domingo, 29 de abril de 2012


LABORAL | Descenso de la productividad explica el deterioro de la calidad de vida

La capacidad de compra del salario es igual a la de 1966

Estos 45 años de estancamiento tienen su origen en la atrofia de la productividad. Entre 1950 y 1978 Venezuela vivió un momento estelar con altos niveles de vida.

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Bienestar de los trabajadores se ha deteriorado en el país (Archivo)
VÍCTOR SALMERÓN |  EL UNIVERSAL
domingo 29 de abril de 2012  12:00 AM
Una mirada de largo alcance revela que entre 1950 y 1978 Venezuela vivió un momento estelar donde la mayoría de las familias logró alcanzar niveles de vida jamás imaginados en las décadas anteriores, pero entonces, cayó la noche y comenzó una prolongada decadencia. 

Apoyado en las estadísticas que Asdrúbal Baptista recopila en su obra Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana y datos del Banco Central, el profesor del IESA, Miguel Angel Santos, muestra el extravío del bienestar en toda su magnitud al precisar que al cierre de 2011 la capacidad de compra del salario promedio es igual a la de 1966. 

Estos 45 años de estancamiento tienen su origen en la atrofia de la productividad porque como señala Paul Krugman, premio Nóbel de Economía, a largo plazo la posibilidad de que un país alcance mayor prosperidad depende casi por entero de su capacidad para incrementar la producción por trabajador. 

Cuando los trabajadores producen más las empresas incrementan el número de empleados y, si esto opera en toda la economía, la mayor demanda de trabajadores impulsa los salarios y por ende aumenta la capacidad de compra. 

¿Por qué no ha crecido la productividad en Venezuela? Básicamente porque el capital, es decir, las máquinas y equipos que tienen las empresas para producir en relación al número de trabajadores dejó de aumentar. 

"La relación capital por trabajador se ha deteriorado brutalmente y por tanto la productividad es muy baja, el stock de capital por trabajador es igual al que existía en 1966 por eso es perfectamente lógico que el salario real también se encuentre en este mismo punto", explica Miguel Angel Santos. 

Cuando un país pierde el ciclo de inversión que lleva a más productividad y mejores salarios, cae en otro tipo de dinámica. "Se añaden más trabajadores a la infraestructura vieja, el mayor número de empleados sustituye la inversión y el retorno crece porque las empresas se reparten casi todo el beneficio en utilidad", agrega Miguel Angel Santos. 

Venezuela es un caso único. Un trabajo elaborado por Hubert Scaith evaluó la productividad laboral en nueve países latinoamericanos entre 1960 y 2003, arrojando resultados dolorosos. 

En 1960 Venezuela se ubicó en el tope de la productividad, pero entre 1970 y 2003 sufrió un profundo descenso de 35%, el mayor descalabro entre los países evaluados. 

La convulsión 

Los economistas José Manuel Puente, Pavel Gómez y Leonardo Vera abordan las causas que pueden explicar la caída de la inversión por trabajador en un análisis titulado "La productividad perdida". 

Afirman que "una caída de la inversión puede ser parcialmente explicada por factores vinculados con decisiones políticas, choques exógenos que inciden negativamente en la rentabilidad esperada del capital y factores institucionales, tales como incapacidad para hacer cumplir las leyes, derechos de propiedad y un mercado laboral muy distorsionado". 

A medida que un país en desarrollo avanza en el proceso de industrialización el excedente de mano de obra en sectores menos productivos se desplaza hacia los más productivos y el resultado es mayor productividad, como ocurrió en Venezuela en las décadas de 1950 y 1960. 

Pero a partir de mediados de los años setenta el país experimenta un cambio en el empleo desde un sector de gran productividad, como la manufactura, hacia uno de poca productividad, como el de los servicios. 

José Manuel Puente, Pavel Gómez y Leonardo Vera, destacan que el predominio de decisiones económicas que han llevado a la sobrevaluación de la moneda, subsidios no condicionados, controles de precios, controles administrativos y exenciones fiscales "suelen explicar la reasignación de recursos desde el sector transable hacia los no transables, con el consecuente daño al crecimiento de la productividad". 

Añaden que el declive y volatilidad de la renta petrolera trajo consigo una visión cortoplacista "y el país aceptó pasivamente una desintegración sistemática de la cooperación político-económica" que golpeó la productividad. 

No hay razones para esperar un cambio. La inversión privada, de acuerdo a los últimos datos publicados por el Banco Central registró un desplome de 43,6% entre 2007 y 2010, mientras que la sobrevaluación de la moneda se ha disparado disminuyendo el peso de la manufactura en el PIB.