viernes, 20 de enero de 2012

Petróleo en gotas, Venezuela se agota

Instalados en la relativa prosperidad de estos años, todavía muchos se niegan a aceptar que vivimos en una suerte de “ilusión de armonía degradada” (nada como aquella previa al Viernes Negro). Si cuando lee esto Ud. piensa “¿relativa prosperidad?, ¿de qué hablas?”, piense nada más en que en los últimos trece años el consumo privado por habitante ha crecido, según como se haga el ajuste por inflación, entre 50% y 61%. Nos acostumbramos en estos años a que “de alguna forma, algo pasará, terminaremos saliendo”, dándole en cierta forma la razón al Presidente, que vive pregonando (Putin también lo ha hecho esta semana) de sus poderes mágicos para provocar crisis mundiales y mantener alto el precio del petróleo. O peor aún, aquella otra de “esa crisis que advierten los economistas no terminó nunca de llegar”. En fin. Ya lo decía Carlos Salvador Bilardo: En fútbol, en economía y en medicina, todo el mundo es un “experto”.

Esa creencia común de que nos terminamos levantando no es del todo cierta, pues está demostrado que cada caída y posterior recuperación nos deja en un punto inferior al comienzo. Tómese por ejemplo el hecho de que en los últimos 35 años la tasa de crecimiento por habitante promedio anual de Venezuela ha sido -0,3%. Compuesta a lo largo de ese período, representa una caída de 10%. Nuestra producción por habitante, el indicador más sólido de la capacidad de progreso, está en los mismos niveles que al final de la década de los sesenta. Es un enorme fracaso en términos de crecimiento y valor agregado, el ejemplo de libro de texto para lo que en la literatura se conoce como growth failure. En el caso del petróleo, nuestro salvavidas de siempre, las cifras son más impresionantes. Así estaremos de mal, que la discusión actual en el país es si estamos produciendo los mismos barriles que hace 35 años (según el gobierno), o si estamos produciendo 40% menos. Aquí las magnitudes también resultan colosales: Si uno considera las exportaciones en bolívares constantes por habitante (lo que equivale a volumen, sin considerar el efecto precio), en los últimos 35 años la caída ha sido de nada menos que 74% (utilizando la base de datos del Banco Mundial, que a su vez se apoya en el BCV). Sabiendo que nuestra población ha crecido en ese período 129%, eso equivale a una caída en la producción de 40%. Venezuela no sólo depende cada vez más de ingreso petrolero, como ha descubierto recientemente el Ministro Giordani. Es peor aún, porque al haber caído los volúmenes en esa magnitud, de lo que depende más bien es de los precios.

Visto así, uno entiende mejor que ese enorme boom de consumo privado registrado en trece años no se podía sostener sólo a punta de petróleo, por más favorables que hayan sido (y continúen siendo) los precios. Por esa razón nuestro endeudamiento público se triplicó desde 2006 hasta la fecha (cinco años). Así llega Venezuela al cierre del segundo o tercer (ya no se sabe) mandato de Chávez. Esto que viene nos cae con el ahí, o le cae encima a una administración de oposición. Ya no se puede hacer nada para cambiar el pasado. Lo que sí se puede hacer es prevenir y prepararse, porque en ningún caso será fácil.

@miguelsantos12

Para El Universal, 20/01/2012

1 comentario:

Mike McCarthy dijo...

Hola Miguel, lector aqui en el EEUU. Salmeron habla de un paper tuyo, profundizando los temas del articulo.
http://www.eluniversal.com/opinion/120221/socialismo-rentista-y-deuda-cohete
Donde lo publicaste, o es un working paper personal? Me lo puedes enviar?

Michael McCarthy
Estudiante de Post-Grado
Ciencia Politica, Johns Hopkins
Ex-Becaior Fulbright y Investigador Invitado en el IESA (2009-2010).
mmccarthy@jhu.edu