más allá de repetir consignas. Tiene que ver con la capacidad para inspirar en los demás la idea de un futuro mejor. La mayoría de aquellos a los que va dirigido el discurso no tienen una experiencia previa de la que puedan echar mano para fundamentar esa visión. Se trata, aunque en un sentido distinto, de esa poderosa idea de las repúblicas aéreas a las que se refirió Bolívar en Cartagena: “Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano”. Digo en un sentido distinto, porque Bolívar se refería a una característica (“la adopción del sistema tolerante”) que a su juicio había hecho al Estado débil e ineficaz, la causa última de su disolución. Ese carácter aéreo que el Libertador identificó como una amenaza, es ahora un requisito indispensable para promover el cambio. Después de todo, ¿qué es ese bienestar y esas posibilidades que la oposición se esfuerza por venderle a los venezolanos, sino un conjunto de pensamientos e ideas abstractos, con los que muy pocos han tenido experiencia previa?

Hace unos días, en medio de ese proceso de revisión y nostalgia que trae consigo toda mudanza, dí con una investigación de Matías Riutort, que nos dejó en enero pasado, acerca del crecimiento económico y la redistribución de la riqueza. Según Matías, si crecíamos a una tasa anual de 5% y no se alteraba la distribución del ingreso, una persona promedio en pobreza extrema en 2002 tardaría 18 años en salir de esa condición, 29 años si se crece sólo 3%. Para hacernos una idea mejor, durante los últimos doce años Venezuela creció 2,2% anual (y la población 1,9%, lo que arroja una tasa de crecimiento por persona de 0,3% anual). Es evidente que en un país así sólo hay lugar para operativos. Como bien ha dicho Amartya Sen, nadie está dispuesto a defender un sistema político del que no deriva ningún beneficio. De eso podemos dar fe nosotros. Ahora se trata de tener la capacidad para inspirar esa nueva visión de país, ese sentido de posibilidad, en los venezolanos más desaventajados, y de explicarles cuál será su rol y cómo podría ser su condición en esa nueva Venezuela.

Para El Universal, 14/10/2011

jueves, 6 de octubre de 2011

Google: El arte de predecir el presente (nowcasting)

“Hacer predicciones es muy difícil, sobretodo cuando se trata del futuro”. Esta frase ha sido atribuida a no menos de veinticinco personajes, entre quienes se cuentan Yogui Berra, Niels Bohr, Groucho Marx, Mark Twain, y Albert Einstein. Dado que, efectivamente, es difícil predecir el futuro, Google ha decidido bajar un poco la barra, poniendo a la disposición de todos Google Insights for Search http://www.google.com/insights/search y también (todavía no en todos los países) Google Correlate, con la intención de ayudarnos a predecir mejor el presente.

¿Qué sentido tiene? Veamos. Las estadísticas de producción y desempleo suelen publicarse con retraso (de cinco a diez semanas). No sabemos cuánto creció (o cayó) la producción o la creación de empleos en un trimestre hasta varias semanas después de culminado éste. Siendo así, podríamos llegar a implementar los correctivos en un entorno que tiene poco o nada que ver con el que originalmente las motivó.

Aquí es donde la herramienta de Google podría resultar verdaderamente útil. En esencia, lo que hace es darnos un mapa, por geografía y períodos de tiempo, de qué tipo de búsquedas se están haciendo con mayor frecuencia y con qué otras búsquedas están correlacionadas. Esas búsquedas (la variación en la frecuencia) podrían ser verdaderos indicadores tempranos de las cosas que nos ocurren hoy. ¿Cayeron las búsquedas de ‘hoteles’, ‘vacaciones’ y ‘pasajes’ en relación con Agosto pasado? Caerá la demanda asociada a servicios de turismo. ¿Aumentó la incidencia de las búsquedas de ‘seguro al desempleo’, ‘beneficios sociales’, ‘oportunidades de empleo’? La creación de empleo continúa estancada. Hal Varian, Chief Economist de Google, ha demostrado que la incidencia de búsqueda de ‘flu influenza’ en Australia, pudo haber ayudado a las autoridades a predecir la epidemia de dicha enfermedad y en consecuencia a actuar con mayor celeridad. Varian también ha demostrado que existen tres fases en el desempleo juvenil: La primera, asociada a búsquedas de nuevas tecnologías (‘ipod’, ‘ringtones’); la segunda, asociada a entretenimiento de bajo costo (‘home workout rutines’, ‘guitar beginners’) y una última fase pornográfica (‘adult videos’, ‘porn tube’).

La nueva herramienta permite saber cosas como que el punto más alto de las búsquedas ‘me quiero ir’ y 'becas' en la geografía venezolana fue en Agosto de 2004 (referéndum revocatorio), seguido de lejos por diciembre 2006 (elección presidencial), y febrero de 2009 (referéndum por reelección indefinida). Lo curioso es que, en todos estos eventos, aún cuando las posibilidades y los resultados eran relativamente predecibles, la búsqueda se disparó sólo inmediatamente después de la elección, no antes. Eso dice mucho acerca de nuestra forma de ser, de nuestra pasión por transformar en acción inmediata cualquier sensación de urgencia. La herramienta está ahí, y sus posibilidades son infinitas, pero no es infalible (la penetración de Internet podría ser baja, la participación de mercado de Google más alta en algunos mercados que en otros), y exige cierto conocimiento de estadística. De lo contrario podríamos terminar, como algunos por ahí, prediciendo el pasado.

Para El Universal, 07/10/2011