viernes, 10 de febrero de 2012

La economía del voto para este domingo

Sólo tenemos un voto y hay que utilizarlo de la mejor manera en las primarias de éste domingo. Un enorme logro de la oposición venezolana en su conjunto, orquestado a través de la Mesa de la Unidad Democrática (que ha desafiado a sus críticos más acérrimos, incluyendo a los que dijeron que si no se hacían en 2011 no habría probabilidad de éxito). En este contexto, me propongo reflexionar acercar de las características y los retos que enfrenta nuestra economía, e invitarlos a pensar en qué tipo de liderazgo nos hace más falta.
Llegamos a este domingo, acaso también a las elecciones de octubre, con uno de los niveles de escasez más altos de nuestra historia. El gobierno ha ido encerrándose a sí mismo en una trampa donde ya sólo le queda elegir entre inflación acelerada sin controles, y desabastecimiento con controles. Ese no es el único frente que requiere de atención inmediata. También tenemos un sistema cambiario con un mínimo de tres tasas (CADIVI, SITME y negro) que resulta muy ineficiente y es una fuente inagotable de corrupción. Nuestro sistema financiero está lleno de créditos que han sido otorgados siguiendo los lineamientos de carteras dirigidas (gavetas) con tasas que van desde el 10% hasta el 37%. Cualquier decisión en éste frente tendrá que ser negociada con la banca y los acreedores, con un período de vencimiento en donde estas distorsiones poco a poco vayan desapareciendo.
Si los ajustes en éstas áreas se corresponden con los grandes procesos de ajuste estructural a los que estamos acostumbrados en América Latina (Venezuela no ha sido la excepción) dependerá de los niveles de reservas y de los precios del petróleo. Al menos en lo que respecta a estos últimos (aunque siempre impredecibles) las perspectivas son positivas: Los pronósticos de los analistas prevén que se mantendrán alrededor de 110-120 dólares durante los próximos años. Las reservas sí son una incógnita: No sabemos qué tan lejos esté dispuesto el gobierno a ir en este frente, qué tanto pueden llegar a raspar la olla (la experiencia de estos trece años es que siempre superan nuestras expectativas). En cualquier caso, aún contando sólo con las reservas en oro (otro supuesto que podría ser heroico), parecería que hay suficientes fondos como para pensar en un período de transición más gradual entre el punto en donde estamos ahora y aquél a donde queremos llegar.
Es en los detalles en donde se encuentra el diablo. De llegar a Presidente, el candidato de oposición sólo podrá liberar los controles de precios en la medida en que consiga generar un entorno de negocios y una confianza suficiente como para que la oferta estabilice los precios. Debe liberar el control cambiario sólo en la medida en que inspire confianza, convirtiendo la liberación en un atributo de la libertad económica más que un canal para la salida legal de capitales. Algo similar ocurre con la banca. Y así sucesivamente. En todos los casos la solución pasa por una suerte de juego de huevo y gallina, en donde el Presidente debe ejercer la verdadera característica del liderazgo: El persuadir, el convencer, el invitar a creer. Es con éstas características en mente que debemos ejercer el voto en las primarias del domingo.


@miguelsantos12
Para El Universal, 10/02/2012